No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

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Adrián & Ramiro

Adri, no era para que me miraras así y te fueras sin siquiera saludarme. Qué querés que haga. Estoy hecho mierda, me duele hasta respirar. Hace dos meses que me falta tu hermana y lo siento como si fueran mil años, el tiempo gotea pero como brea, avanza lento y se estanca en cualquier lado. Era mi amor, la mujer más increíble que jamás conocí. Me explican que la muerte súbita es así pero cómo lo voy a entender, si no tiene sentido. Tres años de relación, los tres mejores años de mi vida. Pero se fue y no va a volver, lo tengo que asumir y seguir adelante sabiendo eso.
Quedarme llorando en mi casa me llena de pensamientos de mierda. Me quiero matar e ir a buscarla al cielo, al paraíso o a lo que sea que esté después. Era TODO para mí. Cuando estoy en mi habitación camino entre las cajas de los electrodomésticos que habíamos comprado para cuando empezáramos a convivir. Me destruye. Duermo con la remera que usaba para dormir. Le hablo todas las noches a una foto. Me pesa todo.

Anoche necesité salir después de dos meses de infierno y mis amigos insistieron para que fuera al boliche. Cruzarte y que me mires con tanto desprecio me partió al medio. No creo haber hecho nada malo, en definitiva, vos también estabas ahí. Cada uno la lleva como puede.

*****

Hola Ramiro, cómo estás?
Yo bastante mal. Fui al boliche a buscar a Laura, que me insistió para que entrara y me distendiera un poco. Contrario a tu caso, lo que yo necesito es no salir nunca más. No puedo con el mundo exterior y la pena que llevo adentro. El choque de temperaturas, de cargas, me pega peor.
Vos la tuviste 3 años. Yo 29. No es para cuantificar el dolor, pero quiero que entiendas que lo que para vos es un episodio, para mí es toda la vida.

Creo que tenemos que sanar por separado. Digo, ya no somos familia. Refugiémonos en los nuestros, cada uno por su cuenta. Así nada evoca esas sensaciones que estamos intentando lavar. Si no te respondí varios de los mensajes que me mandaste fue por eso. Preciso, por el momento, la contención de mi primer cordón, de mi círculo íntimo, y creo que vos deberías hacer lo mismo. Bah, quizá salir con tus amigos fue justamente eso.

Yo a mi hermana la voy a extrañar, honrar, homenajear y recordar hasta que me muera. Quiero dedicarle todos mis días felices y sentir su abrazo cuando algo me desborda. Quiero reírme de aventuras que pasamos juntos, buscar sus cartas de cuando estaba en Italia, llorarla si así me sale. Pero para encaminar todo eso necesito, por ahora, refugio.

Ella era terca, compañera y cálida. Yo soy más comprensivo pero menos afectuoso. Siento que me cortaron a la mitad y no me dieron tiempo de despedirme de la mejor parte de mí.

Disculpame si te miré mal. Como bien dijiste, cada uno la lleva como puede.

*****

No hay problema, Adri. Me perseguí porque le conté a mi mamá que te había encontrado y me dijo de todo, me hizo sentir para la mierda. Que era un desubicado, un irrespetuoso, que cómo podía haber ido a un boliche. Ella no sabía que salía, pensaba que me quedaba a dormir en lo de Jorge. Me generó un sentimiento de culpa tan horrible que todavía me dura adentro del pecho. Hasta me insistió para que llamara a tus viejos y les pidiera disculpas por haber salido, cosa que no hice porque no le encontré ningún sentido.

No sé, tiene una forma de manipularme que me descoloca, y eso que tengo 27 años. Estoy muy vulnerable y cualquier comentario malintencionado me rompe por dentro como si fuera una bala. Dice que me estoy cagando en la memoria de Amparo, así, con esas palabras. No puedo quedarme en la soledad de mi habitación, me largo a llorar y me empieza a doler el cuerpo, prefiero estar en la calle rodeado de extraños y sentirme uno más en un mundo que no me tiene como protagonista, que no todo se reduzca a mi dolor.

El jueves a la mañana un alumno de segundo grado me vomitó encima, y como a la tarde tenía dar una clase de educación física en otro colegio, cuando salí me compré una remera. A la noche volví a casa y apenas llegué mi mamá me dijo: “¿Remerita nueva? Ya te estás poniendo lindo para otras, qué rápido hacen los duelos los jóvenes de ahora.” No es mala mina pero no sé qué le pasa, está más preocupada por lo que la gente pueda pensar de mí que en mi propio dolor.

Perdoname por este descargo, no tenés nada que ver y no debería trasladarte mis problemas personales, pero a veces la extraño tanto que me mareo y no sé para dónde correr, y era ella la que me ayudaba a salir de mis laberintos, y ya no está, y eso. Soy un pelotudo sin ella.

Te quiero, Adrián. Fuiste el mejor cuñado que podría haber tenido.

*****

No, no deberías trasladarme nada. Pero bueno, acá estás. Acá estamos.
Mirá, estás grande, que tu mamá te siga quemando la cabeza a ese nivel no es sólo cosa de ella. Podrías empezar a pensar en irte de ahí. Mi hermana ya no está pero el departamento quizá sigue en alquiler. Fijate. Tal vez hasta sea una forma de honrarla. Seguir con tu vida, digo, a ella le gustaría que siguieras con tu vida. Los demás las acercan pero el único que aprieta las jeringas de la culpa sos vos.

Por acá seguimos a oscuras. De verdad que se nota mucho que falta Amparo. Es como si nos hubiésemos mudado de una isla tropical a un país nórdico. No podemos creer que todo siga funcionando como si nada. Todo anda bien, todos volvimos a la rutina, cada tanto algún trámite, todo se nos volvió burocracia. Un horror.

¿Podés creer que Adriana, la amiga de Lau, tuvo el tupé de preguntar por vos? Lo hizo en clave de chiste, pero me re calenté, se me soltó la cadena como hace mucho no me pasaba. Claro que se me jugaban un millón de otras cosas además de ese comentario de mierda, pero casi me le voy encima. Bien sabe todo lo que estamos pasando. El dolor, el desamparo, la daga en el pecho que cada día se ajusta una vueltita más. Me superó.

Además de todo eso, me ascendieron. Las buenas noticias se me van de las manos como arena. Lo indiscutiblemente feliz me es irrelevante, me apagué.

Vos tenés que lidiar con tu mamá, yo tengo que lidiar conmigo. Te juro que te cambio aunque sea por una semana.

Si querés, en algún momento, nos podemos juntar a tomar un café. No ahora pero más adelante quizá sí.

Abrazo

*****

Adri, te felicito por tu nuevo logro laboral. Lo peleaste con el cuchillo entre los dientes, me consta. Mi abuela diría que el ascenso te lo mandó Amparo desde el cielo, yo no soy tan espiritual pero quiero pensar que sigue ahí para nosotros. Lo que me destruye es sentir que ya no existe. Elijo creer que está presente, no sé cómo ni de qué forma, pero que está. Le hablo, no importa si no me escucha, me calma imaginarme que sí.

Adriana siempre fue una desubicada. A la semana del entierro me mandó una foto de sus tetas “por error”. Estúpida. Amparo la odiaba porque me provocaba. Jamás me interesó, mucho menos ahora que miro un pelo largo y me pongo a llorar. Si te le ibas encima capaz que hasta te daba una mano. Es increíble el egoísmo y la falta de respeto de algunas personas, es como si no fueran seres humanos. Se priorizan, no tienen tacto, son ciegas ante tu tristeza. Ni siquiera vale la pena hacerse mala sangre, hay que esquivar y seguir remando.

Ya me saqué turno con un psicólogo, empiezo la semana que viene. Me va a ayudar a repeler toda la mierda que, como decís, me inyecto. Es que no puedo creer que mi mamá sea tan hiriente. Uno no está preparado para que sus padres lo traten con crueldad, menos en un momento así. Entiendo que no lo hace a propósito pero cómo no se da cuenta. Es sensibilidad básica. A ella la noticia también la golpeó, pero disparó para cualquier lado. Cuando me recupere un poco voy a buscar departamento. No podría ocupar el mismo que eligió Amparo, se me va a ir la vida en melancolía.

Claro que quiero tomar un café con vos. Por favor, no dejemos de vernos. Quizá la vida nos termine separando y en el futuro no sepamos qué fue de nosotros, pero por ahora quiero que estés. Avisame.

¿Cómo está Lau? Mandale un abrazo de mi parte. Y a toda tu familia, en especial a tu mamá, decile que la adoro.

*****

Ayer fui solo al cementerio. Primera vez desde el entierro. Me sentí incómodo mucho tiempo y después me largué a llorar. Creo que nuestros intercambios por acá ya no tienen sentido, pero no sé qué sí. ¿Qué vamos a hacer, escribirnos cada dos o tres semanas a contarnos que la extrañamos? Me parece nocivo. No hay forma de seguir con la propia vida porque buena parte está bajo tierra. No supero esto. Tengo una hermana muerta. Los eufemismos no me sirven de nada y si los dice otro me dan bronca. No quiero decir se fue, no quiero pensar que me mira desde el cielo, no quiero hablar de que pasó a mejor vida. Se murió. Amparo se murió y yo la voy a llorar todos los días.

Laura está bien, mucho más entera que yo. Es compañera, quiero cuidarla como me cuida ella a mí, pero por ahora no me sale.

Tengo miedo de no resistir ni medio sufrimiento más.

Mientras vos preferís hablar del tema, yo prefiero estar un rato callado.
Te escribo cuando el silencio me aturda.

Beso

*****

Hola, Adri. ¿Cómo va? Disculpame que te joda, sé que hace un mes me dijiste que no querías hablar y lo respeté, pero con los chicos del laburo estamos por arrancar un torneo de fútbol y nos falta un delantero, ¿te prendés? Siempre te encantó y la tuviste atada. A mí me está haciendo bien.

Nos juntamos mañana a las nueve de la noche en la canchita del Club Don Onorio para completar la ficha de inscripción y entrenar para el primer partido. Javo y Chiro también están en el equipo.

Avisame, abrazo!

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Santos & Leyla

jajajaja, bueno, mirá, estas predicciones son más bien generales, no tienen por qué restringirse ni acotarse a tu persona, mucho menos a este momento en particular, pero te voy a decir masomenos lo que “””puede verse””” según la fecha y hora de nacimiento que me pasaste.

Creo que te desbordan tus exigencias, quizá sea hora de delegar un poquito, tanto en la logística como en el control general de las emociones (en el sentido de procurar que todos los que querés estén bien y sean felices permanentemente). Vos tenés ascendente en Acuario, con lo cual a esta altura de tu vida ya sos más acuariana que virga (?), porque tendemos al ascendente. Menos mal. De todas formas, tu impulso es de virgo: perfeccionismo al taco.

Estos signos en sí no son compatibles, pero son los dos muy, digamos, absorbentes, con lo cual cuando uno es casa del otro, como que colapsan y la persona suele flexibilizarse un poco. Creo que tenés que explorar eso, poner pausa a la constante búsqueda de soluciones prácticas, y explorar eso.

El único peligro de esto es clausurarte para los demás. Son signos que precisan del resto para sostenerse. Bueno, igual quién no. Pero eso, no te cierres.

A grandísimos rasgos, he aquí tu carta astral.
Ojalá te sirva y, si no, me dio un motivo para charlar con vos 🙂

Beso, Ley.

*****

Santos! Ay tipo es TAL CUAL lo que decís, o sea identificación TOTAL. Me muero muerta de la precisión, sos un CAPO ABSOLUTO. La tenés clarísima! Te voy a recomendar con todo el planeta porque tenés que ser famoso, chabón. O sea nadie nunca me definió tan bien, es como si me conocieras de toda la vida! Tipo mi sombra! Jajajajaja! Capo totaaaal, me saco el sombrero.
Abrazo astral!
Ley.-

*****

Santos, hola. Soy Alan, el hermano de Leyla. Me contó que le hiciste una carta astral y está fascinada. Pregunto, ¿sos siempre tan hijo de la mierda o arrancaste ahora que te volviste un cincuentón fracasado?

Espero que con los $500 que le pediste que te transfiera para escribir dos obviedades te hayas comprado algo lindo, estafador de cuarta. Se te debería caer la cara de vergüenza. La gente como vos le hace muy mal a la humanidad, ¿sabés? Son peste. ¿Hacés Factura C? ¿O a los astros celestiales que constelan en el horizonte no les preocupan las declaraciones de impuestos? Te deseo cárcel por evasión, y eso solo para empezar.

A Leyla la conocés del barrio, de toda la vida, sabés exactamente como es. Y aunque ahora estés haciendo giladas místicas en Brasil, la memoria la mantenés intacta. Lo único que escribiste fue que es controladora y exigente. HASTA FABIANA, LA ALMACENERA, SABE QUE MI HERMANA ES CONTROLADORA Y EXIGENTE. ¿$500 para semejante pelotudez? Sos un asco, chabón.

Yo también puedo entrar en esa, eh. Si agarro a cualquier pibita de entre 20 y 35 años y le digo: “sé que a veces te frustra la realidad y eso te lleva deprimirte o sentirte un tanto sola incluso rodeada de compañía; pero también sos fuerte y, cuando querés, lo hacés con todo el corazón, así que confiá en que todo va a mejorar” te aseguro que el 90% se van a sentir identificadas y me van a adorar. Porque estoy diciendo simplezas que se le podrían ocurrir a cualquiera y porque todo el mundo necesita esperanza. Año 2018, ¿quién no está deprimido?

Sé que ahora le querés cobrar $300 por tirarle las runas. Te voy a decir algo: o lo hacés gratis o ni lo intentes. No voy a permitir que la influenciable de mi hermana siga tirando plata a basuras como vos.

