No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Francisca & Sara

Tengo que escribirte a las tres de la mañana que es cuando mi vieja agarra el sueño profundo. Esta custodia contraproducente bordea lo obsesivo. Estoy sitiada, no puedo hacer nada sola, ni siquiera ir al baño. Hasta cambiaron la cerradura de casa y sacaron la puerta de mi habitación, ahora tengo una cortina de totora blanca y absurda. Mi celular es tierra de nadie, hasta la que limpia lo revisa. Voy a mandar este correo y lo voy a borrar. Confío en vos, Sara. Sos la hermana de mi papá pero también sos mi tía. Hago la diferencia porque tenés un compromiso para con él pero también para conmigo, y sabés todo lo que te adoro, sos como una segunda mamá.

Escuchar a la gente hablar sobre “la suerte” que tuve me repugna. Suerte hubiera tenido si el cóctel de pastillas no fallaba. “Un milagro”, dicen. Arcadas me da. Que qué fuerte soy, que Dios me dio una misión y todavía no era mi hora, que por qué hice algo así. Cómo le gusta al mediocre meterse en la vida del resto, hacer conjeturas, sacar conclusiones, decirle lo que tiene que hacer.

A mí no me gusta vivir. No creo que tenga nada de malo. Algunos disfrutan de despertarse cada mañana, yo no. A mí me perturba. Me angustia saber que tengo toda la vida por delante en este mundo de mierda. La realidad es un contexto despreciable. Y la forrada de valorar lo que tengo, con todo respeto, me la paso por el orto. A mí no me alivia tener un plato de comida todas las noches cuando sé que hay pibes que no van a cenar. De qué me sirve ver a mi viejo deslomarse laburando y ahorrar cuatro meses para poder reemplazar las cañerías del baño, cuando su jefe hace negocios recontra turbios y cambia de auto dos veces por año. A mamá le liquidaron mal la jubilación docente y ahora tiene que ir hasta La Plata todos los meses a reclamar (tan solo) lo que le corresponde. Cande quiere ser jugadora de hockey y la rompe, pero el entrenador le dijo que le va a ser muy complicado llegar porque no tenemos apellido. Porque González no es un apellido. Fernández Etchemendi, Drachenblut o Blanchett, sí. En la práctica, no valemos lo mismo.

Es todo tan injusto, Sara. Está todo tan mal. No hay justicia por ningún lado. Te matan por un celular, te violan porque pueden. Hacer las cosas bien no te garantiza nada. El karma funciona solo para lo negativo.

Vivir es como que te obliguen a ver una película horrible.
Es eso.
No aguanto más.
No sé por qué no me morí. No sé qué clase de castigo estoy cumpliendo.

Es tanto el egoísmo de los que te quieren que te retienen acá, ¿para qué? ¿Por qué querés que alguien se quede en un lugar en donde la pasa mal?

Te dejo que mamá se movió y temo que se despierte y me tenga que fumar otro discurso sobre lo maravillosa que es la vida.

Fran.
(Respondeme de madrugada que no duermo)

*****

Fran, es hora de que crezcas. Yo te amo con el alma y voy a estar siempre que me necesites, pero no podés evadir tus problemas intentando suicidarte. Te negás a recibir ayuda de psicólogos y psiquiatras, te encerrás a llorar. Si te quisieras morir de verdad, ya te habrías muerto. Eso lo sabemos las dos, por duro que suene. Estoy cansada de que todos te traten como frágil. Estás grande y sos fuerte, por más depresión que te invada. Esto por favor no lo tomes como ataque, te lo digo con mi amor entero, mi amor todo, que sabés que es tuyo. Imaginate que si cada uno que está sufriendo o no tiene ganas de levantarse a la mañana o se siente compungido por el mundo de mierda en el que vivimos se quitara la vida, la población mundial no llegaría a las diez mil personas. Ya sé que el resto no te importa, te importamos los de adentro, pero es para que entiendas, o intentes entender, que hay muchísimas más opciones que no son ni estar así de angustiada ni morir.

A nadie le gusta que le listen el inventario de todas las cosas fantásticas que tiene. Techo, comida, familia, amigos, educación. Esa lista lo único que hace es meter presión y frustración. ¿Cómo es que tengo todo esto y no estoy bien? Bueno, es que hay un trillón de factores que los que hacen esas listas de mierda dejan afuera. Si te aflige que haya gente que no tiene para comer, vayamos a repartir platos calientes de noche, yo le pido al tarta que nos acompañe que “solas” es peligroso. Lo que me lleva a otro punto: te roban y te violan y te matan cada vez con más, digamos, soltura. Porque pueden, sí, como bien decís, pero también porque todavía queda muchísima pelea por dar. Así que te pido que no te bajes. Que si no lo hacés por vos lo hagas por los y las que vienen. Es difícil luchar en nombre de alguien que no conocés; pero mucho peor es dejar de hacerlo sólo por eso.

