Dolores & Margarita

A quien corresponda (y ojalá seas vos, Margarita),

Primero, es necesario que me presente: mi nombre es Dolores Emilia Fuentes, tengo treinta y cinco años y vivo en el barrio de Olivos, Ciudad de Buenos Aires. Soy hija de Dolores Inés Fuentes y Oscar Julio Pérez; aunque mi padre me abandonó a horas de nacer y mi madre falleció antes de que cumpliera los cinco. Estoy buscando a Margarita Lanares, ojalá seas vos que estás sosteniendo esta hoja de papel porque llegar hasta tu puerta implicó un enorme esfuerzo y espero que valga la pena.

Segundo, es necesario que te cuente mi historia: mi madre se escapó de la casa de sus padres persiguiendo a su “gran amor”, se mudó con él a una zona muy humilde en el barrio de Barracas y quedó embarazada cuando todavía no había cumplido la mayoría de edad. El “hombre de su vida” no tuvo el valor para afrontar mi llegada y desapareció. Mamá hizo todo lo que pudo para darme una vida digna a pesar de sus carencias, pero enfermó y al poco tiempo murió. Antes de partir, firmó los papeles y mi custodia pasó a estar en manos de Margarita, la vecina. Viví con ella los casi seis años más hermosos de mi infancia hasta que mis abuelos (que se codean con el poder) recordaron que existía, pelearon por mi custodia y no tuve más remedio que mudarme con ellos a Olivos. No me permitieron volver a ver a esta mujer tan cálida y maravillosa.

Tercero, es necesario que te cuente cómo llegué acá: el martes regresé a la antigua casa de Margarita en Barracas, donde me cobijó en mi infancia. Enzo (el de la ferretería de la esquina) me contó que se había casado en segundas nupcias y mudado a la localidad de Sumampa, Departamento de Quebrachos, Santiago del Estero; y me dio un número de teléfono. Cuando llamé, un señor de voz grave me explicó de mala manera que no conocía a ninguna Margarita. Volví a lo de Enzo, me dijo que era imposible porque él había hablado con ella varias veces y me aseguró que estaba ahí. No tuve otra opción que viajar para develar el enigma. Como tenía un teléfono pero ninguna dirección, me fui hasta la Municipalidad de Sumampa para averiguar. La recepcionista la conocía, cosa que daba por descontada ya que el lugar tiene poco más de cinco mil habitantes. Por lo bajo me contó que el marido le pegaba así que un día se fue y jamás volvió. No supo decirme dónde pero el rumor era que estaba en Bahía Blanca, de donde es oriunda ella y toda su familia.

Ayer a la noche llegué a la terminal de Bahía Blanca, fui a un locutorio y busqué en la guía telefónica la dirección. Me tomé un taxi, di con el destino y golpeé la puerta pero nadie me atendió; así que me fui a dormir al hotel que está a dos cuadras. Hoy estuve todo el día sentada en el umbral, golpeando y palmeando, esperando que alguien me abra la puerta o llegue de repente. La casa está vacía, mis expectativas hacen juego.

Ya tengo que volver porque hoy es mi último día de vacaciones, mañana es lunes y regreso al trabajo; pero quería dejar constancia de que estuve acá, con el enorme deseo de que la Margarita que busco responda esta carta a la dirección que escribo en el sobre.

Sin más que todas las esperanzas del mundo,
Dolores.

*****

Dolores, ¿cómo estás? Interrumpo el encanto de lo manuscrito porque como ahora los datos de todos están al alcance del cursor, pude averiguar tu mail. Espero que google y mis intenciones se hayan cruzado bien. Mi nombre es Florencia. Soy la ahijada de Margarita. Efectivamente, vivimos acá, donde dejaste la carta. Pasamos las últimas tres noches en el Hospital Militar porque Madrina tuvo unos episodios de neumonía y la dejaron en observación porque no paraba de toser. Ahora ya volvimos, pero entiendo que te fuiste.