Que encima hagas todo vía virtual te hace el chanta de América. Deberías estar encerrado, sos una amenaza para el sentido común.

*****

Alan, yo con gusto te devuelvo los 500 pesos con la condición de que tu hermana me deje en paz. Si revisás su casilla de correo vas a ver que varias veces quise desaparecer de su vida. Yo no vivo en el barrio hace 8 años. Tampoco tengo 50, tengo 41. Y ella no tiene 13 eh, bastante grandecita está como para que vos estés saliendo a defenderla. Por qué con 30 años sigue viviendo con sus viejos? Porque vos, con 6 más, seguís monitoreándole los gastos?

Le seguí el juego dando por sentado que algún quilombito psicológico tenía. De chica recuerdo que tenía alguna cuestión irresuelta de comportamiento. Si, no? Porque me escribe como si me amara en secreto, pero no me ve hace muchísimo tiempo. Yo me separé y me fui y no pienso volver, y honestamente que tu hermana me ande escribiendo tampoco es que me trae alegría a la vida.

Sobre los astros: cobro bastante más. Es algo que me tomo en serio, y que hago con seriedad. Sé que vos sos virgo también, pero casa en piscis. Googleá, igual sin fecha y hora de nacimiento tampoco se te puede decir mucho. Le cobré 500 pesos para que me dejara de hinchar con que lo hiciera. Supuse que si lo tomaba como una transacción iba a generarle menos apego que si le contaba gratis.

El coqueteo estuvo de más. Supuse que la iba a alegrar, qué sé yo. De verdad no tiene problemas más allá de los que tenemos todos? Problemas de otro tipo, digo.

Esto termina acá. Ahora, si tu hermana enloquece porque dejo de contestar, no me voy a hacer cargo. Su necesidad de controlar todo lo que la orbita es abrumadora no sólo para ella. Con la contención necesaria, puede ser la mina más eficiente del mundo. Pero qué te voy a contar a vos si no creés ni en tu propia existencia.

Saludos,
Santos

PS: Tratar la depresión como algo corriente que pasa ante cualquier disgusto es un error garrafal. Yo, por ejemplo. Yo no estoy deprimido.

*****

Ah pero QUÉ INFELIZ QUE SOS, CHABÓN. Mi hermano me mostró tu respuesta y me hierve la sangre. Primero, ya firmé contrato y el mes que viene me voy a vivir sola. No porque te importe, pero quería aclararlo. Segundo, ¿te escribo como si te amara? Pero salí de acá, quién sos! A quién te comiste! Qué pánfilo, por favor. Sí, estoy enamorada de un hippie sucio que no tiene dónde caerse muerto en un país limítrofe, no sabés. Oh, mi príncipe azul, ven a rescatarme. Pelotudo.

Fui buena onda con vos como lo soy con todo el mundo, ¿te pensás que orbito alrededor de tu grandeza? Mirá, vamos a pasar esto en limpio porque me va a estallar la vena de la frente: si te vengo escribiendo es porque me parecés (PARECÍAS) un flaco copado, con vida espiritual, culto pero humilde, inteligente pero accesible; muchas cualidades que son difíciles de encontrar todas juntas en una misma persona. Y sí, hubo un coqueteo, por lo menos de mi lado. Qué sé yo, me divertía escribirte y usar nuestra confianza para correr algún límite. Me gusta jugar así con aquellos que me resultan interesantes. La distancia y la desinhibición son un matrimonio hermoso.

Ahora, ¿tratarme de acosadora? Atrevido, desubicado. Jamás, NUNCA me dijiste: “dejá de describirme.” NUNCA. Todas tus respuestas están colmadas de intención, no querías sacarme de encima, al contrario! Puede que me haya puesto un tanto intensa en algún momento, pero sé interpretar el desinterés. Nadie es tan estúpido como para no darse cuenta de que del otro lado no le están devolviendo la pelota. ¿Pensabas que se me iba a caer el mundo sin tus palabras?

Pero está bien, lo entiendo. Hay varones a los que toda la vida los trataron muy mal, con desprecio y soberbia. Muchos nacieron en familias tóxicas y luego eligieron vínculos igual de dañinos. Entonces aparece una piba buena, sincera, que les presta atención y se interesa por ellos; y en seguida se persiguen y les pinta la paranoia. Es una la que paga el precio de que el otro no sepa recibir afecto.

Flaco, por mí te podés morir en este mismo instante que ni me voy a conmover. Yo cogí ayer. No nos olvidemos de la forma bochornosa en la que te tuviste que ir del barrio, engañado por tu mujer con tu mejor amigo. Hasta te empecé a escribir por lástima, mirá qué fiasco.

Me viene a tratar enferma un imbécil que cree que los astros influyen en su personalidad. Es como el colmo del boludeo.

Ah, y con los $500 comprate una dignidad, gil.

*****

Revisá tus formas, porque construís relaciones muy confusas. Y no lo digo sólo yo, podés preguntar a quien quieras de por ahí.
Hasta acá llegamos, entonces. Me alegra que no tengas problemas mentales, me asombra, pero me alegra.

Chau

*****

Mirá, Santos, no sé cómo llegamos hasta acá. Yo solo le comenté a mi hermano lo de la carta astral porque estaba fascinada con la respuesta y a partir de ahí se armó este cruce violento que me hace sentir horrible. Si soy tan controladora y obsesiva es porque mi familia vive metiéndose en mi vida, entonces me veo obligada a ponerme firme, para que no fagociten mis decisiones. Me pareció desubicado el mail de Alan (que envió sin consultarme) pero jamás imaginé que ibas a responder así.

Me duele que digas que tengo problemas mentales. Te ubiqué en un lugar preferencial, en el palco de la gente que sí. Tus palabras me aliviaron en más de un ataque. No pensé que me considerabas un peso, no lo supe o quise leer, no sé. Virgo con ascendente en acuario: perfeccionista y absorbente, lo sabés. No me extrañó que me cobraras, es como me escribiste alguna vez: “trabajar gratis no es sólo ningunearse, también es bastardear la actividad en total.”

Te quiero pedir disculpas por ofenderte y también en nombre de mi hermano, que se va de boca seis de los siete días de la semana. Este es mi último mail, entendí el punto. Lo último que quiero es que se me piense como una pesada, o peor, retrasada.

Espero que te vaya muy bien,

Ley.-

*****

Hola. Gracias por escribirme. Yo también me quedé pensando en que todo esto se nos había ido al carajo. A veces reacciono mal y ya sigo de largo por el carril de la mierda. No lo digo con orgullo, es más bien reconocerlo. Lo de problemas estuvo muy de más. Pasa que a veces leía tu entusiasmo como ironía y me sentía un pelotudo. A mucha gente le hincha las pelotas que hable de los astros, que piense que la ubicación de los planetas al momento de nacer implica algo de la conformación de la persona. Trato de hacer oídos sordos pero a veces gritan muy fuerte y no hay tapón que aguante. A mí me gusta, me interesa, le creo. Trato de no hacer daño a nadie, no voy buscando adeptos. Con quien tenga curiosidad lo charlo, con quien no, no.

Me costó leer tu intensidad, creo que fue ese el problema.

Todo lo que te dije sobre lo que puedo leer de vos es cierto. Si no te distraés con todas las tareas que propone el entorno todo el tiempo, podés ser la mina más resolutiva que haya.

Te deseo lo mejor,
Santos

*****

Te iba a decir que si venías a Buenos Aires podrías visitarme, ya estoy viviendo sola y todavía quiero que me tiren las runas, pero después recordé lo de mi intensidad y mejor me callo. Pero no lo hago a propósito, no sé, me sale así. Igual está bueno el alerta porque me cuesta darme cuenta de que al lado del acelerador está el freno.

Dije que no te iba a escribir más y acá estoy. Último, listo.

Besos!

Ley.-

*****

Ja! Por el momento no, no voy para Buenos Aires. Para mí no son tales todavía. Pero cualquier cosa te aviso.

Beso

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Mayra & Brisa

Hola, Brisexxx.
Me da mucha vergüenza hacer esto y a la vez un poco de miedo. Te pido la mayor discreción posible, calculo que trabajás así. Me llamo Mayra y tengo 22 años. Creo que me gustan las mujeres. Nunca estuve con ninguna y quiero probar. Vi el mail en tu biografía de Twitter y por eso me animé a escribirte.

¿Vos trabajás con mujeres? Calculo que sí porque encontré algunas fotos en las que estabas dándoles besos a chicas, o sea que no te da asco. Cualquier cosa avisame o recomendame alguna colega.

Perdón, es la primera vez que hago esto. ¿Cuánto sale? ¿Se calcula por tiempo? ¿A dónde sería? ¿Tenés un departamento? A mí me gustaría completo, no sé si se dice así. Bah, todo. ¿Hay algo que no hacés? Porque vi en una película que algunas prostitutas no besan en la boca. No quiero hacer nada fuera de lugar o incomodarte. Estoy mirando pornografía para practicar.

Soy un poco gordita, ¿no importa?

Esto me da mucha vergüenza, perdón. Ah, no soy virgen. Estuve con dos chicos pero no me gustó. No sé si hay algo más que debería saber.

Bueno, gracias!

*****

Mayra, buen día.
Podés decirme Brisa. Brisexxx es mi arroba y tratarnos por las identidades virtuales me da entre miedo y angustia. Brisa es fantasía también, pero un tanto más real.

Te comento: yo no mantengo encuentros con mujeres que nunca estuvieron con mujeres. Toda la situación se vuelve una tutoría y termina siendo desfavorable y muy lejano a lo que es en realidad. Las chicas suelen venir con un montón de preguntas y terror a hacer las cosas mal (más adelante aprenderás que bien y mal en el sexo no existen, a cada quien le gusta y disgusta algo distinto), y la experiencia se vuelve un paño frío tras otro. Yo preciso que la persona con la que estoy se relaje y se entregue y, como con chicas que sólo estuvieron con varones no me pasaba, decidí no desvirgar a más mujeres.

Hay muchas trabajadoras sexuales que no van a tener ningún problema en iniciarte. Pero no es mi caso. De cualquier forma, ya que estamos, me alegra mucho que hayas decidido dar cauce a tu inquietud y tus gustos. A mí me costó una barbaridad y siempre que lo leo que lo veo que lo siento, lo celebro.

Ojalá este nuevo mundo te traiga sólo placeres y enseñanzas. Ojalá te conozcas y te apropies de tu sexualidad en toda su plenitud.

Te deseo lo mejor,
Brisa

*****

Brisa, hola.
Uh, bueno. ¿Podrás recomendarme a alguien? Perdón por la insistencia, pasa que no sé de otras trabajadoras sexuales y toda la situación me genera mucha vergüenza.

A vos te siento “cercana” porque te tengo en todas mis redes sociales. Amo la forma en la que te expresás, tu lucha feminista, lo que laburás para que se reconozcan los derechos de las trabajadoras sexuales. No te conozco pero siento que un poco sí, tu ideología te pinta completa y la imagen de mujer empoderada que proyectás es envidiable. Y además me parecés linda.

No me imagino yendo a una esquina. Tampoco se me ocurren otras maneras de encarar la situación. Y no lo puedo hablar con mis amigas porque me van a decir que estoy loca. A veces pareciera que no hay nada sexual en lo femenino, como si nuestro deseo estuviera atado necesariamente a la idea de procrear. Yo quiero experimentar. Quiero usar mi cuerpo en todas sus formas. Es difícil manifestarlo y no ser juzgada.

¿A vos te contratan mujeres? Porque quizá me estoy haciendo la cabeza y en realidad son muchas las que buscan este tipo de “alternativas” (no sé cómo llamarlo). Se asocia al trabajo sexual con el varón porque es el único que consume el servicio, pero yo no creo que sea tan así.

Bueno, perdón por extenderme.

Muchas gracias!

*****

Sí, claro. Ahí te encontré en Twitter y te mandé un DM con compañeras que pueden ayudarte.

Gracias por lo que me decís, realmente ha sido una lucha difícil y recién ahora puedo empezar a verle el costado gratificante.
Yo, en tu lugar, empezaría por no decir cosas como ‘usar’ mi cuerpo. Tu cuerpo no es un producto, tu cuerpo es algo vivo y cambiante. En ese caso: vivilo. Viví tu cuerpo. Conocelo, exploralo. Pero eso es súper secundario, lo sé. Sólo que a mí me demoró tanto la conciencia sobre todo aquello que me pertenecía y con lo que podía jugar, que siempre que veo un asomo de machismo trato de neutralizarlo. No te lo tomes a mal. No sos vos, es la historia.

Pero está cambiando, y no es obra del viento ni del azar. Por eso hago tanto hincapié en lo importante que es que quieras hacer algo con estas nuevas sensaciones.

Yo creo que está bien que arranques con una de las chicas. Un poco porque lo desconocido da un manto de confort y de anulación de prejuicios. Otro poco porque, te soy sincera, me gusta que quieras coger con putas. La gente se piensa que somos malvivientes que lloramos cada vez que nos dejan la plata y se van. En absoluto, somos todo lo felices que el sistema que nos niega nos deja ser. Pero, como te dije, está cambiando.

Sos un poco gordita, yo también. Y mirá como te fijaste en mí 😉

Que te vaya muy bien.
Quedemos en contacto.

Besos,
Brisa

*****

Brisa, hola!
No sé cómo agradecerte todas estas palabras. Que te ayuden de forma desinteresada es uno de los gestos más nobles, debés ser una persona increíble. Por lo poquito que te conozco puedo dar fe que sí.

