No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Tomás & Felicitas

¿Por qué llorabas? Tenías los ojos a punto de estallar, ¿qué pasó? ¿Ese gerente bola de fraile te dijo algo feo? Mirá que voy le pido el libro de quejas, eh.

Felicitas Din Alvarado, gracias por tener cuenta en Facebook, fue fácil encontrarte. Recordé tu nombre de la identificación que te cuelga del cuello, un GENIO el que inventó ese sistema.

Así como dice mi nombre, soy Tomás, más conocido como el que hoy te dio la tarjeta de crédito vencida. (¿Se dice “vencida”? ¿”Expirada”? Bueno, eso.) Decí que tenía efectivo, si no me moría de la vergüenza. Ni me di cuenta porque no me llegó el nuevo plástico pero ya lo reclamé, que no cunda el pánico. También me recordarás como el que compra todo de a dos. Dos leches, dos paquetes de azúcar, dos dentífricos. Tengo ese trauma, no me juzgues. Es como si necesitara llevar la pareja. Una lástima estar soltero.

Esperá, por qué creo que te vas a acordar de mí. Quién soy. Calmate, flaco. Estrella de los supermercados, líder de la góndola.

Volviendo al tema, hoy conocí a una cajera triste y sigo sin saber qué le pasaba. Será de chusma, será de metido, pero… ¿por qué llorabas?


Hola Tomás. Es un poco raro esto. Gracias por preocuparte. Lloraba, lloro, por un problema personal que nada tiene que ver con el trabajo pero que me es inevitable separar. Estoy 9 horas en el supermercado. No aguanto 9 horas sin llorar, qué querés que te diga. Pero bueno, es un momento de extrema susceptibilidad que no voy a hablar ni con vos ni por chat. También esto pasará, como dicen mil discursos, parafrasea el anillo de un muerto y se titula un libro de industria nacional.

Sé quién sos. No sólo tenías la tarjeta vencida sino que te acepte un billete de 100 al que le faltaba una punta y me cagaron a pedos y me los van a descontar.
No te los estoy mangueando, sólo te lo cuento para que tengas cuidado. Igual, nada, todos andamos cagándole la vida a alguien sin querer y sin saberlo.

Esto me da un poco de vergüenza así que te agradecería que en tus próximas compras tomes otra caja como rumbo.

Gracias, otra vez, por inquietarte.

Saludos,
Felicitas.


Sí, cualquiera. Te mandé el mensaje y me arrepentí, o tuve una sensación en la panza parecida a cuando te mandás una cagada. A ver, de verdad me importa tu tristeza, pero mirá si le vas a andar ventilando a un extraño tu vida personal.

Te juro que no traté de ser chusma. Te vi linda y triste y te hablé como si tuviéramos la complicidad de dos mejores amigos. Esta idea adentro de mi cabeza era un éxito, eh. Gol de chilena, ovación de pie, mirá qué ingenioso el pibe. En mi mente, vos me respondías que te había encantado mi remera de dinosaurios, se formaba un arcoíris, pasaba Messi y me chocaba los cinco.

No sé cómo acercarme a las mujeres. No te habías dado cuenta, igual. Tampoco me creas un pajero. Bueno, ese es un poco el problema, tengo miedo de pasar por acosador serial e intento vender una imagen de fresco y relajado que no funciona. Escribir estas cosas también es una estrategia de levante, la victimización podría funcionar, el famoso chamuyo: “no sé chamuyar” que conquistó a alguien por última vez en 1991.

Me enrede en mi propia telaraña de sinceridad pero porque me importa que se vea mi buena intención. Odio que las mujeres lloren. Debe ser porque me crié entre cuatro y cada vez que alguna estaba triste, hacía una mueca o algún chiste para que sonrían. Soy medio payaso. Bah, soy payaso, de hecho ahora estoy en una mini gira por Bahía Blanca con mi espectáculo de títeres, voy por las escuelas con Sacapuntas y Reglamina. Todo esto es para explicarte que cuando vuelva a Caballito (en una semana) te llevo los $100 que te debo.

