Hola, rarísimo este mail pero prometo que la hago corta. Hace algunos meses borré todas las fotos que teníamos juntos en un rapto de locura y desprendimiento forzado, y me di cuenta de que del viaje que hicimos con mi mamá no tengo nada ahora. De verdad que no te escribo con otras intenciones más que recuperar esas cuatro o cinco fotos en Barcelona con ella. Fue hace años, lo sé, pero como se enfermó al par de meses que volvimos esas son las imágenes menos viejas que me quedan y que puedo tener.

No quiero traerte quilombos con tu pareja ni enredarnos en charlas filantrópicas. Estamos grandes y pasaron más de dos años. Sé por Laura que están avanzando con los trámites de adopción y de veras, pero de veras, me alegro.

Somos adultos ya. A veces pienso en la cantidad de veces que deseé saltar todo y llegar directo a este momento de mi vida y me castigo por no haber sabido disfrutar. Otras me miro al espejo y está todo masomenos en su lugar, así que salgo de casa con pilas.

Bueno Gaby, no mucho más para decirte.
Ojalá seas feliz pero no para siempre porque es mucho tiempo.
Para siempre es mucho tiempo, ja, eso lo aprendimos juntos.

Cariños,
Gus

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Gustavito! Mirá, ni que te hubiera llamado con el pensamiento! El otro día nos juntamos en lo de Chucho y estuve recordando la vez que vos y yo fuimos al bar de Ecuador, que le dijiste a la camarera que eras un actor famoso de Hollywood y chupamos gratis toda la noche! Jajajaja! Tres palabras en inglés sabías, hijo de puta. No sabés lo que extraño tu espontaneidad. Terminé la noche borracho gritándole al cielo que te quería mucho. Un papelón. Damián me miraba, pobrecito, me ha visto en cada una que no sé por qué se queda conmigo. Chucho me tuvo que traer de vuelta a casa porque no podía ni caminar. Viste lo que me gusta el chupi y el ridículo. Combinación letal.

Es que te quiero mucho. Fueron muchos años. Ah, te adjunto las fotos. ¿Vos cómo estás?

Sí, queremos adoptar pero los putos no somos dignos, así que hay pocas probabilidades. La semana que viene nos casamos, no sé si se dice así tan a la ligera pero para mí es un trámite que me come la tarde. El otro está muy ilusionado. Qué sé yo. Soy un tipo grande. 52 años, un vegestorio.

Damián siempre me dice que hablo mucho de vos con tono de resignación. Es que creo que sos el gran amor de mi vida. ¿Cómo estás? Contame de tus locuras que me quitan años de fastidio. ¿Te volviste a disfrazar de mujer para ir al Colón? Jajajaja!

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Gaby muchísimas gracias por las fotos, mirá qué feliz se la ve a la vieja, me hiciste el día.

¿Seguís tomando como cuando éramos más jóvenes? (Palabra clave: más). Yo me calmé bastante con ese tema. Salgo poco y si salgo pido una copa de vino. El glamour de la adultez me cacheteó y me dejó mareado en su pavada.

Pero además de eso estoy bien. Extraño muchísimo a mamá últimamente, estoy yendo bastante a visitarla. A Andrea y a mí la tragedia nos hermanó más que la hermandad misma, así que pasamos mucho tiempo juntos y la verdad me encanta. Es una mina lúcida, buena, tiene una piel hermosa. ¿Sabés qué pensé hace poco? Creo que iría bien con tu primo, Ezequiel. ¿Sigue soltero o ya se avivaron?

Y después qué más… estoy solo. Pero estoy en paz. Después de que vos y yo terminamos necesité mucho tiempo solo para rearmarme y ahora como que ya le tomé el gustito. Poquísimas locuras que contar, sigo robándome vajilla de los restaurantes, no sé si eso te sacará una sonrisa. Regalé como 5 pares de zapatos y todas las camisas cuadrillé. Por qué nunca me dijiste que tenía tantas y tan feas, horrible actitud la tuya. El trabajo muy bien, sorprendentemente bien para los tiempos que corren; y estoy dando talleres de comunicación política en la era digital. Yo no puse el nombre, te imaginarás que nunca vendería como novedoso algo tan viejo como decir “la era digital”. Pero en fin.

Eso, por acá. Una calma aburrida.
Pero se ve que lo tuyo nada que ver, y si estás contento me alegra. Éxitos en el casamiento. No firmo la libreta por razones obvias pero creo que no habría mejor testigo de ese amor que yo, lamentablemente.

Besos Gaby. Gracias por las fotos.

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Qué lindo que sos. Aquí Gabriel reportándose desde su luna de miel. Nos vinimos unos días a una cabaña en Colonia, mi único pedido previo fue que tuviera Wifi. Estar tan al pedo me hincha los huevos pero me puse al día con un par de series y le entro al tenedor como bestia. Se cae de maduro que no soy el último romántico de América. Bueno, justamente a vos no hace falta que te lo aclare.

