No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Simón & Paulina

No sé qué responderte, Paulina. Para mí se terminó, no aguanto seguir así. Quisiera hacerme el desentendido y continuar como si nada, pero me pesa en el cuerpo y necesito dejar de llorar.

¿Por qué no querés vivir conmigo? Nada me gustaría más que verte llegar con el bolso y escucharte decir: “me quedo para siempre”. Pienso en eso y se me infla el pecho. Quiero dormir con vos todas las noches, que nos despertemos con mal aliento y nos demos piquitos con la boca muy cerrada. Quiero tus bombachas colgadas en la canilla de la ducha, quiero que invadas el departamento de tu aroma, quiero que tus mil millones de imanes de heladera sean mis mil millones de imanes de heladera. ¿Por qué no querés?

Siento que tus explicaciones son excusas, que hay una verdad que me estás negando y yo como un imbécil insistiendo sobre lo que no. Tenemos treinta años, hace cinco que nos conocemos, ¿cuánto más hay que esperar? Bah, ¿qué hay que esperar? No te digo de casarnos, no te digo de tener hijos (sé que te altera), solo te pido que te instales conmigo. Es lo que más me gustaría en el mundo. Estoy harto de vivir solo y que me visites como si fueras una pibita que me cojo. Además es ridículo pagar dos alquileres cuando podríamos compartir gastos y ahorrar para unas buenas vacaciones en la playa.

Vengo cargando con esto hace meses, no doy más. Si no querés ahora, no vas a querer nunca. Así que para mí ya está.

Estoy loco de amor por vos. Me destroza que no quieras lo mismo, me hace mierda.

Simón

*****

A mí también me destroza. Me siento incomprendida. La última vez que lo discutimos te propuse buscar departamentos. Un territorio neutral, ni ex tuyo ni ex mío. Me cuesta, pero estoy dispuesta a probar. Más bien quiero probar. En realidad es que no quiero separarme porque te amo. No quiero que hayamos llegado a un punto muerto de conversación porque no quiero hacer el bolso e ir a tu casa, que está plagada de libros de psicología y muñequitos de acción, y que me digas “este estante es tuyo” y yo tenga que ponerme selectiva con mi vida para que entre en 80 centímetros.

No querés irte de tu casa así que estamos en la misma porque yo no quiero irme de la mía. Entonces no entiendo por qué yo soy la villana, eso es lo que no entiendo. Abrimos el sitio de alquileres y te fastidias, resoplás con cada opción que chusmeamos. Es muy desalentador, no le ponés nada de cariño a la búsqueda. Y así claro que no me voy a subir a tus ganas.

Puedo dormir con vos, despertarme con vos y no ser una piba que te cogés. Cada tanto podés venir vos a mi casa también. Para mí que te dé alergia el gato también es una excusa en forma de explicación, ¿o pensás que si nos vamos a vivir juntos lo voy a dejar en parque saavedra y que vea cómo sobrevive?

Nunca te preguntaste ni me preguntaste estas cosas. Vos esperás que deshaga el placard y toque el timbre con una sonrisa de oreja a oreja. No sabés cómo me moviliza ni cuánto, ni qué me implica por fuera de nosotros como pareja.

Entonces no te victimizes, Simón; y fijate qué pasa por fuera de tus ansias.

Paulina

*****

Paulina, ¿por qué me tengo que mudar? Mi departamento es amplio; tengo balcón, terraza, una habitación gigante y el baño está hecho a nuevo. La ubicación es ideal, estoy a diez cuadras del trabajo, puedo ir y volver caminado. Me es cómodo y práctico.

En cambio, tu departamento es una caja de zapatos. La ventana da al pozo del edificio, no hay luz, son tres pisos por escalera. Te lo alquilaron tus viejos cuando viniste a estudiar acá hace doce años, en ese momento estaba bien porque eras una adolecente sin pretensiones y pagaban chaucha y palitos, pero ahora podés a aspirar a algo mejor. Lo del gato lo puedo llegar a solucionar, lo que me mata es el olor a humedad. El edifico tiene muchos años y se está cayendo a pedazos, no me gusta ni pasar por la puerta. No entiendo qué te retiene ahí, calculo que es una mezcla entre melancolía y miedo al cambio.

No te voy a dar un estante, no vas a tener que vivir en 80 centímetros. Es más, vení, hagamos limpieza. Tiremos a la mierda todo lo que no sirve. Agarrate la cantidad de cajones que quieras, guardá sweaters en el horno, no me importa. Podemos generar mil recuerdos juntos a partir de ahora. ¿Querés redecorar? Pintá el living de fucsia, te lo cedo.

