No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Yamila & Oriana

Vos te enojás conmigo y está bien, lo entiendo. También entiendo que tus hormonas no están es su “estado natural” (si es que eso existe) y por eso no voy a insistir. Lo dicho, dicho está. Y no me arrepiento.

Me conocés hace años, sabés como soy, sabés que prefiero romperme la cabeza contra la verdad antes de clavarte un puñal por la espalda. Nuestras amigas son expertas en ir por atrás, yo no tolero la hipocresía, no te voy a sonreír y después esperar un momento en el que no estés para criticarte. No soy así, no hago eso. Ok, la sinceridad termina siendo contraproducente. El lógico, a nadie le gusta que le señalen su mugre.

Y sí, me parece CUALQUIERA que seas tan permisiva con Luis. Estás embarazada de siete meses, ¿es TAN necesario que viaje a Brasil para ver un partido de Boca? Por más locura que sienta por el fútbol, el sentido común tiene que ganarle la pulseada a la pasión. Y vos decís que no te importa, no te creo. Te conozco y te importa, te duele, te hace sentir desplazada y secundaria. Decirle: “quiero que te quedes” no te convierte en una esposa castradora, en la jabru que tiene encarcelado al pobre varón indefenso; te convierte en un ser humano que necesita apoyo y contención en un momento clave de su vida. Va a tener su primer hijo, por más que sean cuatro días… ¿qué carajo le pasa?

Es un desconsiderado y un egoísta. Y lo que más bronca me da es que vos festejás ese comportamiento, es como si te diera vergüenza hacerte valer. No te vas a transformar en madre soltera por ponerte firme. Si no pedís lo que querés, no esperes que el otro te lo dé.

Perdón, pero prefiero decirte todo esto de frente y no ser cómplice en silencio.

*****

¿No pensaste, por ejemplo, que podés vivir sin romperte la cabeza ni apuñalarme?
Digo, ¿no se te ocurrió que podés estar bien y transitar la existencia sin emitir opinión sobre mi vida?

Yo te quiero y valoro mucho nuestra amistad, pero de verdad que no sabés encontrar el límite cuando hablás. Prendés el ventilador de mierda y no termina zafando nadie. La semana pasada fuiste de mi relación anterior a mi relación actual, a la ex de él, a cómo está constituida mi familia, a la crianza (“cegada”) que recibí. Si no te ponés el límite, al menos cuando hables conmigo, lo tengo que poner yo.

Confundís frontal con hiriente. Te pensás heroína por decir cosas que, más allá de que obviamente el otro no quiere escuchar, duelen mucho. Te escudás en ‘sos así’. Todos somos como somos y cambiamos a medida que de los años, los errores y las heridas vamos aprendiendo.

Siento que esta vuelta como que te la agarraste conmigo. Me tenés de punto. Luis y yo tenemos nuestra dinámica que por ahí de afuera no se ve o no se entiende. Yo lo dejo hacer cosas que seguramente otra no (realmente irse 4 días a Brasil yo estando de 7 meses no me parece tan grave, pero ok); y él me da cosas que otros jamás me dieron. Me deja listo el desayuno en una bandeja en la cocina antes de irse a trabajar, con la leche en el jarrito lista para calentar y las tostadas ya puestas en la tostadora. Me hace masajes en los pies cuando miramos una película en el sillón. Se preocupa por escuchar las indicaciones de los médicos para ayudarme a cumplirlas.

Entonces, no, genuinamente no me importa que se vaya 4 días a Brasil por un partido. Tengo momentos en que lo necesito más, sí, pero labura todo el día y a veces precisa distensión con los amigos. Todo eso no me resulta en falta, sino en voluntad de alimentar la pareja y la familia en busca de armonía.

Yo quiero que esté todo bien pero siempre que hablamos estás enojada y me estresa muchísimo. No se puede hablar con vos sin que grites y revolees puteadas. Y eso me enoja a mí y todo el tema hormonal que entrecomillás pero existe.

Cuando quieras charlar tranquilas, de esto y de todo, te venís a tomar unos mates.

Y en vez de intuir, la próxima preguntame.

Oriana

*****

Ya está, Ori. Encima quedo como la loca que se mete en tu relación. Porque la que da la cara siempre es la loca, la provocadora o la malhumorada. Seré todo eso. Será que no me banco el doble discurso, será que me importa tener la conciencia tranquila y no fallarles a mis amigas.

