No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Mes: octubre 2016

Benjamín & Yanina

Tiru tiru plin plin! Algo así hace tu iPhone cada vez que te llega un mail. A mi amiga Thais se le ocurrió el timbre con contestador, vos vas a la casa de alguien y si no está, le dejás un mensaje grabado. ¿El invento del siglo? Cómo saberlo. Señorita, tiene un correo electrónico. Bueno, QUIÉN LE DICE ASÍ.
Me reporto para hacerte unos comentarios, unos appetizers (amo esa palabra por lo pretenciosa, la escribo en cualquier lado). No sé cómo tocar el tema, sí la guitarra, pero este tema no es una canción. No te puedo seguir el ritmo.
¿Eh?
Le mostré una foto tuya a mi hermana, te quería conocer. Me dijo que sos re linda (ninguna novedad) y que la cartera que llevabas colgando del hombro cuesta $5000. Ahí me cayó un fichón. Fichita, fichata, fichotEEEPPPAAA.
Hago estos boluchistes para cortar con la tensión del tópico en cuestión. A ver, sería algo así: se empieza por lo bueno, sos toda genialidad y olor rico. Se termina por lo malo, no me da el cuero para bancar los trapos.
Mi pequeño sueldo de docente recién iniciado no me deja resto para mucho más que lo indispensable. Cuando sume antigüedad, cargos titulares y una sinfonía de etcéteras; seré tan millonario como el chocolatero que nos cuida desde el cielo de Miaaammmeee. Por ahora, la gaseosa es un lujo.
Un departamento a mi nombre, un auto y millas de viajes por el mundo para mí son todas aspiraciones inalcanzables que vos ya acumulaste. Está perfecto, no lo digo como un ataque, al contrario! Nadie debería avergonzarse por lo que tiene. Pasa que odio que siempre paguemos a medias, me encantaría invitarte pero nunca llego. Hasta me da vergüenza sacar la de débito mientras que el de al lado toma frula con la tarjeta de crédito gold black blue platinos y diamantes.
En los lugares a los que podría llevarte no encajás, por eso siempre te dejo elegir, pero se me está complicando la economía. Este primer mes estuvo súper, pero no podría repetirlo. Digamos que me excedí y cada minuto valió la pena, pero mi sueldo no me deja ser tan feliz. Ayer salimos con tus amigos y cuando dividieron la cuenta, me corrió un frío por la espalda que mamita querida. Ahora se viene tu cumple y… ¿qué te voy a regalar? ¿Una canción? Sí, bueno, pero no puedo empatarla con un buen par de zapatos.

Creo que estamos a tiempo de darle un final a esto copado que venimos generando. Antes de “formalizar”, de que pase mayores, de que nos enganchemos y sea todo drama por aquí, drama por allá. Hay un pedazo de mi orgullo masculino que está siendo pateado en el piso cada vez que te acepto la mitad de todo. Ya sé que es una regla patriarcal más boluda que el agua de los fideos, pero también es halagador invitar y regalar. Y, de verdad, no puedo seguir gastando así, ni siquiera la mitad. No otro mes, no para siempre.

Además ya me conociste las cinco camisas, a partir de ahora tengo que repetir hasta infinito punto rojísimo. Una es de 2003, no digas nada.
Yani, sos más lindisima vos. Hiciste todo bien. Perdoname.

Benja.


Si siempre me dejás elegir, dejame una vez más: no terminemos. A mí me encanta estar con vos. Vayamos a donde quieras o no vayamos a ningún lado. Yo salgo porque es lo que conozco, porque somos animales de costumbre, no porque me haga falta para ser feliz o siquiera me guste en particular.

No te exijas porque pensás que si no es con lujos no me tenés. (Y dame algo de crédito, además.)

Si no me banco la austeridad, prometo decirlo. Pero prefiero estar con vos en el sillón que con cualquiera en el bar de un hotel. Hoy, por lo menos.

Dejame elegir hoy por sobre quién sabe qué.
Dale.


Flitds flitds! Algo así hace mi Nokia 1100 cada vez que me llega un mail. Bueno, no es un Nokia 1100, peeero.

Qué cortita y concisa. Me gusta porque escribí un choclo de dos millones de líneas y con cuatro oraciones cerraste el sobre y lo mandaste por correo. En el Instituto siempre me decían que me pongo muy redundante y me las ingenio para decir lo mismo una y otra vez. Creo que ese es el error común de los que redactan sin formación, la redundancia. Bueno, qué tiene que ver. ¿Cómo que nadie me lo preguntó?

Acabo de escribir un párrafo que explicaba lo mismo que el de arriba y lo borré. Bracito haciendo fuerza.

Vos me gustás mucho y por eso tenemos que dejar de vernos, la frase ilógica más lógica que existe. Puedo ver un futuro para nosotros, un futuro 2016: que las salidas se transformen en noviazgo. (Lo del casamiento y los hijos no es que esté mal pero no entra en la categoría, lo dejamos para cuando proyectemos el futuro en 2020.)
No sos una piba más en mi vida. Pienso en vos un miércoles a las 3 de la tarde, por ejemplo. Pensar en alguien de día es mucho más que pensar en alguien de noche. ¿Y esta regla, Benjamín? La inventé recién, Benjamín. ¿Estás hablando solo, Benjamín? Jamás, Benjamín.

Bué. Nueve millones de palabras para decir nada, para obviar que nunca voy a poder ni siquiera empatarte en cuanto a lo económico y no quiero que te amoldes a mi estructura porque te merecés todo y más. Tu baño es más grande que mi departamento, por eso nunca te traje. En mi heladera hay medio limón a medio exprimir y uso el jabón más barato, ese que se quiebra al toque.
Ojo, no quiero dar lástima, todo lo que tengo es mío y me lo gané con mucho esfuerzo. Le doy besitos al medio limón, no te vayas a creer.

Yo te dejo elegir pero, por favor, pensalo. Es adaptarte a otro estilo de vida. ¿Eso se entiende? Tener que subir es mucho menos tedioso que bajar, regla no válida para las escaleras, sí para la escala social. Los espacios se achican, las comodidades empiezan a escasear, los problemas son otros. ¿Mirá si hago una salsa y te queda el olor a cebolla frita en el saquito blanco de volados que te pusiste el otro día? Sos, bah, te veo como una princesa. Esto es entre cursi y cosificador, pero tomalo para bien porque te lo digo embobado.

Digamos que quiero prevenir un chasco.

TE DOY VEINTICUATRO HORAS PARA PENSARLO.

Jajajaja! Nah, tranca. Besote, hermosa.

Benja.


Si vos te sentís incómodo o frustrado con la situación y cómo vivo, perfecto, lo entiendo y quedamos acá con buena onda y un par de carcajadas. Ahora, si estás suponiendo lo que me pasa, bastante atrevido. No pongas en mi cabeza pensamientos que no tuve. No proyectes.

Me hincha un poco las pelotas esto porque yo estoy re bien con vos. Asumiendo que había algo que decidir, que para mí no, ya decidí. Me molesta también porque soy más que una cartera cara y un teléfono de última generación. Y me molesta más que no lo veas.

Así que te toca a vos, que sos un príncipe a tu manera, como cada príncipe lo es a la suya. Vos sos un príncipe con billetera de velcro. Quizá el último en los siete reinos.

Te toca a vos, pichón.
Si te hace ruido, monofónico, con la cortina de south park, tilín tilín, plín trdsss; el ruido que sea, si te hace ruido dejamos las cosas como estaban hasta hace un mes.
Si no, basta de estos mails haciéndote cargo de lo que no pasó.

Beso.


En su momento te prometí decírtelo si me pasaba: no puedo con el cuentagotas, Benja. Necesito un poco más de vida afuera de tu livingcuartococina. Me siento la peor por pensar así. Todas las mañanas me concentro para que la balanza se incline para el lado de lo lindo que sos, tu forma de quererme, de mimarme; pero no puedo. Necesito salir un poco. Aunque sea un picnic, no sé, una picada.

Que pague yo te fastidia. Entonces te pregunto: ¿cómo hacemos?


Te entiendo más que nadie, Yani. Este cuentagotas que te frustra, a mí me hace sentir orgulloso. Soy el primero en la familia que se recibió de algo, mis hermanos ni siquiera terminaron el secundario. Los tres viven con mi mamá y laburan de lo que consiguen, yo pude independizarme en todos los sentidos.

No me gusta que me paguen porque lo que quiero lo consigo con mi propio esfuerzo. Miro sin pena todo lo que me gustaría y no puedo tener, no me desvela.

Además estuve pensando y la plata que ahorré para nuestras vacaciones se la quiero dar a mi mamá así arregla la humedad del techo de su pieza. No voy a estar cómodo en una playa sabiendo que a mi vieja se le puede venir el cielo raso encima en cualquier momento. Estoy acostumbrado a no tener vacaciones, no a sentirme culpable. Sé que era un plan que te tenía muy entusiasmada pero ahora mis prioridades son otras.

Vos sos hermosísima. Te merecés todo lo mejor, te lo vivo diciendo. Una manta en un parque con un paquete familiar de galletitas surtidas lo hacemos realidad cuando quieras, pero no creo que esa sea la cara de todo esto.

Ninguno va a cambiar. Ninguno debería. El chasco nos explotó.

Esta tarde paso por tu departamento así terminamos de hablar y te dejo tus cosas.

Perdóname por todo lo que haya que perdonar.
Benjamín.

Marcos & Alexia

Alexia, te juro pero te recontra juro que no me jode que me dejes por mail. Decímelo y listo, terminamos. Con la mejor, con el amor genuino de siempre, con lo que nos deseamos para bien.

No es una aclaración que se suela hacer pero veo que capaz estás,
digamos, distraída de nosotros. Y me parece recontra lógico. Hace un
mes que te fuiste a otro continente y te quedan un montón UN MONTÓN de
meses más. Amo que hayas viajado a especializarte en lo que te gusta,
me fascina tu empuje, tu seguridad al elegir, tu siempre salir jugando
para adelante; pero no sé cuánto podemos aguantar así.

No estoy tratando de cortarte yo, no estoy diluyendo lo que no puedo
decir con halagos que te quedan lindos y te quedan obvios, estoy
intentando contarte que me cuesta bocha pero sin que contarte que me
cuesta bocha te cague siquiera un minuto de tu experiencia.

Tu vida es tuya y yo soy un fanático de cómo la encarás. Yo siempre en
primera fila, vincha pancarta todo; pero siento que somos cada vez más
esos dos y menos novios. Ya no hay parte tuya que sea nuestra, amor.
Tardás en responderme mensajes como si hoy por hoy el huso horario
condicionara. Me retribuis uno de cada diez te amos, uno de cada cien
te extraños. Y viste que lo dicho sigue de largo, pero lo no dicho se
queda cortando el paso.

No sé, no quiero sacar conjeturas. Yo te amo, me gustaría visitarte
más adelante. Te extraño, mucho te extraño. A veces no pienso en vos y
me siento medio perdido. Es como que sé que si estoy pensando en vos,
bien, todo normal.

Me quedó un mail un poco triste. Perdoname, no era la intención. La
intención de cualquier cosa que digo y hago es que seas feliz.
Voy a intentar llamarte mañana a tus ocho y media.

Te amo,
Marcos.


Mrcs,
Tu mail me llegó rarísimo. O le diste al enter random o algo se descajetó en el camino, ¿lo escribiste desde el celu? Parece una poesía contemporánea. Bienvenida sea.
Ayer no te atendí porque estaba en una master class, yada yada yada, vi la perdida tardísimo.

Yo te amo y te extraño. Mucho, todo, siempre. No te quiero dejar y llevo el título de novia con el mismo orgullo que vos la camiseta de Boca cuando birra y tele. No estoy distraída, estoy distante por todo lo que se cae de maduro: océano de por medio, diferencia horaria, actividades miles, Australia que se te mete por los poros y el rompecabezas de trabajar y posgradear lejos de tu tierra linda, la de los cañoncitos con dulce de leche.

No quiero que estés triste, nos prometimos no soltar la cuerda y quiero que se mantenga lo más tensa posible en estos once meses que me faltan para terminar el año. Es mucho tiempo el que nos resta por extrañarnos pero va a pasar rápido, lo sé, lo prometo.

Por otro lado, no puedo darte más. No quiero vivir pendiente del celular, de tus llamados, de tu necesitad.
Siento que este es mi momento de libertad para salir de la cárcel del pasado y abrazar la vida con todo el cuerpo, más que merecido después de lo que me fumé durante mi infancia y adolescencia. Los padres que me tocaron no se los deseo a nadie. No me dejaban ir a cumpleaños infantiles, cualquier piyama party terminaba a la medianoche porque me pasaban a buscar, fui a bailar recién a los dieciocho y después de insistir dos meses. No podía usar escote, polleras cortas, maquillaje ni tomar alcohol… en el momento en el que todos viven la joda loca yo miraba películas en la soledad de mi habitación como un hongo a medio pudrir. Soñaba con tomarme un colectivo y no tener que ver a mi mamá en su camioneta en la puerta del colegio.

A medida que fui creciendo la situación se calmó, pero nunca dejaron de enloquecerme desde el discurso. Que debía recibirme en tal año, que las mujeres de bien hacen esto, que las inteligentes y lindas hacen esto otro. Soy cero rebelde por lo que padecí cada freno con angustia, resignación y buenas notas. No cargo con testículos y sin embargo tengo las bolas llenas, eso lograron.

No pretendo compararte con ellos pero sí ponerte en contexto. De ese potrero de reglas absurdas salí yo.
Ahora estoy en otro país, no tengo que rendirle cuentas a nadie, me valgo por mí misma. No quiero seguir sintiendo esa presión en la nuca de “tener que ser” lo que el otro espera de mí. No quiero vivir pendiente del celular, de las horas de conexión, de responder al instante como una fanática para que el otro no se preocupe por mí.

Eso no quiere decir que no piense en vos a cada instante, solo que descubrí un aire puro hermoso. Me siento como haciendo el hula-hula con un cinturón que solía apretarme. Pero el amor que siento por vos está intacto, más allá del mechupaunhuevismo que me invade.

Claro que te espero, para los seis meses te quiero acá llenándome de esos besos suavecitos que son como una tormenta de escalofríos.

Te amo con el alma, sos el amor de mi vida.
Contame como sigue tu vida allá.
Ag.


Amor, conseguí que en el laburo me dieran un mes en vez de dos semanas! No es lo que habíamos hablado por teléfono, ya sé, pero me tiré el lance y me dijeron que cero drama, arreglé con compensatorios, horas extras, yada yada yada. (¿Yada es etcétera en Australia?, me hago el local pero no estoy seguro. No me mandes el link de LetMeGoogleThatForYou).

Sí, estoy escribiendo todo desde el cel porque la compu te tiene de fondo y muchas fotos tuyas y no sabés lo improductivo que me vuelve extrañarte tanto. Entonces evito lo que parece directo pero no sos vos siendo vos conmigo. Es raro, es boludo; hola, Marcos, un gusto.

Bueno, me alegra leerte tan fresca. Yo estoy a dos o tres días de maniatarme para no escribirte todo el tiempo. No quiero atosigarte. A veces me invaden, como dicen en el noticiero, olas de inseguridad. No quiere decir que no confíe en vos o en nosotros; pero -y espero no implantar esta idea si no la tenés- me da miedo que creas en algún punto que porque te fuiste de novia no estás sacándole todo todo el jugo a la experiencia.

No sé. Son días en los que vengo pensando con la cabeza de otro.
Estoy más gordo. El que avisa traiciona igual. Estoy gordo.

Avisame lo del mes y ya saco pasaje.
SALADITO HASTA AUSTRALIA EH. La próxima aventura podrías investigar qué maestrías se dictan en Bragado.

Te amo,
Marcos.


Mrcs,
Yada yada yada es de Seinfeld, cuando George está con esta mujer y yada yada yada, todo se malinterpreta. Nada, una boludez. Los fanáticos de Seinfeld somos cuatro y nunca lo soltamos.

Este mail no está descajetado, vos sí. Me duele leerte así, tan pendiente, tan hundido en la melancolía. No quiero que cuentes los minutos para verme. No quiero hacerte improductivo e inseguro con mi distancia. No te puedo obligar a confiar, pero te invito a hacerlo, a saberte seguro de nosotros y dejar de esperar que un ringtone que suena valide lo que tenemos.

Yo te extraño, sí, y te amo. Pero saberte tan fan de mí se me hace pastoso, hasta invasivo. No quiero que me genere culpa disfrutar porque hay alguien en el mundo a quien le hago falta. No es justo para mí.

Además siento que te tengo servido y eso me pone cómoda. A la incondicionalidad no le damos la mano, la provocamos, somos humanos. No es que quiero que me ignores pero siempre es atractivo alguien que está en la suya. Hay un grado de misterio que te mantiene el interés gordito y despierto.

Sí, vení un mes. De última también podés recorrer, amortizar la plata y hacer valer el vuelo. Vale la pena.

No pienses tanto, ni en mí. Te pregunté cómo sigue tu vida allá… digo, tiene que haber mucho más que mi recuerdo.

Te amo.

Abrazo transatlántico submarino avión que vuela y cae y te llega con el calor intacto.
Ag.


No sé ni para qué te lo conté. Soy un pelotudo. Por favor pordoname. Fue un beso mega borracho y después de la culpa y de la tristeza vomité y me largué a llorar. Los chicos me sacaron del bar, Tincho se quedó un par de horas hasta que me durmiera.

