No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Daiana & Juan Pablo

Confieso y peco, con este mail, por haberme creído el cuento de millones de comedias románticas que con sus guitarritas melódicas y sus cafés para llevar nos dicen que sí, que el amor es algo en lo que vale la pena creer. O, al menos, que el amor es algo, que existe, que está. (Peco de ingenuo, en realidad, por depositar esperanza en la fantasía de algún día mirar a la chica que me gusta mientras duerme. Pero eso es todo entramado de mi manija silenciosa, hasta este mail más silenciosa que manija).

Ojalá te acuerdes de mí y esto no te parezca una locura. Fui tu JTP en Antropología, en 2013. Mirá si este ya no es tu mail. ¿Cuán mal está que ese escenario me genere un poco de alivio? Bueno, te escuché anteayer por la radio, estuviste maravillosa. Me encantó cómo expusiste y cómo respondiste, se notó que estabas escuchando a cada uno de los de la mesa. Este mail es, además de para felicitarte y agradecerte por darnos a la audencia tamaña nota, para preguntarte si (en caso de que efectivamente te acuerdes de mí) quisieras que nos juntáramos a tomar un café.

Porque está mal y porque no se puede, en el orden que quieras, nunca te abordé mientras cursabas. Pero me gustás hace un montón. Qué fácil escribir eso, como si fuera parte de la lista del supermercado.

Fideos
Brócoli
Yerba
Me gustás
Queso untable

Sé que es mucho para un mail, más para un primer mail después de años pero, como palpito una negativa, no quería que te quedaras sin la información completa. Si todos fuéramos por la vida sabiendo que le gustamos a alguien estaríamos bocha mejor, creo.

Así que bueno, espero que me digas que sí, en vísperas de San Valentín y toda la parafernalia emocional que trae, y si no que vayas por la vida bocha mejor.

Beso,
Juan Pablo

*****

Juan Pablo! Claro que me acuerdo de vos. Quise esperar seis horas antes de responderte para no quedar desesperada, para dar a entender que mi vida sentimental no es prioritaria en una rutina repleta de urgencias, pero no me aguanté. Algunas personas son maestras en el arte de la intriga, yo soy una lamentable víctima de mis impulsos. Lo menciono con un dejo de resignación porque me encantaría manejar con agudeza los tiempos del misterio. Estar siempre tan disponible y dispuesta es contraproducente, nadie se banca la entrega sin un laberinto de por medio. Nadie se deja querer sin antes patalear un rato.

Hacé de cuenta que pasaron seis horas y no quince minutos. Pensame como una mujer que estuvo hasta recién en una pileta rodeada de modelos de ropa interior, “colgó” o vio el correo pero bla, bla, bla y recién pudo responder. En realidad estaba sentada en el sillón mirando en la televisión un programa sobre serpientes, bajo el amparo del poco aire que me regalaba el ventilador de pie. Había una película romántica en otro canal pero seguí de largo porque un martes 13 de febrero, feriado y con San Valentín pisándonos los talones, hay que evitar las causales de suicidio.

No sé qué me viste de atractivo pero eso debería callarlo.
Sí, obvio que sí. Al café y a vos.
¿Mañana? Ya sé que día de los enamorados pero hoy no puedo porque tengo la cena por el cumpleaños de una tía de mi mamá. Planazo. No.

Ah, me alegra que hayas sido una de las diez personas que escucharon mi entrevista radial. Diez personas, literal. Y bueno.

Che, nada, por fuera de esta joda… ¿cómo estás? Contame, ¿qué onda? ¿Es una apuesta o algo así? Si el premio está bueno, te la sigo hasta el final y vamo’ y vamo’. Tampoco es que tengo taaanta dignidad. ¿Alguien te está pagando para que me invites a salir y me dejes plantada el día de San Valentín? Podría ser cualquiera, media facultad sabía que me gustabas. ¿Sos parte de una venganza? ¿El boludo de mi ex tiene algo que ver? Vergüenza debería darte, Juanpo. Un pibe serio, de bien.

Nada, vuelvo a las bichas. Te mando un beso enorme! Lindo volver a saber de vos.

Daia.

*****

Fa, estás irreconocible, al menos por mail. En clase no hablabas nada, siempre tomando nota. Pero qué bueno todo esto, me alegra un montón.