Una vez me dijeron: “esto también pasará”, respondí: “¡¿y cómo hago para no chocar el mientras tanto?!” y todos rieron de mi elocuencia pero ninguno supo qué responderme.

Feli, te juro que yo pasé por todo tipo de dolores, tuve tristezas que todavía ni se inventaron, me han hecho cada daño que existe y siempre salí rengueando pero entero y con más ganas que antes. Las tormentas tienen eso del viento, que limpia y trae un aire nuevo.

Reglamina te diría que no sonrías para abajo porque nos obligás a hacer la vertical, y Sacapuntas intentaría hacer una vertical sin ningún tipo de éxito. Son medio revoltosos, viste.

Te dije “Feli” porque estoy acostumbrado a llamar a los chicos por la versión cortita de su nombre. Bueno sí, y soy confianzudo.

Ya te debo haber agotado.

Besos.


Tomás, no pases a devolverme los 100 pesos. Yo sé que esto para vos debe ser súper difícil y quizás si hubiera sido otra chica la destinataria de tu preocupación, hoy ella y vos estarían contando una historia de lo más insólita y romántica. Pero no conmigo. Conmigo no hay Disney posible hoy. Ni siquiera un Italpark oxidado o un cartel de ‘en construcción’.

Entiendo y puedo ver la pureza de tu timidez porque yo también la vivo. Todo lo que tenemos debajo de la piel es de cristal y se hace mierda con increíble facilidad. Andamos cuidadosos, tratando de no cortarnos por dentro. Nos miramos por la calle y nos quedamos pensando en si miramos de más o de menos, si fuimos invasivos o, por el contrario, demostramos un desinterés casi hiriente. Llevamos la interacción al mínimo porque nos sentimos contagiosos o, peor, intrascendentes. Llegamos a destino y repasamos lo que veníamos pensando. Todo un circuito de castigo y soledad más evidente que los hongos del pan lactal.

Vos sos bueno, Tomás. Siempre saludás y me hacés algún chistecito para que los pocos segundos que demoro en calcular tu descuento no sean tensos.

No te metas en esta, te lo digo desde este cariño de base que percibo. Estoy jodidísima y vos no podés ni deberías ser un héroe. Pero si no me vas a salvar, vos o quien se acerque, tampoco me sirve.
Busco lo que nadie tendría que ser para otro jamás: un bastón, un salvavidas, un refugio.
No me preguntes de qué. Si supiera no estaría intercambiando líneas con un desconocido. Borges era ciego y decía que veía en un tono de amarillo. Más raro es sentir en negro, digo yo.

Te devuelvo la buena intención, es realmente hermosa, no la merezco.

Felicitas.


Me quedé mirando la pantalla como media hora sin saber qué responderte. Necesitás un salvavidas, te lo ofrezco, decidís que no te va a sacar a flote y me lo devolvés sin usarlo. Es raro pero no ilógico, quizás pensás que el salvavidas debería tener otro color, el bastón otra forma, el refugio otro techo.

Mirá, te voy a compartir algo personal. Cuando tenía ocho años, encontré a mi mamá acostada en la cama con varios frascos de pastillas vacíos al lado. Como no se levantaba, la fui a despertar y no reaccionaba. Después me explicaron que se había ido a dormir al cielo porque necesitaba descansar, que me estaba cuidando desde allá arriba, etc. En ese momento entendí lo que pude y el resto lo saqué con la edad y por contexto. Por favor, no me leas con lástima. Tampoco me pienses como alguien castigado por la vida, el sufrimiento estuvo ahí pero no podría decir que mi infancia fue una etapa infeliz. Al contrario. El error más grande a la hora de interpretar es tomar la parte por el todo, teñir con la misma sensación momentos que te tocan de distinta manera.

Trato de hacer que mi vida valga la pena y por eso me puse en función de la alegría, el teatro fue y es mi mejor terapia. Me encanta hacer reír, sobre todo a los chicos que son de lo más exagerados.

Te ofrezco mi oído y además te debo $100 por lo que me gustaría invitarte a tomar un submarino. Sé que te puedo ayudar. Lo sé. No porque sea un héroe, porque soy un ser humano al que le importa traer de vuelta a las sonrisas que se lavaron de tanto llanto. Tampoco soy un caso atípico, estamos rodeados de gente que cree que nadie le da una mano y en realidad no se deja ayudar.