Te juro, mi amor, te juro que sólo fue un beso pedorro de menos de dos segundos. Se me nubló todo en ese momento y lo que siento y lo que pienso últimamente es tan poco claro que el alcohol terminó de castigar esa confusión.

Nada es excusa y no tenemos 15. Pero si te lo ocultaba quería decir que tenía algo que ocultar. Y la verdad es que fue tan mínimo e imbécil. Fue despreciable en todos sus sentidos.

No quiero que esto nos rompa. Te amo, Alexia. Quiero verte. Te extraño. Me manejo mal sin vos. Es algo en lo que tengo que trabajar, ya lo sé. Como que te vas y, lo que te dije, tengo que pensar en vos para no perderte.

Perdoname, hago lo que quieras y lo que sea por nosotros.
Te amo.


Mirá, Marcos. Estos once meses fueron raros. Nos amamos y odiamos al mismo tiempo, fue un tire y afloje continuo. Por querer hacer las cosas bien terminamos rompiendo todo más de mil veces. Incluso cuando viniste para acá no logramos tener un día sin peleas, la tensión estaba latente en cada abrazo, nos encontramos para desencontrarnos.

Yo no te voy a dejar por un beso de borracho. Me sorprende porque te conozco y te creía incapaz, pero tampoco siento que me hayas traicionado, a esta altura ya somos dos personas distintas.

Todavía me queda un mes más acá, cuando vuelva veremos si estas nuevas identidades que conseguimos por culpa de/gracias a la distancia se amalgaman tan bien como esos dos que supimos ser cuando nos despedimos en el aeropuerto.

Te escribo cuando esté pisando mi tierra. Por ahora, ya no hablemos. No es un castigo, vamos a cuidar el hilo del que pende nuestra relación antes de que se corte por completo. Cualquier palabra podría afectarlo.

Treinta días pasan rápido si te concentrás en tus proyectos y no hacés fuerza para acordarte de que tenés que extrañar.
Ag.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

Hernán & Karen

Hola, ¿cómo estás? No te quiero joder, no me pienses como una molestia, si te escribo es porque tengo un pedido que bordea la necesidad.

Estoy muy triste, te extraño y se me rompe el corazón de no tenerte. Respeto tu decisión de terminar con lo nuestro aunque me duela por todos lados, este último mes solo pude dedicarme a llorar en loop. Lo estoy haciendo mientras escribo y probablemente después, al igual que antes.

No quiero generar un espectáculo de mi dolor, no es la intención de estas palabras. Sucede que nada me repara y todo es peor porque no solo que me hacés falta a cada instante, estoy desesperada por ver a Bonzo. Ese perro era mi fuente inagotable de alegría, mi sol, la felicidad en cuatro patas.

Ya tuve tu negativa una vez pero tengo que insistir, por favor, dejame verlo. Dejame pasearlo una vez por semana. Voy hasta tu departamento, damos una vuelta y te lo devuelvo. Por favor. Me desespera no abrazarlo. Ni siquiera tenés que verme, le podés decir al encargado que lo baje y lo suba, Rogelio no va a tener problema. Yo puedo tirarle unos billetes por la gauchada. El día que quieras a la hora que quieras, me acomodo.

Él me debe extrañar también, lo conocí cachorro y fueron tres años de noviazgo, los últimos meses estábamos casi conviviendo… por favor.

Te juro que no es un intento para retenerte o dilatar el duelo, ya entendí que somos pasado y me queda clarísimo que el perro es tuyo, pero le di tanto amor y cuidado que creo que merezco un paseo semanal.

Por favor, Hernán. No me niegues esta posibilidad otra vez.

Besos,

Karen.


Karen, hola.
No me esperaba este mail, por eso tardé un poco. Bah, un poco, los mails ahora se ven al toque y quien se demora más de un par de horas es porque no quiere responder o no sabe qué. En mi caso, no sabía qué.
Yo también estoy muy triste. No quiero victimizarme para nada, pero yo cargo con haber tomado la decisión. Me pregunto todos los días, todos todos si me mandé una cagada y vi salir, habiéndolo elegido, a la única mina que podía amarme por completo o si es cuestión de dejar que el tiempo haga lo suyo con los dos. Por separado.

Podría decirte que sí, porque te entiendo. Juro que sé que el perro es un apoyo incondicional y lo sería para atajarte en estos momentos de dolor puro, profundo. Pero necesito arrancarte de raíz, y todo lo que implicara algún tipo de acuerdo con vos, así ni tuviéramos que cruzarnos, te dejaría todavía titilando en mi cabeza.