Nada de apuestas, tengo 36 años, para las bromas infantiles que implican “animarse” a algo estoy enorme, ojalá no para animarme así sin vueltas; y para elegir un caballo y dejar fajos de guita en su nombre estoy -sueldo de docente-. Así que tranquila, de mi parte es todo real.

Y sobre cómo estoy, sobre qué onda, medio que en la misma que hace años. Pensando en vos bastante, dibujando, dando clases con Beirot, no sé si lo ubicás, él hace cosas con arcilla y yo con pintura. Contento, diría, si me apurás. Y si no me apurás, bueno, si no me apurás no tan. A veces me siento solo, a veces me siento un fracasado, a veces encuentro una gratificación salvadora en enseñar, a veces extraño a mis abuelos pero de una linda manera. Feliz de que la ruleta de abuelos hiciera que me tocaran esos.

¿Qué más? Mañana estoy libre (obvio). Pero no sé si va a ser una buena idea, todo colapsado de amor, quizá sea demasiada presión. Estoy pensando en voz alta. Yo soy un pibe gracioso pero no soy canchero. Puedo tener una conversación entre ambientación para enamorados, lo que no voy a poder es remar nada si se pone tenso. Te lo confieso porque no me avergüenza (tampoco me encanta), prefiero que mi cuota de ser un boludo esté cubierta con eso y listo. Capaz algo tranquilo, como ¿ir a tomar un helado? Charlar un rato, algo así. Ahora que ya sabemos que nos gustamos todo parece tan fácil.

Te paso mi celular 113 489 2014, escribime si querés por allá. ¿Seguís en la nube bohemia o ya tenés whatsapp?

Beso 🙂

*****

Sigo sin poder creerte pero tengo ganas de que sea cierto. Volver del cumpleaños de Gertrudis y encontrar tu mail le dibujó una sonrisa a mi noche lenta. Esperar una respuesta y que llegue, pequeño lujo para los que no llegamos a cubrir la cuota diaria de amor correspondido.

Por cierto, ya son más de las doce, feliz día de San Valentín. No sé si se dice así. Tampoco sé cómo se usa. Lo obvio es que ya nada me avergüenza con facilidad. Eso se lo debo a Leo, un pibe con el que salí hace un tiempo. Me dijo: “¿Por qué sos tímida? A nadie le importa lo que tengas para decir.” Bueno, puesto así suena terrible. Pero en tiempos en los que la gente paga por tener corazoncitos en sus propias fotos, lograr que alguien te preste atención es casi imposible. Y tampoco soy el centro del mundo, no vengo a iluminar a las masas con mi sabiduría, si digo una pavada… ¿qué importa? Eso me ayudó un montón a abrirme, a mostrarme, a dejarme ser sin tanta uña comida.

Ehm, sí, sigo sin whatsapp. Mis amigos estuvieron años pidiéndome que compre un celular, muy a mi pesar lo hice y a los veinte días me lo robaron. Lo tomé como una señal del destino. Es corta: el que te quiere, te busca. A las pruebas me remito. Además no conviene estar siempre tan disponible. Te lo expliqué hace como un mail.

Vamos a tomar una cerveza al bar que está a la vuelta de la facultad. Tiene un “atrás” nuevo, lindo y medio escondido, por lo que no se llena y tampoco va a estar manija de ambientación para enamorados. Yo le digo “atrás” porque es una mezcla rara de patio, terraza, jardín y balcón. Te espero a las 20.30 hs. La cerveza es una excusa, podés tomar un jugo o cuatros whiskys. Mi viejo es alcohólico por lo que voy a saber cómo lidiar con vos. Chiste. En realidad mi viejo me abandonó cuando nací porque era medio negrita. Otro chiste. No debería haber brindando con tanto Ananá Fizz casi vencido. Maldita Gertrudis y su insistencia!

Che, bueno, nada. Eso. Siempre me gustaste. Y por como late mi corazón en este momento, me seguís gustando. No soy una piba a la que le sucedan este tipo de cosas así que te sigo el juego pero duele. Digo, que de la nada aparezca alguien que te gustó durante mucho tiempo a decirte que gusta de vos, eso no sucede en vidas como la mía. A mí no me pasa el amor así. Está bien para una ficción o para las lindas de Instagram, pero yo los sábados a la mañana tomo mate en tetas mientras la gata duerme adentro de una caja de cartón que le rescaté del chino. Mi realidad no tiene magia. Lo bueno no “finalmente sucede”. Y está bien, lo acepto así. Aprendí a esperar poco y a abrazar las malas rachas.

