No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Haydée & Delfina

Haydée,
No me gusta la idea de escribirte un mail por este tema, pero te pedí una reunión a solas varias veces y siempre encontrás el modo de postergarla.

Mauro es tu hijo hace 27 años, yo soy su novia hace poco menos de uno. Esta disparidad no me coloca en inferioridad de condiciones porque no pretendo ocupar tu lugar, solo quiero hacer valer el que me corresponde. El nivel de destrato que recibo de tu parte es abusivo, y por sobre todo, injusto. Llegué a un límite peligroso, es una mezcla entre hastío y desesperanza la que me invade el pecho, ya no puedo seguir fingiendo una normalidad superflua.

Me llamo Delfina, no Carina. Esas “confusiones” que fueron corregidas en varias oportunidades, a esta altura ya no deberían seguir existiendo. Cada vez que voy a tu casa hablás como si no estuviera, todas las preguntas se las formulás a Mauro aún si me involucran y ni siquiera tenés la delicadeza de utilizar el plural. “Hijo: ¿Sacaste los pasajes para Tucumán?” Sí, SACAMOS los pasajes, Haydeé. De hecho lo hice YO desde MI computadora con MI tarjeta.

Comentarios del tipo: “antes vivía de joda, cambiaba de chica como de medias”, “nadie lo va a amar como su mamá”, “¡¿Qué clase de mujer no sabe usar la cocina?!” (Sabiendo perfectamente que odio cocinar); todo eso es basura que enunciás de forma malintencionada para que yo pase un mal rato. Podría mencionar al menos cincuenta frases que tengo atragantadas en la garganta, que toleré como una campeona por amor, pero que ya no voy a dejar pasar. Sin ir más lejos, te cansaste de escuchar que soy vegetariana y cada vez que ceno en tu casa termino comiendo pan porque A TODO le ponés jamón, hasta a la ensalada de lechuga y tomate. ¿Tan rico te resulta? Lo dudo.

Yo te entiendo, para vos debe ser difícil. Mi aparición en su vida generó un aluvión de cambios, lo ayudé a madurar y poco a poco se va convirtiendo en el hombre que nunca quisiste que fuera. Se compró un lavarropas y ya no te lleva más las montañas de medias mugrientas, te prohibió ir a su departamento sin previa autorización, ya no te responde los: “¿llegaste bien?” de las 6 de la mañana cuando sale conmigo y duerme en mi departamento.
También dejó de hacer todas esas que no le correspondían, como viajar hasta tu casa a la medianoche porque creíste ver una rata en la cocina o ir a buscar a sus hermanos a los boliches. Despertar a tu marido no es tan grave, Haydée.

Yo estuve atrás de todo eso y vos lo sabés. Por eso tu odio se va incrementando con el paso del tiempo, y lejos de mejorar, la situación empeora.
Quiero que hablemos de esto. ¿Me vas a seguir esquivando?

Besos,
DELFina.


No es con vos. Vengo porstergando estas charlas con las quichicientas salvadoras que lleva mi hijo en su prontuario. Pero está bien, tengámosla.

Delfina mía, te hago una pregunta sencilla: ¿no te molesta que Mauro no te defienda cuando recibís estas ‘agresiones’ que decís? A mí, te digo, me dolería muchísimo más eso que los comentarios puntiagudos de una mujer que te vio, ¿serán? ¿Diez veces?
Yo no impido de ninguna forma que Mauro crezca, es un pelotudo que no quiere crecer y yo -algún día que decidí reprimir- me amigué con esa idea; vos deberías hacer lo mismo. Que se lave sus propios calzoncillos no lo hace Josecito Independencia por más de que ambos quieran creer eso. Festejárselo me parece contraproducente incluso.

Yo lo adoro, no quiero a nadie como a él, ni siquiera a mí; y puedo reafirmarte una y mil veces que nadie lo va a amar como su mamá. Porque Mauro es una gran persona, es transparente y si está durmiendo la siesta y vos lo llamás diciendo que necesitás un riñón, se levanta y te lo lleva. El suyo. Es así él. Pero también es, digamos, quedado. Se fue a vivir solo porque el tío le dejó el departamento para que se lo cuidara. Vivía de joda bajo la premisa de que era lo único que podía y sabía hacer porque ‘los Belardez nacen sin vocación’. Viene a mi casa porque no le interesa concinarse y a mí me da gusto hacerlo. No veo nada de malo en agasajar a los que uno ama.