No me quiero extender para no aburrirte pero me parece importante contarte que concreté un encuentro con una de tus compañeras. Traté de relajarme y entregarme como mencionaste en tu primera respuesta, aunque fue difícil porque el corazón me latía muy fuerte. Ella se portó de diez, una mujer con todas las letras. Es probable que repita, no ahora porque todavía sigo un poco en shock (para mí fue un montón), pero más adelante quizá tenga más experiencia y pueda disfrutarlo de otra manera.

Es oficial: me gustan las mujeres. En realidad siempre lo supe, solo necesitaba ponerlo en práctica, cerrar el trato. Me dieron ganas de conocer a una chica y enamorarme. Puse primera, ahora quiero arrancar a vivir.

De nuevo: muchas gracias por facilitarme el camino y, sobre todo, por entenderme. Creo que necesitaba encontrarle un poco de humanidad al asunto y a vos te sobra.
No se lo voy a contar a nadie, pero no por vergüenza, porque sé que no podrían entenderlo. El tiempo me enseñó que a la intimidad conviene preservarla. Este es nuestro secreto. Quizá sea tonto, me gusta pensarlo así.

Ojalá tengas mucha suerte en tu vida, te mando un beso enorme!

*****

Mayra, buen día. Estoy de viaje por eso tardé en responderte. Me alegra mucho. No nos contamos de los encuentros así que no sé con quién estuviste, pero leo que la pasaste bien y me parece genial.

Para darte cuenta de que te gustaban las chicas no necesitabas vivir nada, simplemente permitirte que te gustaran las chicas. Pero el sexo también es eso, mostrar los gustos y dárselos.

Ser puta no me hace ni mejor en la cama ni más sabia al respecto, me hace libre, por eso hablo, desde esa libertad. Me hace dueña y cómplice de mí misma. Y me encanta, y lo llevo con orgullo y soy buena en lo que hago. Yo siempre digo que nos niegan y nos repudian por eso, porque los indignados son más bien presos de sí. Y si además de todo eso, encima te pude ayudar a dar este gran paso, mayor todavía el regocijo con el que me voy a acostar hoy.

Sé lo que quieras ser. Y si algún día develás el secreto, acordate de contar que las putas somos muchísimo más que tipas que cogen por plata.

Dejo la moralina para que no opaque tu experiencia espectacular. Suerte con las pibas <3

Brisa

*****

Ay, TE AMO. Jajajajaja!

De verdad, gracias por tanto!

 

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Gabriel & Gustavo

Hola, rarísimo este mail pero prometo que la hago corta. Hace algunos meses borré todas las fotos que teníamos juntos en un rapto de locura y desprendimiento forzado, y me di cuenta de que del viaje que hicimos con mi mamá no tengo nada ahora. De verdad que no te escribo con otras intenciones más que recuperar esas cuatro o cinco fotos en Barcelona con ella. Fue hace años, lo sé, pero como se enfermó al par de meses que volvimos esas son las imágenes menos viejas que me quedan y que puedo tener.

No quiero traerte quilombos con tu pareja ni enredarnos en charlas filantrópicas. Estamos grandes y pasaron más de dos años. Sé por Laura que están avanzando con los trámites de adopción y de veras, pero de veras, me alegro.

Somos adultos ya. A veces pienso en la cantidad de veces que deseé saltar todo y llegar directo a este momento de mi vida y me castigo por no haber sabido disfrutar. Otras me miro al espejo y está todo masomenos en su lugar, así que salgo de casa con pilas.

Bueno Gaby, no mucho más para decirte.
Ojalá seas feliz pero no para siempre porque es mucho tiempo.
Para siempre es mucho tiempo, ja, eso lo aprendimos juntos.

Cariños,
Gus

*****

Gustavito! Mirá, ni que te hubiera llamado con el pensamiento! El otro día nos juntamos en lo de Chucho y estuve recordando la vez que vos y yo fuimos al bar de Ecuador, que le dijiste a la camarera que eras un actor famoso de Hollywood y chupamos gratis toda la noche! Jajajaja! Tres palabras en inglés sabías, hijo de puta. No sabés lo que extraño tu espontaneidad. Terminé la noche borracho gritándole al cielo que te quería mucho. Un papelón. Damián me miraba, pobrecito, me ha visto en cada una que no sé por qué se queda conmigo. Chucho me tuvo que traer de vuelta a casa porque no podía ni caminar. Viste lo que me gusta el chupi y el ridículo. Combinación letal.

Es que te quiero mucho. Fueron muchos años. Ah, te adjunto las fotos. ¿Vos cómo estás?

Sí, queremos adoptar pero los putos no somos dignos, así que hay pocas probabilidades. La semana que viene nos casamos, no sé si se dice así tan a la ligera pero para mí es un trámite que me come la tarde. El otro está muy ilusionado. Qué sé yo. Soy un tipo grande. 52 años, un vegestorio.

Damián siempre me dice que hablo mucho de vos con tono de resignación. Es que creo que sos el gran amor de mi vida. ¿Cómo estás? Contame de tus locuras que me quitan años de fastidio. ¿Te volviste a disfrazar de mujer para ir al Colón? Jajajaja!

*****

Gaby muchísimas gracias por las fotos, mirá qué feliz se la ve a la vieja, me hiciste el día.

¿Seguís tomando como cuando éramos más jóvenes? (Palabra clave: más). Yo me calmé bastante con ese tema. Salgo poco y si salgo pido una copa de vino. El glamour de la adultez me cacheteó y me dejó mareado en su pavada.

Pero además de eso estoy bien. Extraño muchísimo a mamá últimamente, estoy yendo bastante a visitarla. A Andrea y a mí la tragedia nos hermanó más que la hermandad misma, así que pasamos mucho tiempo juntos y la verdad me encanta. Es una mina lúcida, buena, tiene una piel hermosa. ¿Sabés qué pensé hace poco? Creo que iría bien con tu primo, Ezequiel. ¿Sigue soltero o ya se avivaron?

Y después qué más… estoy solo. Pero estoy en paz. Después de que vos y yo terminamos necesité mucho tiempo solo para rearmarme y ahora como que ya le tomé el gustito. Poquísimas locuras que contar, sigo robándome vajilla de los restaurantes, no sé si eso te sacará una sonrisa. Regalé como 5 pares de zapatos y todas las camisas cuadrillé. Por qué nunca me dijiste que tenía tantas y tan feas, horrible actitud la tuya. El trabajo muy bien, sorprendentemente bien para los tiempos que corren; y estoy dando talleres de comunicación política en la era digital. Yo no puse el nombre, te imaginarás que nunca vendería como novedoso algo tan viejo como decir “la era digital”. Pero en fin.

Eso, por acá. Una calma aburrida.
Pero se ve que lo tuyo nada que ver, y si estás contento me alegra. Éxitos en el casamiento. No firmo la libreta por razones obvias pero creo que no habría mejor testigo de ese amor que yo, lamentablemente.

Besos Gaby. Gracias por las fotos.

*****

Qué lindo que sos. Aquí Gabriel reportándose desde su luna de miel. Nos vinimos unos días a una cabaña en Colonia, mi único pedido previo fue que tuviera Wifi. Estar tan al pedo me hincha los huevos pero me puse al día con un par de series y le entro al tenedor como bestia. Se cae de maduro que no soy el último romántico de América. Bueno, justamente a vos no hace falta que te lo aclare.

Sabés que mi primo Ezequiel se puso de novio con una maestra jardinera divina de nombre Azul. Al final no era puto, solo un pelotudo. Pero está feliz. Mandale un beso a Andrea, ojalá me la vuelva a cruzar pronto. Y sobre tu mamá, qué decirte, la vieja tuvo una vida envidiable. Yo también la recuerdo bastante, la quise mucho. Tuviste suerte de tenerla como madre. A veces uno subestima las condiciones dadas, pero mirá la mía y lo yegua que fue, cómo me dejó en banda cuando se enteró de que era homosexual. Por eso es importante valorar lo bueno, porque no abunda.

A mí me gustaban tus camisas cuadrillé! Pero Damián dice que me visto como el orto, mi criterio no es confiable. Me hizo tirar el pantalón de vestir gris, apenas veinte años tenía, tiraba diez o doce más.

Me alegra que estés en paz, aunque me duela admitir que conmigo nunca la hubieras conseguido. Te amé con el alma, te amo todavía. Solo nosotros sabemos todo lo que vivimos juntos, cómo aprendimos a hacernos felices, la forma en la que creamos un universo de gestos que nos pertenecían.
Pero nuestras personalidades tenían cortocircuitos y de eso no podíamos escapar. A mí me cuesta la fidelidad, el compromiso… me parece todo una gran boludez. No hubiese podido darte lo que necesitabas. Lastimarte a vos me lastimaba a mí dos veces. Las cosas no resultaron y sin embargo pudimos darnos un cierre sin hacernos mierda, así de mucho nos cuidábamos.

Damián es un tipo de diez y por alguna razón que no comprendo me quiere mucho. Mirá que le hice millones y me enganchó en mil, pero sigue ahí. Caí tarde al Registro Civil, ¿podés creer? El juez me tuvo que esperar. Pero él nunca me dice nada, solo revolea los ojos porque ya sabe. Acepta todos mis desperfectos, me elige así. Una locura. Y por eso lo elijo a él, porque me deja ser sin esperar mucho de mí. Me la hace fácil. Y bueno, tendré algún otro encanto que lo compensa. Una toroncha de 27 centímetros, eso tengo! Jajajaja! Callate que a esta edad ya casi que ni se me para.

Bueno, no puedo ser serio. Tengo que volver al modo “luna de miel” así que me despido y te dejo un beso enorme.

*****

“Lastimarte a vos me lastimaba a mí dos veces”
Ja, al fin y al cabo siempre te cuidaste más. Está bien.

Bueno, quizás era lo que necesitaba leer para salir de esta neblina mental de las últimas semanas, que no tiene que ver enteramente con vos pero que tiene tu perfume o algo así.
Te mando un beso enorme también y que sean muy felices, así como son, sin esperar mucho más del otro.
Por mi parte, buscaré a alguien que saque mi mejor versión y yo la suya.

Gracias por lo vivido.
Gustavo

*****

¿Qué te pasa, Gustavo? ¿No querías recuperar las fotos en Barcelona? Te las pasé. ¿Cuál es el problema? ¿De qué neblina mental me hablás?

Sé claro, por favor.

Arrancamos con los cortocircuitos.

*****

Hola, me tomé mi tiempo para responder porque tenías razón. No sé qué me pasó. Empecé a pensar en vos, a extrañarte, a extrañar a mamá, se me mezcló todo en la cabeza y terminé escribiéndote cosas que no quería. Este mail es para cerrar y para que sea en buenos términos, como el cierre anterior y como el cierre que viene si alguno de los dos vuelve a enloquecer levemente.

Estamos grandes, dejarnos ir y dejarnos ser debería venir con los años. Se ve que tengo alma de pibe todavía.

Te deseo lo mejor de lo mejor de lo mejor y cuando te sientas pleno ojalá te acuerdes de que nosotros también fuimos felices. Yo me voy a acordar siempre.

Besos,
Gus

*****

Pero cabeza de palangana, sabés que con vos soy incondicional. No me tenés que extrañar, no tenés ni que llegar a pensarme más de dos minutos seguidos. Me pegás una llamadita y tomamos un café, un buen vino, lo que quieras. Yo también te extraño. Estuvimos casi quince años en pareja, repletos de idas y vueltas pero quince, casi que no conocemos la vida sin el otro.

Te aseguro que no querés volver a ser mi pareja. ¿Recordás lo que fueron nuestros últimos meses? Nos aborrecíamos. Se te están mezclando las pérdidas, estoy seguro. Ya está todo cerrado, pero démonos nuevas oportunidades desde otro lugar.

Nunca te voy a dejar ir. No lo digo como amenaza sino como realidad: sería imposible olvidarte y me rehúso a sacarte a las patadas.

El viernes cumple años Chucho y lo festeja a la noche en el Bar Purpurina, ¿por qué no te venís? Va a haber putos como para hacer dulce de leche. Te va a hacer bien, te lo juro. Sabés que ahora que lo pienso, Damián tiene un primo que es re para vos. Dos palabras: Ingeniero Agrimensor. Morite muerta. Va a ir. No te quedes acampando adentro tuyo que afuera está la luz.

Te adoro!

*****

Esta vez paso, pero la próxima me prendo.
Tampoco forzarlo, quiero respetarme algunas sensaciones.

Beso y gracias, de verdad.

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Bernardo & Regina

“Que la gorda Regiena se tire un pedo así hay un terremoto y mañana no venimos a laburar.” No me voy a hacer el desentendido. Lo dije creyendo que te habías ido de la oficina pero estabas y lo escuchaste. Te pedí perdón de frente pero ahora que llegué a mi departamento me siento una mierda. De nuevo: disculpame. Me desubiqué para hacerme el gracioso. Merezco este nudo en el pecho.

No tengo excusa pero me gustaría explicarme. El lunes Juli me dijo que tenías onda conmigo. Que te gustaba. No sé cómo manejarme con las mujeres a las que les gusto. Si no puedo corresponder, empiezo a tratarlas mal. Debe ser una estrategia inconsciente para que se olviden rápido de mí. Para que me empiecen a odiar. Para no tener que cargar con el peso de dejarlas solas en el sentimiento. Soy un cobarde.

Cargo con la presión de ser “el lindo” del trabajo. Se espera mucho de mí. No soy bueno para relacionarme. Ojalá esto pase rápido al olvido. Estoy arrepentido.

Bernardo.

*****

Todo bien, Bernardo. A veces sos una mierda, quién no. No te preocupes, es un comentario más. Me hiere, sí, pero aunque no lo puedas creer, a las gordas hay cosas que nos conflictúan muchísimo más que los comentarios chotos de la gente. Te vas a caer de culo, pero tenemos preocupaciones por fuera de nuestro peso. Así que escucharte decirme gorda o cosas similares me dan ganas de pegarte o de llorar, pero me duran 5 minutos y después me acuerdo de que yo creo que soy linda y para mí con eso sobra.