Madrina se acuerda perfecto de vos. Es raro, porque tiene alzheimer. Sé que te recuerda porque cuando le hablé de vos y de tu carta me contó dos o tres cosas muy puntuales (sobre lo que te decía de San Lorenzo y sobre que te hacía puré a cualquier hora del día, porque te encantaba). Después vuelve al vacío. Me resulta difícil verla así, con los ojos perdidos, se nota que está intentando pensar en lo que conoce para aferrarse. Es como si los saberes se le esfumaran. La entristece, la enerva, a veces se pone a llorar porque es joven. Así dice ella “ya no quiero ser joven, no quiero estar enferma ni ser joven”. Vos que la conocés sabés que toda la vida fue muy coqueta y chispa; y casi siempre se olvida que olvida, pero cuando no, se deprime.

Nosotras no nos conocimos pero supe de vos por la familia y porque Madrina sufrió una barbaridad cuando te llevaron. Hasta hace no mucho, para todas las navidades hacía el budín de limón y amapola llamado Doli. Decía que te lo hacía a vos de chica y te volvías loca de alegría, jugaban a que era un lujo, un postre de lujo que servían en el programa de televisión que vos conducías. Contó que así lograba que comieras todo, jugando a la tele.

Los olvidos comenzaron hace un poco menos de 3 años. Al principio con cuestiones menores, después con datos duros de toda la vida y finalmente lagunas inmensas y pasajeras. Nos reconoce, sólo que se la pasa inventando cosas que no pasaron. Se nos hizo costumbre llevarle el apunte, los médicos dicen que puede que sea mejor así no siente que no sabe o que está diciendo pavadas; pero que también la ayudemos a ejercitar lo básico en paralelo.

En este mail te voy a adjuntar una nota de voz de ella mandándote saludos, como para que sepas que Madrina sigue siendo como siempre fue. Nosotras no podemos viajar, no por su salud, ella de ánimo (salvo contados ataquecitos) está bien; pero se nos complica con la casa y con la plata. Si pudieras mandarle un audio o un video vos para su cumpleaños, el 23 de este mes, estoy segura de que le encantaría.

Un gusto hablarte, Dolores.
Espero tener noticias tuyas pronto, me alegra sentirte bien. A las dos.

Cariños,
Florencia

*****

Florencia,
Adjunto un audio para Margarita. Voy a usar la escritura como medio de comunicación casi exclusivo porque tengo la voz tan cautivada por la emoción que decir esas tres palabras me tomó más de veinte intentos. Me quiebro, lloro, respiro de forma entrecortada. No quiero que me escuche así, repleta de congoja, verbalizando una tristeza que por fin puedo depurar después de tantos años.

Por favor, leele esto. No sé qué podrá entender, pero vamos a intentarlo:

Mamita querida, ¿cómo estás? Lamento que la salud te esté presentando batalla, pero siempre fuiste una mujer fuerte, muy fuerte. Un ejemplo de mujer. Recuerdo que cuando era chica temía que vos enfermaras porque estábamos las dos solas y me hubiera sido difícil cuidarte, pero en seis años no sufriste ni un resfrío. Creo que tenerme a cargo te obligaba a estar sana, uno se mantiene bien por uno y mejor por los otros.

Te extraño, mamita. Te extraño mucho. Conozco todas las formas de extrañarte. Tengo un hueco en el corazón que trato de revocar con un engrudo de distracciones pero se cae y lo deja más al descubierto que antes.

