No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Pía & Juan Carlos

Está bien, debimos saber que era una posibilidad. Los dos entendemos que primero los hijos. Qué decirte, yo creo que podemos seguir, Juliana y vos por un lado, y Camila, Manuel y yo por el otro. Me gustaría probarlo.

Comprendo que puedas pensar que deshacer la convivencia implique un retroceso y saber, tener en claro, que ya hay un paso que no podemos dar te resulte irreconciliable; pero es la posibilidad que nos queda para seguir juntos y que lo nuestro funcione.

Si los chicos no se llevan bien, no los forcemos. En un par de años van a ser más grandes, van a tener más vida por fuera del circuito familiar, y la verdad es que nosotros nos queremos mucho, Pía, yo estoy enamorado de vos. Somos grandes, ya desinflamos el amor. Lo que nos queda es real y yo nunca experimenté algo tan real como lo que me pasa con vos.

Con tantos problemas que podemos tener, no nos inventemos uno. Sigamos juntos.

No nos dejes al primer problema que se presenta.

Juan Carlos

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Estoy cansada, Juan Carlos, y el cansancio puede más que el amor. Juliana es lo más hermoso que existe pero haberla parido a los 18 y criarla sola me comió la vida. Terminé el secundario con la panza a cuestas y eso fue lo último que hice por mí, a partir de ese momento pasé a segundo plano y ella se convirtió en mi prioridad.

Tengo 27 años y arrugas de señora mayor. Estoy gorda, tengo canas. Uso ropa de algodón, zapatillas gastadas, los bolsos que descarta mi prima. Me abandoné, el espejo me tira error. Me siento desagradable, doy asco. No sé cómo podés amarme.

La convivencia fue caótica y contribuyó para que hoy me encuentre así, no solo porque los chicos se llevan mal: tener que cocinar, lavar la ropa y mantener una casa de cinco personas fue agotador. Que Camila tiene hockey, que Manuel tiene fiebre, que Juliana se puso las medias de Camila, que Manuel le pegó a Juliana… era mucama, niñera, maestra y sirvienta; todo por el mismo precio y tolerando el maltrato de tus hijos que mil veces me gritaron: “¡Andate de mi casa!”

Ahora que volví a vivir con mi mamá me siento en paz. Por primera vez en mucho tiempo me están cuidando a mí. Es hermoso reencontrarte con tu esencia y saber que algo de lo que fuiste sigue vivo, que no todo se borró con el paso de la vida. De a poco me vuelvo a reconocer en gestos y me siento libre. Puedo pensar en conseguir un trabajo, en estudiar, hay un futuro y está a mi alcance. No veo la llegada sino el punto de partida.

No sé qué me va a deparar el futuro pero ahora estoy disfrutando esta nueva etapa. Lo lamento por nosotros, pero no por mí.

Pía

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Yo sé lo que pasaste, y más de cien veces ofrecí hacerme cargo de los gastos de tu hija, te dije incluso que no le dijéramos nada, te lo dije incluso antes de que se vinieran a vivir con nosotros. Mi intención no es echarte esto en cara, sino pedirte que por favor reconsideres: no estás sola con todo, me tenés a mí.
No querés personal doméstico porque lo sentís esclavista pero dejás toda tu energía en tener la casa impecable. Si querés retomar tus estudios charlémoslo, si todavía me amás todo es charlable.

Lo de mis hijos lo entiendo, fue un horror. Están pasando por la edad en que todo es confuso y piensan que querés reemplazar a su mamá. Mal no les vendría, te digo, porque su mamá aparece cuando se acuerda; pero ese no es el punto. Ellos tienen a su madre que, como le sale, se ocupa. Y tampoco te corresponde, ya bastante pesada es tu mochila. Pero te pido que nos des más que estos 7 meses, que nos des la posibilidad de acomodarnos.

Para mí lo nuestro sigo vivo, Pía. Quiero luchar por recuperarnos. Decime qué hacer para que seas feliz a mi lado, por favor.

Juan Carlos

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Te amo, Juan Carlos. Con el alma. Sos un hombre maravilloso que me aceptó con una hija y cientos de problemas encima. Sabés cuidar y esa virtud solo la tienen unos pocos. Mis amigas me dicen que estoy loca, que tipos como vos no existen, que sos de otro planeta. También lo creo. Pero vos y yo somos una pareja de cinco, y ahí es cuando la ecuación se complica.

Durante el día el panorama era caótico, pero a la noche entrabas a la casa con ese andar pausado y me recordabas por qué me había enamorado tan profundamente. Tu sonrisa me devolvía la mía.

Ayer salí a bailar. Me vestí con ropa ajustada, me maquillé con todo lo que tenía, me peiné como nunca. Me emborraché, me besé con cinco flacos, me fui a la casa de uno. Hoy volví caminando a las dos de la tarde con el sol pegándome piñas en la frente y la ropa manchada, las medias de nylon rotas, el maquillaje corrido y el pelo echo un desastre. Llegué, me bañé y me fui a dormir. Al rato llegaron mi mamá y Juliana que habían ido al parque. Lejos de sentir culpa, me sentí libre.