Tenés que aprender a tolerar la frustración. Ya van a llegar las buenas. Acordate de que en su momento estuvieron. La vida es así, todo es circunstancia. Por eso no hay que dar nada por sentado.

¿Qué te gusta hacer? ¿Qué te distrae del malestar?
A mi, por ejemplo, tener las uñas prolijas me calma. Es una pelotudez, pero te juro que me hace bien. Odio hacer ejercicio pero cuando termino me siento plena, realizada, contenta por haber hecho algo por mí. Ni hablar de las vacaciones, ¿no querés que nos vayamos dos o tres días a algún lado vos y yo? Te invito. Confío en que confías en mí y que sabés que no te voy a tener presa, pero con la condición de que conmigo seas vos. Vos-vos, la que se aplaude los chistes malos que hace y se ríe antes de terminarlos, vos mi cómplice, no vos mi susto.

Sé que por ahí suena a que bastardeo la situación. Quizá sea porque quiero creer que fue un episodio aislado y ya pasó. Quizá porque no me animo a creer que nunca fui capaz de hacerte feliz.

Te amo. No me dejes afuera de tu vida.

Sara

*****

Tía, realmente me quise morir, no juegues con eso porque yo no lo hago. Tomé tantas pastillas que no me entraban en la boca. Si me “encontraron a tiempo” y “mi cuerpo es muy fuerte” fue porque tengo mala suerte, no te vayas a creer.

No estoy deprimida, tengo un punto. No pedí nacer y puedo terminar con mi vida cuando quiera, si la naturaleza nos dio estas circunstancias fue para que podamos elegir. Y yo la paso mal. Y es muy egoísta que te quieran rellenando una foto familiar pero no entiendan que no podés más. Y yo no puedo más. No me da el cuerpo para tanta tristeza.

Para poder ayudar al resto tenés que estar entero, cualquier caridad requiere de un mínimo de amor propio y esperanza, factores muy por fuera de mí en este momento.

Haber fallado y que todos me quieran hacer sentir bien me hace sentir peor. Mucho peor.

Nada tiene sentido.

*****

Tía, acá estoy. Sí, a vos te voy a contar la verdad:
En la madrugada terminé de escribirte y me escapé, me fui para las vías del tren. Mientras esperaba que pasara el primero del día, se me acercó una perrita muy chiquita (me entraba en la palma de la mano) que se venía arrastrando porque tenía una patita lastimada. Estaba sola, pobrecita. Lloraba, temblaba, parecía abandonada. Me dio mucha tristeza así que volví para casa con ella. A mis viejos les dije que había ido a caminar por el barrio y la encontré en una caja en la esquina. No saben lo de las vías, no les digas.

A la mañana la llevamos al veterinario y papá me dejó quedármela. No sabés lo que es, toda blanquita y en el ojo derecho tiene una mancha marrón. Raza perro, hermosa. Después le saco una foto y te la mando porque si la suelto se pone a llorar, la tuve todo el día a upa, bajó para comer y hacer sus necesidades. Ahora duerme sobre mi panza.

El resto sigue todo igual, nada cambió.

Ah, le puse Salvadora.

*****

Mamita, ¡qué lindo que te hayas cruzado con Salvadora! Va a sonar tonto y forzado, pero realmente se te lee distinto. ¿Cómo está de la patita? ¿La puedo ir a conocer? Llevémosla a tomar un helado con nosotras al lugar de las paletas coquetas que te gusta.

Intenté llamarte al celular al par de días de haberte escrito y me atendió Faby mientras pasaba la aspiradora. No escuché nada, obviamente, pero ¿¡qué es eso de que jueguen a Gran Hermano con vos!? Tremendo. Hoy a la tarde voy a pasar a ver si pueden todos aflojar un poco.

No estoy jugando. Estoy intentando acercarme a vos y desdramatizar que querés quitarte la vida, o que quisiste. No es fácil para nadie y no hay forma, realmente no la hay, de apagar la culpa que sentimos. Una culpa, no sé, flúo. No sé cómo hacer para que no te sientas mal con vos, conmigo, con todo. El encierro en eso ayuda poco, pero si se descuidan te escapás a las vías. Entonces yo trato de sacarte una sonrisa, de distraerte, de que sepas que no importa que vos no te quieras porque yo te quiero por vos, por mí y por todos.

No bajes los brazos. Además de una gran persona sos muy inteligente. Tenés que vivir con el mal de saber que todo es una mierda. Tu cableado mental es impecable. Claro, terrenal, realista. No se lo deseo a nadie.