No te odio, nada está empeorando como decís. He visto decenas de chicas venir a almorzar a mi casa y creerse mejores que yo porque logran que Mauro haga la cama o al menos la estire. Pretenden que las aplauda de pie o no sé qué se piensan. Te felicito. Te felicito, Delfina, por cerrar los ojos y creerte que estás con un hombre de casi treinta años que se comporta como tal. Algún día vas a reprimir ese ejercicio consciente y vas a poder quererlo como lo quiero yo.

Pero así como me reprochás a mí todo este maltrato que sentís, ¿por qué no le pedís a tu novio que te explique qué pasa que ve que te basurean y se queda callado como si solo se escuchara el viento esquiando entre las hojas?

No voy a cocinar más con jamón cuando vengas. Se lo tendré que explicar a mi marido pero no va a haber problema.
En fin, mientras vea a mi hijo feliz, no me molesta que lo trates como tu obra de caridad.

Éxitos con tal proyecto.

Haydeé.


 

Haydée,
No quiero doblar la apuesta pero no puedo sino mostrar mi lado menos amigable porque ya no voy a seguir tolerando este resto defectuoso de tu buena voluntad.

¿Tanto hincapié en TODAS las que conoció? ¿Todas las que fueron a almorzar a tu casa? ¿TANTO? ¡En persona hacés lo mismo! ¿Cómo creés que me hace sentir, más allá de un cero a la izquierda en una lista interminable? Lo hacés a propósito para rebajarme, para minimizar mi vínculo con él, para desprestigiar cada uno de MIS logros en su actitud. No soy una más, mal que te pese. Soy su presente. Respetame como tal y dejá de revolver el pasado con el mismo cucharón con el que cocinás tu síndrome del nido vacío. Ninguna va a lograr que Mauro se empodere de su vida, pero tengo peores noticias para “mami”: vos, con tu resignación, tampoco.

Por supuesto que me molesta la actitud de él, pasivo, mirando con cara de boludo como nadie se preocupó porque yo tuviera algo para comer sobre la mesa, pensando que tus comentarios son “graciosos” o pretendiendo la paz mundial con un: “es así, no le des bola”. Tuvimos decenas de discusiones en las que lo único que hace es desvalorizar la situación y tratarme de fabulera, por lo que decidí atacar todos los frentes posibles antes de dar un paso al costado y alejarme de la versión costumbrista de Edipo Rey en Morón.

Estás ciega. Tu discurso y tu accionar son el agua y el aceite, tu palabra jamás se condice con tu desempeño. Vos no querés que madure, nunca lo quisiste, por eso lo llenaste de facilidades hasta asquearle la voluntad, todo en virtud de retenerlo bajo tu ala. Vaya uno a saber qué clase de matrimonio infeliz vivís que necesitás apoyarte tanto en tu hijo para procurarte un poco de felicidad. Es una víctima y por eso lo entiendo y le tengo paciencia.

Lo estás abrazando desde atrás solo para retenerlo y encima creés que es amor, que nadie lo va a amar como vos. Solo “mi caridad” podría salvarle la dignidad en este contexto y es lo que estoy intentando.

Y hablando de caridad, te hice un regalo de cumpleaños carísimo y para el mío ni me saludaste.

Saludos,

Delfina.


“…para desprestigiar cada uno de MIS logros en su actitud”. Se nota que lo amás profundamente en esas palabras de aliento.

Tranquila, Delfina, no te voy a maltratar más, ni voy a nombrar a anteriores, ni voy a cocinar comidas con carne cuando vengas. Pero me parece al menos apresurado de tu parte juzgar mis aptitudes como madre ya que te enamoraste del chico que yo crié. Tu palabra, entonces, no se condice con tu desempeño.

Le doy todo, estoy para él, siempre trabajé, trabajamos los dos para que no le faltara nada. Y vos cuestionás mi forma de criarlo. No tenés idea de lo que es ser madre, es evidente. Mucho menos de lo que es ser una buena o mala madre.
Es amor el que siento por mi hijo y no me interesa que lo entiendas o no. De hecho no me interesa nada de vos, pero voy a tener un trato cordial de ahora en más por Mauro, a quien sí quiero en mi casa. Si él quiere traerte, entonces serás bienvenida.

Te diría que me escribas cuando tengas un hijo pero vaya uno a saber dónde voy a estar yo.
Supongo que te vas a acordar de mí, de una u otra forma.

Los espero el domingo, voy a hacer canelones de espinaca y ricota.
Si quiere que me traiga la bolsa de sábanas y toallas. Si no, da igual. Honestamente, todo esto me parece bajísimo. Una guerra fría sin sentido, mucho más a mi edad.