Necesito un poco de esa inconsciencia, de poder desperdiciarme en noches vacías con gente olvidable, de dejarme llevar por impulsos que convendría esquivar. Estoy harta de hacer las cosas bien. No me permito ni tener un resfrío para que mi hija no se preocupe. A veces me olvido de que soy humana.

Y no es que priorizo el reviente por sobre tu abrazo, es que necesito un poco de aire fresco, nuevo. No quiero lastimarte, me destruye hacerte esto.

Si el día de mañana me arrepiento y ya no me querés, será un precio que tendré que pagar. Pero hoy por hoy esta es mi situación.

Soy una mierda. Perdoname.

Pía

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¡Feliz cumpleaños, Juan Carlos! ¿Cómo estás? Espero que muy bien 😊

Hace casi diez meses que no hablamos, qué rápido pasó el tiempo. ¿Cómo están tus hijos?

Por mi parte, Juliana está enorme y mi mamá insoportable. Jajajaja! Es que está cansada de cuidarla y yo estoy cansada de sus quejas. Empecé a trabajar en un local de ropa pero no me da el cuero para mudarme, alquilar cuesta una fortuna. También arranqué Psicología pero rendí los primeros parciales y me fue mal así que dejé. Mi realidad es, bueno, así. Creo que los calificativos serían redundantes.

Este es un mensaje de cumpleaños que tiene un montón de “te extraño” encubiertos. Todo lo que odiaba de vivir con vos ahora me hace mucha falta. Camila tenía sus berrinches pero una vez me dedicó un gol. Manuel jamás me obedecía y sin embargo a la mañana cuando iba a despertarlo, entredormido, a veces me decía: “mamá”. A la distancia nada es tan terrible, excepto no tenerte.

Vi por fotos que estás bien acompañado, así que sincerarme sobre mis sentimientos no tiene mucho sentido, solo quería nombrarte ganador. Dejarte fue uno de los errores más grandes que cometí en mi vida. No hay hombres como vos. Te comparo con todos y ninguno te llega ni a los talones. Había encontrado oro y lo desperdicié.

Ojalá ahora sí te cuiden como te merecés. Ojalá dejara de boicotear todo lo bueno que me pasa.

Te mando el beso más grande que te puedas imaginar.

Todavía te amo.

Pía

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Pía, buenas tardes, tanto tiempo.

Gracias por el saludo. Estoy bien, contento, tranquilo. Me di cuenta de que lo nuestro no tenía mucho sentido si vos te sentías presa de la relación o de la familia; por eso te dejé ir y respeté tu decisión sin más.

Al par de meses conocí a Valeria, la que intuyo viste en las fotos, y todo marcha bien.
Mandale besos de mi parte a Juliana. Ojalá las cosas se acomoden para ustedes pronto.

No sé bien qué más decirte, yo me volví a enamorar y la verdad estoy bien, no quiero ponerlo en riesgo. Pero te deseo lo mejor y que a vos también te pase con alguien que merezca toda tu dulzura y dé las gracias por tenerte a diario.

Y feliz cumple para vos también, aunque haya sido hace un mes y monedas. Decidí no escribirte para no mezclar los tantos. Ojalá la hayas pasado lindo.

Cariños,
Juan Carlos

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Es que no me sentía presa. Estaba confundida, no sé, ahogada. Necesitaba escapar pero debería haber apostado a nosotros. En vez de sortear los obstáculos abandoné la carrera.

Es lógico lo que hacés, no poner en riesgo una relación que funciona es lo más coherente. Ojalá fuera tan fácil.

Mi cumpleaños estuvo lleno de vacío. Me siento muy sola. Es lo que quería pero estoy arrepentida.

¿Ya no me querés? ¿Ni un poquito? ¿Los chicos no me extrañan?

Estoy dispuesta a ser mejor mujer para vos, dame la posibilidad de demostrarte que puedo hacerte feliz, que ya no hay más caprichos ni problemas, que cambié y estoy dispuesta a poner todo de mí para que funcione. Voy a cuidarme y cuidarte, por favor, dame una última oportunidad. La última. Dejame demostrarte todo lo que puedo amarte.

Decime que sí y nos encontramos cuando quieras, donde quieras.

Pía

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No tenés que ser mejor mujer. Sos una gran mujer. Pero para mí, hoy, es no.
En su momento vos nos cerraste la puerta y yo tuve que armarme y seguir adelante.
Tenías otros deseos, otras prioridades, y me parece bien que hayas ido tras eso. Pero hoy ya no.
Estoy bien con otra persona y no quiero descuidar eso, con lo que costó.

Te deseo lo mejor. A las dos.
Besos,
Juan Carlos

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Dejá, ya está.

Suerte.

Pía

 


MAYÚSCULAS Y NOVEDADES. En no-mucho-tiempo vamos a estar cumpliéndote el sueño. ¿Casa propia? No, ¿vacaciones en el Caribe? Ehh, no, tampoco. Bueno quizá no es tu sueño pero SE VIENE EL SEGUNDO LIBRO. Estamos re contentas 🙂 Pero para eso todavía falta un cachito. Mientras tanto, el primero, ACÁ.

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1 Comentario

  1. Sofi

    Todos los martes espero por estos encuentros, y una vez más me dejaron maravillada♡ ¡Las adoro chicas!

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