No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Segundo & Vanesa

Te amo. Pienso en vos y se me eriza la piel, me inquieto, te extraño. Extraño hundir las yemas de los dedos en tu pelo, que me invada tu perfume y me ahogue de deseo y placer. Sos la mujer más preciosa que conocí, sos perfecta. Cada centímetro de tu piel cuenta una historia y me desvivo por ser el único espectador que contemple lo que brillás sin darte cuenta.

Extraño esos labios que me dan besos, que me dan escalofríos, que me recuerdan que estoy vivo. Vivo y para vos. Viva y para mí. Somos la conjunción de lo perfecto y el mérito es exclusivamente tuyo porque existís, y ya con eso basta para que el mundo se vuelque a tus pies.

Me quiero casar, quiero que me des hijos, quiero que nuestros hijos me den nietos. Quiero construir un futuro con vos hasta que para siempre no nos alcance y tengamos que pedirle prestado más tiempo a lo eterno. Quiero estar ahí para cuidar tus gestos cuando todo o nada te ponga triste o te dé miedo.

Sos el sol que no veo ni necesito porque cuando te tengo, la misma nada me basta.

Mi amor, tenés que esperarme.

Cuando salga de la cárcel quiero que estés ahí para mí, como siempre. Yo no maté a mi papá, la huella en el descampado era de mi zapatilla pero yo no lo hice, me las robaron, puedo probarlo. Vos tenés que creerme. En el juicio voy a zafar, que hayamos tenido una pésima relación no significa que sea capaz de hacer algo así. Vos tenés que creerme. Van a decir que necesitaba cobrar la herencia, vas a escuchar todo tipo de mentiras, ya me lo advirtió el abogado. Escuchame a mí, soy el mismo que juró amor eterno mirándote a los ojos.

Te amo y te voy a estar escribiendo, princesa.

Segundo.


Segundo, ¿cuánto más vamos a estar así? Preguntan por vos y no sé qué decir, “pero, ¿lo hizo? ¿Sabés si lo hizo?” me dice todo el mundo. Y entro en el juego de la paranoia auto infligida y me pregunto si lo hiciste, no te creo capaz pero y qué si nunca te conocí lo suficiente. Te extraño y te pienso todas las noches, todas. Me duerme el cansancio que me produce llorar. Ayer llegaron las cortinas de la tapicería. Ni me acordaba que las habías encargado. No tenía para pagarle al del flete, fue vergonzoso. No porque esté con lo justo pero porque realmente no tengo conciencia de lo que va pasando. Transito los días a la velocidad de la angustia, a veces a paso de caracol agonizando, a veces tan rápido que lo que está a los costados se ve borroso. Le pedí al del 2F plata, trescientos pesos para salir del momento y hoy se los fui a pagar.

Todo me da vergüenza, Segundo. Vivo un duelo que no fue. Realmente no sé cuánto tiempo más voy a aguantar. ¿Tu abogado te dijo si se va a definir el 28 o si hay otra instancia? Yo estoy preparando mi declaración, pero tengo miedo de quebrarme en la mitad y levantar sospechas. No estoy pudiendo con todo esto, no puedo.

Voy a dejar de ir a verte estas semanas, me deja una puntada en el pecho ese lugar que no se va por días después. Me baño y sigo sintiendo el olor a encierro. Te imagino en esas camas y me dan ganas de ir a romper todo el edificio con un martillo. Pero escribámonos, porque si no te escribo no te tengo; y necesito tenerte. Aun si es de esta manera.

Te amo, me duele.

Vanesa.


Mi amor,
La desesperación de saberte colmada de angustia y estar encerrado sin poder socorrerte es incluso más terrible que extrañarte a cada instante. Estoy viviendo lo más indigno que un ser humano puede atravesar y sin embargo lloro por la parte que te toca a vos, por nuestra distancia y por no despertarme cada mañana hundido en tu cuello.

Entiendo que ser mi concubina ahora le daría vergüenza a cualquiera pero puedo calmar tus paranoias con explicaciones sinceras. Todos iluminan las acusaciones pero nadie nota que soy un hijo haciendo un duelo entre barrotes mugrosos.