Este es mi último intento.
Si no, buscaré otra caja para no incomodarte.
Te mando un beso.


Lamento mucho lo de tu mamá. Más lamento que la encontraras vos. Hay choques que dejan destrucción total y no hay “ahorrá y comprate uno nuevo” para el alma. Si me lo contaste queriendo preguntarme si intenté suicidarme: no. Las marcas en las muñecas que siempre tratás de dejar de mirar son de hace como 10 años. Ahora soy otra, tengo 32, vivo esquivando enfáticamente el éxito y la realización personal como cajera de supermercado.

No me quiero matar. A veces me quiero morir.

No tengo ganas de ir a tomar un submarino pero por alguna razón hablar con vos no me deja peor. Quizá sea que la tragedia hermana o que pensé que no quedaban posibilidades de sonreír y me olvidé de que al fondo del tarro había un payaso.

Si me siento incómoda, ¿me puedo levantar e irme? A veces tengo ganas espontáneas de llorar y contenerlas es pedirle a mi garganta una elongación que no tiene.
Si te sentís incómodo, por favor levantate y andate.

No quiero contagiar. De a ratos soy así de arrogante y creo que mi tristeza es como un agujero negro que succiona todo lo que se acerca. Si sentís un tironcito, por favor levantate y andate.

El jueves después de las 5 que termina mi turno podés pasar por el supermercado y vamos. Vení sabiendo a dónde. Ignorá los imperativos. Todo es más un favor que una orden.

Esto es muy difícil. Como conversar.


Encontré este mensaje mudando los datos del teléfono.

Te escribo para pedirte perdón por esa salida. Estaba realmente nerviosa y se me descontroló todo. Tarde pero tarde, quizás. A “seguro” no me le atrevo todavía.

Y también para que sepas que sigo viva y estoy mejor, y que me gustaría invitarte a tomar un submarino para hacer todo al revés de esa otra oportunidad.

Pasa el tiempo, gira el mundo, todo eso. Quizás ya estás casado. Si es así, disculpame. Lo dejamos acá. Pero quería contarte que en terapia hablo de vos muy seguido y que no estoy mudando los datos de ningún teléfono. Nadie revisa los mensajes cuando hace eso.

Quiero verte porque sé que puedo hacer las cosas bien. O no un desastre.

Perdoname por los errores con los que no tenías nada que ver pero yo les puse tu etiqueta y fueron a tu mochila, nomás.

Quiero que me conozcas. Yo me estuve explorando y no sé si llego a parque de diversiones pero debo tener al menos dos hamacas.
Te invito a la de acá al lado.

Si no querés, todo bien. Pero mirá que las mejores historias partieron de segundas oportunidades y tengo varias de estas píldoras de información incomprobable para contarte.

Te dejo mi celular. Aunque no lo creas, es la primera vez que digo eso. Estoy diciendo mucho (quizás de más) porque me levanté del diván envalentonada y no quiero que se me vuele.
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Felicitas.


Me causó gracia lo de: “si estás casado…” ¿Tengo cara de ser alguien que se case? Bah, una vez con una ex hicimos una “ceremonia” de compromiso en el Machu Pichu. A los tres meses me dejó por su profesora de tela. Si yo te digo que las viví todas, apretá el pomo.

Pasaron (solo) tres meses, no cambió mucho mi vida pero me alegra que la tuya sí.

Mirá, el domingo tipo cinco de la tarde voy a hacer una función de títeres en la plaza que está a la vuelta del supermercado. Venite y después submarineamos. Me vendría bien un adulto en el público. Te tengo que advertir que las mujeres se me tiran encima después del show, todas quieren que les haga perros salchicha y calesitas con globos. Como un rockstar, pero nada que ver.

Te espero, Feli. Te espero mucho.

Besos.

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16 Comentarios

  1. Belen

    Waaaaaaa que emoción! Obvio que quiero saber qué pasó desps. Tomás un tierno. Yo afirmó que es por el nombre. Es nombre de buena persona. Lindo. Ella se hizo la loca pero después volvió jaja. Me encantó!