Me da bronca, sabés. Cuando fuimos a lo de Flor que vos no pudiste porque tenías control médico, Mica se la pasó hablando pestes de Luis. Que era un marido abandónico, que no podía entender cómo te dejaba tan sola, que parecías una madre soltera. Todo eso dijo. Ahora cuando lo vio en el cumpleaños de Nati, se desvivía en sonrisas y abrazos para él. Y cuando te hablé en la despedida de Martu que saltó el quilombo, bien calladita se quedó. Se hacía la boluda pero te había defenestrado días atrás. Siempre pasa lo mismo: frente a la verdad, me dejan sola. Ah, pero cómo les encanta el chumerío. Ahí sí que son las primeras en saltar.

Me cansé. Ya me fui del grupo de WhatsApp, ya no quiero saber nada con ninguna. Seguiré hablado de forma individual con Leila y con vos que son mis más amigas, el resto se puede ir bien al carajo. No quiero seguir fomentando ese hervidero de cotorras. Ya sé que no puedo darle batalla a toda la hipocresía del mundo, pero sí puedo barrer la que me rodea.

Si vos sos feliz con la dinámica de tu relación, me alegra mucho. Yo sentí que era correcto que supieras mi parecer. ¿Me equivoqué? Y bueno, la sinceridad siempre termina decapitándome. Vos lo dijiste, hay cosas que el otro no quiere escuchar y que venga yo a señalarlas no me convierte en una heroína. Si fuera a terapia, seguramente me dirían que reacciono así porque mi viejo tuvo una relación paralela y le mintió a mi vieja durante años, por eso no tolero la falta de sinceridad. Por eso no tolero que las personas tengan dos caras. Por eso voy a vomitar lo que pienso, porque la falsedad me repugna y todavía no sé usar los filtros.

Si no querés ser más mi amiga, lo entiendo. Lo voy a lamentar, pero lo entiendo.

*****

No, está bien, tenés razón, soy yo que estoy como loca con cualquier pavada. Perdoname, tengo mil cosas en la cabeza. Voy a ser mamá y no sé ni cerrar la persiana sin que se trabe, ¿cómo mierda pretendo criar a alguien?

Igual, y ahora con los humos bajos, no es que la que da la cara queda como la loca, hacé mea culpa vos también y date cuenta de que no tenés una buena manera de decir las cosas. Dejando de lado el nivel de chisme que maneja el grupo, sos muy sacada para opinar, querés morir con la tuya sin importar lo que tengan para decirte, te desquicia que el resto no esté de acuerdo. Sos peleadora y sos hiriente, pero también por eso sos luchadora y leal, y yo así te quiero mucho.

También, vamos, reconozcamos que los odios en común históricamente afianzaron nuestros lazos. Ahora somos señoras y maduras y todo eso, pero en su momento hablar mal de terceros era nafta; qué digo nafta, merca; qué digo merca, harinas.

No es mentira que con Luis estoy mal pero tampoco es mentira que me da cosas que otras parejas jamás me dieron. Estamos en un momento raro, no es fácil desplazar el foco de nosotros al bebé, por un lado siente fatiga y por el otro celos. Yo ya estoy agotada y ni siquiera parí. No tengo energía para dedicarles a los dimes y diretes del grupo, y no lo digo de superada en plan “cuando tengan hijos…”, sino que genuinamente necesito ocuparme de bajar un par de cambios porque es divertido leerlas pero también es estresante en algún punto, y no tengo margen para esos malestares remotos.

Te sugiero que, más que aislarte, simplemente les seas indiferente a las chicas. Para desinteresarte tenés que poner mucho menos de vos que para separarte. Eso me lo enseñaron tres ex novios de mierda.

Por cierto, ¿con Leila? ¿Posta?

Jaaaaaaaaa chiste, ¿te imaginás? Toda la reflexión por la borda.

Este fin de semana no, el otro, como sabés, estoy sola. ¿No te querés venir a dormir conmigo una noche? Soy una montaña rusa emocional oxidada a la que turistas chinos le sacan fotos que después quedan entre el obelisco y la rosada.

Beso,
Oriana

*****

Sí, bueno, qué sé yo. Convivo con un carácter de mierda producto de una mezcla desafortunada entre herencia italiana y un constante sentirme atacada. También suelo pensar que tengo razón porque me considero una persona con mucho criterio, pero claro, no hay una verdad universal. Es que apenas detecto que alguien está diciendo una boludez, me hierve la sangre y TENGO que corregir el error. No es electivo, no lo puedo controlar. Si fuera un perro me sacarían a la calle con bozal.

Te pido perdón por tratarte así. En definitiva, quién soy yo para opinar sobre tu relación, si con este carácter no me banca nadie y estoy sola hace meses. El portero del edificio (que está harto de que me queje por todo) me recomendó que empiece boxeo para descargar energía. Lo voy a tener en cuenta. Me va a costar sacarme la toga de jueza mental que me lleva a querer defender las causas nobles, pero con intentarlo no pierdo nada. Que nada es tan dramático lo voy a aprender, lo prometo.

