No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Esteban & Julia

Esteban, disculpame la irrupción. Busqué tu mail en el sitio de la firma porque no logro dar con vos por teléfono y necesito hablarte. Sé que las cosas se enfriaron y también que nunca tuvimos esa conexión que creo que los dos alguna vez conocimos, así no fuera entre nosotros. Por eso te alejaste y no te lo reprocho, fue sano, fue una buena decisión. Vos sos padre, yo soy madre. Supongo que Claudia nos presentó para que pasarámos el rato no solos. Las personas en pareja tienen una idea fija y es que los solos somos infelices. Yo lo pensaba antes de enviudar.

Estuvo bien lo que fue y está bien así.

Todo este preludio es para decirte que no te escribo para buscarte, para volver a vernos. Pero tengo que decirte lo siguiente: tengo un atraso, Esteban. No, ni siquiera. Estoy embarazada. No sé cómo pasó. Yo ya tengo 43, mi hijo mayor acaba de empezar el cbc, estoy muy angustiada con la situación.

Mi cabeza piensa más rápido de lo que puedo tipear. La idea de un aborto me hace doler la panza. Cuando falleció Juan Cruz supe que ya no iba a formar otra familia porque una parte de mí se había ido con él. Lo perdí muy joven, tuve que juntar mis pedacitos y hacerlos encajar en donde no iban para seguir adelante. Y ahora me veo en esta situación con vos, que sos un buen tipo pero a la vez un completo extraño. Y un encuentro para matar la soledad me dejó, nos dejó acá parados. Nunca nos quisimos volver a ver porque contra todo pronóstico, estamos bien solos; entonces te lo tengo que contar por mail.

Por favor, comunicate conmigo.
Realmente no sé qué hacer ni cómo seguir.

Julia.


Hola, Julia. Cambié mi número de teléfono, de todos modos conservemos este medio para comunicarnos.
La noticia me cae como un balde de agua helada. Un test de embarazo positivo es mucha información autocontenida. ¿Estás segura de que ese hijo es mío? No pretendo sonar hiriente, una mujer sin pareja estable tiene absoluta libertad para tener la cantidad de relaciones sexuales que desee, con quien desee, cuando desee. Por eso, porque respeto el libre albedrío, hago hincapié sobre el punto.

Supongamos que sí, que estás gestando un individuo con mis genes.

Seré completamente sincero: tener un hijo ahora está fuera de mis planes. Si el vientre fuera mío, ya lo hubiera abortado. Te invito a reconsiderar la opción, quizás el dolor de panza te lo genera el mismo embarazo. No tenemos la vida de dos adolescentes que un verano en la playa cometieron una negligencia, somos dos adultos y debemos actuar como tales. Los errores se enmiendan con decisiones firmes, no fáciles, firmes. Incluso entra en juego tu edad, estás poniendo en riesgo tu vida. No le encuentro ningún sentido lógico a continuar con esto.
Lo que tenés que hacer es eso, abortarlo. Conozco una clínica privada de excelencia en donde realizan el procedimiento de forma confidencial y estoy dispuesto a hacerme cargo de los gastos. Antes del fin de semana podrías sacarte el problema de encima. O de adentro.

Si la opción más coherente no termina de convencerte, te aclaro que no me voy a hacer cargo de la criatura. Vas a tener que presentar una acción legal y voy a hacer todo lo que tenga a mi alcance para dilatar el proceso hasta que te resulte tan frustrante que prefieras que crezca sin padre.

Acabo de volver a convivir con mi ex mujer, estamos plenos y felices. Ella me preguntó si durante nuestra separación había conocido a alguna mujer y se lo negué, cree que me mantuve sin tener relaciones en ese periodo. Me creyó. Todo volvió a la normalidad. Estoy con mi familia, como corresponde. No voy a manchar mi apellido por un polvo sin forro, ni se lo voy a regalar a nadie.

En cuanto me des el OK te mando los datos de la clínica.
Saludos,
Esteban.


Disculpá la demora, tuve que volver a mí para sentarme a responder.
Justamente, Esteban, somos dos adultos con conciencia de responsabilidad. Pero lo que más me llama la atención es que, teniendo hijos, pienses en esto y decidas negarle la paternidad a un chico. Digo: leer, digerir, cuestionar, y definir que preferís que un niño recorra todos sus logros, frustraciones, angustias y cambios sin un papá.

Dejá, Esteban. Ya pasaron meses. Supongo que tuviste miedo de que estuviera armando alguna estrategia para llevarte del cuello a Tribunales. No tengo ningún mapa y no sé por dónde conviene ir. No hay ninguna cruz roja encima de tu cara ni pretendo exprimir tu caja de seguridad hasta que sean bolitas magnéticas que pueda pegar en la heladera.
Y si lo tengo, si lo leo, no estás. Ni al derecho ni al revés ni en ningún extremo.

Es tuyo, no estuve con nadie más. Puedo pedirte una prueba de paternidad y resolver todo con un hisopo.

Voy a tener a este hijo y ni se te ocurra querer saber de él en algún momento. Entre sus hermanos y yo haremos todo para que sepa que familia es la que te quiere y te cuida, no solamente la que comparte tu sangre.
Voy a darle todo mi amor, no te creas.