Cuando mis abuelos me llevaron a vivir con ellos, me prohibieron hablarte. Ya lo sabías, pero lo subrayo porque quiero desprenderme de lo que me obligaron a hacerte. Yo era muy chica o ingenua, es lo mismo. Tenían miedo de que siga los pasos de mi otra mamá, su hija, y me escape. Sitiaron mi vida con estímulos para mantenerme entretenida y que aprenda a quererlos. Los primeros años no fueron más que dos extraños que me habían robado de los brazos de mi segunda mamá, pero a medida que empezó a pasar el tiempo (y el lavado de cabeza comenzaba a surgir efecto) los empecé a considerar familia. La última vez que pregunté por vos fue cuando cumplí catorce años. Nadie quiso responderme pero al mes me llevaron a conocer Disney. Supieron comprar mi amor y así aprendí a callarme. Me obligué a desentenderme de mi necesidad constante de abrazarte. Encontré la forma de arrancarte de mis recuerdos, te reemplacé por cualquier cosa costosa que me proponían.

Estoy muy arrepentida pero no puedo decir que me sienta culpable. La psicóloga me enseñó a no sentir culpa, sobre todo después de la vez que me quise suicidar. Yo era chica y ellos unos desconsiderados. Tampoco los puedo culpar, ya habían perdido una hija. Nadie puede culpar a nadie pero yo misma tuve que pegar mis propios platos, y ni siquiera los había roto. En fin. Trato de esquivar pensamientos tristes para no chocarme tan de lleno contra la realidad.

Te busqué recién ahora porque hace poco tiempo quedé embarazada y lo perdí. Fueron solo cuatro las semanas que supe y puede disfrutar de estar gestando un bebé, por lo que el golpe no fue tan duro, pero dolió. Ahí se me cayó la venda de los ojos. No pude evitar pensar en que si para mí había sido tan difícil, perderme te debe haber dolido en cada fibra del cuerpo. Más por el modo, más por la forma.

Me acuerdo de todo, Margarita. De lo de San Lorenzo, del puré, del budín Doli, de todo lo que tenías que hacer para que yo comiera. También me acuerdo de las clases de costura, de las noches de verano en las que nos acostábamos en tu cama y veíamos la novela, de la vez que conseguiste otra casa para limpiar porque querías ahorrar y llevarme a conocer el mar. Qué hermosas vacaciones en Mar del Plata tuvimos, mamá. Dejame decirte mamá, necesito decirte mamá.
Te amo tanto como la vez que te lo dibujé con un fibrón en la heladera y te enojaste.

Florencia, lo próximo es para vos:
Me gustaría viajar para su cumpleaños, 23 cae martes pero quizá puedo ir el fin de semana. ¿Hay posibilidad? ¿Su salud lo permite?

Avisame,
Dolores.

*****

Aquí te transcribo lo que me dice:

Decile a Doli que la extraño mucho y que ya no puedo cocinar como antes. Quiero saber si tuvo hermanos. Ella quería tener hermanos e hijos, ¿sabés si tuvo hijos vos? ¿Y los tuyos? ¿Tus hijos? Que vengan todos para mi cumpleaños así nos sacamos una foto familiar, que tengo un marco sin estrenar en la mesa de luz que tiene una pareja que vino en el marco, pero no sé quiénes son yo, imaginate, con esto que tengo en la cabeza no sé quién es nadie. Igual ustedes sí, cómo me voy a olvidar de ustedes. Si algún día, Florcita, sentís que me olvido de ustedes, sacame de casa. Llevame a un geriátrico, tengan paz. No se merecen eso. Igual no me voy a olvidar de ustedes, quiero que me sigan haciendo renegar cuando se pelean pero también quiero que dejen de pelear. Es que realmente no soporto el griterío. Vos sabés cómo me han gritado a mí, Doli no lo sabe, por eso quiero verla, porque me hace acordar a los años en que todo estaba bien. Se fue y el sol cayó. No me dejen en un geriátrico, eh. Mirá lo joven que estoy todavía. Puedo bailar, mirá. Grabalo, grabame bailando que yo bailaba muy bien en mis años mozos.