No tengo onda con vos. Me parecés lindo, a quién no. Sos alto y tenés un cuerpo casi irreal. Qué presión tremenda debés sentir. Todas las puertas abiertas. Toda la gente sonríe cuando te mira. Todas las minas a tus pies. No sos bueno para relacionarte pero a nadie le importa porque todos quieren relacionarse con vos. Horrible, te compadezco.

Esto pasa al olvido en este instante, no hay drama, pero el lunes si querés me tiro un pedo así nos evacúan.

Beso,
Regina

*****

Regina, estás siendo dura. Te pedí disculpas. Fui sincero. Mi vida no es lo que describís. Que un comentario desafortunado no inicie una guerra entre nosotros.

Me estás ofendiendo. Si tengo un cuerpo envidiable es porque voy al gimnasio a diario. Porque me preocupa y ocupa mi salud integral y, sobre todo, física. Como sano, me mantengo activo. La altura es genética.

A mí también me hieren ciertos comentarios. Si tuviera todas las puertas abiertas no estaría trabajando en el box de una empresa multinacional. La mitad de las personas me sonríen, sí, pero la otra mitad están esperando que fracase para hacer más llevaderas sus vidas miserables. Muchos disfrutan de verme perder. Lo lindo, si no atrae, molesta. La belleza no garantiza nada.

Me gustaría invitarte a tomar un café. Quiero que me conozcas. Nadie me conoce. No soy una persona de mierda. Está bien que te reconozcas linda, lo sos.

¿El martes te viene bien?

Bernardo.

*****

Disculpame por ofender tu rutina física. No fue mi intención apuntar hacia tus abdominales perfectos y tu índice de masa corporal exacto para tu peso y altura.

No quiero ir a tomar un café con vos, Bernardo. Pero muchas gracias por la invitación. Si querés que te conozcan, hacé comentarios que te representen, te juro que es re fácil. Si estás a punto de decir algo en lo que no creés, si estás a punto de decir algo que puede no construir desde absolutamente ningún punto de vista, te callás y listo. No sabés lo liberador que puede resultar.

Me hablás como si yo te hiciera sufrir a diario. Si no sos una persona de mierda, ¿por qué vivís siendo una persona de mierda? ¿A quién querés convencer? Ya no estamos en la secundaria, no tenés que ser el popular que molesta a los outsiders. Si no te cae bien alguien, no lo tratás.

Podemos charlar en la oficina, no hace falta ir a tomar un café. El martes, además, se recibe mi novio, estoy complicada.

Sabés dónde encontrarme. Pasá cuando quieras.

*****

Ese resentimiento tiene historia y huele a terceros. Te debés estar vengando de algún compañero de colegio o ex novio que alguna vez te trató de gorda. Todavía no pudiste transformar ese dolor en otra cosa. No es problema mío. En definitiva, fue solo un comentario desafortunado y tuve el gesto de disculparme.

Pensé que si te abordaba con humildad y desde un lugar políticamente correcto ibas a ser comprensiva. Lamento haberme sincerado. No vale la pena. Con cuánta claridad se ve todo desde tu pedestal. Qué visión errada tenés de mí.

El tono discursivo no le queda ni a los líderes. Y aclaro: me educaron mis padres hace muchos años. Un libro de autoayuda no te convierte en psicóloga o asesora espiritual. No confundas enojo con autoestima.

Qué sigas bien, Regi. No me voy a acercar a tu box. Seguramente te cruce al lado de la bandeja de medialunas.

Bernardo.

*****

Tengo la visión de vos que me mostraste los últimos 3 años. Un par de mails no cambian nada.

Que estés bien. Que te encuentres.

Regina.

*****

Para que el otro pueda cambiar y mostrarte una mejor versión tenés que darle la posibilidad. Pero entiendo. Quizá formás parte de esa otra mitad que está esperando que fracase. Quizá mi pedido de disculpas te haga sentir poderosa. Quizá me necesitás a mí como canal para destilar un falso empoderamiento.

No importa. Suerte.

Bernardo.

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Luca & Mora

No sé cómo decirte esto sin quedar completamente enferma. Por eso (y por la distancia) va por mail, porque de frente me voy a quebrar y no es un tema que merezca llanto, es una estupidez, pero a mí me tiene muy rara, me siento insegura e indefensa, a veces me siento humillada, ya sé que todo está pasando en mi cabeza, pero es muy difícil estar de este lado, Luca.

¿Vos viste la cantidad de minas que se te regalan en las fotos y los videos de instagram? Tuiteás un pote de queso untable y al toque tenés mil propuestas de casamiento. Entiendo que todo esto es parte de un gran juego y de la fama que te implica cantar tan lindo, pero me cuesta mucho ser tu novia y, ya que estamos, no siento que vos me des las certezas ni el amor que necesito para apagar todo eso.

¿Estás bien conmigo? ¿Querés estar de novio?
Nuestra historia también me pesa. Yo soy consecuencia de una infidelidad. Acá estamos así que se supone que la hicimos valer, pero bueno, tenés un prontuario. Por mi parte, siempre fui fiel. Quizá sea de necia, incluso un error, pero es lo que es.

No quiero cagarte a preguntas, me lo estoy haciendo a mí y sé que es insoportable, pero la gira y las horas de diferencia y las veces que no respondés me están carneando el corazón.

*****

Uuufff. Me alejo de Buenos Aires y arrancan los problemas. Y no es que estoy aspirando merca de las tetas de una groupie, me vine a Australia porque el cheto de mi hermano me pagó el pasaje y zafo la estadía. Le digo “gira” para chapear en las redes, pero no es otra cosa que una visita familiar con fechas cerradas en algunos bares. Desde que llegué, ¿sabés la cantidad de veces que me dijo que si hubiera estudiado Ingeniería en Sistemas ahora estaría forrado en guita como él? Ni te imaginás. Como si fuera un hippie muerto de hambre. No la estoy levantando en pala pero me van surgiendo cosas piolas y conseguí que una discográfica grosa me produzca el disco, qué más quiere. Cada tanto pego algún evento grande y tiro un par de meses, no le pido guita a nadie. Ya fue, no me tengo que enroscar en su mierda. Pero es heavy porque acá no tengo banca y ponele, anoche toqué y ni pelota, la gente seguía chupando en la suya, o sea podía estar yo o un poste de luz con una guitarra colgada y era lo mismo. No me vendría mal un poco de contención.

Sos complicada, momo. Se enamoran del Che Guevara y después lo quieren afeitar. Y muy mal eso de echarle en cara el pasado al otro. Si no cagaba a mi ex, no te hubiera conocido. Todas no se pueden. La situación era distinta y lo sabés, esa relación estaba liquidada y en el peor momento apareciste vos. Nosotros no estamos en las últimas, ¿o sí? Bah, yo no lo siento así. Me la baja que te pongas insegura pero no te voy a dejar por eso. No soy infiel, o sea, está mal el verbo “ser” porque te condena de por vida. Yo “hice” una infidelidad, mejor dicho, yo engañé, pero no soy “engañador”. No se entiende una goma, ¿no? Que haya cagado a una novia no quiere decir que vaya a cagar a todas mis novias. Es injusto que me tires por la cabeza mi prontuario.

Lo de las minas que se me regalan es parte del folklore, sí. Si lo entendés, no veo el problema. ¿Qué certeza necesitás? No voy a subir una foto con vos, ya lo hablamos. Para eso tengo una cuenta privada con familiares y amigos en donde sí te dedico fotos. El perfil de Luca Deredriz Cantautor es mi kiosquito. Años estuve para sumar 40K seguidores, hice lo que se te ocurra y más para que alguien me dé un poco de bola.

Si querés estar conmigo te la tenés que bancar. Yo no creo estar haciendo nada que te perjudique.

Te amo, momo. Tranca que no pasa nada.

*****

Luca, dentro de no mucho tiempo en tu casa se van a adjudicar tu fama. Por eso no te preocupes, estoy segura de que va a ser así.

*Cualidad o valor que jamás se inculcó ni se fomentó en la familia y de repente da rédito*
Padres: “Eso lo sacó de mí”.

Entiendo lo que me decís, pero me persigo mucho. No siento que vos hagas o digas cosas para tranquilizarme. La vez que te pedí tu celular porque el mío se había quedado sin batería te taraste por completo, como si te hubiera pedido la contraseña del homebanking. Era para pavear en el baño, no te pensaba revisar nada. Me interesa preservar tu privacidad y la mía, pero tus reacciones me levantan sospechas. Quiero confiar y relajarme, me gustaría que me ayudaras.

Necesito que me hagas sentir que soy la mina de tu vida. Que no podés creer que diste conmigo. Algo así, algo de eso. Por mi parte, estoy remil flasheada de haberte conocido. Pienso en vos siempre que tengo un rato libre, y si no los tengo me los hago para pensar en vos. Te extraño mucho, las horas de diferencia nos matan cualquier posibilidad de videollamada, que el wifi que la playa que todo, menos hablar y vernos.

¿Me llamás mañana? Avisame a qué hora y me pongo una alarma.

Te amo,
mora

*****

Momo, recién te llamé tres veces. ¿Tenés el coso en silencio? ¿Estás en la facu? Voy a tratar de volver a llamarte mañana a la mañana, tipo once de allá. Es difícil porque ando de un lado para el otro; entre mi hermano que me quiere mostrar cada rincón, la movida de conseguir fechas y la paja del transporte público en una ciudad a la que no le termino de cazar la vuelta, nunca sé dónde voy a estar ni a qué hora.

Te amo, amora hermosa. Si me puse raro cuando me pediste el celular fue porque con mi novia anterior no existía el concepto de privacidad y no quiero volver a entrar en la locura de los celos. Me revisaba hasta los mails spam y la terminé cagando igual. Ya sé que son personas y relaciones distintas, reacciono por reflejo. Y jamás sentí por ella ni por nadie lo que siento por vos.
A veces pienso que nada te alcanza. Creo que lo de confiar y relajarte es un laburo que tenés que hacer sola. O sea, yo puedo tirarte una soga y aflojarle a hacerme el gato. No sé, mostrarme más distante con las pibas, qué sé yo.

Encima me escribieron de la discográfica por el video del corte de difusión, quieren que lo grabemos en una cabaña de Tigre. Sería yo y una piba, una tal Rochi Musimeni, la flaca es modelo y mueve las redes como capa. A ella le sirve porque aparecería en los canales de música y a mí me daría popularidad entre la marea de pibitas que la siguen. La historia es que estamos ahí, tomamos mate al sol, andamos en barquito, nos tiramos al río de un muelle y al final nos damos un beso “apasionado” (así lo definieron ellos). Apenas vuelvo lo tengo que grabar. Yo ya dije que sí. No me voy a poner exquisito cuando soy Nadie y el mundo está repleto de Nadies iguales o mejores que yo.

Quisiera tener al lado una persona que me apoye incondicionalmente. Y quisiera que esa persona fueras vos. Pero, y duele, porque juro que duele, tengo que decir que en este momento mi carrera es prioridad. Podría vivir con el hecho de haberte decepcionado. No podría vivir habiéndome decepcionado.

En una semana ya estoy de vuelta. No quiero que pienses que no te amo, se me dio una oportunidad en un millón y la quiero aprovechar. No te valoro menos por eso.

Ojalá me entiendas y me ames lo suficiente como para ser mi soldadita de siempre.

*****

Ay es que me bajé esa aplicación para estar menos con el celular porque me estaba matando la ansiedad, entonces ahora lo cargo en el baño y lo dejo en silencio y casi nada me notifica a menos que lo abra.

Bueno, que me digas que reaccionás por reflejo a pesar de ser relaciones distintas es el ejemplo perfecto para explicar por qué me siento cómo me siento. Mil mujeres a disposición tenés. Imaginate al revés, imaginate si de repente me saco fotos tomando sol y las subo a instagram y me empiezan a mandar mensajes pibes que quieren coger conmigo. Imaginate que pasados un par de meses de eso me pedís un segundo el celular y te miro raro, como no pudiendo formular una frase para salir de esa situación. Yo te acompaño y te apoyo pero no me puedo olvidar de mí. No es que no me alcanza, es que no te ponés en mi lugar ni medio minuto. Ejercitar la confanza en la pareja es un laburo que tenemos que hacer los dos, no yo sola. Es evidente que traés fantasmas de tu relación anterior y yo también tengo que ayudarte con eso. Porque quiero, porque quiero una relación sana y estar bien juntos. Pero no me mandes a laburar sola como si fuera todo un mambo mío.

Démonos esta oportunidad, yo voy a ser más contenedora y compañera, vos haceme saber que me querés muchísimo.

*****

Ahhh y genial lo del video!

¿Puedo ir cuando graben?

Beso, te amo.

*****

Sí, mil mujeres me quieren coger. ¡¿Y?! ¿Por eso te voy a engañar? ¿Les voy a meter el pito solo porque están ahí, abiertas de gambas? Yo no caigo en esa.

Toda mi vida (bue, son 27 años pero bien vividos) estuve esperando a una flaca como vos. Sos preciosa, divertida, nada te da vergüenza. Laburando te pagaste la carrera y hoy tenés una casa de comidas que no para de crecer y algún día va a ser el mejor restaurante del planeta. Te caés y te levantás y nada te detiene, sos un tractor, me sacás de todos mis boludramas de artista y encima te queda resto para amarme como nadie me amó. Me hiciste mejor y lo que crecí desde que estoy con vos no se compara con nada.

A veces pienso que todo esto no hace falta aclararlo. Pero nunca está de más poner en palabras el amor.