Calculo que alguien te habrá dicho lo que me pasaba con vos y flasheaste alguna que no termino de descular. No sé si estás aburrido o te sentís solo. No sé si te dejaron hace poco y necesitás validación femenina o si formo parte de una broma. No sé.

Me voy a comer el pedazo de torta que me rescaté. Cómo me amo cuando me gestiono comida gratis.
Besote!

Daia.

*****

Che bueno un montón de cosas dai, no sé bien cómo responder a todo esto así que no lo voy a hacer. Tampoco es que me preguntaste, simplemente me tiraste todas tus inseguridades encima tras no vernos en años y, bueno, la verdad me pone medio incómodo. Pero todo bien, no me gustás menos porque dudes. Imaginate el tiempo que estuve yo hasta apretar ‘enviar’ hace un par de días. Lo que te pido es un poco más de calma, tampoco depositemos en esta birra la posibilidad de familia, crédito, terreno, 3 o 4 perros. Calma, con que nos queramos ver, más que suficiente.

Dicho esto, que no sé si vas a llegar a leer, nos vemos en un par de horas.
Feliz San Valentín.

Juan Pablo

*****

Jodeme que esto es cierto. Ay, ¡perdón! Recién veo tu mensaje, YA salgo para allá. Ojalá vos sí vivas en el 2018 y recibas los mails en el celular. ¡Perdón! Bancame quince minutos que ya llego, voy corriendo, ¡perdón!

*****

Ay, Juanpo. Cien cosas:
Primero, perdoname por proponerte una primera cita el día de San Valentín, con todo lo que eso implica. En ningún momento creí que fuera cierto.
Segundo, perdoname por llegar media hora tarde. No revisé si me habías respondido porque asumí que no.
Tercero, qué vergüenza haber ido vestida con ropa tan simple y sin maquillaje. Salí corriendo del departamento, literalmente.
Cuarto, qué vergüenza no tener un peso encima, en el apuro ni me percaté de revisar si en la billetera tenía plata.
Quinto, todo lo anterior de nuevo.

Más allá de todo, la pasé increíble. Gracias por ser tan comprensivo, sos una hermosa persona. Cuando nos despedimos te quería dar un beso pero no me animé. Uno no, mil besos. Pero como ya habíamos establecido que nos gustábamos y vos no lo intentaste, asumí que mi seguidilla de yerros te habían desanimado. Ya sé que mi inseguridad es un repelente y que con esta poca fe en mí no paro de retroceder, pero bueno. Es que quizá no se entiende: yo soñaba con vos todas las noches. Tengo apuntes babeados, corazones en los márgenes. No sos cualquier pibe. Y de pronto se me dio y lo arruiné. Si no me querés volver a ver, tampoco puedo culparte. Siempre tendré a mi gata y el programa de serpientes, qué se le va a hacer.

Besos, lindísimo.

Daia.

(Obvio que ahora SÍ voy a estar atenta a tu respuesta.)

*****

Si sirve de consuelo, tuve que googlear yerros.

Mirá, a mí me encantás. Me gusta todo de vos y te pensé muchas veces hasta ahora que volvimos a hablar y vernos. Quiero seguir viéndote, me divierte estar con vos, me parecés linda, bah, estás buenísima, pero digamos que me parecés linda para no desentonar. Pero ya soy grande yo, no sé si estoy para ponerme al hombro todas tus inquietudes. Sé que es lo que se hace cuando estás con quien querés estar, pero quizá no sea mi momento. No estoy no-sos-vos-soy-yoseándote; simplemente te lo cuento para que lo pensemos entre los dos, para ver si hay un punto a mitad del camino en que nos podamos encontrar a tomar un licuado y compartir mil docenas de sanguchitos de miga hasta que baje el sol.

No quiero ser tu acompañante terapéutico. Es eso, básicamente. No quiero ser un bastón.