Dolores, aquí Florencia. Si pudieras venir, nos encantaría. Madrina estaría inmensamente feliz de verte. ¿Tenés fotos de tu infancia con ella? Porque acá no quedó nada, cuando nos vinimos para Bahía perdimos tres cuartos de los recuerdos tangibles. Una pena porque son buen estímulo para ella. Si podés y tenés fotos, tráenos algunas copias, por favor. Nosotros vamos a cenar el martes a la noche con mis primos de acá, pero somos pocos, si finalmente llegás el finde nos organizamos para armar una merienda linda y con muchas cosas dulces.

Te advierto, madrina se ve bien pero no es fácil sostener una conversación, a veces hasta se vuelve doloroso. Sus olvidos no son fuertes, son más bien simpáticos, pero son tan frecuentes que el resultado total de la charla siempre deja un sabor amargo. Hay que poner mucho de uno, tu mejor versión. Traé anécdotas y todo lo que creas que puede ejercitar su cerebro.

La dirección ya la tenés, si querés avisame cuando llegás a la terminal y le digo a primo que te busque.

Besos y muchas gracias por el amor,
Florencia

*****

Florencia,
Primero, te quiero agradecer por tu buena voluntad. Estás haciendo posible el reencuentro y no es para nada menor. En enorme. No sabés todo lo que significa para mí, no lo podrías imaginar. Lloro casi constantemente. Sufro de insomnio y cuando logro dormirme, tengo pesadillas. Es mucho lo que acumulé y estar tan cerca de reunirme con mi Margarita me colma de emociones. Tengo miedo. Paso de la alegría a la tristeza sin matizar, me da pánico que algo salga mal. No me caracterizo por ser una persona con suerte. La psicóloga dice que no diga así, pero es verdad. Lo triste es que no me acostumbro al fracaso pero a esta altura tampoco tengo esperanzas, vivo en un gris horrible. Mi cabeza trabaja horas extra y después me las cobra.

Me pregunto si sus manos seguirán teniendo ese calor, si seguirá oliendo a jazmines, si me reconocerá. Me corté el pelo como solía hacerlo ella, carré con flequillo. No creo que sirva pero ojalá.

Llego a Bahía Blanca el sábado 27 a las 06:15 AM. No es necesario que me vayan a buscar, me voy a alojar en el mismo hotel que te mencioné en la carta que pasé por debajo de la puerta, conozco el camino. No quiero molestar. Si podés organizar esa merienda familiar, sería hermoso.

Tengo una sola foto muchas veces. La encontré adentro de un libro para colorear apenas entré por primera vez a la casa de mis abuelos. Nos la sacaron en un acto escolar, estoy disfrazada de nube haciendo cara rara y ella parada detrás, sonriendo y apoyando sus manos sobre mis hombros. Una noche soñé que perdía la imagen así que al otro día hice veinte copias. Las llevo.

De conversaciones dolorosas y difíciles de sostener estoy curtida. Un olvido involuntario lo tiene cualquiera, lo terrible es cuando te obligan a olvidar.

No me quiero extender mucho más,
Nos estamos viendo pronto,

Dolores.

*****

“Doli, ¡qué bonita estás! Volvé rápido, volvé todos los años. La próxima traé a tus hijos, tuviste ¿no? Yo estoy mucho mejor, me dio una inyección de energía verte. Ahora pienso que quizá nunca te tuve que haber dejado ir, ¿cómo no nos escapamos? Yo me vine acá a Bahía de grande ya y me empecé a olvidar de todo. Creo que es porque dolía. Acá mi ahijada me tiene como una reina, habrás visto. La familia, la mía, es de roble. Y por eso sé que voy a vivir bien muchos años más. Así que te espero. Y las navidades también. Con el amor de siempre y para toda la vida tuya, querida Doli, Margarita.”

Yo, por mi parte, no puedo agregar mucho más. Hace tiempo que no veía a madrina así de rimbombante, la vi feliz. Por eso nomás ya estoy en deuda con vos. Así que lo que quieras o necesitas en lo que te pueda ayudar, por favor avisame. Te esperamos cuando quieras. Te mando otro video, está entusiasmada con Despacito, mi primo en cualquier momento se mata.