Ok, voy a poner de mi parte. Te prometo que te voy a mostrar el celular. Bah, hasta podrías darme una mano. A mí me gusta responderles a todas y a veces se me acumulan los mensajes y paja, capaz te podés copar con eso. Es un: “Gracias, linda! Escuchame en bla bla bla” y el link. Copiar, pegar, copiar, pegar. No quiero abusar tampoco, pero posta necesito una mano. Nunca te la pedí porque, no sé… soy un boludo. Te va a ayudar a desdramatizar la situación y darte cuenta de que ahí no hay nada de qué preocuparse. Vas a ser la Community Manager más hermosa de la Tierra! Si te copa, obvio.

Claro que podés venir al video. Voy a intentar que te contraten para el catering así además ligás unos pesos. No prometo nada porque la discográfica ya tiene su gente, pero bueno, puede pasar.

Pasado mañana te lleno de besos en vivo y en directo.

Vos calzás 38, ¿no?

*****

¡De una! Soy muy buena impostando amabilidad con extraños. Algunos lo llaman careta, yo prefiero oportuna. Y me encantaría ayudarte en lo que pudiera y que esto lo atravesemos juntos. Por el catering y la plata no te preocupes, lo puedo hacer de onda y así también ya quedo en el radar de la gente de ahí.
No miré las fotos de esta chica Rochi. Quiero dejar todo el drama atrás y que ahora podamos estar tranquilos. Nos queremos, qué más.

Pasado mañana los busco en el aeropuerto, ni se les ocurra tomar un taxi.

Te espero <3

*****

Amora de la discográfica me dijeron que ya te acreditaron el pago, fijate porfa. ¿Me mandás por acá las fotos que sacaste con tu celu? Así se las reenvío a Rochi.
Ah y la que estoy ahí haciéndome el lindo en el muelle, ¿la subís a mi Instagram? Pero no la que estoy sonriendo, la otra que tiré mi cara sexy cogedor serial papi chulo. Poné algo tipo: “próximamente nuevo video” pero con onda, así lindo como escribís vos.

Hoy te pago con mucho sexo. La pobreza, vio.

Te amo, preciosa.

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Yamila & Oriana

Vos te enojás conmigo y está bien, lo entiendo. También entiendo que tus hormonas no están es su “estado natural” (si es que eso existe) y por eso no voy a insistir. Lo dicho, dicho está. Y no me arrepiento.

Me conocés hace años, sabés como soy, sabés que prefiero romperme la cabeza contra la verdad antes de clavarte un puñal por la espalda. Nuestras amigas son expertas en ir por atrás, yo no tolero la hipocresía, no te voy a sonreír y después esperar un momento en el que no estés para criticarte. No soy así, no hago eso. Ok, la sinceridad termina siendo contraproducente. El lógico, a nadie le gusta que le señalen su mugre.

Y sí, me parece CUALQUIERA que seas tan permisiva con Luis. Estás embarazada de siete meses, ¿es TAN necesario que viaje a Brasil para ver un partido de Boca? Por más locura que sienta por el fútbol, el sentido común tiene que ganarle la pulseada a la pasión. Y vos decís que no te importa, no te creo. Te conozco y te importa, te duele, te hace sentir desplazada y secundaria. Decirle: “quiero que te quedes” no te convierte en una esposa castradora, en la jabru que tiene encarcelado al pobre varón indefenso; te convierte en un ser humano que necesita apoyo y contención en un momento clave de su vida. Va a tener su primer hijo, por más que sean cuatro días… ¿qué carajo le pasa?

Es un desconsiderado y un egoísta. Y lo que más bronca me da es que vos festejás ese comportamiento, es como si te diera vergüenza hacerte valer. No te vas a transformar en madre soltera por ponerte firme. Si no pedís lo que querés, no esperes que el otro te lo dé.

Perdón, pero prefiero decirte todo esto de frente y no ser cómplice en silencio.

*****

¿No pensaste, por ejemplo, que podés vivir sin romperte la cabeza ni apuñalarme?
Digo, ¿no se te ocurrió que podés estar bien y transitar la existencia sin emitir opinión sobre mi vida?

Yo te quiero y valoro mucho nuestra amistad, pero de verdad que no sabés encontrar el límite cuando hablás. Prendés el ventilador de mierda y no termina zafando nadie. La semana pasada fuiste de mi relación anterior a mi relación actual, a la ex de él, a cómo está constituida mi familia, a la crianza (“cegada”) que recibí. Si no te ponés el límite, al menos cuando hables conmigo, lo tengo que poner yo.

Confundís frontal con hiriente. Te pensás heroína por decir cosas que, más allá de que obviamente el otro no quiere escuchar, duelen mucho. Te escudás en ‘sos así’. Todos somos como somos y cambiamos a medida que de los años, los errores y las heridas vamos aprendiendo.

Siento que esta vuelta como que te la agarraste conmigo. Me tenés de punto. Luis y yo tenemos nuestra dinámica que por ahí de afuera no se ve o no se entiende. Yo lo dejo hacer cosas que seguramente otra no (realmente irse 4 días a Brasil yo estando de 7 meses no me parece tan grave, pero ok); y él me da cosas que otros jamás me dieron. Me deja listo el desayuno en una bandeja en la cocina antes de irse a trabajar, con la leche en el jarrito lista para calentar y las tostadas ya puestas en la tostadora. Me hace masajes en los pies cuando miramos una película en el sillón. Se preocupa por escuchar las indicaciones de los médicos para ayudarme a cumplirlas.

Entonces, no, genuinamente no me importa que se vaya 4 días a Brasil por un partido. Tengo momentos en que lo necesito más, sí, pero labura todo el día y a veces precisa distensión con los amigos. Todo eso no me resulta en falta, sino en voluntad de alimentar la pareja y la familia en busca de armonía.

Yo quiero que esté todo bien pero siempre que hablamos estás enojada y me estresa muchísimo. No se puede hablar con vos sin que grites y revolees puteadas. Y eso me enoja a mí y todo el tema hormonal que entrecomillás pero existe.

Cuando quieras charlar tranquilas, de esto y de todo, te venís a tomar unos mates.

Y en vez de intuir, la próxima preguntame.

Oriana

*****

Ya está, Ori. Encima quedo como la loca que se mete en tu relación. Porque la que da la cara siempre es la loca, la provocadora o la malhumorada. Seré todo eso. Será que no me banco el doble discurso, será que me importa tener la conciencia tranquila y no fallarles a mis amigas.

Me da bronca, sabés. Cuando fuimos a lo de Flor que vos no pudiste porque tenías control médico, Mica se la pasó hablando pestes de Luis. Que era un marido abandónico, que no podía entender cómo te dejaba tan sola, que parecías una madre soltera. Todo eso dijo. Ahora cuando lo vio en el cumpleaños de Nati, se desvivía en sonrisas y abrazos para él. Y cuando te hablé en la despedida de Martu que saltó el quilombo, bien calladita se quedó. Se hacía la boluda pero te había defenestrado días atrás. Siempre pasa lo mismo: frente a la verdad, me dejan sola. Ah, pero cómo les encanta el chumerío. Ahí sí que son las primeras en saltar.

Me cansé. Ya me fui del grupo de WhatsApp, ya no quiero saber nada con ninguna. Seguiré hablado de forma individual con Leila y con vos que son mis más amigas, el resto se puede ir bien al carajo. No quiero seguir fomentando ese hervidero de cotorras. Ya sé que no puedo darle batalla a toda la hipocresía del mundo, pero sí puedo barrer la que me rodea.

Si vos sos feliz con la dinámica de tu relación, me alegra mucho. Yo sentí que era correcto que supieras mi parecer. ¿Me equivoqué? Y bueno, la sinceridad siempre termina decapitándome. Vos lo dijiste, hay cosas que el otro no quiere escuchar y que venga yo a señalarlas no me convierte en una heroína. Si fuera a terapia, seguramente me dirían que reacciono así porque mi viejo tuvo una relación paralela y le mintió a mi vieja durante años, por eso no tolero la falta de sinceridad. Por eso no tolero que las personas tengan dos caras. Por eso voy a vomitar lo que pienso, porque la falsedad me repugna y todavía no sé usar los filtros.

Si no querés ser más mi amiga, lo entiendo. Lo voy a lamentar, pero lo entiendo.

*****

No, está bien, tenés razón, soy yo que estoy como loca con cualquier pavada. Perdoname, tengo mil cosas en la cabeza. Voy a ser mamá y no sé ni cerrar la persiana sin que se trabe, ¿cómo mierda pretendo criar a alguien?

Igual, y ahora con los humos bajos, no es que la que da la cara queda como la loca, hacé mea culpa vos también y date cuenta de que no tenés una buena manera de decir las cosas. Dejando de lado el nivel de chisme que maneja el grupo, sos muy sacada para opinar, querés morir con la tuya sin importar lo que tengan para decirte, te desquicia que el resto no esté de acuerdo. Sos peleadora y sos hiriente, pero también por eso sos luchadora y leal, y yo así te quiero mucho.

También, vamos, reconozcamos que los odios en común históricamente afianzaron nuestros lazos. Ahora somos señoras y maduras y todo eso, pero en su momento hablar mal de terceros era nafta; qué digo nafta, merca; qué digo merca, harinas.

No es mentira que con Luis estoy mal pero tampoco es mentira que me da cosas que otras parejas jamás me dieron. Estamos en un momento raro, no es fácil desplazar el foco de nosotros al bebé, por un lado siente fatiga y por el otro celos. Yo ya estoy agotada y ni siquiera parí. No tengo energía para dedicarles a los dimes y diretes del grupo, y no lo digo de superada en plan “cuando tengan hijos…”, sino que genuinamente necesito ocuparme de bajar un par de cambios porque es divertido leerlas pero también es estresante en algún punto, y no tengo margen para esos malestares remotos.

Te sugiero que, más que aislarte, simplemente les seas indiferente a las chicas. Para desinteresarte tenés que poner mucho menos de vos que para separarte. Eso me lo enseñaron tres ex novios de mierda.

Por cierto, ¿con Leila? ¿Posta?

Jaaaaaaaaa chiste, ¿te imaginás? Toda la reflexión por la borda.

Este fin de semana no, el otro, como sabés, estoy sola. ¿No te querés venir a dormir conmigo una noche? Soy una montaña rusa emocional oxidada a la que turistas chinos le sacan fotos que después quedan entre el obelisco y la rosada.

Beso,
Oriana

*****

Sí, bueno, qué sé yo. Convivo con un carácter de mierda producto de una mezcla desafortunada entre herencia italiana y un constante sentirme atacada. También suelo pensar que tengo razón porque me considero una persona con mucho criterio, pero claro, no hay una verdad universal. Es que apenas detecto que alguien está diciendo una boludez, me hierve la sangre y TENGO que corregir el error. No es electivo, no lo puedo controlar. Si fuera un perro me sacarían a la calle con bozal.

Te pido perdón por tratarte así. En definitiva, quién soy yo para opinar sobre tu relación, si con este carácter no me banca nadie y estoy sola hace meses. El portero del edificio (que está harto de que me queje por todo) me recomendó que empiece boxeo para descargar energía. Lo voy a tener en cuenta. Me va a costar sacarme la toga de jueza mental que me lleva a querer defender las causas nobles, pero con intentarlo no pierdo nada. Que nada es tan dramático lo voy a aprender, lo prometo.

¿Viste lo que pasó en el grupo de WhatsApp? Me fui y al instante Nati me volvió a agregar y escribió: “Yami te fuiste sin querer, ahí te metí de nuevo.” Mala mía por no aclarar que mi huida estaba llena de intención. A los dos minutos tenía 62 mensajes hablando sobre lo gorda que está Candela, la novia de Mario. ¿Leíste alguno? Dicen que los que están demasiado pendientes de la vida de los demás es porque no saben cómo habitar su propia vida. Pero bueno, tampoco son malas pibas. Tengo que aprender a mirarlas con más amor y tomarlas con pinzas. Y también a dejar de querer distanciarme porque, en definitiva y como vos bien lo dijiste, los odios en común fueron nuestro combustible.

Obvio que voy a dormir con vos. Vas a ser una madre excelente! Mirá si valoraré tu capacidad de criar y cuidar que te dejo a mi gato cuando me voy de vacaciones. Ojo, no estoy comparando a mi gato con un hijo. Mi gato sabe dar besitos y bebés tiene cualquiera y hay millones 😉

Te adoro. Gracias por desenredarme.

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Pero, reina, estás sola hace meses porque volver a creer en el amor no es algo que pasa en un abrir y cerrar de heladera. ¡Son miles! Un día vas a querer ahogar la cara en chocolate y al otro se te pone fea la torta; y así hasta que pinta comer algo rico y justo pasa por la esquina de tu casa y te pregunta por el perro. Bueno la metáfora se me fue a la mierda pero el caso es que está bueno también estar bien sola, bajar un cambio, mimarse, conocerse, qué sé yo. Tipos sobran, así que si fuera por estar con alguien, ya estarías con alguien. El tema es que sabés que te merecés bastante más que una silueta que llene el otro costado de la cama.

No vi lo del grupo porque estoy con varias cosas de la casa (se explotó un caño detrás del horno y en la pared aparece la figura de Jesús si Jesús hubiera tenido hipotiroidismo), y cuando agarro el teléfono tengo más de 500 mensajes y no llego a ponerme al día con la desgracia ajena. Pero bueno, estimo que si pasa algo más importante que cuánto gana el marido de Laura, me van a llamar.

Además, qué tanto con el amor. Ni que fuera un salvavidas de pétalos de jazmín.
Yo ando esquivando balas de caca que me tira el amor. Hoy, seis mails después, te lo puedo decir: con Luis estamos muy mal.

Cuando vengas a casa te cuento, necesito carbohidratos, dos películas de mierda y a vos.
Avisame y te espero.
Pido disculpas anticipadas porque vengo con unos gases de motivo de desalojo.
No soy yo, es el borrego (?)

Te quiero, venite mañana si querés.

*****

Por supuesto que ahora que finalmente expresaste que están muy mal me siento culpable por todo lo que dije de Luis. Típico.

Obvio que voy! Qué asco lo de los gases pero, para qué mentir, te envidio. Estuve tomando bocha de cerveza artesanal y me secó de vientre, me dijeron que es por la levadura pero no sé. ¿Podés creer? La ciudad repleta de cervecerías y yo que no puedo sumarme a la movida porque me tapono. Qué poca onda le pongo a vivir, por favor.

De cuestiones existenciales a pedos, todo por el mismo precio. Amo nuestra amistad.

Hasta mañana! Llevo el piyama (y ciruelas).

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Daiana & Juan Pablo

Confieso y peco, con este mail, por haberme creído el cuento de millones de comedias románticas que con sus guitarritas melódicas y sus cafés para llevar nos dicen que sí, que el amor es algo en lo que vale la pena creer. O, al menos, que el amor es algo, que existe, que está. (Peco de ingenuo, en realidad, por depositar esperanza en la fantasía de algún día mirar a la chica que me gusta mientras duerme. Pero eso es todo entramado de mi manija silenciosa, hasta este mail más silenciosa que manija).

Ojalá te acuerdes de mí y esto no te parezca una locura. Fui tu JTP en Antropología, en 2013. Mirá si este ya no es tu mail. ¿Cuán mal está que ese escenario me genere un poco de alivio? Bueno, te escuché anteayer por la radio, estuviste maravillosa. Me encantó cómo expusiste y cómo respondiste, se notó que estabas escuchando a cada uno de los de la mesa. Este mail es, además de para felicitarte y agradecerte por darnos a la audencia tamaña nota, para preguntarte si (en caso de que efectivamente te acuerdes de mí) quisieras que nos juntáramos a tomar un café.

Porque está mal y porque no se puede, en el orden que quieras, nunca te abordé mientras cursabas. Pero me gustás hace un montón. Qué fácil escribir eso, como si fuera parte de la lista del supermercado.

Fideos
Brócoli
Yerba
Me gustás
Queso untable

Sé que es mucho para un mail, más para un primer mail después de años pero, como palpito una negativa, no quería que te quedaras sin la información completa. Si todos fuéramos por la vida sabiendo que le gustamos a alguien estaríamos bocha mejor, creo.

Así que bueno, espero que me digas que sí, en vísperas de San Valentín y toda la parafernalia emocional que trae, y si no que vayas por la vida bocha mejor.

Beso,
Juan Pablo

*****

Juan Pablo! Claro que me acuerdo de vos. Quise esperar seis horas antes de responderte para no quedar desesperada, para dar a entender que mi vida sentimental no es prioritaria en una rutina repleta de urgencias, pero no me aguanté. Algunas personas son maestras en el arte de la intriga, yo soy una lamentable víctima de mis impulsos. Lo menciono con un dejo de resignación porque me encantaría manejar con agudeza los tiempos del misterio. Estar siempre tan disponible y dispuesta es contraproducente, nadie se banca la entrega sin un laberinto de por medio. Nadie se deja querer sin antes patalear un rato.

Hacé de cuenta que pasaron seis horas y no quince minutos. Pensame como una mujer que estuvo hasta recién en una pileta rodeada de modelos de ropa interior, “colgó” o vio el correo pero bla, bla, bla y recién pudo responder. En realidad estaba sentada en el sillón mirando en la televisión un programa sobre serpientes, bajo el amparo del poco aire que me regalaba el ventilador de pie. Había una película romántica en otro canal pero seguí de largo porque un martes 13 de febrero, feriado y con San Valentín pisándonos los talones, hay que evitar las causales de suicidio.

No sé qué me viste de atractivo pero eso debería callarlo.
Sí, obvio que sí. Al café y a vos.
¿Mañana? Ya sé que día de los enamorados pero hoy no puedo porque tengo la cena por el cumpleaños de una tía de mi mamá. Planazo. No.

Ah, me alegra que hayas sido una de las diez personas que escucharon mi entrevista radial. Diez personas, literal. Y bueno.

Che, nada, por fuera de esta joda… ¿cómo estás? Contame, ¿qué onda? ¿Es una apuesta o algo así? Si el premio está bueno, te la sigo hasta el final y vamo’ y vamo’. Tampoco es que tengo taaanta dignidad. ¿Alguien te está pagando para que me invites a salir y me dejes plantada el día de San Valentín? Podría ser cualquiera, media facultad sabía que me gustabas. ¿Sos parte de una venganza? ¿El boludo de mi ex tiene algo que ver? Vergüenza debería darte, Juanpo. Un pibe serio, de bien.

Nada, vuelvo a las bichas. Te mando un beso enorme! Lindo volver a saber de vos.

Daia.

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Fa, estás irreconocible, al menos por mail. En clase no hablabas nada, siempre tomando nota. Pero qué bueno todo esto, me alegra un montón.

Nada de apuestas, tengo 36 años, para las bromas infantiles que implican “animarse” a algo estoy enorme, ojalá no para animarme así sin vueltas; y para elegir un caballo y dejar fajos de guita en su nombre estoy -sueldo de docente-. Así que tranquila, de mi parte es todo real.

Y sobre cómo estoy, sobre qué onda, medio que en la misma que hace años. Pensando en vos bastante, dibujando, dando clases con Beirot, no sé si lo ubicás, él hace cosas con arcilla y yo con pintura. Contento, diría, si me apurás. Y si no me apurás, bueno, si no me apurás no tan. A veces me siento solo, a veces me siento un fracasado, a veces encuentro una gratificación salvadora en enseñar, a veces extraño a mis abuelos pero de una linda manera. Feliz de que la ruleta de abuelos hiciera que me tocaran esos.

¿Qué más? Mañana estoy libre (obvio). Pero no sé si va a ser una buena idea, todo colapsado de amor, quizá sea demasiada presión. Estoy pensando en voz alta. Yo soy un pibe gracioso pero no soy canchero. Puedo tener una conversación entre ambientación para enamorados, lo que no voy a poder es remar nada si se pone tenso. Te lo confieso porque no me avergüenza (tampoco me encanta), prefiero que mi cuota de ser un boludo esté cubierta con eso y listo. Capaz algo tranquilo, como ¿ir a tomar un helado? Charlar un rato, algo así. Ahora que ya sabemos que nos gustamos todo parece tan fácil.

Te paso mi celular 113 489 2014, escribime si querés por allá. ¿Seguís en la nube bohemia o ya tenés whatsapp?

Beso 🙂

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Sigo sin poder creerte pero tengo ganas de que sea cierto. Volver del cumpleaños de Gertrudis y encontrar tu mail le dibujó una sonrisa a mi noche lenta. Esperar una respuesta y que llegue, pequeño lujo para los que no llegamos a cubrir la cuota diaria de amor correspondido.

Por cierto, ya son más de las doce, feliz día de San Valentín. No sé si se dice así. Tampoco sé cómo se usa. Lo obvio es que ya nada me avergüenza con facilidad. Eso se lo debo a Leo, un pibe con el que salí hace un tiempo. Me dijo: “¿Por qué sos tímida? A nadie le importa lo que tengas para decir.” Bueno, puesto así suena terrible. Pero en tiempos en los que la gente paga por tener corazoncitos en sus propias fotos, lograr que alguien te preste atención es casi imposible. Y tampoco soy el centro del mundo, no vengo a iluminar a las masas con mi sabiduría, si digo una pavada… ¿qué importa? Eso me ayudó un montón a abrirme, a mostrarme, a dejarme ser sin tanta uña comida.

Ehm, sí, sigo sin whatsapp. Mis amigos estuvieron años pidiéndome que compre un celular, muy a mi pesar lo hice y a los veinte días me lo robaron. Lo tomé como una señal del destino. Es corta: el que te quiere, te busca. A las pruebas me remito. Además no conviene estar siempre tan disponible. Te lo expliqué hace como un mail.

Vamos a tomar una cerveza al bar que está a la vuelta de la facultad. Tiene un “atrás” nuevo, lindo y medio escondido, por lo que no se llena y tampoco va a estar manija de ambientación para enamorados. Yo le digo “atrás” porque es una mezcla rara de patio, terraza, jardín y balcón. Te espero a las 20.30 hs. La cerveza es una excusa, podés tomar un jugo o cuatros whiskys. Mi viejo es alcohólico por lo que voy a saber cómo lidiar con vos. Chiste. En realidad mi viejo me abandonó cuando nací porque era medio negrita. Otro chiste. No debería haber brindando con tanto Ananá Fizz casi vencido. Maldita Gertrudis y su insistencia!

Che, bueno, nada. Eso. Siempre me gustaste. Y por como late mi corazón en este momento, me seguís gustando. No soy una piba a la que le sucedan este tipo de cosas así que te sigo el juego pero duele. Digo, que de la nada aparezca alguien que te gustó durante mucho tiempo a decirte que gusta de vos, eso no sucede en vidas como la mía. A mí no me pasa el amor así. Está bien para una ficción o para las lindas de Instagram, pero yo los sábados a la mañana tomo mate en tetas mientras la gata duerme adentro de una caja de cartón que le rescaté del chino. Mi realidad no tiene magia. Lo bueno no “finalmente sucede”. Y está bien, lo acepto así. Aprendí a esperar poco y a abrazar las malas rachas.

Calculo que alguien te habrá dicho lo que me pasaba con vos y flasheaste alguna que no termino de descular. No sé si estás aburrido o te sentís solo. No sé si te dejaron hace poco y necesitás validación femenina o si formo parte de una broma. No sé.

Me voy a comer el pedazo de torta que me rescaté. Cómo me amo cuando me gestiono comida gratis.
Besote!

Daia.

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Che bueno un montón de cosas dai, no sé bien cómo responder a todo esto así que no lo voy a hacer. Tampoco es que me preguntaste, simplemente me tiraste todas tus inseguridades encima tras no vernos en años y, bueno, la verdad me pone medio incómodo. Pero todo bien, no me gustás menos porque dudes. Imaginate el tiempo que estuve yo hasta apretar ‘enviar’ hace un par de días. Lo que te pido es un poco más de calma, tampoco depositemos en esta birra la posibilidad de familia, crédito, terreno, 3 o 4 perros. Calma, con que nos queramos ver, más que suficiente.

Dicho esto, que no sé si vas a llegar a leer, nos vemos en un par de horas.
Feliz San Valentín.

Juan Pablo

*****

Jodeme que esto es cierto. Ay, ¡perdón! Recién veo tu mensaje, YA salgo para allá. Ojalá vos sí vivas en el 2018 y recibas los mails en el celular. ¡Perdón! Bancame quince minutos que ya llego, voy corriendo, ¡perdón!

*****

Ay, Juanpo. Cien cosas:
Primero, perdoname por proponerte una primera cita el día de San Valentín, con todo lo que eso implica. En ningún momento creí que fuera cierto.
Segundo, perdoname por llegar media hora tarde. No revisé si me habías respondido porque asumí que no.
Tercero, qué vergüenza haber ido vestida con ropa tan simple y sin maquillaje. Salí corriendo del departamento, literalmente.
Cuarto, qué vergüenza no tener un peso encima, en el apuro ni me percaté de revisar si en la billetera tenía plata.
Quinto, todo lo anterior de nuevo.

Más allá de todo, la pasé increíble. Gracias por ser tan comprensivo, sos una hermosa persona. Cuando nos despedimos te quería dar un beso pero no me animé. Uno no, mil besos. Pero como ya habíamos establecido que nos gustábamos y vos no lo intentaste, asumí que mi seguidilla de yerros te habían desanimado. Ya sé que mi inseguridad es un repelente y que con esta poca fe en mí no paro de retroceder, pero bueno. Es que quizá no se entiende: yo soñaba con vos todas las noches. Tengo apuntes babeados, corazones en los márgenes. No sos cualquier pibe. Y de pronto se me dio y lo arruiné. Si no me querés volver a ver, tampoco puedo culparte. Siempre tendré a mi gata y el programa de serpientes, qué se le va a hacer.

Besos, lindísimo.

Daia.

(Obvio que ahora SÍ voy a estar atenta a tu respuesta.)

*****

Si sirve de consuelo, tuve que googlear yerros.

Mirá, a mí me encantás. Me gusta todo de vos y te pensé muchas veces hasta ahora que volvimos a hablar y vernos. Quiero seguir viéndote, me divierte estar con vos, me parecés linda, bah, estás buenísima, pero digamos que me parecés linda para no desentonar. Pero ya soy grande yo, no sé si estoy para ponerme al hombro todas tus inquietudes. Sé que es lo que se hace cuando estás con quien querés estar, pero quizá no sea mi momento. No estoy no-sos-vos-soy-yoseándote; simplemente te lo cuento para que lo pensemos entre los dos, para ver si hay un punto a mitad del camino en que nos podamos encontrar a tomar un licuado y compartir mil docenas de sanguchitos de miga hasta que baje el sol.

No quiero ser tu acompañante terapéutico. Es eso, básicamente. No quiero ser un bastón.

Me gustó verte, no me importa que llegaras tarde ni sin un mango. Todas estas cosas que te importan a vos de vos sólo te importan a vos, el resto vemos otra versión con otras cualidades (hermosas). Tampoco me importó salir en San Valentín. No sé, no les doy bola a esas cosas.
No por lo comercial, Estados Unidos y la mar en coche. Pero todo lo que me empuje automáticamente en la misma dirección que el resto del mundo me hace, al menos, dudar un rato.

El tema es: no quiero más vueltas. No quiero estar todo el tiempo alerta por si de pronto creés que algo va a fallar y yo me voy a escapar por la ventana del baño. Me impide relajarme. Pero no sé cómo lograr eso sin sentir que te presiono o que no respeto tus roscas.

¿Hay forma?
Si no, bueno, nos quedará esta bellísima historia de intento. Pero a Yoda lo decepcionaría muchísimo (?).

Juan Pablo

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Yo creo que tus propias roscas te impiden relajarte. ¿Puede ser? ¿Hay algo de eso? ¿Un poquito? Un poquito sí.
Mirá, a los seis años me llevaron a Disney. Estuve durante meses soñando con el momento en el que Mickey me daría un beso. Cuando llegué, con el corazón estallado de ilusión, se ve que al latino que estaba adentro del traje se le terminaba el turno y me vio, dio media vuelta y se fue. Nada nunca podría ser peor que eso. No te preocupes tanto por mí que yo me prefiero así, asumiendo riesgos. Si no, ¿para qué?

¿Venís a comer ravioles caseros? Aprendí hace poco y estoy hecha una cocinera profesional.

Pros:
No puedo llegar tarde porque es mi casa.
No puedo no pagar porque ya voy a tener todo listo.
No puedo vestirme así nomás porque voy a tener el ropero a mano.
Contras:
Ocupémonos de los pros que las contras se invitan solas.

Besos, lindísimo.

Daia.

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Yo a Disney nunca fui pero según lo que había escuchado hasta tu mail era lo segundo mejor del mundo.

Dale, voy. Pasame la dirección por sms o paloma mensajera, la tecnología que estés usando ahora.

Beso 🙂

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En el mensaje anterior recordé que me prefiero asumiendo riesgos así que me compré un celular. Cuando se termine de cargar te escribo.

En mi mente todo esto hubiese sido muy distinto. Por suerte la realidad, que deforma los ideales pero hace que suceda.

No le tengo miedo a esto. Hablo del programa de serpientes que acaba de empezar, eh. No le tengas miedo tampoco, no es tan terrible. Ahora hablo de mí.

Besos!

Daia.

 


Volvemos el martes 6 de marzo. Mientras tanto, podés leernos ACÁ.

Aníbal & Jorgelina, tercera parte

(Leer la primera parte).

(Leer la segunda parte).

Soy la misma Andrea que conociste. Sí, la misma. Nada cambió para mí. El tiempo supo quebrarme la cara pero no me movió del sitio en el que me dejaste. Me arrancaste el corazón de cuajo y la herida todavía sangra. No sé de olvidos, sí de melancolías. Y la tuya todavía late.

Cuando mi hermana se topó con tu manuscrito y comenzó a leerlo, entendió que tenía que verlo. La forma soberbia y descarada en la que hablás de mí como una simple noviecita de colegio me da náuseas. Tres años de noviazgo resumidos en unos pocos párrafos que no son ni podrían ser representativos del amor que nos juramos todas las noches de nuestra relación. Mi figura se lee tan insignificante que da lo mismo cualquier nombre, soy solo una más de tu lista de conquistas. La omisión del embarazo es una crueldad que nunca te voy a perdonar.

A una autobiografía la disfrazaste de novela y barriste conmigo sin que te tiemble el pulso. Qué descaro manipular así una historia de amor. Qué descaro salvarte del karma a costa de omisiones.

Para vos fue fácil irte del pasado. En cuanto perdí el embarazo entendiste que tu futuro estaba en la ciudad y sacaste un pasaje de micro, me dejaste sola, desgarrada, elaborando dos duelos en simultáneo y con una angustia que todavía no puedo terminar de tragar. Lo último que te dije fue: “¿qué voy a hacer sin vos?” Me miraste, se te cayó una lágrima y seguiste caminando como si fuera un perro de esos que se abandonan en la ruta.

Aquí estoy, aquí sigo, no pude hacer nada. Soy una planta a punto de secarse.

Que sigas disfrutando de tu vida ideal, de tu familia tipo, de tu hijo adorado.
Te felicito por seguir adelante.
Por lo menos vos pudiste.

*****

Hola, Andrea. Veo que no se te sacude la costumbre involuntaria (¿o no?) de dejarme helado cada vez que aparecés.
No entiendo de qué te estuviste queriendo vengar. ¿De que siguiera con mi vida? Lo nuestro estaba agonizando mucho, muchísimo antes de que perdieras el embarazo. No llegamos ni a tener esa charla detestable de logística sobre dónde y cómo íbamos a vivir. Las discusiones emocionales eran de lo más superficial, siempre saldábamos las diferencias con algún te quiero elaborado, tratando de calmar al otro y de creérnoslo nosotros. Vos me dijiste “yo no sé” una vez, ¿te acordás?
-Te quiero
-Yo no sé.
No me atreví a la repregunta.

Éramos chicos. Me puse al hombro nuestra relación y el incidente, no temo llamarlo así, de la mejor manera que pude. Estaba contento y cagado por igual, tampoco reniego de eso. Tomé la pérdida como la señal definitiva de que debía irme de ahí. No de vos, de todo. Terminamos el colegio y nos vimos sumamente perdidos. No, perdón, hablo por mí. Me vi perdido. El barrio es chico y le da batalla al paso del tiempo. Necesitaba romper con eso. No me arrepiento. Extraño, sí, pero no me arrepiento.

Pasaron más de 20 años. ¿Por qué ahora? ¿Por qué así? Y si disfracé una autobiografía de novela, ¿qué? Lo decís como si hubiera algo de malo. La imaginación es hermosa y es un juego sin fin. La propia vida es un tedio y un año más es un año menos. Pero yo prefiero la finitud de las cosas. La finitud concreta de las cosas. Me alivia saber que hay finales y que, inevitablemente, queramos o no, implican principios. Me alivia hacer el racconto de los tormentos que ya viví, me reconforta haber visto a mi viejo sin laburo y salir con mi hermana a buscar changas para que en casa no cambiara casi nada, a mi abuela llorar un hijo, a mi abuelo llorar a mi abuela. Me interesa lo ocasionalmente antinatural de los ciclos de mi vida (y entender que, al fin y al cabo, son baratijas respecto del total). Me calma pensar en cómo me perseguí de más y me invito seguido a reflexionar sobre mis formas de querer y de cuidar. Y sobre todo eso, me fascina escribirlo. Porque, sabés, me fascina escribir.

En medio de aquellos universos estás vos, la compañerita del colegio más linda que un pibe de 14 puede imaginar. Los papelitos en la mochila, tu flequillo peinado hubiera viento, sol, examen, recreo, tu pollera que dejaba asomar las calzas. Como digo en la novela, “la piba que quisiera hacerme si tuviera una fábrica de hacer pibas”. Una muñeca pilla, eso eras. Y me enamoré. Y nos pusimos de novios. Y terminamos el colegio de novios y pensando que íbamos a ser papás. Y no pasó. Y yo decidí terminar nuestra relación e irme.
Pero no te autoengañes. Sos (eras, al menos) mucho mejor que cualquier mentira que te digas. No fue abrupto, fue simplemente definitorio. Vos tampoco me querías de la misma forma. El amor cambia cuando cambian los escenarios, pero vos me querías menos. No distinto, o sí, pero también menos. Te desenamoraste y no te lo querías admitir. Y yo también me desenamoré, y no sabés cuánto me dolió. Quedarme a tu lado por lo que fuimos hubiera sido un error fatal.

No tuve intención de herirte, pero de irme no me arrepiento.
No sé si tendrás algo más para decirme. Yo me siento huérfano de explicaciones. Pero yo soy así, quizá sea mambo mío.

Ojalá puedas, como dice el uruguayo, no estar en sino ser el movimiento.
Pero no me culpes a mí si no se te dio en 20 años. Eso corre por tu cuenta.

Aníbal

*****

Todavía no deja de sorprenderme tu incapacidad para involucrarte en las situaciones que te tienen como protagonista. Podrá ser un buen mecanismo de defensa, pero la negación te hace tan impune como cobarde.

Qué simple la forma en la que resumís nuestra historia valiéndote de adjetivos superfluos y palabras mentirosas. Qué fácil entenderla si la explicás así, despojada de la crudeza que trae aparejada una rotura de corazón.

Poetizar la mierda, típico de escritor mediocre. “El incidente”, decís. Así debés ir por la vida, buscando palabras convenientes para limpiar tu pasado, inventando olvidos para que te pese menos tu propia cruz, tercerizando las vivencias para que tus personajes resuelvan los pendientes frente a los que tuviste miedo. No sé si sentir bronca o compasión. Allá vos y todos tus límites emocionales, acá yo y las ganas de hacerme cargo que nunca tuviste.

¿Por qué ahora? Porque recibir el manuscrito fue la cachetada que me despertó. Pasé madrugadas enteras pensando en todo lo que podríamos haber construido juntos si no te hubieras ido, culpándome por no haber podido retenerte, sintiéndome vacía y sola.

Si te hace feliz o liviano creer que ya no estaba enamorada pero me rehusaba a admitirlo, seguí así. Te leo la estrategia: estás dando vuelta la responsabilidad para limpiarte de cualquier culpa. Lo mismo hiciste en la novela, acusaste una distancia que jamás puse para no ser el desconsiderado que ABANDONÓ a su novia que acababa de perder un bebé.

Fuiste el gran amor de mi vida y te recuerdo a diario. Fui una más en una lista de muchas. Creo que no hay mucho más que explicar.

No te voy a culpar por todo lo que no pude hacer. Te voy a culpar por todo lo que hiciste.

Quizá, después tantos años, todo se resume a esto: sos una mierda de persona, Aníbal. No te merecés nada bueno.

Qué placer poder vomitar lo atragantado.

Creo que nada más. Por el momento, nada más.

*****

No voy a decirte todo lo que pienso sobre esto que escribís porque entraríamos en ese sinfín de auditarnos las justificaciones, las razones y las culpas. Y no me interesa. Tengo 44 años, ya ni siquiera puedo hablar por el pibe de 17 que fui porque no recuerdo todas las fisuras y detalles de lo que decía, hacía, sentía ni pensaba. Recuerdo dos cosas: que te cuidé y que me prioricé.
Me hago cargo de que no era feliz y me fui. (Es muy difícil admitirse infeliz). Del resto, no. De tu lectura enferma, de los anzuelos que te inventás para aferrarte al pasado, del apego desmedido por un amor adolescente, no. Me lo viniste a dejar en mi puerta y así como está lo acerco al cordón.

Chau, Andrea.
Me alegra que te sientas mejor.

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Anibalito, amigo, ¿te sentís mejor? La tipa estaba mal de la cabeza, y ni siquiera es una opinión malintencionada, fue paciente psiquiátrica casi toda su vida. Ya había tenido dos intentos de suicidio con pastillas y sin embargo, para tratar de curarla, la colmaron de medicación. Una ironía que salió por la culata. Era una bomba de tiempo, solo que esta vez explotó. Incluso su hermana dijo que sufría de depresión crónica y hasta llegó a tener ataques de pánico y alucinaciones. Era mucho más serio y complejo de lo que podríamos imaginar. En el barrio la conocían como: “la loca de la casa de las flores”.

Yo lo lamento mucho por ella pero más por el pésimo año que tuviste que atravesar por culpa de una enferma mental. Suena terrible pero es lo que era. Tanta incertidumbre, tanta ansiedad, tantas complicaciones. Todavía no sé cómo me encontró para hacerme llegar Ayer Late. Calculo que estaba más cerca tuyo de lo que creías, seguía tus pasos.
Ahora te queda el libro y el recuerdo amargo de una historia de pérdidas. Lo bueno de ser escritor es que todo lo malo lo podés pensar como inspiración. El dolor puede ser una oportunidad si aprendés a flotar y no dejás que te hunda.

Me quedé pensando en cómo de pronto y de la nada puede aparecer una persona repleta de rencor con la única finalidad de arruinarte el presente. Estar vivos es un riesgo constante. Haber obrado con buena intención y tener la conciencia tranquila no te garantiza nada. Nada te garantiza nada, ¿notaste? La mala suerte, como la buena, es loca y a cualquiera le toca. También hay un karma pero se toma su tiempo y no siempre te encuentra. Qué peligro la vida, el simple hecho de abrir los ojos nos convierte en potenciales víctimas de injusticas. Bueno, esto no debería decírselo a un hombre que en unos meses va a ser padre, pero igual ya lo sabés. ¿Cómo está Julieta?

Tranquilo, campeón. Cuando no se puede hacer nada, tampoco sirve lamentarse.

Gastón.

*****

Y, acá ando hermano. Estoy mejor. ¿Sabés qué es lo raro? Más allá de estos últimos meses, del libro, de la copia, de los intercambios con ella, de los problemas en casa; más allá de todo eso me es muy raro que se haya matado una mujer que amé. Ya sé que tenía mil quilombos mentales, pero igual, hay algo en la esencia de ella..siempre hubo algo que… no sé, escribo y borro porque hace semanas vengo desvariando con las ideas.

Supongo que eventualmente me olvidaré o pasará a alguna cajonera del inconsciente. Qué triste.

Es resto, bien. Julieta, hermosa. Pablo dice que ya es tarde para ser hermano de alguien, que ya no tenemos tiempo para un bebé porque la semana que viene hay kermesse de fin de año en su escuela, después nos vamos a lo de mis suegros y en febrero tiene que aprender a andar en bici. Que “no es que no quiera, no tengo tiempo de tener un hermanito”.
Gran reflexión, no sé de dónde sacó el derrotismo. Ah, un momento.