Sabés que mi primo Ezequiel se puso de novio con una maestra jardinera divina de nombre Azul. Al final no era puto, solo un pelotudo. Pero está feliz. Mandale un beso a Andrea, ojalá me la vuelva a cruzar pronto. Y sobre tu mamá, qué decirte, la vieja tuvo una vida envidiable. Yo también la recuerdo bastante, la quise mucho. Tuviste suerte de tenerla como madre. A veces uno subestima las condiciones dadas, pero mirá la mía y lo yegua que fue, cómo me dejó en banda cuando se enteró de que era homosexual. Por eso es importante valorar lo bueno, porque no abunda.

A mí me gustaban tus camisas cuadrillé! Pero Damián dice que me visto como el orto, mi criterio no es confiable. Me hizo tirar el pantalón de vestir gris, apenas veinte años tenía, tiraba diez o doce más.

Me alegra que estés en paz, aunque me duela admitir que conmigo nunca la hubieras conseguido. Te amé con el alma, te amo todavía. Solo nosotros sabemos todo lo que vivimos juntos, cómo aprendimos a hacernos felices, la forma en la que creamos un universo de gestos que nos pertenecían.
Pero nuestras personalidades tenían cortocircuitos y de eso no podíamos escapar. A mí me cuesta la fidelidad, el compromiso… me parece todo una gran boludez. No hubiese podido darte lo que necesitabas. Lastimarte a vos me lastimaba a mí dos veces. Las cosas no resultaron y sin embargo pudimos darnos un cierre sin hacernos mierda, así de mucho nos cuidábamos.

Damián es un tipo de diez y por alguna razón que no comprendo me quiere mucho. Mirá que le hice millones y me enganchó en mil, pero sigue ahí. Caí tarde al Registro Civil, ¿podés creer? El juez me tuvo que esperar. Pero él nunca me dice nada, solo revolea los ojos porque ya sabe. Acepta todos mis desperfectos, me elige así. Una locura. Y por eso lo elijo a él, porque me deja ser sin esperar mucho de mí. Me la hace fácil. Y bueno, tendré algún otro encanto que lo compensa. Una toroncha de 27 centímetros, eso tengo! Jajajaja! Callate que a esta edad ya casi que ni se me para.

Bueno, no puedo ser serio. Tengo que volver al modo “luna de miel” así que me despido y te dejo un beso enorme.

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“Lastimarte a vos me lastimaba a mí dos veces”
Ja, al fin y al cabo siempre te cuidaste más. Está bien.

Bueno, quizás era lo que necesitaba leer para salir de esta neblina mental de las últimas semanas, que no tiene que ver enteramente con vos pero que tiene tu perfume o algo así.
Te mando un beso enorme también y que sean muy felices, así como son, sin esperar mucho más del otro.
Por mi parte, buscaré a alguien que saque mi mejor versión y yo la suya.

Gracias por lo vivido.
Gustavo

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¿Qué te pasa, Gustavo? ¿No querías recuperar las fotos en Barcelona? Te las pasé. ¿Cuál es el problema? ¿De qué neblina mental me hablás?

Sé claro, por favor.

Arrancamos con los cortocircuitos.

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Hola, me tomé mi tiempo para responder porque tenías razón. No sé qué me pasó. Empecé a pensar en vos, a extrañarte, a extrañar a mamá, se me mezcló todo en la cabeza y terminé escribiéndote cosas que no quería. Este mail es para cerrar y para que sea en buenos términos, como el cierre anterior y como el cierre que viene si alguno de los dos vuelve a enloquecer levemente.

Estamos grandes, dejarnos ir y dejarnos ser debería venir con los años. Se ve que tengo alma de pibe todavía.

Te deseo lo mejor de lo mejor de lo mejor y cuando te sientas pleno ojalá te acuerdes de que nosotros también fuimos felices. Yo me voy a acordar siempre.

Besos,
Gus

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Pero cabeza de palangana, sabés que con vos soy incondicional. No me tenés que extrañar, no tenés ni que llegar a pensarme más de dos minutos seguidos. Me pegás una llamadita y tomamos un café, un buen vino, lo que quieras. Yo también te extraño. Estuvimos casi quince años en pareja, repletos de idas y vueltas pero quince, casi que no conocemos la vida sin el otro.

Te aseguro que no querés volver a ser mi pareja. ¿Recordás lo que fueron nuestros últimos meses? Nos aborrecíamos. Se te están mezclando las pérdidas, estoy seguro. Ya está todo cerrado, pero démonos nuevas oportunidades desde otro lugar.

Nunca te voy a dejar ir. No lo digo como amenaza sino como realidad: sería imposible olvidarte y me rehúso a sacarte a las patadas.

El viernes cumple años Chucho y lo festeja a la noche en el Bar Purpurina, ¿por qué no te venís? Va a haber putos como para hacer dulce de leche. Te va a hacer bien, te lo juro. Sabés que ahora que lo pienso, Damián tiene un primo que es re para vos. Dos palabras: Ingeniero Agrimensor. Morite muerta. Va a ir. No te quedes acampando adentro tuyo que afuera está la luz.

Te adoro!

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Esta vez paso, pero la próxima me prendo.
Tampoco forzarlo, quiero respetarme algunas sensaciones.

Beso y gracias, de verdad.

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.