El 28 es el juicio, unos días después vendrá la sentencia, pero pero el abogado me explicó que eso es solo la primera instancia, que habrá una segunda y que, dependiendo de la sentencia, llegaríamos hasta la Corte. Todo el proceso podría y va a llevar varios años. Estoy encadenado a una decisión judicial y la llave de mi libertad la trae una tortuga inepta.

Respeto tu decisión y si no venir a verme es un paliativo, bienvenido sea. Tampoco me gusta exponerte a las revisiones humillantes para entrar a la cárcel. Lo que vos digas, creas y sientas será perfecto. Pero por favor no te olvides de que mi familia me abandonó emocionalmente y sos la única que no me grita: “¡Asesino!” cuando me ve, como disfrutan hacer mi mamá o hermanos.

Acá estoy y no me puedo escapar, y ya no me refiero a la celda, sino a tu amor. Contame qué está sucediendo allá afuera, llename de colores, de música, de vida. Por favor, traeme de nuevo a la vida. Esto es un infierno. El infierno no es rojo, no hay fuego, no hay un único ser maligno. El infierno es gris, es frío, es sucio y tus peores enemigos son tus propios compañeros, semejantes a vos.

En la cuenta hay dinero suficiente como para que vivas los próximos meses (tres, aproximadamente) pero eventualmente tendrás que conseguir un trabajo. Te prometí que nunca te faltaría nada pero, una vez más, fallé. Mantener el mismo estilo de vida te será imposible. De ser necesario puedo vender mi departamento, con el efectivo comprar dos más chicos y que de uno te quede una renta mensual. Pero esto necesitará tiempo. Mis deudas no generarán una onda expansiva en tu reputación pero sí en tu economía. Perdoname, y no hay un pedido de disculpas más sincero que el mío.

Te amo, te amo para siempre.

Segundo.


Ni siquiera podemos atravesar esto juntos. No nos podemos acompañar, vos vivís un infierno y yo otro, sin separarnos pero sin tocarnos, mirarnos, sentirnos.
Estuve pensando mucho en estas semanas, Segundo. Jamás desconfiaría del hombre del que me enamoré. Pero ese es el problema, ya no sé si sos ese hombre. Te vi en la audiencia y estabas desdibujado, apagado, nada en vos ardía. Seguramente yo también esté fuera de mí y nuestros anteriores lloren en algún rincón porque se extrañan. Cuánto te extraño, por favor.

Yo te voy a amar toda la vida, eso te lo prometo, te lo firmo, te lo aseguro. Pero no sé si te voy a poder esperar. Serán años puestos en pausa por algo que me excede, sobre lo que no puedo hacer nada sino eso, esperar. Y el día que salgas, voy a hacer lo imposible por ser tu primer abrazo, el que tanta falta nos hace. Sin vidrio, plástico, siquiera aire mediando. Hoy, sin embargo, ya no te espero.

Voy a seguir como testigo de la causa y a hacer todo lo que sea necesario para que este calvario tenga fin cuanto antes, y me da hasta vergüenza escribirte esto, porque no soy la víctima, sé que acá no soy la víctima, pero el sufrimiento es tal que necesito preservar algo de lo que queda de mí.

Voy a visitarte la semana que viene, con un dolor inmenso que no sé cómo manejar.
Acordate por favor de que te voy a amar toda la vida.
Es importante para mí que lo sepas.

Vanesa.


Cuántas mentiras dijiste, Vanesa. ¿Todavía tenés la cara en su lugar o está desparramada en el piso por la vergüenza? Para qué malgastar mis precarias palabras cuando puedo citar a Hamlet: “Una fiera, incapaz de razón y discurso, hubiera mostrado aflicción más durable.” En cuanto la cadena perpetua se hizo literal en un juego de esposas que me arrancaron la vida, me diste por muerto. No volví a verte y tampoco tuviste la dignidad de responder la carta que te hice llegar en mis primeros días como prisionero de una injusticia. Hace 17 años que abandonaste los frentes de mi amor y el día de hoy, en tu cumpleaños número 40, puedo decir con seguridad que voy a abandonar los tuyos. Sí, recién hoy, después de cientos de miles de minutos añorando en vano tu entrega, voy a darte por muerta. Se terminó. Ya no te amaré más.