Tampoco digo que la vida tenga que ser aguantar. Digo, creo, que sobrevivir tiene más que ver con distraerse que otra cosa. Si estamos de paso, que sea de paseo.

(Y bellísima. Sos bellísima.)

Hoy a la tarde voy llueva, nieve o esté a dieta. Sí estoy intentando de vuelta. Tu mamá ya me dijo que vos adelgazaste una barbaridad. No me vendría mal una semanita en pozo depresivo.
MENTIIIIRA

Quiero ver a la perrita y que salgamos las tres. Basta de estar en tu habitación. Y además muero por un helado.

Besos reina mía

*****

Me dijo mamá que estuviste por casa y te contó lo de la despensa. Le estoy dando una mano a Celia todas las tardes y de paso me hago unos pesos. Papá me dijo que si ahorro, en el verano podemos llevar a Salvita a conocer el mar; e imaginármela corriendo por la orilla me gustó. De la patita está mucho mejor, ya casi no renguea. El veterinario me había dicho que era probable que se la tuvieran que amputar, pero se recuperó y está imparable. Celia me deja tenerla y las clientas se vuelven locas cuando la ven, ella les hace fiesta a todas, le encanta la atención.

Sigo pensando lo mismo y cada mañana es un nuevo desafío, pero tipo ocho la perra empieza a chuparme la cara para que le abra la puerta del patio y eso me obliga a levantarme, por lo que empecé a dormirme más temprano. Se pone muy densa cuando estoy en la cama, no le gusta, me aparece con la correa en la boca para que la saque a pasar.

Estoy tratando de tomarme la vida un día a la vez. Pensar en el futuro me agobia, me deprime. Pero si me concentro en el hoy, se me hace menos terrible la realidad. Y cuando empiezo a caer, Salvita hace alguna travesura y eso me distrae. El otro día se metió en el cajón de las bombachas y salió corriendo con una tanga de encaje enganchada en el cuello, no podíamos parar de reírnos.

Vayamos a tomar un helado, sí, ¿el sábado a la tarde podés?

¿Estás gorda? Me di cuenta de que estoy tan concentrada en mi tristeza que perdí perspectiva de lo que está sucediendo a mi alrededor.

Te quiero mucho, tía.

Gracias por todo.

*****

De abajo para arriba:
-Sí, estoy gorda. Culpo al invierno.
-Obvio, sábado a la tarde reina. Vos, yo, Salvi, granizado de chocolate y dulce de leche con pedacitos de dulce de leche bañados en dulce de leche y pepitas de dulce de leche.
-Ojo con las bombachas que los perritos tienden a destrozarlas, les gustan esos olores.
-Un día a la vez me parece una gran manera de tomarte las cosas, sobre todo porque sobre el futuro no podés hacer más que intentar ser feliz hoy y esperar que esa sensación se prolongue sin mayores complicaciones. Si algún día te agobiás y podés, me llamás y nos vamos a dar una vuelta. Nada de hundirse en el propio mar que, si uno así lo quiere, puede tener la vastedad y el peligro de una pelopincho.
-Abrigate cuando la pasees.
-Si no llegás con la plata de la despensa, aunque estoy segura de que sí porque pasé y Celia está al borde de iniciar los trámites de adopción tuya, me decís y te ayudo. Con esto, con aquello, con cuidar a la perra, con lo que vos quieras. Teneme, contá conmigo, te lo digo de verdad, te lo pido por favor.

Te amo fran, sos mi reina,
Sari

 


Nuestro primer libro se consigue ACÁ.

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6 Comentarios

  1. Una seguidora más

    “Tenés que vivir con el mal de saber que todo es una mierda. Tu cableado mental es impecable. Claro, terrenal, realista. No se lo deseo a nadie.”

    Lloré, gracias. Es algo bueno por más ilógico que suene.

    Nada, son increíbles.

  2. Agustina

    Lloré mucho, el mundo necesita personas como Sara. Me encanta leerlas. Lo digo siempre pero no importa: aguante nomeolvidedevos ❤️
    ‘No importa que vos no te quieras porque yo te quiero por vos, por mí y por todos’

  3. Guille

    Yo lo titularia “Las inefables ventajas de tener un perro”

  4. Ana Rosa Cantiello

    Maravilloso!! Qué tristeza tan grande que alguien joven se quiera morir porque el mundo de los adultos es una mierda. Es verdad lo que dice Sara: la culpa nos agobia a todos, por no poder hacer feliz a una joven que en apariencia, lo tiene todo.
    Como siempre, geniales.

  5. Chini

    Hermosísimo, los animales nos salvan <3

  6. Luly

    Pienso y pienso que ponerles y no me entiendo la cabeza para plasmar todo lo que me hacen sentir con cada historia..
    Gracias! Es lo único que me sale jajaja
    Impecable siempre..💖

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