No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Adrián & Ramiro

Adri, no era para que me miraras así y te fueras sin siquiera saludarme. Qué querés que haga. Estoy hecho mierda, me duele hasta respirar. Hace dos meses que me falta tu hermana y lo siento como si fueran mil años, el tiempo gotea pero como brea, avanza lento y se estanca en cualquier lado. Era mi amor, la mujer más increíble que jamás conocí. Me explican que la muerte súbita es así pero cómo lo voy a entender, si no tiene sentido. Tres años de relación, los tres mejores años de mi vida. Pero se fue y no va a volver, lo tengo que asumir y seguir adelante sabiendo eso.
Quedarme llorando en mi casa me llena de pensamientos de mierda. Me quiero matar e ir a buscarla al cielo, al paraíso o a lo que sea que esté después. Era TODO para mí. Cuando estoy en mi habitación camino entre las cajas de los electrodomésticos que habíamos comprado para cuando empezáramos a convivir. Me destruye. Duermo con la remera que usaba para dormir. Le hablo todas las noches a una foto. Me pesa todo.

Anoche necesité salir después de dos meses de infierno y mis amigos insistieron para que fuera al boliche. Cruzarte y que me mires con tanto desprecio me partió al medio. No creo haber hecho nada malo, en definitiva, vos también estabas ahí. Cada uno la lleva como puede.

*****

Hola Ramiro, cómo estás?
Yo bastante mal. Fui al boliche a buscar a Laura, que me insistió para que entrara y me distendiera un poco. Contrario a tu caso, lo que yo necesito es no salir nunca más. No puedo con el mundo exterior y la pena que llevo adentro. El choque de temperaturas, de cargas, me pega peor.
Vos la tuviste 3 años. Yo 29. No es para cuantificar el dolor, pero quiero que entiendas que lo que para vos es un episodio, para mí es toda la vida.

Creo que tenemos que sanar por separado. Digo, ya no somos familia. Refugiémonos en los nuestros, cada uno por su cuenta. Así nada evoca esas sensaciones que estamos intentando lavar. Si no te respondí varios de los mensajes que me mandaste fue por eso. Preciso, por el momento, la contención de mi primer cordón, de mi círculo íntimo, y creo que vos deberías hacer lo mismo. Bah, quizá salir con tus amigos fue justamente eso.

Yo a mi hermana la voy a extrañar, honrar, homenajear y recordar hasta que me muera. Quiero dedicarle todos mis días felices y sentir su abrazo cuando algo me desborda. Quiero reírme de aventuras que pasamos juntos, buscar sus cartas de cuando estaba en Italia, llorarla si así me sale. Pero para encaminar todo eso necesito, por ahora, refugio.

Ella era terca, compañera y cálida. Yo soy más comprensivo pero menos afectuoso. Siento que me cortaron a la mitad y no me dieron tiempo de despedirme de la mejor parte de mí.

Disculpame si te miré mal. Como bien dijiste, cada uno la lleva como puede.

*****

No hay problema, Adri. Me perseguí porque le conté a mi mamá que te había encontrado y me dijo de todo, me hizo sentir para la mierda. Que era un desubicado, un irrespetuoso, que cómo podía haber ido a un boliche. Ella no sabía que salía, pensaba que me quedaba a dormir en lo de Jorge. Me generó un sentimiento de culpa tan horrible que todavía me dura adentro del pecho. Hasta me insistió para que llamara a tus viejos y les pidiera disculpas por haber salido, cosa que no hice porque no le encontré ningún sentido.

No sé, tiene una forma de manipularme que me descoloca, y eso que tengo 27 años. Estoy muy vulnerable y cualquier comentario malintencionado me rompe por dentro como si fuera una bala. Dice que me estoy cagando en la memoria de Amparo, así, con esas palabras. No puedo quedarme en la soledad de mi habitación, me largo a llorar y me empieza a doler el cuerpo, prefiero estar en la calle rodeado de extraños y sentirme uno más en un mundo que no me tiene como protagonista, que no todo se reduzca a mi dolor.

El jueves a la mañana un alumno de segundo grado me vomitó encima, y como a la tarde tenía dar una clase de educación física en otro colegio, cuando salí me compré una remera. A la noche volví a casa y apenas llegué mi mamá me dijo: “¿Remerita nueva? Ya te estás poniendo lindo para otras, qué rápido hacen los duelos los jóvenes de ahora.” No es mala mina pero no sé qué le pasa, está más preocupada por lo que la gente pueda pensar de mí que en mi propio dolor.

Perdoname por este descargo, no tenés nada que ver y no debería trasladarte mis problemas personales, pero a veces la extraño tanto que me mareo y no sé para dónde correr, y era ella la que me ayudaba a salir de mis laberintos, y ya no está, y eso. Soy un pelotudo sin ella.

Te quiero, Adrián. Fuiste el mejor cuñado que podría haber tenido.

*****

No, no deberías trasladarme nada. Pero bueno, acá estás. Acá estamos.
Mirá, estás grande, que tu mamá te siga quemando la cabeza a ese nivel no es sólo cosa de ella. Podrías empezar a pensar en irte de ahí. Mi hermana ya no está pero el departamento quizá sigue en alquiler. Fijate. Tal vez hasta sea una forma de honrarla. Seguir con tu vida, digo, a ella le gustaría que siguieras con tu vida. Los demás las acercan pero el único que aprieta las jeringas de la culpa sos vos.