  2. Pero qué hermosura de relato por favor! No puede ser más tierno, me morí de amor y de ganas de llorar.
    Mi frase preferida: “Yo me estuve explorando y no sé si llego a parque de diversiones pero debo tener al menos dos hamacas. Te invito a la de acá al lado.”
    El sentido del humor, así suavecito y cariñoso, puede salvar vidas, yo estoy segura de eso. O hacerlas menos difíciles, segurísimo.
    Son tan geniales que se los tengo que decir otra vez: son ge-nia-les! Las admiro, gracias por escribir.

  3. Caro

    Las leo siempre, es la primera vez que comento. Algunas historias me gustan más que otras, esta en particular: mi favorita hasta ahora. Esperaba ansiosa el intercambio de hoy. Aguante jugarsela aunque la otra persona esté rota! Aguante jugarsela y ser un poco mandado! Que vivan las 2das oportunidades y el volver a encontrarse! Aguante volver a intentarlo, mil veces si es necesario. Qué lindas que son!!

  4. El ritual es asi: es martes y mi fb me avisa que publicaron. Si estoy en el trabajo espero a la noche para leer tranquila. Hoy no trabaje, asi que me puse la pava, me prendi un cigarrillo y llore. Me emocionan cada semana, me hacen soñar.
    Me gusto la actitud sincera de Feli, el mostrarse tal cual y el darse una nueva oportunidad cuando sintio que tenia una hamaca para compartir. Tomas, desde sus golpes y con su sonrisa como bandera acepto el desafio. Esta historia tiene futuro, comenzaran a comprar articulos x2 con justa razon.
    No dejen de escribir nunca amigas!
    Besos desde Mardel.

  5. Sergio R

    Al tope del excel, sin escalas.
    Hasta el martes!

  6. “Pero quería contarte que en terapia hablo de vos muy seguido y que no estoy mudando los datos de ningún teléfono”
    Jaja que hermoso.

    No se como hacen pero juro que leí el cambio de actitud en sus palabras, antes de que ella lo dijera.

    Las quiero bocha.
    No, si, en serio, lo escribí y lo iba a borrar porque dije “como le vas a decir a dos pibas que ni conoces que las querés?, no le decís a tu vieja que la querés, Cecilia”
    Pero se ve que me están ablandando el corazón.

    Abrazos

  7. Priscila.

    ¡Nunca dejen de escribir! Y gracias para siempre ♥. Las espero todos los martes. Hacen magia con estas historias.

  8. A veces pasa. A veces no arrancamos bien y tenemos unas segundas oportunidades maravillosas. A veces pasa que cuando nos encontramos, estamos a destiempo.
    Esta lectura me parece maravillosa.
    Son genias.

    Besos!

  9. Agustina.

    ¡ME ENCANTÓ! Necesito un Tomás en mi vida. Acompaña a Tati & Mariano en la lista de ‘mi prefe’. Aguante No me olvidé de vos, ustedes son lo más lindo que no tengo. ✨

  10. Estar roto ser consciente de eso y apostar que algo propio puede servirle a Otro y al vezre.
    Me gusto el ritmo del texto era como un pedaleo a contra corriente. La duda es base y condición de este texto y en gran parte de la vida.
    El texto envalentona a seguir intentado yo sigo disfrutando de sus textos.
    Abrazos
    MartinS

  11. Veronica

    Genial! Mi favorito!!! Me han hecho emocionar al punto del llanto, y a la vez me pregunto: ¿Habrá un “Tomás” para mi???

  12. Martina

    Lloré. ¡Gracias!

  13. Los dos han pasado por cuestiones dificiles. Y podría darse el encuentra, para que tengan algo feliz.
    Que bien contado

  14. Ohh esto es hermoso! Gracias. Más de esto por favor!!

  15. Ay no que hermosoooooo <3 Es de las cosas más tiernas que les leí

  16. Uchi

    Las encontre por este relato y no pude parar mas. Mientras trabajo, desayuno, en casa, en la cama y en el bondi.
    Sus relatos son pura emocion.

    Tienen un fan mas!!!

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