No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Agustina & Milci

Nunca vas a recibir este mensaje porque tu página oficial la debe administrar alguno de tus cientos de asistentes, pero eso no importa porque al escribir por lo menos me estoy descargando, aunque sea a ciegas. Es lo único que tengo a mi alcance.

Lo que hiciste el sábado fue despreciable. Estuvimos toda la noche esperándote en la puerta del hotel Intercontinental con la esperanza de que en algún momento salieras a saludarnos, y no fuiste capaz de asomarte ni siquiera para firmar un autógrafo. Toda la noche, pegadas a una valla, pasando frío, teniendo sueño, gritando como desaforadas cada vez que alguien de tu staff nos decía: “sale en media hora” o “está retrasada pero ya viene”. Una mentira tras otra. Te fuiste como rata por una puerta de servicio y de ahí te mandaron para River, como si no existiéramos, como si nuestra presencia fuera descartable.

Milagros Cintia Pereyra, Milci (como tu nombre artístico indica) ya contás 23 años. No sos la nena prodigio que tuvo fama antes de tener dientes, sos una mujer adulta. Y sos argentina. Por más que vivas viajando por el mundo, sos argentina. No nos podés hacer esto a nosotros. Somos tu gente, los que compramos tus discos, los que miramos tus películas, los que estuvimos ahí desde el principio de tu carrera. Fui a todos tus recitales, ahora tengo 27 años y sigo tan incondicional como lo fui siempre.

¿Sabés cuál es el problema? Saqué una entrada para River. Pero lamentablemente no tengo la plata como para acceder a un lugar vip, ni mucho menos. Pude comprar en la platea más económica ahorrando durante meses, porque también quería llevar a mi hermanita, Rocío. ESE es el problema, Rocío. Te ama, está enamorada de vos. Se desvive por vos. Sabe las letras de tus canciones de memoria en todos los idiomas, se va a dormir dándole un beso a una remera con tu foto que usa de piyama. Te idolatra, sos su heroína.

Lamentablemente sólo pudimos verte como si fueras una muñequita de torta, allá, a la distancia, desde una platea alta perdida en un estadio. Nuestra única esperanza era el hotel. Rocío estuvo una semana preparándote un afiche que dice: “Milci te amo” en brillantina rosa y con una composición de fotos tuyas desde que eras bebé. Ni siquiera quisieron aceptárselo para hacértelo llegar.

Perdimos toda una noche esperando verte aunque sea un instante. No me voy a olvidar nunca la carita de tristeza de mi hermana cuando nos dijeron que ya te habías ido, que nos fuéramos.

Nosotros te hicimos, lo que tenés no lo obtuviste por arte de magia, estuvimos ahí bancando cada paso que diste. Somos la tierra en donde echaste raíces. Sin nuestro apoyo hubieras quedado sepultada en el olvido.

Espero que esto te llegue, en todas sus formas, y que te tomes un balde de humildad para no volver a pasar por alto que los que estamos pagando tu sueldo somos los fanáticos que nos privamos hasta de dormir para verte. Que un millón de discos son un millón de personas comprando tus discos. Que detrás de todos los números hay gente para la que sos un modelo a seguir. Y que si vos estás cansada, imaginate cómo lo está una nena que dedicó una semana de su tiempo a prepararte un regalo que nunca te pudo dar.

Ojalá que lo leas.

Agustina.


 

Vinieron tres asesores a hablarme de este mensaje con lo cual no pude ignorarlo. Además, quería saber de qué se trataba y por qué el escándalo. En primer lugar, lo obvio: gracias por escucharme y seguirme. La lealtad es uno de los valores más importantes en una persona. Después, gracias por escribirme.

Paso a explicarte: yo no soy dueña de mi tiempo hace mucho. No pido que se hagan o no se hagan cosas. No tengo potestad sobre el cronograma ni la grilla ni se me permite dar entreturnos. Entiendo que no debe haber nada más triste que ver a tu hermana decepcionada, pero lamentablemente yo no puedo ir a cada una de las chicas que me siguen y darles un beso, preguntarles por su novio, hacerles una trenza. Si tuviera el tiempo, tampoco lo usaría así. ¿Sabés hace cuanto que no como un asado en alguna casa de campo? Me la paso tomando clases de neutro. Clases de mi idioma.

Ya debo haber defraudado al 50% de las chicas de entre 8 y 15 años del país. Ni siquiera tengo tiempo de sentirme mal al respecto.

Vos tenés 27 años, creciste, ya no comprás este mundo de fantasía y querés ver a tu hermanita sonreír. Pero a mí no me importa. Lamento decirlo, suena horrible. Pero no me importa, necesito tiempo para mí. Tengo cansancio crónico y hace años que vivo en piloto automático. Tengo la vida que todo el que no tiene esta vida piensa que quiere.

Si querés, decime el nombre de tu hermana y te hago llegar un autógrafo con el último cd y dvd.