Por acá seguimos a oscuras. De verdad que se nota mucho que falta Amparo. Es como si nos hubiésemos mudado de una isla tropical a un país nórdico. No podemos creer que todo siga funcionando como si nada. Todo anda bien, todos volvimos a la rutina, cada tanto algún trámite, todo se nos volvió burocracia. Un horror.

¿Podés creer que Adriana, la amiga de Lau, tuvo el tupé de preguntar por vos? Lo hizo en clave de chiste, pero me re calenté, se me soltó la cadena como hace mucho no me pasaba. Claro que se me jugaban un millón de otras cosas además de ese comentario de mierda, pero casi me le voy encima. Bien sabe todo lo que estamos pasando. El dolor, el desamparo, la daga en el pecho que cada día se ajusta una vueltita más. Me superó.

Además de todo eso, me ascendieron. Las buenas noticias se me van de las manos como arena. Lo indiscutiblemente feliz me es irrelevante, me apagué.

Vos tenés que lidiar con tu mamá, yo tengo que lidiar conmigo. Te juro que te cambio aunque sea por una semana.

Si querés, en algún momento, nos podemos juntar a tomar un café. No ahora pero más adelante quizá sí.

Abrazo

*****

Adri, te felicito por tu nuevo logro laboral. Lo peleaste con el cuchillo entre los dientes, me consta. Mi abuela diría que el ascenso te lo mandó Amparo desde el cielo, yo no soy tan espiritual pero quiero pensar que sigue ahí para nosotros. Lo que me destruye es sentir que ya no existe. Elijo creer que está presente, no sé cómo ni de qué forma, pero que está. Le hablo, no importa si no me escucha, me calma imaginarme que sí.

Adriana siempre fue una desubicada. A la semana del entierro me mandó una foto de sus tetas “por error”. Estúpida. Amparo la odiaba porque me provocaba. Jamás me interesó, mucho menos ahora que miro un pelo largo y me pongo a llorar. Si te le ibas encima capaz que hasta te daba una mano. Es increíble el egoísmo y la falta de respeto de algunas personas, es como si no fueran seres humanos. Se priorizan, no tienen tacto, son ciegas ante tu tristeza. Ni siquiera vale la pena hacerse mala sangre, hay que esquivar y seguir remando.

Ya me saqué turno con un psicólogo, empiezo la semana que viene. Me va a ayudar a repeler toda la mierda que, como decís, me inyecto. Es que no puedo creer que mi mamá sea tan hiriente. Uno no está preparado para que sus padres lo traten con crueldad, menos en un momento así. Entiendo que no lo hace a propósito pero cómo no se da cuenta. Es sensibilidad básica. A ella la noticia también la golpeó, pero disparó para cualquier lado. Cuando me recupere un poco voy a buscar departamento. No podría ocupar el mismo que eligió Amparo, se me va a ir la vida en melancolía.

Claro que quiero tomar un café con vos. Por favor, no dejemos de vernos. Quizá la vida nos termine separando y en el futuro no sepamos qué fue de nosotros, pero por ahora quiero que estés. Avisame.

¿Cómo está Lau? Mandale un abrazo de mi parte. Y a toda tu familia, en especial a tu mamá, decile que la adoro.

*****

Ayer fui solo al cementerio. Primera vez desde el entierro. Me sentí incómodo mucho tiempo y después me largué a llorar. Creo que nuestros intercambios por acá ya no tienen sentido, pero no sé qué sí. ¿Qué vamos a hacer, escribirnos cada dos o tres semanas a contarnos que la extrañamos? Me parece nocivo. No hay forma de seguir con la propia vida porque buena parte está bajo tierra. No supero esto. Tengo una hermana muerta. Los eufemismos no me sirven de nada y si los dice otro me dan bronca. No quiero decir se fue, no quiero pensar que me mira desde el cielo, no quiero hablar de que pasó a mejor vida. Se murió. Amparo se murió y yo la voy a llorar todos los días.

Laura está bien, mucho más entera que yo. Es compañera, quiero cuidarla como me cuida ella a mí, pero por ahora no me sale.

Tengo miedo de no resistir ni medio sufrimiento más.

Mientras vos preferís hablar del tema, yo prefiero estar un rato callado.
Te escribo cuando el silencio me aturda.

Beso

*****

Hola, Adri. ¿Cómo va? Disculpame que te joda, sé que hace un mes me dijiste que no querías hablar y lo respeté, pero con los chicos del laburo estamos por arrancar un torneo de fútbol y nos falta un delantero, ¿te prendés? Siempre te encantó y la tuviste atada. A mí me está haciendo bien.

Nos juntamos mañana a las nueve de la noche en la canchita del Club Don Onorio para completar la ficha de inscripción y entrenar para el primer partido. Javo y Chiro también están en el equipo.

Avisame, abrazo!

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

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2 Comentarios

  1. Marcela

    Precioso. Tan sutil y tan profundo. Las admiro siempre.

  2. Que madre de porquería la de Ramiro, quien encontró más comprensión en Adrián.
    Bien contado

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