¿Viste lo que pasó en el grupo de WhatsApp? Me fui y al instante Nati me volvió a agregar y escribió: “Yami te fuiste sin querer, ahí te metí de nuevo.” Mala mía por no aclarar que mi huida estaba llena de intención. A los dos minutos tenía 62 mensajes hablando sobre lo gorda que está Candela, la novia de Mario. ¿Leíste alguno? Dicen que los que están demasiado pendientes de la vida de los demás es porque no saben cómo habitar su propia vida. Pero bueno, tampoco son malas pibas. Tengo que aprender a mirarlas con más amor y tomarlas con pinzas. Y también a dejar de querer distanciarme porque, en definitiva y como vos bien lo dijiste, los odios en común fueron nuestro combustible.

Obvio que voy a dormir con vos. Vas a ser una madre excelente! Mirá si valoraré tu capacidad de criar y cuidar que te dejo a mi gato cuando me voy de vacaciones. Ojo, no estoy comparando a mi gato con un hijo. Mi gato sabe dar besitos y bebés tiene cualquiera y hay millones 😉

Te adoro. Gracias por desenredarme.

*****

Pero, reina, estás sola hace meses porque volver a creer en el amor no es algo que pasa en un abrir y cerrar de heladera. ¡Son miles! Un día vas a querer ahogar la cara en chocolate y al otro se te pone fea la torta; y así hasta que pinta comer algo rico y justo pasa por la esquina de tu casa y te pregunta por el perro. Bueno la metáfora se me fue a la mierda pero el caso es que está bueno también estar bien sola, bajar un cambio, mimarse, conocerse, qué sé yo. Tipos sobran, así que si fuera por estar con alguien, ya estarías con alguien. El tema es que sabés que te merecés bastante más que una silueta que llene el otro costado de la cama.

No vi lo del grupo porque estoy con varias cosas de la casa (se explotó un caño detrás del horno y en la pared aparece la figura de Jesús si Jesús hubiera tenido hipotiroidismo), y cuando agarro el teléfono tengo más de 500 mensajes y no llego a ponerme al día con la desgracia ajena. Pero bueno, estimo que si pasa algo más importante que cuánto gana el marido de Laura, me van a llamar.

Además, qué tanto con el amor. Ni que fuera un salvavidas de pétalos de jazmín.
Yo ando esquivando balas de caca que me tira el amor. Hoy, seis mails después, te lo puedo decir: con Luis estamos muy mal.

Cuando vengas a casa te cuento, necesito carbohidratos, dos películas de mierda y a vos.
Avisame y te espero.
Pido disculpas anticipadas porque vengo con unos gases de motivo de desalojo.
No soy yo, es el borrego (?)

Te quiero, venite mañana si querés.

*****

Por supuesto que ahora que finalmente expresaste que están muy mal me siento culpable por todo lo que dije de Luis. Típico.

Obvio que voy! Qué asco lo de los gases pero, para qué mentir, te envidio. Estuve tomando bocha de cerveza artesanal y me secó de vientre, me dijeron que es por la levadura pero no sé. ¿Podés creer? La ciudad repleta de cervecerías y yo que no puedo sumarme a la movida porque me tapono. Qué poca onda le pongo a vivir, por favor.

De cuestiones existenciales a pedos, todo por el mismo precio. Amo nuestra amistad.

Hasta mañana! Llevo el piyama (y ciruelas).

 


El año pasado editamos nuestro primer libro que compila casi 30 intercambios en papel y con tinta y todo eso. Para la cartera o el bolsillo de la dama, o la cartera o el bolsillo del caballero. No juzgamos. Se consigue ACÁ.

Anterior

Daiana & Juan Pablo

Siguiente

Luca & Mora

5 Comentarios

  1. Marcela (@marcexcba)

    Ah, pero volvieron con todo! Soy tan Yamila y un poco Oriana que no puedo elegir (mis amigas estarían gritando YAMILAAAA espero que no lean esto). Bienvenidas! Sus textos son maravillosos.

  2. Ariel

    Ahhhhhhhhh me quedé esperando un final que nunca llegó!!!!!
    Estaba seguro que había amor entre ellas 😭😭😭😭😭.
    Las adoro chicas, ya tengo su libro, no paren!!

  3. Guillermo

    Volvieron con los tapones de punta.
    Espero que esta historia se entrelace con los mails de los dos tortolos enemistados.

  4. Sofía

    Creo que estoy transitando un período de adicción, por suerte ya compré el libro.

  5. Que amiga odiosa, con eso de meterse a opinar y juzgar.

Deja un comentario

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén