No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Adrián & Raúl

Si te escribo esto ahora, papá, es para pedirte perdón. No sé cómo estarás y no sabés nada de mí. Pasaron, ¿qué? ¿7 años? Me pregunto si alguna vez se te ocurrió contactarme. Estoy viviendo en Villa Elisa, ahí nomás de La Plata. Estoy viviendo con Viviana, una mujer que conocí hace poco más de un año en la feria vegana de City Bell. Estoy viviendo como puedo, pero bien. Trabajo en el polideportivo del barrio, entreno a los chicos de 9 a 15 años que quieren jugar al fútbol. Todos quieren ser Messi, como yo quería ser Batistuta, ¿te acordás?

En fin, quiero pedirte perdón porque hace mucho tiempo que tengo ganas de juntarnos y darte un abrazo y el orgullo me estuvo frenando. Y ahora ya no lo aguanto más. Necesito verte, pa. Sé de vos por Fran y sé que te cuenta de mí también, pero lo básico y muy cada tanto. Los dos sabemos que el otro está vivo y ya. Para él esta situación también es una cagada.

A mí me dolió mucho pelearnos pero en ese momento no veía forma de sostener el vínculo. La vida en cautiverio tiende al facismo, lo entendí hace muy poco. Sos incorregible y me da bronca. Sos el viejo facho del barrio, o lo eras, no sé. Pero ahora creo que te entiendo un poco más.

¿Nos juntamos a tomar un café? Puedo ir para Wilde.
Avisame.
Te quiero viejo, tengo ganas de decírtelo de frente.

*****

Hola, Adrián. Pasaron muchos años. Te enojaste conmigo y te fuiste de casa, no sin antes tratarme de viejo de mierda, de facho hijo de puta y de no sé cuántas cosas más. A mí me dolió, por supuesto, pero le destrozaste el corazón a tu madre. Ella sí que sufrió nuestra pelea y tu partida. Nunca terminé de entender si fue un rapto de rebeldía o si realmente sentías tanto desprecio por mí como decías. Debe haber sido horrible para vos tenerme de padre. Hice lo que pude, viste. Como todos. Cuando tengas hijos te vas a acordar de mí. Si fuera tan simple, el mundo sería otro.

Te acepto el pedido de disculpas. Yo, aunque no parezca, también fui joven. También cuestioné todo lo que decía mi padre, también grité, pataleé e hice lo que pude para distanciarme. También dije: “ese hombre no es familia”. Pero cuando me llegó la adultez comprendí que muchas de las cosas que me decía tenían un fundamento. Incluso, y mal que me pese, en varias situaciones terminé dándole la razón.

Si hoy en día sos vegano es porque me encargué de que en la mesa hubiera todo tipo de alimentos para darte la posibilidad de elegir. Si entrenás pibes es porque me encargué de llevarte a fútbol todos los sábados cuando eras pendejo. No te lo estoy echando en cara, hice muchas cosas por vos y no sé si en algún momento llegaste a valorarlas.

A mí no me sacás de la cabeza que hay que poner bombas en las villas y terminar de una vez por todas con los negros y la delincuencia, que tiene que volver la conscripción para que la juventud deje de pelotudear en las esquinas con los celulares y se ponga a laburar para el país, que acá falta la pena de muerte y que con los militares esto no pasaba. Me sigue pareciendo una ridiculez que no comas carne, y sigo creyendo que si hubieras estudiado Derecho hoy estarías forrado en plata y laburando en mi estudio, y no vagando por la vida como si fueras un pobre tipo.

Si querés, tomemos un café, pero solo si vas a evitar confrontarme. No voy a cambiar y ya lo sabés.

Raúl

*****

Siempre lo mismo, pa. Te llevás crédito como si vos hubieras peleado todas mis batallas. No soy vegano, pero si lo fuera no tendría nada que ver con vos. Perdón, me corrijo, poco que ver con vos. Mamá se mató cocinando toda nuestra infancia, la vi tirar comida porque vos mantuviste siempre tu regla absurda de no comer sobras de noches anteriores. Vos laburaste toda tu vida para que nunca nos faltara morfi y eso te lo reconozco sin pestañear, pero así como no nos faltó eso, nos faltaron miles de otras cosas. No fui el hijo del año pero mucho menos vos el padre del milenio. Me fui de casa y con mamá seguí hablando, prácticamente todos los días.

