No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Román & Evangelina

Eva, si no querés volver a hablar conmigo, me abro. Pero que no te quede un recuerdo erróneo de mí. El predio era un quilombo, había pibitos corriendo y saltando por todos lados. Benja estaba enchufado a 220, no lo podía controlar. Un nene de 8 años con ese nivel de excitación es un huracán, ni te lo tengo que explicar. Se tiraba desde las gradas, se metía en las canchas, molestaba a la gente, se escondía de mí. Vos estabas atenta a los partidos de fútbol de tus alumnas y no podías darte cuenta de lo que estaba pasando en el público, pero tu hijo estaba endemoniado.

En un momento lo agarré fuerte del brazo, lo senté a la fuerza y le dije que si volvía a pararse lo encerraba en el auto y lo dejaba solo ahí. Se puso a llorar como loco y lo tuve que llevar de tu mamá. ¿Le grité? Sí. ¿Lo amenacé? Sí. ¿Le pegué o le hice algo malo? NO.

Yo no soy el padre y nosotros nos conocemos hace menos de nueve meses por lo que no me corresponde opinar sobre su crianza, pero no hace falta ser un experto para darse cuenta de que a Benja le faltan límites. Entre la abuela que lo consiente porque: “pobrecito, el papá no se hizo cargo”, y vos que no te ponés firme, el pibe hace lo que quiere y nadie le dice nada. Los nenes necesitan personas que los traten con amor pero que también sean estrictas. Lo sabés porque sos entrenadora, pero no lo podés trasladar a tu propia historia. Tenés 27 años, debería verte como una figura de autoridad y no como una amiguita del colegio.

Está bien, yo no tengo hijos por lo que no puedo hablar, pero cuando te conocí compré el combo y le di para adelante, podría haber estado tirado en la cama mirando películas y sin embargo me clavé todo un domingo en el campeonato porque sabía que para vos era importante tenernos a los dos ahí. No es un reproche, quiero que me valores un poco también. Te amo y quiero que esto funcione para los tres.

Román

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Román, el domingo que quieras hacer otra cosa, hacés otra cosa y listo. No me eches en cara que vas porque jamás te pedí que me acompañaras, de hecho hasta leer este mail pensé que lo hacías con y por gusto.

Con lo de Benja sé que tenés razón, me lo dice todo el mundo, prometo más firmeza, mi intención no es de ninguna manera enchufártelo y que te las arregles, a veces las mil cosas que hago para distraerme y generar ingresos me desbordan. Eso es una obviedad, a quién no; pero bueno, yo no tengo exactamente el currículum más groso del condado. Conseguir trabajo que pague mejor está re difícil y la verdad, te voy a decir la verdad, no es que ser madre es el sentido de mi vida. Tener un hijo no es lo mejor que me pasó en la vida. Listo, lo dije. Lo mejor que me pasó en la vida fue ganarme el viaje a Los Ángeles a los 15 con mil desconocidas.

A ver, a Benjamín lo amo con todo mi corazón y me hace muy feliz tenernos, pero todo me cuesta el doble también, porque depende de mí y de nadie más. Así que teneme un poco de piedad vos también, que no es fácil no poder desmoronarse porque hay alguien abajo al que le caen los escombros.

Me insume mucha energía Benja, a veces castigarlo incluso más porque se pone chillón. Tengo que acomodar eso, ya sé. Pero un poquito de piedad, que no me estoy rascando en el sillón.

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No te lo eché en cara, lo mencioné para que también puedas valorar mi esfuerzo. Nadie me obliga, lo elijo. A veces espero que se me reconozcan los buenos gestos y, si no sucede, siento que lo que hice no valió la pena. Sé que no está bien, le doy pelea a mi egoísmo cada mañana. Recién tengo 30 años, calculo que a los 50 lo voy a tener domado.

Lo que me jode es que me desautorices delante de Benja, porque si me enojo y le digo algo con tono firme enseguida me mirás mal y él se da cuenta de que te tiene en la palma de su mano. Se pone a llorar y corrés a asistirlo. Los nenes son así, están repletos de caprichos, berrinches, vicios. Tienen miles de necesidades por segundo y no podés tratar de conformarlo cada vez que sucede algo que le disgusta. Tiene que aprender que solo se va a salir con la suya cuando realmente lo merezca. No te va a querer menos porque le pongas límites, al contrario, va a aprender a respetarte y eso es fundamental.

Yo te puedo ayudar, educar es un trabajo difícil. Estoy al lado tuyo dispuesto a darte lo que necesitás, pero creés que estás sola porque no confiás en mí. Al pibe lo adoro, cuando estamos solos se porta de diez; pero aparecés y se transforma porque sos el genio que le concede todos los deseos. No pretendo ofenderte, te juro que lo que más quiero es que todo funcione, incluso conmigo fuera del panorama.

Tu vieja tampoco ayuda mucho. Norita es adorable y se desvive por Benja, pero este amor desbordado hace poco por su educación y mucho por su descontrol. Para todo tiene la misma frase: “dejalo, es chico.” Ya no es un bebé, tiene que saber qué puede y qué no. No todo da lo mismo.

Perdón, sé que mirarla desde afuera es mucho más fácil que vivirla, SÉ todo lo que hacés para salir adelante y eso es lo que más me enamora de vos, pero no es necesario que te hundas cuando te estoy ofreciendo una salida. Solo necesitás estirar el brazo y darte cuenta de que estoy ahí, que me tenés.

¿Querés que este finde vayamos los tres a la casa que tengo en La Lucila? ¿O tenés partidos?