Besos, Dolores, qué gran persona que conoció madrina, qué suerte que te tuvo y que te tenemos.

Florencia

*****

Florencia,
Sigo llorando, no puedo parar. Qué vergüenza que me hayan visto la cara así de desfigurada por las lágrimas. Estoy reparando tanta historia que ya no me entra más emoción en el cuerpo. Gracias. Si pudiera, les daría mi vida. Y qué lindo que hayas visto a Margarita así, eso decora mi enorme felicidad.

Voy a volver pronto con mi marido, lo prometo. No sé por qué mamá insiste con el tema de los hijos, la única vez que quedé embarazada lo perdí, ya se lo expliqué. Debe ser parte de la enfermedad, una tara de la memoria que no actualiza esa información. Vaya uno a saber las conexiones que hace su cerebro añejado por el paso del tiempo.

Te adjunto un video, ayer volví a la casa de Barracas y grabé algunas imágenes para que vea cómo está todo ahora. Al final hay un saludo de Enzo. Que lo vea, seguramente la conmueva tanto como a mí.

Esto recién empieza, les mando un abrazo enorme.
Dolores.

*****

Florencia,
A dos semanas de mi correo anterior tengo que retractarme: decile a mamá que la que tiene que actualizar la información soy yo y que la próxima le llevo a Victoria o Jerónimo pero en la panza. ¿Cómo lo sabía?

¡Se agranda la familia! El próximo jueves saco los pasajes, te escribo cuando los tenga.

Abrazos por doquier.
Dolores.

 


El libro que reúne lo mejor de nuestro primer año se consigue ACÁ.

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16 Comentarios

  1. Candela

    Tengo que hacer fuerza para no romper en llanto en el medio de la oficina. Gracias chicas.

  2. palix

    Ay chicas!!!!!!!!!!!!
    Qué lindo es leerlas lpm!!!
    Son mil emociones atravesando el cuerpo… qué placer.
    Gracias por el pan de cada martes, LAS QUIERO!

  3. Marcela (@marcexcba)

    Me encantó, preciosa historia. El amor es todo lo que tenemos, qué difícil es no olvidarse a veces.

  4. Agustina

    No puedo dejar de llorar. Es tan lindo todo lo que generan ❤️

  5. Ayelén

    Hermosa historia! ❤
    Como cada martes, es un placer leerlas!

  6. Javier

    Que linda lectura, imposible que los ojos no se nublen de lágrimas.

  7. Maia

    Lo llore entero.
    Gracias, fue hermoso. 💛

  8. Belén

    Antes de terminar de leerlo mi mente ya me anticipaba el desenlace. Y cuando lo leí, me recorrió un escalofrío el cuerpo.
    Como hacen ? Hacen magia con las palabras !
    Espero ansiosa el próximo martes, como siempre !

  9. Daniela

    Cada martes es un placer leerlas, cada palabra cargada de emociones. Bello, siempre 🙂

  10. Juli

    Son una belleza escribiendo. Imposible no dejar salir las lágrimas. Son excelentes.

  11. Rocio

    Gracias por esta historia tan hermosa ❤️

  12. Ana Rosa Cantiello

    Al comienzo los ojos se nublaron, pero conforme fui avanzando en la lectura, rompí en llanto, sin poder parar.
    Recién ahora, se afloja el nudo de mi garganta.
    Son maravillosas, ¿cómo lo logran?
    Las vuelvo a felicitar y a decirles que ya espero el próximo martes, para tener el enorme placer de leerlas.

  13. Majo

    Chicas son magia pura.

  14. Valeria

    Chicas!! No me pueden hacer llorar así en el colectivo!!! Son geniales 💜

  15. Cuantas emociones que tiene ese intercambio, cuanto que se cuenta.

  16. Guido

    Qué bonita bocanada de aire fresco.
    Ya tengo mi libro, chicas. No puedo esperar al fin de semana para devorarlo.

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