Conozco de memoria cada uno de los pasos que diste en el tiempo en el que, como una fiera incapaz de razón y discurso, fingías un olvido absurdo. Conociste a Juan José en un bar de Plaza Serrano, te casaste y tuviste tres hijos: Anahí, Franco y Azul. Los dos primeros por parto natural y la última por cesárea debido a complicaciones de último momento. Trabajaste en una empresa multinacional pero finalmente estudiaste magisterio y hoy en día das clases de lunes a viernes por la mañana, y miércoles y viernes también por la tarde. Juan José tiene su propio taller mecánico gracias a un crédito a tasa fija del Banco Nación. Hacés Pilates con la profesora Helena los sábados al mediodía. El viernes pasado te olvidaste una chalina bordó arriba del colectivo. Empezaste a fumar pero lo dejaste en tu primer embarazo, igualmente los sábados a la noche vas a la terraza y prendés uno a escondidas mientras tu marido acuesta a los chicos. Dejaste de pintar cuadros y te teñiste el pelo de rubio porque él lo prefiere así. Desarrollaste un miedo a los espacios pequeños que tratás en terapia, volviste a comer carne y ya no escribís frases de canciones en tu heladera, como solías en tu juventud.

Sé todo sobre vos. Todo.

Sé que todos los 29 amasás ñoquis pero también sé que no te gusta como tu marido te practica sexo oral porque es muy bruto. Tranquila, no te está engañando con su contadora, sé que sospechás. Anahí se está viendo con el guitarrista de una bandita mediocre pero es muy reciente, está contenta. La mancha de vino del vestido blanco no va a salir.

Los barrotes y tu indiferencia nunca me resultaron un impedimento, estuve con vos todo este tiempo. Te ayudé, te contuve, te amé. Te amé cada instante, Vanesa. Hice todo lo que pude para que fueras feliz: desde interferir en la adjudicación del crédito hasta conseguirle una oportunidad a Franco para que se pruebe en las inferiores de Boca. Atrás de toda tu “buena suerte” estuve yo, apuntalando tu vida y la de tu familia. Las oportunidades que tuviste son las que te generé y jamás supiste.

Hoy doy un paso al costado y te digo: hasta acá llegué. Será cuestión de que el norte de mi cariño quede acéfalo y así recobrar la dignidad que perdí al priorizar tu felicidad a pesar de tu ingratitud. No me creíste. Fuiste como ellos. Sos como ellos. Y sin embargo.

Te haré llegar las flores que acostumbro como en todos tus cumpleaños (siempre invento una excusa para que alguien “te regale” un ramo de tus preferidas sin hacerlo bajo mi nombre).

Adiós, Vanesa.

Ya no te voy a amar a pesar de mí.

Segundo.


Segundo, leí tu carta tratando de entender tu dolor y no sumergirme en la desesperación de haberte tenido tan cerca sin saberlo. No te pedí que me cuidaras, te agradezco, si lo que contás es cierto, todo lo que hiciste por nosotros. Llevate el crédito, el honor, los laureles, llevátelo todo. Te di por muerto porque no estabas, no estabas cuando me levantaba, no estabas cuando llegaba al departamento, no estabas para pagarle al plomero ni para hacerme un té cuando levantaba fiebre. No estabas para ver una película, para llorar conmigo, para que llore con vos. No estabas para ser el padre de mis hijos ni para ser el abuelo de mis nietos. Yo te amo, te voy a amar toda la vida como te prometí, pero no podía trabar el planeta y que dejara de girar porque yo quería esperarte sin que el tiempo pasara.

Ahora soy una señora, tengo las piernas llenas de arañitas, me cuido del sol, los zapatos siempre al ras del piso. Te deseo lo mejor y que el martirio por el que pasaste cubra la cuota de toda tu descendencia. Que nadie que lleve tu sangre o tu apellido sufra más del mínimo que se necesita para estar/sentirse vivo.

No me mandes más flores, ni a tu nombre ni tercerizadas.

Vanesa.


Estás equivocada.
Sí estaba.
No de la forma literal en la que necesitabas, pero estaba. Ya no más. Ahora vas a empezar a notar mi ausencia.

Si el desconsuelo te encuentra extrañando en demasía, vení a verme. Yo voy a estar acá, en esta misma celda, con las mismas frustraciones envejeciendo sin amparo. Y cuando estemos frente a frente, después tantos años de amar sin ver, te vas a dar cuenta de que no soy el único en una cárcel.