Román

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Fue un fin de semana fatal para todos. Perdoname, juro que antes de subirme al auto me dije que iba a ser firme para que la pasáramos bien.
No es que no me dejo ayudar, es que estoy quemada. Tengo 27 años, debería estar tomando una cerveza a la salida del trabajo con mis compañeros de piso, no haciendo magia para llegar a las reuniones de padres de primaria. Me aumenta todo menos los ingresos, y ya no puedo pedirte a vos que tapes los baches.

Estuve hablando con mi mamá, le expliqué que tenemos que ponerle más límites al chico, que si no va a crecer para ser un pendejo de mierda que nadie se banque y con cero tolerancia a la frustración. En tu casa intenté, pero cuando se pone a llorar tan fuerte como que me tara, lo quiero encerrar como a un perro castigado, sé que es inhumano pero es lo que me surge hacer. ¿La pasaste muy mal? Traté de zafar todos los momentos de paz y exprimirles hasta la última gota. Te hice masajes y mimos las tres noches, porque me encanta tocarte y que te vayas durmiendo de a poquito. Te extraño ahora mientras escribo esto.

El punto es este: vamos a empezar a ir a la psicóloga, primero los dos y después, idealmente, él solo. Hay una a la vuelta del club que me recomendó la mamá de Tomi, el que vino la semana pasada a casa que rompió el portarretratos. Quiero cambiar. Sé que con decir que quiero cambiar no cambio nada, pero quiero. Y quiero estar con vos y que nos llevemos bien y nos podamos divertir sin que la falsa emergencia me invada todo.

¿Te quedás? Porfa.

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Eva, si me abriera en este momento sería un forro y además estaría desperdiciando la oportunidad de ver qué sucede con la psicóloga. Lo importante es que tengas ganas de cambiar y te muevas para resolver los problemas, distinto sería si negaras la realidad o no quisieras hacerte cargo.

No estuvo mal el viaje a La Lucila, pero se me vienen a la cabeza mil escenarios en los que podría haberla pasado mejor. Así como te sinceraste y me confesaste que haber tenido un hijo no es lo mejor que te pasó en la vida, es justo que me sincere también: a veces pienso para qué carajo me metí en esta relación, con lo tranquilo que estaría si fuera soltero. Y bueno, sí, lo pienso. Creo que es lógico, tu vida es un quilombo. Viviste mucho en muy poco tiempo. Pero yo asumí el desafío y los cimbronazos me enseñan a manejarme mejor.

Estoy acá para vos y Benja porque sé que me necesitan y yo los necesito a ustedes. Me encantan tus masajes y creo que no podría vivir sin ellos. Te admiro y creo que el pibe solo tiene que aprender a encarrillar esa energía que lo desborda, pero es un amor.

Yo tampoco soy fácil y tengo mis días, es justo que reconozca que ustedes me hicieron un espacio sin ponerme condiciones desde el primer momento. No quiero subestimar esa entrega, poca gente te recibe en su vida con los brazos abiertos. Nunca me quiero olvidar de eso.

Te amo y lo amo a Benja. Somos, en nuestra forma irregular, una familia. A mí me gusta ser su familia, me gusta que piensen que es mi hijo.
No se abandona lo difícil sino lo aburrido. Y con vos no podría aburrirme nunca! Jajajaja!

Nos vemos mañana, los paso a buscar para ir de mi mamá.

Román

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Me decís que no soy yo, que no hay nada malo en mí ni que deba cambiar. Me decís que no es por Benja, que está mucho mejor. Entonces ¿qué es? Te vas como desesperado, colmado de un montón de cosas sobre las que no puedo hacer nada porque no me contás qué te molesta, ¿se te fue el amor?

No sé si tiene que ver con que yo no tengo planes de volver a quedar embarazada, no es algo que hayamos charlado mucho. No sé si es desde que Benja te preguntó si podía decirte papá, no sé si te desenamoraste. O todas las anteriores.

Este mail es un manotazo de ahogado una semana después de que me dijeras que ya no querés estar conmigo. Me siento una imbécil y humillada. Quiero saber qué pasó, si veníamos tan bien, si todo acá me hacía sentir en un hogar y ahora te fuiste y son 4 paredes y una tele en baja definición.

Benja me preguntó si te podía escribir una carta y le dije que sí. La tengo acá conmigo pero no sé qué hacer con ella.

Si se te fue el amor, gracias por los años en los que me lo diste.

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Eva, ya lo hablamos en persona. Perdoname. No se me acabó el amor, se me terminó la paciencia. Te juro que puse todo de mí para tratar de amoldarme a tu vida y darles la felicidad que merecen, incluso postergando la mía, pero ya no puedo seguir fingiendo que la sonrisa me sale natural.

En esta semana de soledad me reencontré con mucho de mí que se había lavado después de tantos años de entrega. Benja cumplió trece años, está entrando en la adolescencia y no estoy listo para afrontar la locura que se viene. Quiero, por primera vez en mucho tiempo, priorizar mi estabilidad.

Es duro lo que voy a escribir, pero siento que todavía estoy a tiempo de empezar de cero con alguien que descubra la vida conmigo y no que me la explique desde el lugar de la experiencia. No puedo dejar de sentir que vivo en una película que enganché empezada. Logré apropiarme de ciertos lugares pero no termino de encajar en otros, hay piezas que hacen ruido.

Preferiría no leer la carta, no creo que ayude a nadie. No voy a desaparecer, pero por ahora necesito distancia.

Les pido todo el perdón del mundo.

Román

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Te entiendo. Me da mucha pena porque siento que en otra vida podríamos haber sido los mejores compañeros. Pero coincidimos en esta.

Nada que perdonar, beso grande.

 

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ  o en el stand 105 del pabellón azul de la Feria del Libro.

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1 Comentario

  1. Otra seguidora más

    Nooooooo, qué pasoooooo.
    Tremendo. La vida.
    Geniales como siempre, feliz día muchachas! ❤

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