Decile, si podés, que me llame. Que hace tres días no hablamos y extraño escuchar su voz.

Haydeé.


La guerra fría la iniciaste vos aunque te cueste creerlo. Yo atajé los pelotazos con altura hasta que no pude más y te escribí. Nunca vamos a llegar a un acuerdo pero nuestro vínculo tampoco requiere que seamos mejores amigas, con que no encendamos la mecha de la otra basta y sobra.

Nos vemos el domingo. Por favor no aclares que estoy más gordita, ya lo sé. Acabo de avisarle que te llame.

Yo no quiero molestarte, Haydée. Te estoy pidiendo a gritos un poco de entidad. Soy una más, pero quizás sea la definitiva.

Cuidate.

Delfina.

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17 Comentarios

  1. Excelente! Gracias por hacerme leer.

  2. Uff, quiero más!!! que cortito se me hizo!!

  3. Gran juego emocional de gran bonete. Al final la culpa por llevarse mal o porque Mauro sea como es no la tenia nadie o la tenían la dos, imposible saberlo. Tal vez sea mejor quedarnos con que cada uno tiene su responsabilidad y por lo tanto su manera de estar mejor, en este texto y en mucho de la vida no? Simple ecuación vincular:
    Cuando estoy con B y me pregunto mucho por C o me empiezo a preguntar mas por mi y por B o naufrago.
    En la ficción a veces veo cosas que me ayudan a hacerme de mis B y mis cargo y la suya las leo seguido asi que gracias.
    Abrazo, seguimos
    MartinS

    • Este juego de ABC ya te lo hemos leído y siempre es un placer. Qué lindo que puedas llevarte pedacitos de nosotras allá afuera, donde todo es caos y confusión. Abrazo y seguimos ♡

  4. Julieta

    -lo llenaste de facilidades hasta asquearle la voluntad, todo en virtud de retenerlo bajo tu ala-

    La que me quedó sonando hoy. Su observación-transcripciónencarta, como siempre, acertadisima

    hasta el martes !

  5. Anónima

    Ojalá algún día se manden uno profe-alumna. De verdad, muero de ganas por leer algo así.¡Me encanta! Saludos <3

  6. Una seguidora más

    Voy a confesarme pecadora y admitir que me divirtió la facilidad de Haydée para enervar a Delfi.
    Y ella toda indignada y triste, plantandose con espadita de madera a mamá dragón. No debe ser nada fácil.

    Me encantó, ya estoy esperando el otro martes. Así de ansiosa.

    Saludos
    😙

  7. La última frase de Delfina, bajando la guardia y exponiéndose: “te estoy pidiendo a gritos un poco de entidad”
    Ay, la quiero abrazar un montón.
    O me quiero abrazar a mi hace algunos años?
    Bueno, medio que es lo mismo.

    Mi lado malicioso re quería que Delfina le conteste al “te diría que me escribas cuando tengas un hijo..” con un “quién te dijo que queremos tener hijos?”, pero mi lado conciliador y burocrático sabe que eso solo encendía la hoguera. Igual lo re pensé 😛

    Estoy como deseando un intercambio donde la gente no escriba lindo (?) porque medio que necesito creer que no somos solo les puristes del lenguaje les que vivimos escribiendo (ah, pero que contradicción, la purista deformando el lenguaje)

    Nada, eso. Me hacen pensar cosas. Que peligro todo.
    <3

    • Vamos a tenerlo en cuenta, te esperamos el próximo martes 😉 (el guiño es intencional) ♥

      • Re que no necesitan decirme que me esperan, soy la piba que cae sin avisar con un vino y unas empanadas porque “como ya nos juntamos varios martes a cenar pensé que era fija” 😛
        (que no comente no quiere decir que no lea)

        Nos vemos la próxima 😉

  8. Que detalle que la madre se llame Haydeé y la novia, Delfina. Ya marca una diferencia generacional. Que es la menor de la diferencia entre ambas mujeres.
    Y estoy a favor de Delfina, a pesar de que es vegetariana. Sabe defender su punto de vista, después de la paciencia que ha tenido que tener. Ante lo que Haydeé no niega haber hecho, incluso le dice por que no le pide a Mauro que la defienda. Pudiendo evitar todas esas actitudes.
    Escrbime cuando tengas un hijo, es todo de ejemplo de sentido común y prepotencia.
    Bien por Delfina,

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