Que tengas una buena vida con un hombre al lado que siempre va a ser el

Segundo.

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20 Comentarios

  1. Carolain

    Increíble! Es el amor mas honesto, el que se da sin interés alguno, y el que nos hacen creer los cuentos (o las cartas) pero tmb el que nos puede dejar de cama por un largo tiempo. Hermoso relato! Grandes redactoras!

  2. Miedo. Eso me dio el texto, miedo. Y no en el final, mas bien cuando amanecía el texto y la promesa de amor era tanta y unida a tanta necesidad. Combinados asi el amor y la necesidad no me seducen, me espantan. Si por algo me gustan es porque me conmueven, no recuerdo si alguna vez me habían producido esto y creo que no. Bienvenido sea este espacio hace de eso de en la,variedad esta el gusto una religion. Ya se los dije antes hay que hacer una selección y pasar a papel.
    Abrazo genias

  3. AHHH NOOOO me indigne. Que dificil no tomar parte pero voy a escribir como una señora mayor: Vanesa yegua no estaba porque no podia no porque no queria!!!1
    Excelente chicas. Lo hicieron de nuevo.

  4. Las leo desde el comienzo y esta fue sin dudas una de mis preferidas, buenísimo juego de palabras al final. Gracias *emoji de corazón*

  5. G

    Genial. Vienen en una racha de varios seguidos muy buenos.
    Coincido con “Letras Ruidosas” que dice que le dio miedo. Sentí lo mismo. No confío ni un poquito en Segundo, desde el primer momento me pareció demasiado excesivo su demostración de amor, casi agobiante; posiblemente por la situación vivida pero aia, me hizo mucho ruido. Me alegro de que Vanesa se haya podido alejar de él.
    (Segundo me hizo acordar a Juan Pablo Castel de “El Túnel”, por ahí por eso me provocó tanto terror)
    Gracias otra vez, y lo sumo al podio de los mejores intercambios.

  6. Es inquietante como van cambiando las emociones a través del tiempo, las de Vanesa y en consecuencia, las de Segundo.
    Lo dar por muerte a Segundo suena muy fuerte, como suena inquietante que sepa tanto de Vanesa, de su nueva familia.
    ¿Fue justa la justicia? Para el caso, casi que es irrelevante.
    Bien narrado.

  7. Lumint

    Ayer, con Segundo y Vanesa las conocí. Hoy, ya me leí todas las cartas. Me emocioné, reí, me indigné y hasta se me cayeron un par de lágrimas. Escriben muy lindo! Gracias! Por compartir estas cartas y por poner en tan lindas frases la vida terrenal. Las seguiré leyendo! Besos

  8. me tome la tarde entera y me lei TODAS las historias. Quede pipona pipona. Muy bueno lo que hacen!!!!
    Como es? Todos los martes ponen una historia nueva?
    Besos a montones

  9. Saben que soy muy fan de estas cartas tan bien escritas, con un ritmo y armonía que deslumbran. Pero por esta vez y sin que sirva de precedente debo decir que este intercambio no me gustó casi nada.

    Primero porque no es verosímil (hasta podría ser una historia verdadera pero lo importante en literatura no es la exactitud sino la verosimilitud), tiene graves errores jurídicos y contextuales que podrían consultar -como debe hacer un escritor profesional- para que no chirríe al lector. No lo digo como abogada sino porque hay fisuras entre el gran amor del psicópata que sabe la vida entera de su ex ya casada y la atormenta con un recuerdo tan intenso que presumo que la pobrecita Vanesa debería mudarse antes de que el asesino condenado (muy raro que se condene a perpetua a un inocente sobre todo en nuestro país), cometa un delito mayor y si por ventura saliera en algún momento (hasta la perpetua de los parricidas Schocklender se cumplió en veintipico de años por buena conducta) esta chica sería víctima necesaria de un femicidio anunciado, por muchos buenos deseos que le mande a su victimario: está enfermo.
    En cuanto al contexto: el reproche del estilo de vida que no va a poder mantener es un indicio que si Vanesa lo declara como testigo perjudicaría a Segundo, si es que como plantea la carta que lo acusan para cobrar la herencia. Esto tampoco es correcto, porque los parricidas están excluidos del derecho sucesorio por causal de indignidad. ¿Un asesino que planifica salir a matar a una persona en un descampado se tomaría el trabajo de robarle las zapatillas al hijo para inculparlo?
    Hoy escuchaba la repetida entrevista de Borges con Soler Serrano (si no la vieron háganlo sin falta, no porque todo lo que diga sea perfecto o irrefutable sino porque es de una maestría sorprendente) y en uno de esos momentos de lucidez -su postura política es horrible- dice que su padre le aconsejó : leer todo lo posible, escribir mucho, corregir más y tirar la mayoría de lo escrito a la basura. De lo que queda seleccionar y publicar. Aún así, se arrepiente de haber publicado varios de sus memorables e imprescindibles libros. “No apresurarse a publicar” dice.
    La idea del preso está muy buena. ¿Por qué no hacen el ejercicio de reescribirlo?

