No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Axel & Skin-do

Hola, ¿cómo están? Mi nombre es Axel y quiero ser la cara de su Skin-do.
Deben llegar mil de estos por día, lo sé; pero también soy Axel, el que se acercó el martes a dejar un cv; y Axel, el que llamó por teléfono la última semana para ver la posibilidad de tener una entrevista con algún gerente.

Me enteré por las búsquedas que están tras un chico rubio, trigueño, alto y de buen cuerpo. Tengo todo eso. Abro este canal porque los castings son competencias muy crudas y todos quieren ver correr sangre, y a veces los tiempos y las formas no dejan ver el talento en su esplendor.

Es muy difícil para un varón querer ser modelo. No soy gay, no que eso importe. Pero me gustan las fotos y la cámara, y creo que me desenvuelvo muy bien. De verdad me interesa su campaña. Soy vegetariano hace 4 años, estoy probando con el veganismo pero a decir verdad me está costando mucho. No uso pieles ni calzado de cuero. El hecho de que saquen una línea de cuidado para el hombre cuyos productos no sean testeados en animales para mí representa muchísimo.
No se imaginan cuánto. O sí, exactamente lo mismo que para ustedes: es un paso hacia ser y estar mejor.

No sé cómo caerá este mail, pero por favor no dejen de tenerme en cuenta a la hora de elegir. Haré el casting como todos, pero sepan que esta causa me interpela en particular y que realmente me encantaría hacer la campaña.

Sin más, los saludo.
Muchas gracias por su tiempo y por su apuesta a que el mundo puede ser un lugar más feliz.

Axel

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Axel,
¿Cómo estás? Mi nombre es Edgardo y soy el Gerente de Marketing de Skin-do. Tengo entendido que estás interesado en ser el modelo de nuestra nueva campaña. Tu CV y fotos son muy interesantes pero lamentablemente tu perfil no se adapta a nuestras necesidades. Muchas gracias por el interés.

Saludos,

Edgardo Schuminger
. . .
Skin-do

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Edgardo, entiendo. Te cuento, hace más de un año que vengo rebotando en todos los castings a los que voy. Me formé en comunicación, estudié semiótica teatral, hice talleres de expresión corporal y ahora estoy yendo a comedia musical. Pasé por todos los campos, me alimenté de todas las disciplinas, los castings son muy salvajes, el rubro lo es, y está bien, no es que me esté llevando ninguna sorpresa, sólo quiero saber si ves que estoy haciendo algo mal, si es el hecho de que se nota cuánto quiero este trabajo, cuánto me interpela, o simplemente mi perfil no se adapta, como me decís.

No pretendo que hagas caridad conmigo, si no querés buscarte un ratito para responderme lo voy a comprender, sos gerente; pero me encantaría, de verdad, saber qué estoy haciendo mal. No quiero meterme en una oficina a ordenar archivos viejos sólo para estar haciendo algo. Odio la moralina de ‘El trabajo dignifica’, más digno es respetarse el deseo. Al mismo tiempo, de algo tengo que vivir. Estuve haciendo obras a la gorra y estoy de bailarín en un musical chiquito de Rosario, pero bueno, no alcanza.

Espero no te lo tomes a mal, no busco soluciones sino un poco más de claridad, y me vendría muy bien tu mirada.

Desde ya, muchas gracias por la molestia.
Axel

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Axel, ¿cómo estás? Soy Edgardo, te escribo desde una de mis cuentas personales.

No creo que estés haciendo nada mal, no personalices tus fracasos. Las variables por las que no te eligen pueden ser infinitas, de nada sirve azotarte pensando que es tu culpa. Los castings son así: tenés que ir a mil para quedar en uno. Las decisiones finales son tan absurdamente subjetivas que no vale la pena hacerse mala sangre. Tenés que seguir intentando y no perder la esperanza porque tarde o temprano llega la oportunidad.

En el caso de Skin-do, el corte final lo hago yo. Si realmente estás tan interesado como decís, podríamos encontrarnos y hacer una prueba. Vos y yo, solos. Tengo un departamento en Recoleta que me ayuda a tomar la decisión, cuanto más te abras a mí, más chances de ser la cara de nuestra campaña.

De más está decir que esto queda entre nosotros y que, si alguien se llega a enterar de esta propuesta, habrá represalias. Tengo esposa y dos hijos. Será nuestro secretito.

Sí o no. Está en tus manos.

Abrazos, lindo. Quedate tranquilo que te voy a hacer sentir muy bien.

*****

Edgardo, no creo que puedas leer esto porque vi las noticias y me enteré de que te procesaron. Sólo quería decirte que no fui yo el que hablé, aunque no sé si ya sabés quién fue o cómo. Yo soy tu soldado, vos me abriste las puertas de tu casa, de tu marca, de todo. Yo te voy a estar eternamente agradecido ahora. Te comento esto porque me llamaron para testificar el otro lunes, y lo estiré lo suficiente pero no sé cuánto más lo puedo dilatar. No sé qué tengo que decir, podrás decirle a un abogado que se comunique conmigo? Tu celular me da apagado. Al final es sólo multa y “la mancha en el legajo” o caés en cana? No leí mucho.