Yo te debo un montón de cosas pero la agresividad con la que nos criaste te la voy a echar en cara siempre, tenga o no hijos. No tener hijos no me habilita a hablar de ser padre, en eso tenés razón, pero sí me habilita a hablar desde ser hijo. Y yo te sufrí muchísimo, de verdad que la pasé muy mal. No fue rebeldía, fue que no se te derramara una gota de amor ni de casualidad. Me llevabas a fútbol porque iba el hijo de tu jefe, lo sabemos los dos. Mismo motivo por el que Fran iba a clases de apoyo de matemática. Es y fue un crack en matemática.

Yo no creo que seas un ogro, creo que sos desamorado. Tus opiniones sobre las villas y los negros me las sé de memoria. Si bien me encantaría que las cambiaras, no te estoy pidiendo eso, te estoy pidiendo que me digas que me querés (si me querés), nada más. Se reduce a eso, que te interese mi vida, mi bienestar, mis proyectos, verme feliz.

No quiero que nos pase lo que pasó entre vos y tu viejo. Estamos a tiempo. Juntémonos.

*****

Siempre cuestionando todo, Adrián. Por eso tu hermano viene a almorzar todos los domingos y a vos no te quedó otra que exiliarte de la familia. Nada te viene bien, nada te alcanza. Tu madre es el ángel que hacía todo perfecto y yo soy el desamorado que te cagó la vida. Ya estoy grande y cansado de lidiar con tus arranques de pendejo.

Me hablás de agresividad. Jamás les puse una mano encima. Mi viejo me cagaba a palos, me agarraba con la hebilla del cinturón y me dejaba quieto en la cama, todavía tengo marcas en la espalda. Podría haberlos molido a palos y sin embargo me contuve. Y tu niñez no fue fácil, no sé si recordarás pero jamás te quedabas quieto y dos por tres teníamos que ir al colegio porque las maestras no sabían cómo controlarte. Siempre fuiste el reo, el reaccionario, la manzana podrida que incentivaba al resto a hacer lo que no se debía.

Ya no me interesa nada de tu vida porque durante siete años te la diste de vivo después de todo lo que hicimos por vos, de haberte dado educación, casa y comida. Y ese amor que reclamás era tu madre, a la que le rompiste el corazón cuando te fuiste y quisiste arreglar con un llamadito de dos minutos por día. Vos no la viste llorar como yo, vos no la viste envejecer a diario de angustia y resignación.

Cuanto más quieras separarte, más te vas a parecer a mí. Así es la familia. Uno trata de huir pero, no importa donde vaya, el apellido está escrito en la sangre y de ese no se escapa. Cuando tengas hijos, también van a llenarte de reclamos y hacerte sentir un fracasado. Es más fácil cuestionar que comprender.

Ponerte testarudo te alejó de los que más te querían y de eso no se vuelve. No sé cuántos años me queden de vida pero tengo la tranquilidad de haberme comportado como un padre para ustedes. No hice lo mejor, hice lo que pude. Ojalá algún día lo entiendas.

Raúl

*****

En el funeral de mamá me diste el abrazo más hermoso que me diste en toda nuestra historia. Nos sentí cerca, íntimos, cómplices, compañeros. Te extrañé mucho toda la vida, incluso en casa. Te agradezco por eso, tarde pero conmovido.
Sé que Fran te contó pero voy a ser papá de una nena. Le vamos a poner Helena, para que una parte de la vieja viva siempre en ella, aunque fuera la que menos le gustaba.

¿Querés venir a verla cuando nazca? Tenemos fecha entre el 12 de diciembre, más menos 2 semanas.
Te espero con torta fritas. Ya no quiero pelear.

*****

Adrián, claro que iré a ver el nacimiento de Helena. Le hice una promesa a tu madre antes de que partiera y la voy a cumplir hasta el día que me muera. Su sueño era que nos reencontremos, así que destinaré lo que me quede de vida para hacerme entender y aprender a entenderte. Irónicamente, se me hizo tarde pero todavía estoy a tiempo.

Tengo unos dólares guardados, no es mucho pero te van a venir bien para comprarle cosas a la nena. Llamame por teléfono y arreglamos.

Yo también te extrañé y ahora más que nunca necesito de mis hijos porque no sé cómo voy a seguir solo. Siento que perdí las piernas.

Te quiero, hijo. Lo mejor que te enseñé es a no ser como yo.

Raúl

*****

Pa, te mando la foto con Helenita. Iba a cortarte el hombro vomitado pero me pareció que tenía su encanto así como estás.

Nos vemos en marzo, vamos los tres para el cumple de Fran, beso!

 


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2 Comentarios

  1. Amancay

    Me hicieron llorar!
    Son lo más!
    Gracias por ponerle a mis martes un poquito de ese no sé que, que me dejan cada una de sus historias.

  2. Camila

    Me emocione mucho, hermosa historia chicas! Me encanta leerlas!

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