No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Andrés & Matías

Che te escribo para ver qué onda que te fuiste a la mañana sin saludarme ni nada. Me desperté con el ruido de la puerta cerrándose y no entendí.
¿Hice algo que te molestó? Sé que esto no a lugar porque lo nuestro es más bien casual y después de fiestas o salidas, pero tampoco para que me ignores o me trates como mierda.

Nada, no quiero hacer de una pavada un mundo pero es un ambiente jodido y muy hiriente, y me rehúso a comerme el cuento de que los putos no se enganchan.
Vos por ahí tenés más cancha y sabés sortear algunas situaciones o comentarios. Yo me incomodo bastante.

Eso, por favor no flashees planteo, es sólo para aclarar un poco.

Pasala bien hoy, no te pierdas de verlos tocar por sacar una foto para Instagram, por favor.

Andrés-


 

Hola, Cochi. ¿Todavía puedo llamarte Cochi? Sigo sin olvidar tu sonrisa enorme cuando te decía así.

Tengo más todavías y todos tienen tu nombre. Todavía te pienso, todavía te amo, todavía sueño con esa noche en el puente en la que nos juramos amor eterno con el río de testigo.
Te extraño, todo el tiempo te imagino en mi día a día y me pregunto cómo estarás, si habrás logrado rehacer tu vida, si me habrás perdonado.
Algo me dice que jamás voy a volverte a ver, pero necesitaba que sepas que con vos se quedó una gran parte de mi corazón.
Te extraño siempre, y ya te lo dije, pero se renueva a cada minuto.

Ayer a la mañana me desperté con ese mail de mi ex. El recital fue una mierda. 


 

¿Te movió algo? ¿Te revolvió?

Yo no sé para dónde vamos con esto, Mati, sí sé que vos sos más grande y tuviste más relaciones, y quiero ayudarte, quiero estar. Pero es un terreno raro en el que estamos parados. Con todo tan casual, parece haber un límite de lo personal de cada uno que está fuera del alcance del otro. Y nos hacemos los cool y el que lo cruza es porque está flasheando. Así se vive desde acá, por lo menos.

También es una pelotudez que me exponga tanto, por eso mismo justamente. Pero la incertidumbre me hace mierda, calculá que sos el segundo chabón con el que estoy más de una vez. Todo siempre a escondidas, todo muy por arriba.

Si tenés una relación pasada que ‘todavía’ te aturde, prefiero bajarme acá.
Sos un pibe interesante, creo que de alguna forma sos distinto. Y yo, no te voy a mentir, ando con ganas de engancharme. Cada vez que nos juntamos, más.

Igual vos me advertiste que esto era así, sin ataduras. Siempre lo mismo. Por qué será que todos tienen esa cláusula.

Una pena que no hayas podido disfrutarlos porque son un bandón. Tocan de nuevo el 24 de abril, si te pinta avisame y saco entradas. Y avisá con qué más puedo darte una mano (guiño pero no tanto).

Andrés-

(¿Cochi? ¿Posta? Si te sirve de consuelo, para mí sos “Matías, el de la remera amarilla apoyado en la columna”).


 

Por un lado tengo a mi ex novio, el narcisista falopero que me cagó con cuanta pija se le cruzó en su camino, diciéndome que me extraña.

Por otro lado estás vos, el pibe más noble y cariñoso que conocí, queriendo involucrarme de lleno en su vida.

Habría que ser un pelotudo para no saber qué decisión tomar, o hacia dónde correr, o qué priorizar y qué descartar.

Pero el mundo de los sentimientos tiene una lógica propia, y lo que te conviene suele mirar el partido desde el banco de suplentes. Pensar que lo correcto solo puede hacernos felices es abordar la vida desde el lugar más simplista. No pretendo levantar la bandera del drama, pero me rehúso a elegir “lo que me conviene” sin cuestionarme qué es lo que me conviene.

Mi vínculo pasado todavía me aturde, y lo va a seguir haciendo durante varios meses, pero eso no me imposibilita para construir un futuro. El amor nunca se termina a la par de la relación.

Tengo muchas ideas y ninguna la puedo aterrizar en mis zapatillas para que me impulsen a avanzar.
Lo cierto es que no le voy a responder a mi ex, pero tampoco me voy a poner de novio con vos. Nada de esto sucederá ahora.

De todas maneras me parece justo tu planteo, lo que puedo ofrecerte son salidas más concretas. Sacá las entradas para el 24. Vayamos a cenar el viernes. Salgamos del mensaje “¿Dónde estás?” del domingo a las cinco de la mañana.

Matías.

P.D.: A mí no me “todos tienen esa cláusula”. La única cláusula que te puse a vos es que no desayunes en mi cama. Y lo hacés igual, y me llenas las sábanas de migas. Y no me molesta en absoluto.


 

No seamos novios, ta. Sólo te pido que no me uses de pegamento para volver a armarte, porque me gustás.

Mucho me gustás.

Nos vemos el viernes, Matías el de la remera amarilla apoyado en la columna.


 

Tranqui, “pegamento”. Me estás obligando a que te aclare que mi única parte rota es trasera, ya la conocés y te encanta, pero por suerte los académicos no caemos en estas respuestas burdas y chabacanas. Por suerte 😉

 

 

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9 Comentarios

  1. Me encantó!!! que linda historia de amor!!! me quedo con una frase que resume a mi parecer de que se trata todo esto…

    “La única cláusula que te puse a vos es que no desayunes en mi cama. Y lo hacés igual, y me llenas las sábanas de migas. Y no me molesta en absoluto.”

  2. MartinS

    Los partidos entre las diferentes ganas, los diferentes miedos no juegan de local en ninguna cancha en particular sino que juega todos. Me hizo sonreír mucho el final y eso me gusta (sera que me gusta la chabacanería)

  3. ¿Que onda eso de la gente que pone cláusulas? En mi humilde experiencia son las que se la dan de más experimentadas, de sé lo que quiero y sé lo que no quiero, pero en el fondo deben ser las más asustadas. Las más confundidas. Etcétera.

  4. Sabrina

    Qué fuerte lo de “el amor nunca se termina a la par que la relación”. Siempre tan real y a la vez poético todo. Amé la combinación de crudeza que no puede resistir ser tierna de Matías y la entrega romántica y realista de Andrés.

  5. Daniela

    Me encanta todo lo que escriben y tambien los comentarios de MartinS… quiero un segundo libro!!!
    Abrazos!! 🙂

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