Sos una excelente persona, es hermosa tu forma de quererla y cuidarla.

Ojalá algún día le encuentre el botón de pausa a todo esto y no sea tarde para conocerla.

Besitos por mil, bemilcitos 🙂

Milci*

PD: Me parece que la chicana con mi nombre era innecesaria.


 

Calculo que ninguno de tus tres asesoras leyó esta respuesta, porque si no sería inexplicable que te permitieran escribirme en estos términos.

Tuviste la suerte de dar con la persona indicada ya que tengo la dignidad suficiente como para no hacer pública tu respuesta, y la comprensión necesaria como para no mandarte a la mierda con todo el respeto que tu: “querés ver a tu hermanita sonreír. Pero a mí no me importa.” me merecen.

Sos una maleducada y una desagradecida. Quizás tanto escenario te colocó en un lugar de superioridad por sobre el resto, pero te voy a pedir un favor: no digas que estás cansada. Por favor, no digas que estás cansada. O por lo menos, no me digas A MÍ que estás cansada.

Probablemente recostada en un diván en el consultorio de una psicóloga que atiende en un piso de la Avenida Alvear tus palabras tengan algún tipo de sentido, pero a mí, a mí ese cuentito caprichoso de la nena bien que no puede comer un asado me exaspera.

Yo tampoco soy dueña de mi tiempo hace mucho. Pero no porque mis obligaciones involucren cantar una canción para un estadio repleto de gente que me ama, tengo a mi mamá enferma.

Mi papá abandonó a mi mamá apenas nació Rocío, la última de cuatro hermanos. El mayor y yo somos los que laburamos y la estamos peleando para mantener a los dos más chicos y a mi mamá, que tiene cáncer. Ella no puede salir a trabajar y sin embargo cada tanto limpia alguna casa o hace alguna changa de costura para sumar un poco de plata a un pozo común que tiene que bancar un alquiler, el alimento de cinco personas, la educación de dos menores, la vida social de tres adultos y todos los gastos que se te puedan ocurrir por el simple hecho de despertarte. Mi mamá no tiene obra social pero por suerte los hospitales públicos se están portando de primera con ella.

Trabajo de martes a domingo en un hotel por Constitución, 12 horas por día. Mi hermano tiene una rutina similar. A veces trabajo los lunes (mi franco) para tener un resto económico que me permita, por ejemplo, llevar a mi hermanita un recital.

No solo que estoy inmersa en esta vorágine sino que tampoco tengo ninguna proyección de mejoramiento a corto plazo. Soy de las que cuentan monedas para llegar a fin de mes, literalmente. Mi ropa de salir estuvo colgada en mi placard durante meses y finalmente la vendí en una feria americana, con eso pude comprar los “regalos” de navidad del año pasado. No solo que no tengo tiempo de tener una vida, no tengo energía.

Así que, por favor, a mí, a mí no me digas que estás cansada. Por cierto, hermosas tus fotos con Justin Bieber en los MTV EMA 2015.

Mi hermana se llama Rocío, ya te lo había escrito en el primer mail. Rocío Heredia. Te daría mi dirección pero el contrato de alquiler se vence en un mes y no tenemos la plata suficiente como para renovarlo, todavía no sé a dónde vamos a ir a vivir.


 

Lamento mucho por lo que pasaste y estás pasando. No pretendo hacer de este intercambio una batalla de victimizaciones. No es lo que vos querés tampoco, creo.

Se merecen mejor vida, sin dudas.

Ahora bien, yo trato de hacer mi trabajo lo mejor que puedo, y dar toda la alegría que no tengo. Me arrastran del escenario, al camarín, a la combi, al escenario, al camarían, a la combi y al hotel practicamente todos los días, y no digo ‘Pobre Milagros, ella y su fama incontrolable”. Hago lo que puedo. Si no salí es porque no podía.

Tampoco deposites toda la culpa que el destino y tu papá tuvieron por todo esto que parís a diario en mí. Recordá que no nos conocemos y la única responsabilidad, si así querés llamarle, que tengo para con vos es brindarte un espectáculo por la entrada que pagaste.

Sé que tu acercamiento no fue ni a palos en busca de esto, pero te anexo dos contactos de propiedades con las que ya habló mi representante y pueden permitirte/les vivir ahí sin costo por un año. Los gastos de la casa, luz y esas cosas, deberían correr por tu cuenta. Pero no van a pagar alquiler ni expensas. No te van a dejar en banda, ya está todo cubierto.

Si querés, tomalo como una disculpa por trazarle la decepción a Rocío en la cara. Si no, consideralo una ayuda personal. De mí a vos, para hacernos entre nosotras la vida menos complicada.

Te repito, si me das tu dirección actual te mando todo lo que editó el sello este año. Y tengo carpetas y mochilas para mandarte también.

Nada soluciona, lo sé.

Ni siquiera emparcha.

Pero quizás los 15 minutos de alegría que tiene al cambiar sus útiles de cartuchera, le hacen el día a ella y a vos te mueven las nubes grises un poco para allá.