No quiero tener que lidiar con otro contrato de alquiler, otra inmobiliaria, otro dueño. Así estoy muy bien y hay mucho espacio para vos y el coso peludo. Si seguís dando vueltas, es porque no querés vivir conmigo. Yo me muero, me muero de ganas de que estés acá.

Simón

*****

Pero yo nunca te dije que te vinieras a vivir acá. No me escuchás, estás dándole vueltas a un argumento y alrededor para vos hay ruido blanco. Si se cae un árbol en el bosque y no estás ahí para decir que estás cansado y que todo te parece una excusa y que tu casa es la mejor del planeta, se cae igual. Yo también estoy bastante cansada, ¿sabés? Ayer rendí, vos sabías. Me viste estudiar durante semanas. Me fue bien, no que me hayas preguntado. Estoy a dos finales de recibirme, con lo que me costó. Pero ¿te interesa eso? No, porque si me recibiera en tu living, todavía. Si me entregaran el diploma en el lavadero de tu edificio, bueno. Pero no es en tu casa entonces seguro es una verga.

Si no querés mirar departamentos y no te interesa mantener la relación viva estando en barrios distintos, si esta idea te comió tanto la cabeza que sos incapaz de prestarle atención a cualquier otra cosa, de mi parte ya está.
Te repito: no estoy cerrada a mudarme con vos. Estoy cerrada a que la oferta sea ‘dejá los sweaters en el horno’. En tu horno, además.
Es como que yo me compre una camisa grandota, la use banda y un día te diga che, mirá, esta nos entra a los dos, la cuelgo en mi placard y cuando quieras agarrala.

Si seguís obstinado es porque no querés vivir conmigo.
Me pongo a estudiar.

*****

Ya sabía que te iba a ir bien, siempre te va bien cuando rendís. No me corras con eso porque soy el primero en prepararte mate cuando te colgás madrugadas enteras estudiando. Te tomé tantas lecciones que estoy a punto de recibirme de farmacéutico yo también.

Me parece absurdo que no podamos ponernos de acuerdo en esto. Más absurdo me parece tener que dejar un departamento hermoso porque vos creés que te vas a sentir invitada, pero está, busquemos una opción que nos haga felices a ambos. Voy a tratar de poner mi mejor cara de qué genial esta idea. Me va a salir, lo prometo.

¿Querés que averigüe por ese PH que te había gustado, el que tiene una fuente en el pasillo?

Quiero vivir con vos, Paulina. Me muero por vivir con vos. Aflojé, ya está. Démosle para adelante. ¿Te venís esta noche y vemos opciones? Vamos a dar un paso hermoso, si no lo disfrutamos, somos unos boludos.

Te amo,

Simón

*****

Ya alquilaron el PH 🙁
Mientras discutíamos se fueron los 3 que me gustaban. Lo sé porque estuve entrando igual, no con la intención de pasar por arriba tus deseos, sino porque sí, porque ahí estaban, como que sentí que nos esperaban. Pero el PH no aparece más y los otros dos aparecen como reservados.

No quiero caer en esa de ‘quizá sea una señal’ para justificar lo que sale mal. Pero se me está complicando.
Igual, sí, obvio, voy. Yo también quiero disfrutar esto. ¿Te parece que vaya con el gato? Como para tantear y ver qué onda todo.

¿Podremos quedarnos el finde? Así me llevo las cosas y estudio allá, porque el jueves rindo de vuelta.

Qué lindo esto, siento que se nos viene una etapa hermosa juntos, la siento cerca. Quizá sea una señal.

Paulina

*****

Sí, traé los apuntes, el gato, un bolso con todas tus cosas y quedate en este departamento para siempre. MENTIRA. Encontré otro PH que si es lo que muestran las fotos y cuesta lo que dicen, nos tenemos que tirar de cabeza porque es una re oportunidad. Lo vemos. También hay una casa con pileta en un barrio privado que me encantó, ¿cuánto podemos gastar por mes? ¿Cómo te ves comiendo aire para siempre? Jajajaja! 😉

Te amo, vení que ya estoy delirando. Vení.

Simón

 


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2 Comentarios

  1. orne

    Hola, amo lo que hacen 🙂

  2. Marcela Tartabini

    Qué lindo! Un gran tema el de decidir donde vivir juntos, una vez que se da el paso. Me encantó esta historia!

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