Tomo este desafío como una forma de aprender a valorar las sorpresas, como una manera de que el miedo a lo inesperado no me haga olvidar quién soy, qué soy, de dónde vengo. Soy una buena persona, mujer y madre. Estoy orgullosa de poder con todo lo que puedo y de aceptar que con todo no se puede. La vida no te pone en frente nada con lo que no puedas lidiar.

Además, te soy honesta, toda tu clausura emocional me repugna. Mejor quedátela.

El día de mañana te vas a encontrar pensando en que hay alguien en el mundo que existe por vos, que está creciendo sin vos y te vas a preguntar si te necesita. Peor, te vas a dar cuenta de que vos lo necesitás. Lo vas a querer tener en brazos y va a ser tarde. Enseñarle a sumar y va a ser tarde. Comprarle un par de zapatillas de hace cinco talles.

Dejá, Esteban. No hablemos más.
Tengo un varón del que ocuparme.

Va a ser muy feliz sin vos, no te creas.


Hola, Julia. Mi nombre es Fermín Rodríguez y tengo 30 años. No me conocés, no te conozco. Llego a vos gracias a una intermediaria. No tengo mucho más que tu mail y un: “escribile a ella”.

Mi papá, Esteban Rodríguez, murió el sábado de un cáncer de pulmón que lo tuvo agonizando durante varios meses. El viernes a la noche, en terapia intensiva y con lo que le quedaba de aire, pudo decir: “hace 14 años tuve un hijo, hablá con Claudia.” Esas fueron sus últimas palabras.

Claudia no quiso darme información pero me aclaró que ella no tenía nada que ver y que vos eras su amiga, que tenía que hablar con vos.

Estos juegos de misterio no me gustan así que te pido por favor que si hay algo que yo deba saber, me lo digas. Estoy caminando por las paredes, por favor escribime en cuanto veas este correo. Es urgente. No entiendo nada, la confusión le gana a la tristeza, y mirá que ando juntando pedazos de mí por la casa.

Fermín.


Justo esta mañana, antes de leer tu mail, me subí al subte en Angel Gallardo y detrás mío subió un chico de, dijo, 15 años. Pedía para comer mientras contaba que la mamá se había muerto hace algunos años, que lo había maltratado y le robaba lo que él conseguía para comprar droga; y el papá los había abandonado hace más. “Cuiden mucho a sus hijos” decía mientras pelaba una banana que alguien que estaba sentado le convidó.

Me dejó tan tarada la situación que me pasé de Malabia e hice todo hasta el final del recorrido.

Fermín, soy la mamá de tu hermano Santiago. Tiene 14 años, los dientes chuecos, todas las remeras de Messi que se venden en el mercado y los cuidados para conmigo y sus hermanos más lindos que puedas imaginar.

Tu papá y yo salimos hace muchos años. Sucedió Santiago, en ese momento en su mínima expresión, y justo tus papás volvieron entonces él decidió priorizar ese proyecto.

Sufrí mucho al criar a Santi sola. Pero los chicos me hicieron el trabajo tanto más fácil que la angustia se erosionó sin que me diera cuenta. Curioso, quizá no tan, como la propiedad emergente ‘familia’ puede sacar a flote lo que sea.

Claudia me contó que tu papá murió y todavía no pude decírselo a Santiago. Él sabe la historia, al menos las partes importantes y menos complicadas de asimilar. Pero no sé cómo decirle que ya no va a poder conocer a su papá.

De más chico me preguntaba si le gustaba jugar al fútbol, si era de Boca y de qué trabajaba. Para ese entonces tu padre ya era un hombre más bien grande, con lo cual me pareció insensato volver a intentar una conexión. Supuse que no iba a querer saber nada, como no quiso saber nada hace 14 años.

Pero tu papá y el papá de Santi son, en desempeño, personas distintas. Incluso el hombre con el que salí hace 14 años y el papá de Santi lo son. Es sano saber separar.

Mi hijo sabe que existen Lucas y vos. Pero tengo entendido que Lucas vive afuera, ¿no?
En fin. Si querés, podemos concretar un encuentro. Yo creo que a mi Santi lo haría sentir muy querido. Eso es algo importantísimo para mí.

Si no querés o es mucho para vos, te voy a comprender. Lo que no quiero es que te acerques y después te esfumes. Estamos todos grandes como para tirar un fósforo sobre ese charco de nafta casi seca. Sufrir dos veces, no.

Mañana a la tarde, Sancho juega al fútbol en frente del Club Ciudad. Termina a las 7. Si querés, nos vemos ahí o nos encontramos nosotros un ratito antes para tomar un café.

Lamento mucho lo de tu padre. Sé que a pesar de haber visto solamente su gran espalda todo este tiempo, era un buen hombre.

Julia.