    Dijo Alfonso Reyes que uno publicaba lo que había escrito para no pasarse la vida corrigiéndolo: uno publica un libro para dejarlo atrás, uno publica un libro para olvidarlo.

    Aquí dejo dos links de consejos de Borges,gran admirador de Reyes, también es menester decir que su regla más importante, acorde con su mirada irónica de la literatura es que el escritor nunca debe tomar en serio sus sugerencias y está obligado a violarlas.

    https://www.borges.pitt.edu/sites/default/files/Garcia%20Nieto%20Consejos.pdf

    http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/opin/16_consejos.htm

    Sigan escribiendo porque en cada nuevo trabajo adquieren nuevas destrezas dado que están cultivando un talento genuino.

    Lu

    • Lu,
      Gracias por tus recomendaciones. Así como para Zoé & Celeste tuvimos el testimonio de una mujer que sufrió desórdenes alimenticios en carne propia; para este intercambio nos asesoró, en lo jurídico, uno de los principales especialistas en el tema del país (que pidió mantener su nombre en reserva).
      Respecto de la línea: “si es que como plantea la carta que lo acusan para cobrar la herencia.”; nuestro intercambio no plantea eso. Todas tus apreciaciones jurídicas están basadas sobre un supuesto erróneo.
      Así que como vos sugerís que reescribamos, humildemente te sugerimos que releas, para ver si comprendes la historia.
      Seguiremos escribiendo, un beso para vos y de nuevo, muchas gracias.

  10. La historia no me quedó clara. “Van a decir que necesitaba cobrar la herencia, vas a escuchar todo tipo de mentiras, ya me lo advirtió el abogado.” De ahí esta expresión apresurada de “si es que como plantea la carta que lo acusan para cobrar la herencia.” Debí decir: como dice la carta de Segundo sobre su necesidad de cobrar la herencia y lo relacioné con lo del estilo de vida, porque es un indicio de la percepción errada que otorga a los bienes materiales el personaje.

    Lo que me dio una risa bárbara es eso de “uno de los principales especialistas en el tema del país”. Debe salir en la tele. jajajajajajaja. Son graciosas y el talento les desborda. No se enojen por algún tirón de orejas (leo esta respuesta después de haber vuelto a insistir con el asunto de los acentos en “solo” y los pronombres porque hay un debate semiótico detrás de la negativa a quitarlos que podría estigmatizar a quien se aferra a ellos como intransigentes (y no vale la pena cubrirse con ese paraguas).

    En Derecho hay muchas cosas opinables. De ahí el viejísimo chiste de “media biblioteca me da la razón y media me la quita”.

    En el intercambio de Zoé y Celeste se notó que investigaron el tema a fondo y fue un texto muy logrado.

    La idea de reescribir no es mía sino que está muy instalada entre los novelistas. Cada cual tiene su método. Algunos opinan que una reescritura es similar a escribir un nuevo libro.
    Descubrí hace años que hay algo más controversial que el Derecho: La literatura.

    Mucha suerte en el delicioso camino que emprenden.

    Lu

  11. Opss… debí haber escrito: la Literatura.

    ¿Fue un lapsus o un sarcasmo? jajajajajaja.

    Roland Barthes la escribía con minúscula y fue un maestro entre maestros.

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