Me gustó verte, no me importa que llegaras tarde ni sin un mango. Todas estas cosas que te importan a vos de vos sólo te importan a vos, el resto vemos otra versión con otras cualidades (hermosas). Tampoco me importó salir en San Valentín. No sé, no les doy bola a esas cosas.
No por lo comercial, Estados Unidos y la mar en coche. Pero todo lo que me empuje automáticamente en la misma dirección que el resto del mundo me hace, al menos, dudar un rato.

El tema es: no quiero más vueltas. No quiero estar todo el tiempo alerta por si de pronto creés que algo va a fallar y yo me voy a escapar por la ventana del baño. Me impide relajarme. Pero no sé cómo lograr eso sin sentir que te presiono o que no respeto tus roscas.

¿Hay forma?
Si no, bueno, nos quedará esta bellísima historia de intento. Pero a Yoda lo decepcionaría muchísimo (?).

Juan Pablo

*****

Yo creo que tus propias roscas te impiden relajarte. ¿Puede ser? ¿Hay algo de eso? ¿Un poquito? Un poquito sí.
Mirá, a los seis años me llevaron a Disney. Estuve durante meses soñando con el momento en el que Mickey me daría un beso. Cuando llegué, con el corazón estallado de ilusión, se ve que al latino que estaba adentro del traje se le terminaba el turno y me vio, dio media vuelta y se fue. Nada nunca podría ser peor que eso. No te preocupes tanto por mí que yo me prefiero así, asumiendo riesgos. Si no, ¿para qué?

¿Venís a comer ravioles caseros? Aprendí hace poco y estoy hecha una cocinera profesional.

Pros:
No puedo llegar tarde porque es mi casa.
No puedo no pagar porque ya voy a tener todo listo.
No puedo vestirme así nomás porque voy a tener el ropero a mano.
Contras:
Ocupémonos de los pros que las contras se invitan solas.

Besos, lindísimo.

Daia.

*****

Yo a Disney nunca fui pero según lo que había escuchado hasta tu mail era lo segundo mejor del mundo.

Dale, voy. Pasame la dirección por sms o paloma mensajera, la tecnología que estés usando ahora.

Beso 🙂

*****

En el mensaje anterior recordé que me prefiero asumiendo riesgos así que me compré un celular. Cuando se termine de cargar te escribo.

En mi mente todo esto hubiese sido muy distinto. Por suerte la realidad, que deforma los ideales pero hace que suceda.

No le tengo miedo a esto. Hablo del programa de serpientes que acaba de empezar, eh. No le tengas miedo tampoco, no es tan terrible. Ahora hablo de mí.

Besos!

Daia.

 


Volvemos el martes 6 de marzo. Mientras tanto, podés leernos ACÁ.

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4 Comentarios

  1. Romi

    Esto es como cuando dejás de fumar y te acostumbrás a vivir sin fumar y de golpe alguien se prende un pucho al lado tuyo y vuelve la manija. Perdón, muchos y, entiendan que es parte de la manija.
    Empiezo de nuevo: Qué linda sorpresa entrar al mail y ver un nuevo post de NMODV!! LA desilusión cuando vi que era miércoles y que vuelven vuelven en marzo; pero qué lindo que es leerlas aunque sea dosificado. (Bah, leer nuevo, porque Bryson y Amalia ya casi lo puedo recitar de memoria). Las extrañaba un montón.
    Este intercambio pasa a ser de mis favoritos. No vayan a creer que es porque me siento identificada, aunque si tenemos que admitir cosas, la verdad es que si.
    La emoción no me deja ni pensar. Qué lindo es volver a leerlas!!
    Me encanta que todo esté tan lejos de los versos del amor hegemónico. Justo hoy que estuve leyendo sobre amor libre.
    Dejó caer la pregunta al pasar.. cuando una gira de presentación del libro? Y por el sur??
    Les mando un abrazón enorme, lleno de manija por supuesto. Gracias por cada intercambio <3

  2. Clementina

    AY PERO NO DEJEN DE ESCRIBIR NUNCA QUE HASTA SAN VALENTÍN LEVANTAN.
    Lectora silenciosa, pero las quiero. Feliz día.

  3. Hola! A veces el mayor obstáculo entre nosotros y lo que deseamos es nuestra neurosis. Gracias por contarlo de una manera tan bonita.
    MartinS

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