¿Vos? ¿Tu laburo nuevo?
Sos mi “veámonos antes de fin de año” sincero, valoralo.

Aníbal

*****

Siempre se mueren las personas que amamos, si no las matamos nosotros con el olvido se las lleva la misma vida.

Mañana te llamo y arreglamos un encuentro así generamos recuerdos que nos sirvan para cuando en el futuro queramos extrañar.

Gastón.

*****

FIN.

 


Se acerca Navidad. ¿Creés en Papa Noel? Escribile una carta contándole lo bien que te portaste y pedile el libro. ¿Es una fecha más? ¿Un inventido de Coca-Cola? No le hagas el juego al capitalismo, combatilo con la melancolía del género epistolar, hacete de nuestro libro. ACÁ.

Aníbal & Jorgelina, segunda parte

(Leer la primera parte).

Te escribo porque demorar estas charlas siempre trae consecuencias tristes. Hay tanto bombardeo de mierda afuera que sale desdramatizar entre nosotros, en nuestro micro mundo, no sé si me gusta, no sé si lo elijo, no sé si es producto de un montón de peleas desgastantes antes de que llegaras a mi vida que me dejaron así, pero es lo que me sale. No quiero que pienses que no me importa. Esta mañana fue horrible para mí también, te dije que de toda esta situación lo único que me seguía dando aire era tenerte al lado y me dijiste “si no te apurás vas a llegar tarde otra vez”. No sabés lo que me está costando mostrarme bien con vos. Trato de darte toda mi frescura, trato de producir energía más rápido de lo que puede mi cuerpo para estar a la altura de tu sonrisa. Trato de seguir siendo un superhéroe a los ojos de Pablo.

También quiero pedirte que intentes entender un poco dónde estoy parado. De repente me dan un libro que escribí impreso y bajo otro nombre. Empiezo a seguir “la pista” y doy con un montón de eslabones que no forman ninguna cadena. Estoy completamente desorientado. Me peleo con mis amigos, me duele la cabeza, me siento fatigado. Casa es lo único que me hace bien. Casa es como el ‘casa’ de la mancha para mí. Cada vez que intento desistir, que abandono, algo pasa que me chupa de vuelta. No puedo descifrar qué o quién me está pasando. No sé cómo despejarme de la ecuación y lo que menos quiero es que nos afecte a nosotros.

Encontré una dirección en Valeria del Mar, una casa con la propietaria del nombre que me dieron en la imprenta. No te lo dije esta mañana porque en plena discusión era tirar un bosque al fuego, pero ¿me acompañás? Si lo pensamos como una aventura hasta puede no ser otro fracaso en este laberinto en el que estoy.

Te amo, te veo a la noche.

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Anibalito, amigo querido. ¿Una casa abandonada? Qué mala suerte. Hacer semejante viaje y volver con las manos vacías… lo que te debe haber puteado Julieta. Tranquilo, ya va a aflojar.
Sigo queriendo ayudarte aunque te estés poniendo imposible y no logremos encontrarnos. Creo que tenés que dejar de buscar los datos que no tenés y hacer foco en lo que sí. Veamos:

– Irse del pasado / Ayer late
– Jorgelina Mu
– La Venganza Ediciones
– El número 111
– Dolores Oldman
– Valeria del Mar
– Impreflow S.R.L.
– El manuscrito
– Irse del pasado / ESTAR en el pasado

Algo de todo esto debe tener algún sentido. Leé, volvé a hacerlo, ¿nada te hace ruido? ¿Nada te llama la atención?

Por lo que me comentaste, la novela está basada en tu historia. Un pibe que nació y creció en Necochea pero que en cuanto tuvo oportunidad, abandonó su vida como la conocía y jamás volvió a mirar hacia atrás. ¿No tenés ninguna ex novia despechada de nombre Jorgelina? ¿O Dolores? ¿O Pasado? Una mujer que se llame Pasado, me enamoraría al instante. ¿Qué párrafos le faltan al libro? O sea, ¿qué partes de Irse del pasado fueron eliminadas? Por ahí puede haber una pista.

No sé, yo recibí un sobre en blanco con un libro que, apenas leí, reconocí como tuyo y te entregué. Con todo el respeto y amor que te tengo, todo esto me parece más interesante que la novela en sí. No te embronques, ahora sos un escritor de puta madre. Pero en ese entonces estabas muy tomado por la negación. Nadie se va de su pasado sin pagar un precio.

Mañana pasate así tomamos un café y te cuento las novedades. Mi vida no tiene tantos misterios pero tengo una nueva conquista y esta vez me estoy permitiendo ser feliz.

Gastón.

Estoy pensando, en la adolescencia… ¿vos no tenías una noviecita de nombre Valeria (del mar)?

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Nunca tuve una Valeria. Tuve una Victoria a la que mi papá siempre llamó Valeria. Eventualmente al viejo le encontraron el tumor y pudimos atribuirle los olvidos y errores con un poco de incomodidad y un poco de humor.

No creo haber significado tanto para nadie como para que se tome la molestia de hacerme la última porción del año más insoportable de lo que indefectiblemente es. Me niego a pensar que este calvario es producto de un despecho. No tenemos 15 ya, por más camisas de jean abiertas hasta el ombligo que te pongas. Lo único que se me ocurre, y temo ahogarme en un océano de arrogancia al tipear esto, es que Valeria del Mar era el seudónimo de otro finalista cuando concursé para la novela. Pero era un chabón, si mal no recuerdo intercambiamos un par de palabras en la editorial cuando fuimos a ese brindis con el jurado. Pero, sí, era un tipo, y Jorgelina no conozco ninguna. Me acuerdo de hablar de la astucia de poner un seudónimo de mujer, pensando en esa variable aunque fuera forzosamente (la de hacer ganar a una mujer, entre otros talentos, por ser mujer).

Pero pasaron casi 20 años de eso, y yo no es que despegué exactamente. No me convertí en nada de alto vuelo. Y ¿justo llevarse esa novela de mierda?
Sí, habla de mí. Por eso es una cagada. Todo lo que escribo habla de mí, es una especie de gualicho que no puedo sacudirme. Pero le sacó casi toda la secuencia con Andrea, la chica de mi colegio. La nombra tres o cuatro veces al pasar, con otro nombre, no me acuerdo cuál ahora y no tengo el libro encima (estoy intentando no tenerlo encima porque se me ha hecho adictivo). No sé, me parece que es la desesperación por encontrar una respuesta.

El pibe era re normal, tenía mi misma edad, una novia divina, también de Necochea pero no nos conocíamos, ella era unos años menor. Yo en ese momento recién separado de Alejandra, trapo de piso era mucho decir, sucio, desprolijo, descuidado, desganado. El premio me lo habrán dado por lástima. Me acuerdo de intercambiar dos o tres palabras, lo del seudónimo, que laburaba en una casa de artículos de librería en ese momento y estaba por renunciar, quería tiempo, ideas y voluntad para escribir, todas cosas que le chupaba ese laburo. Y no sé, nada más. Nunca nos volvimos a cruzar. Pero él tampoco supo nada más de mí, no tenía cómo, sólo mi nombre sabía.

Esto está empezando a afectar mi relación. Julieta se ríe poco, no sabés la impotencia que me da. Tiene una cara de resignación, de “es la que me tocó” que me hace doler el pecho; como si no nos hubiéramos elegido, ¿me entendés? Ya pasamos malas, pésimas; pero esta no sé por qué parece que pudrió todo. Voy a intentar alejarme un poco del problema y dedicarme a reconstruir lo nuestro, pasa que es lo que vengo diciendo hace dos semanas y no puedo dejar de pensar un minuto en quién podría querer que yo viera esto.

¿Quién te chorea y te lo hace saber? Es insólito.

Te escribo todo esto desde el bar de la esquina del diario. ¿No seguías hasta fin de mes? Otra vez te olvidaste de mí, papito.

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Amor, no puedo más. De verdad. Lo pongo por escrito porque últimamente nuestras conversaciones son un griterío que nos deja vacíos y confusos. Necesito que me escuches con la cabeza y el corazón desde un lugar sincero, me harté de esa escucha ciega que te lleva a prestarles atención a mis palabras solo para poder contradecirlas.
No logro encontrarte, estás perdido, ausente. Entiendo que atravesar esta incertidumbre se hace cada vez más difícil pero no podés encerrarte en el misterio, no te puede tomar por completo. Hay una vida que continúa y en la que vos estás involucrado. La persona que decidió jugar con tu psiquis no es más importante que tu familia. El miércoles fue el acto de Pablito y ni siquiera te acordaste. Todavía no te lo puedo perdonar.
La lista de sospechosos es cada vez más extensa y menos precisa, dejó de tener sentido hace meses y sin embargo insistís en un caso perdido. Tu amigo Gastón. Los de la imprenta. Dolores Oldman. El finalista del concurso que ganaste. Tu primera novia, Victoria. Tu novia del colegio secundario, Andrea. La primera mujer que conociste cuando llegaste a Buenos Aires que también fue tu novia, Alejandra. Incluso yo pasé a estar en la mira ante la desesperación de encontrar una respuesta. Viajamos hasta Valeria del Mar persiguiendo una pista absurda y perdiendo tiempo valioso de nuestras vidas. No doy más.
Quiero dar por finalizado este asunto así que te voy a pedir algo. Estuve investigando y conseguí el mail de Andrea, si sacaron sus párrafos y le cambiaron el nombre en el libro publicado ALGO debe tener que ver. Todavía vive en Necochea. Escribile. Si ella desconoce el tema, quiero que cierres para siempre esta búsqueda de la verdad. Prometeme que vas a hacer eso. Te doy una última oportunidad antes de tirar la toalla en nuestra relación. Te amo y no me quiero separar. Pero así tampoco puedo seguir mucho más. Esto podría tomar años y no voy a enloquecer a la par tuya.
Según lo que me dijo Pocha, la amiga de tu mamá, el correo es: andrea.utuberry@necorreo.com.ar

Julieta.

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Juli, agradezco que hayas tenido el valor de sentarte a escribirme. La agonía me tapó el bosque, por momentos sentí que me estaba volviendo loco, verte caminar y dormir a Pablo fue mi cable a tierra todo este tiempo, aun si lo sostuve a conciencia.

Lo voy a abandonar, voy a abandonar la búsqueda, la paranoia, la intriga, todo. Quiero volver a mi vida de queja pormenorizada y sinsentidos simpáticos. De hecho le escribí a la casilla de Facebook de la Editorial diciendo que realmente ya no importa quién está detrás de esto, que la persecusión, finalmente, había sido a mí mismo; y que le deseaba a quien estuviera detrás de esto lo mejor, felicidad y paz y muchas publicaciones de propios universos o edificios.

No le voy a escribir a Andrea. No quiero darme otra vuelta de tuerca porque no me voy a poder soltar más si no. Quiero dejar esto en el pasado. Ya ni siquiera puedo escribir pasado sin pensarlo dos veces.

Te amo, gracias por ser incondicional.

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Estimado Aníbal,
¿Cómo estás? Aquí Daniel, el dueño de una editorial devenido en cervecero. Te pido disculpas por semejante demora, anduve con quilombos pero por suerte de a poco todo está volviendo a la normalidad. Cómo extraño los problemas de Del rombo, no te das una idea. Aunque lidiar con escritores es bastante parecido a lidiar con borrachos.
Mirá, pasó tanto tiempo que ya ni sé. De la gestión de los manuscritos no publicados se encargó una empleada que había contratado en su momento, Mariana Utuberry. También es de en Necochea, ¿la ubicás? Creo que te conocía porque eras amigo de su hermana o algo así, me lo dijo al pasar y mucha atención no le presté. Trabajó conmigo poco tiempo, me ayudó a terminar de liquidar mi tan exitoso emprendimiento.
¿Por qué no le escribís? Quizá ella sabe o recuerda qué pasó: mariutu78@necorreo.com.ar
Pasate por el local alguna noche así tomamos algo y de paso me traés La última entrevista con Bolaño.
Que sigan los éxitos.

Daniel.

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Aníbal! Primero, te pido disculpas por haberte tratado tan mal, el embarazo me tuvo terrible. Por suerte Aurora nació sana y yo volví a la normalidad. Bueno, la normalidad que supone dormir cuatro horas por día.

Segundo, reapareció Dolores, nos llamó desde un teléfono celular preguntando por el precio de otro libro. Cuestión que nuestro empleado la tiene clara con esto de Internet y buscó ese número, figura a nombre de Andrea Utuberry. Espero que te sirva.

Me voy a alimentar a la niña que llora desesperada. No me quejo, la buscamos durante mucho tiempo.

Saludos!

Jime Saldaña
Ventas
Impreflow S.R.L.

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Eso quería, verte rendido.

Los besos que nos dábamos a la salida del colegio en la casita abandonada de la calle Ing. Oldman 111, el escondite favorito de los adolescentes que supimos ser.
Nuestra primera vez, borrosa y atolondrada.
Jorge Massaneli Utuberry si era varón, Lina Massaneli Utuberry si era mujer. Apenas dieciséis años contaban nuestras vidas y sin embargo el destino nos obligaba a elegir nombres para un hijo que perdí tan rápido como la inocencia.
Vos te fuiste del pasado, eso hiciste. Yo todavía estoy ahí, ayer late.
¿Querés saber por qué? Yo te voy a explicar por qué.

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Leé la tercera y última parte de esta historia el martes 12/12 a la misma hora por el mismo canal.

 

 


Se acerca Navidad. ¿Creés en Papa Noel? Escribile una carta contándole lo bien que te portaste y pedile el libro. ¿Es una fecha más? ¿Un inventido de Coca-Cola? No le hagas el juego al capitalismo, combatilo con la melancolía del género epistolar, hacete de nuestro libro. ACÁ.

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