Vos siempre dijiste que todo tiene un límite y vos conocías muy bien el tuyo, pero nunca me dijiste cuál era, eso desde que nos conocemos me asusta.

Estoy yéndome del país mañana pero es sólo por 6 días, unas fotos en Panamá. Por favor, reportate.

Quizás esté mandándole esto a nadie. Supongo que hablar solo es un poco locura, un poco comprenderse. Yo sé lo que hiciste conmigo, pero aún así me siento agradecido. No sé si es sometimiento o que realmente no le doy tanta importancia a los medios como al fin. Y al fin, al mío, llegué con tu envión. Estoy contrariado. Me pregunto muy seguido si podría haberme valido por mí mismo; pero recuerdo todos esos años de castings y realmente no sé cuánto más hubiera soportado sin mandarme a una oficina.

Por favor, reportate, no sé qué tengo que decir. Por ahí lo mejor es decir la verdad entera, con lo bueno y lo malo, y cerrar de una vez por todas este libro.

Espero el llamado
Axel

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Axel, ¿cómo estás? Sí, me procesaron, estoy muy comprometido. Los de la competencia me hicieron una cama y caí. En cualquier momento voy preso porque hay videos y menores de edad involucrados. Estoy disfrutando de mis últimos días, quizá minutos, de libertad. Una firma en el juzgado y me vienen a buscar los de la prisión preventiva.

Lo que vos declares no va a mejorar mi situación, de todas maneras es importante que digas la verdad: eras mayor, nunca te obligué, nunca te forcé, jamás hice nada en contra de tu voluntad. No te falté el respeto, simplemente te ofrecí una oportunidad que aprovechaste. Con eso es suficiente.

No me da lástima por mí, tengo 68 años, ya estoy de vuelta. Pero mi familia se ve manchada por este escándalo y eso me destruye. Y la marca, con lo que trabajé para posicionarla en el mercado, ahora está cayendo en picada. Se me parte el alma de pensar en el daño que estoy causando.

No creo que sea justo, todos salieron beneficiados. Algunos de los chicos a los que ayudé ahora están cerrando contratos en dólares y viajando por el mundo, incluyéndote. Les di alternativas a esos a los que la industria les daba vuelta la cara. Más de uno llegó con un pantalón roñoso y se fue vistiendo ropa de diseñador.

Estoy pensando en quitarme la vida, no soporto escuchar lo que dicen de mí. Siento que me quedé sin fuerza y la angustia se me acumula en el pecho. La tristeza me ataca a la mañana y no me suelta hasta la noche. Es insoportable estar así.

Vos sos un gran pibe, Axel. Te merecés todo lo que tenés.

*****

Finalmente quedé escribiendo solo. O por ahí leés desde algún lado, quién sabe. Tardé en responder porque todo esto me abrumó. Empecé a cuestionarme quién había sido malo conmigo, si vos o yo. Cuánto cuesto y cuánto valgo. Me pregunto si habrás sabido siempre que esto terminaba así, ¿hace cuánto te querés matar? Quisiera acercarme a tu familia en algún momento y contarles quién eras en realidad, pero la realidad no juega a nuestro favor. Yo me enamoré de vos, Edgardo. Dos años codo a codo estuvimos, y es algo que voy a atesorar para siempre, más allá de las formas, de tus modos, de los vaivenes, de los demás de tu lado, del mío, de las familias, de los juicios de valor. Yo sé quién fuiste en el fondo. No creo ser el único, no puedo.

Escribo esto a nadie, a mí, desde lejos. Quiero volver el tiempo atrás y sacudirme y mostrarme otros caminos. Estaba perdido. No sé qué hacer con todo esto. ¿Alguna vez te enamoraste inevitablemente de una mala persona? Es fatal. Permanentemente batallando corazón y cabeza, esencia y cambio. Eras un pobre tipo y yo un pobre pibe.

Qué pena nos doy. Cuánto extraño los sufrimientos de la juventud, no sabía qué hacer con mi vida y me nublé. Me encantaría cruzarme conmigo y decirme que no hay que desesperar, que algo va a salir. Me encantaría cruzarme con vos y decirte que dale, que no te trates tan mal, que el dolor viene solo y no hay por qué estar coqueteándole tanto. Que somos chicos, Edgardo, éramos todos muy chicos.

Ahora, que estás lo más lejos que podés estar, voy a pensar con más claridad. Pero no puedo dejar de escribir acá que te quiero, y que te voy a querer siempre, por mucho mal que me hayas hecho y por más de que no vayas a leerlo nunca.

Descansá, Edgardo, descansá de todo esto; yo voy a hacer lo mismo.

 


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2 Comentarios

  1. Bien. Este relato epistolar tiene la fuerza de otros relatos que han escrito, recuperaron la inspiración-
    Ya me parecía por donde iba la invitación al departamento.

  2. Lourdes

    “¿Alguna vez te enamoraste inevitablemente de una mala persona? Es fatal.” Auch. Estoy leyendo todos los que me perdí este año, increíbles como siempre.

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