Julia, estoy intentando asimilar la información y mi cabeza es una licuadora. Esta mañana tuve terapia y la sesión terminó durando dos horas y media. No lo puedo creer, no lo puedo entender. Me siento parte de una mentira, de una puesta en escena, de una farsa. Mi viejo se la pasó dándome consejos de padre (mi Selena nació hace dos meses) y resulta que tuvo un pibe del que nunca se hizo cargo. Tengo tanto odio y preguntas que voy a explotar. ¿Por qué nunca nos dijo nada? Estoy en una pesadilla y no me puedo despertar.

Lamento lo que tuviste que atravesar pero me genera rechazo que hables de nosotros como si nos conocieras. Lucas vive en España y yo no puedo dejar de pensar en cada día de mi vida como si buscara pistas que no vi, señales evidentes que pasé por alto, indicios obvios que mi ingenuidad descartó por no querer creer.

No me cierra, nada me cierra. No entiendo. No sé qué sé, qué me ocultaron, todo me ocultaron.

Pienso en mi mamá, en cómo lloró frente al cajón, en cómo va a reaccionar cuando se entere de esto.

Quiero volver el tiempo atrás y obligarlo a que dé la cara. Lo odio por su cobardía. Lo extraño cada noche. Es mi papá.

Me siento parado en una avenida, lo que me pasa por al lado va muy rápido y no sé para dónde correr porque todo me puede chocar.

Sí, lo quiero conocer. Primero te quiero conocer a vos, después a él. Necesito respuestas.

Te encuentro en el café que está al lado del Club Ciudad a las seis.

Decime cómo sos. Perdoname si me estoy yendo de la línea. Tengo el cerebro en pausa.


Esto es difícil para los dos, Fermín. No me atrevería a hablar de más sobre ustedes. Sé lo de Lucas porque la segunda vez que nos vimos tu papá y yo, él venía de celebrar que le habían dado la visa a su hijo mayor.

Nos encontramos, si te parece, a las 5. Llevo una camisa floreada y la cabeza llena de rulos.

Te espero poco preparada, supongo que estaremos en igualdad de condiciones en ese sentido.

Julia.


Julia,
Llevo una camisa a cuadros y los mismos dientes chuecos que debe tener tu hijo.
A las 5, entonces.

Camino por las paredes de la ansiedad, o también conocido como Fermín.

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10 Comentarios

  1. Agustina.

    Increíble, ¡me encantó!
    Lo sentí tan real que fue como si hubiese estado ahí, de espectadora. Gracias por todo lo lindo que hacen cada martes, las quiero. 💙

  2. “Antes del fin de semana podrías sacarte el problema de encima. O de adentro.”

    Dudo que alguien que quiere convencer a alguien de realizarse un aborto tire ese “o de adentro”, por más que lo piense o sienta esa “frialdad” por el tema..

    lo de “sus últimas palabras” tampoco me gustó..

    lo de “de adentro” lo podemos discutir, el cliché de “sus últimas palabras” me parece que se podría haber evitado.

    Espero tomen estas críticas como constructivas o que, como segunda opción, ni siquiera las consideren jaja, van con la mejor onda, las leo todos los martes..

  3. Violeta

    Permitanme mandarlas a la puta que las parió, pendejas de mierda! Me hicieron llorar. Tengo hijos ya adolescentes de padre ausente. Y si bien no tuve que tomar esa desicion, pasados los cuarenta lo sopesé algunas veces y lo vivi en amigas. Perdón por el exabrupto, pero es tan expresivo nuestro abanico de puteadas que me parece que venían justo! Las leo con gran placer.

  4. Casflor

    ahh por favor!!! ya necesito saber que paso en ese encuentro. GRACIAS CHICASSSSS

  5. Me desagradó enormemente Estebán. Es incomprensible su incapacidad de no entender las emociones de Julia. Que demostró tener una enorme fuerza de voluntad.
    Fermín, hijo de Estebán, demostró tener buenas actitudes, ser muy diferente de su padre.
    Un abrazo a las dos.

  6. Me contuve las lágrimas porque estoy en el trabajo.
    Lo odié al sorete de Esteban.
    Lo adoro a Fermin y la banco a Julia hasta el fin del mundo.
    Se zarparon con esta, felicitaciones!

  7. Tan real, tan verísico…!! Qué maravilla, chicas, muchas gracias.

  8. cali

    “…toda tu clausura emocional me repugna. Mejor quedátela…”

    Estoy pasando por un momento que, aunque nada tiene que ver con esta historia, hace que me muera de ganas de regalarle esta frase a otro.
    Hay muchos Esteban en este mundo. Para compensar también muchas Julias.
    Son geniales. Las abrazo desde la web

  9. A mi también se me revolvió la panza de la ansiedad del encuentro, como le pasó a Fermin y a Julia.

  10. La acciones traen consecuencias y muchas deseadas y buscadas muchas no. Por ahí andan tambien las decisiones. Tambien hay veces que decidimos y hay a veces que deciden por nosotros.
    Intentar decidir buscando ser felices (en el corto y en el largo plazo) y no joderle la sopa al de al lado no es tarea sencilla. En eso andamos cada todos creo.
    El texto habla de todo eso y me parece que no da para miradas morales no?
    Sigo decidiendo leerlas siempre!
    Abrazo
    MartinS

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