Sé que vivimos realidades diametralmente distintas, pero no nos inyectemos culpa que, en todo caso, lo que hace es amargar las cosas un poquito más.

PS: Tengo la ropa de los shows del año pasado en utilería del teatro. Es algo extravagante, pero alguna podría quedarte y Rocío quizás, alguna fiesta de disfraces tenga.


 

Cuando recibí tu mail me enojé muchísimo, sentí que estabas haciendo caridad conmigo, pero una caridad forzada, con el culo sucio. Mi intención nunca estuvo basada en obtener un beneficio económico de todo esto, simplemente quería hacerte saber lo que había atravesado con mi hermanita el día del hotel. Dejé pasar el tiempo y recién cuando realmente no me quedó otra (estábamos prácticamente en la calle) llamé a los contactos que me anexaste.

No tengo palabras para agradecerte, cualquier tipo de discurso le quedaría chico a tu gesto. El departamento es hermoso, muy lujoso, amplio, tenemos hasta un jardincito. Tu representante le hizo llegar a Rocío los discos, las carpetas, la ropa. Jamás vi sonreír a mi hermanita de esa manera, le da besos hasta a las zapatillas que tienen tu nombre. El pase VIP para los recitales es realmente demasiado, ¿cómo te lo puedo agradecer? No hay manera, no me alcanza la vida.

Tu representante también puso en contacto a mi mamá con un grupo médico especializado y se ofreció a pagarle el tratamiento, se conmovió mucho cuando la vio tan desmejorada. Ahora ella llora de emoción todas las noches y reza por vos, por tu bienestar, por lo que hiciste por nosotros.

Con la plata que vamos ahorrar tengo pensado organizar un viaje en algún momento, quiero que mis hermanitos conozcan el mar.

Lamento que hayas perdido el control de tu tiempo, y con todo el egoísmo que eso significa, quiero decirte que te necesitamos. Tu sola presencia nos hace felices. Ojalá que encuentres los espacios que te hacen falta, pero por favor, nunca dejes de entretenernos. La vida es dura pero se hace mucho más llevadera con tu foto en la pared.

Persiguiendo tu sueño nos estás mejorando a nosotros, muchas gracias por darnos la magia que sentimos en el cuerpo cuando entrás a un escenario a cantar una canción.

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14 Comentarios

  1. MartinS

    Un amor que no contenga egoísmo es imposible y por ahí vamos entonces. Tambien es cierto que a veces vale la pena dejar de pelear y a veces no y otras veces solo queda aceptar y disfrutar o alejarse. Yo tambien soy egoísta sigan haciendo esto que me gusta mucho y lo disfruto

    • El mayor problema del egoísmo es que tiene ramificaciones que siempre terminan o lastimando o decepcionando. Es un mal inevitable, requiere de una voluntad casi inhumana. Seguiremos, muchas gracias ♥

  2. Jc

    Perdón, pero me la super imaginé a Belefante en el papel de Milci -y eso que no conozco su cara, pero no puedo dejar de imaginar a la caricatura con el casco cantando en el cuerpo de Lali Espósito y, obvio, dictándole la carta para Agustina a algún ayudante-. Me suelen hacer morir de amor pero hoy, me morí de risa.
    Si le pifié a quién es quién, no quiero saberlo, que me dure la alegría un rato más. Diosas totales.

  3. Sergio R

    Che, me avisan cuando ya tengamos confianza de fan nivel “las puteo, y ellas entienden que en realidad es un halago, un agradecimiento, y un montón de cariño; todo apiñado en forma de alguna expresión soez, pero de uso común entre personas que se quieren, para demostrar afecto”. Gracias!

  4. Sergio R

    Ah, si quieren y pueden, después me dicen cuál de las dos mencionó la canción “Stan” de Eminem al escribir esta genialidad. 🙂

  5. Cuento de hadas, es cierto. Pero muy bien contado. Felicitaciones, señoritas.

  6. Santiago

    Muy linda historia, creo que el amor de un fan es uno de los más sinceros. Tengo curiosidad de cómo eligen los nombres de los personajes, ¿son personas reales o eligen el primero que se les ocurre?

    • Creo que el criterio de elección de nombre depende de cada una y del intercambio, pero no son personas reales. Es un poco una mezcla de todo y bastante arbitrario. Lo primero que se nos ocurre podría ser, también. Muchas gracias por pasar ♥

  7. “La vida es dura pero se hace mucho más llevadera con tu foto en la pared”… Excelente, es básicamente a lo que refiere Adorno cuando habla de una “cultura de masas”. Son meros espejitos de colores pero sirven para obnubilarnos en el día a día, hacerlo todo más llevadero.
    Yo también, como Agustina, estuve horas esperando a que salga un artista de su hotel a la corta edad de 15 años. Aprendí, y nunca más repetí la experiencia.
    Gracias por tanto

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