Yo te amo, te lo dije cuando terminamos. Pero no funcionamos, Karen. Yo no quiero ni convivir ya ni ser papá en un año ni nada de eso. Me sentiría como el orto si resignaras tu proyecto de vida por mí. Me parece injusto porque yo no lo estoy haciendo. Tenés que acordarte de lo siempre quisiste y que sea tu meta, que cada decisión que tomes de ahora en más sea en pos de eso. Y yo no soy ninguna de las baldosas de ese camino.

Ya sé que me desvié del tema pero es para decirte que no creo que te haga bien ver al perro. Es mi perro, a fin de cuentas, y no lo marco como algo posesivo ni mucho menos, sino porque vas a estar pasando tiempo con algo mío, por más de que lo hayas visto crecer. La chapita tiene mi teléfono. El nombre es por mi capítulo favorito de Los Simpsons. Es boyero de berna porque es la raza que tenía el vecino de la casa en la que crecí.
Es revolver un guiso de sufrimiento y saquearle todo el vapor a la olla.

Creo que mejor no.
Espero que estés bien en menos tiempo del que pensás.

Beso,
Herno.


Me resulta cruel y doloroso el recordatorio. Ya sé que no querés formar una familia conmigo, lo entendí la primera vez que me lo dijiste y de ahí en más usé ese pretexto de salvavidas para odiarte y no ahogarme en la tristeza. Pero el dolor es tanto, Hernán. Tanto. No sabés lo feliz que podría hacerte si me dieras la posibilidad de compartir el techo conmigo. En fin.

Ya sé que me desvié del tema pero es para decirte que no necesitás pasar en limpio las causas de tu alejamiento, no pretendo retener la silueta un amor que ya no existe, solo quiero ver a Bonzo. Los consejos te los agradezco pero son dedos en una llaga reciente, que me expliques cómo seguir adelante es burlón y ofensivo.

Creo que me va a hacer bien ver a tu perro y por sobre todo creo que estás subestimando mi capacidad de separar las cosas. No lo voy a pensar como algo tuyo, lo voy a pensar como lo que es: la bola de pelos más dulce y juguetona del planeta, que me secaba las lágrimas a lengüetazos, que me hacía revolearle la pelotita de tenis trescientas veces por día, que caminaba a la par cuando iba de tu departamento al mío a buscar apuntes, porro, ropa o chocolate para bajonear.

Una vez cada quince días, por favor, no me niegues esa posibilidad. Este es mi último pedido. Por favor.

Karen.


O yo no sé ser bienintencionado, o vos no sabés recibir cariño. Nunca voy a pretender decirte cosas que te duelan, sólo quiero que estemos bien. Fue mi forma de que el sufrimiento no tapara el bosque. Pero, listo, entendí. Nada más.

No, perdoname pero no. Darte al perro me complica logística pero más que nada emocionalmente. El día de mañana podemos tener un problema pavo por esto que nos termine dejando a uno en cada costado del ring. Y no quiero. Podés adoptar uno, quizás te haga muy feliz. Seguro. No es un consejo, o sí. No sé. No sé cómo comunicarme con vos sin sentir que vas a pensar que estoy siendo hiriente.

Mejor alejémonos por todas las vías, y sin tercerizar nada. Los duelos con cosas de por medio son igual de difíciles, pero encima hay que desviar energía a controlar eso. Energía que podría usarse para salir adelante.
No sé, no quiero, Karen. Me costaría pensar que a tal hora estás pasando por mi casa, que si voy te cruzo, que la vuelta a la manzana y las cuatro esquinas de posible choque.
No quiero.

Perdón si algo de esto te ofende, hiere, molesta. De verdad trato de ir en el otro sentido. Se ve que me sale mal.

Herno.


Rompo por única vez el silencio al que me obligué después de tu último mail para explicarte con detalles lo que sucedió:

Una cuadra antes empecé a escuchar los ladridos inconfundibles de Bonzo y cuando llegué estaba ahí, sentadito en la puerta. Como lo encontré solo y con el collar, asumí que se te había escapado (a vos o a alguien) y se las ingenió para llegar hasta la entrada de mi edificio. La ruta la sabe, la hizo conmigo cientos de veces.

En ese mismo momento corrí con el perro hasta tu departamento (te imaginé desesperado) y como no te encontré (calculo que todavía debías estar buscándolo por la calle), se lo dejé a Rogelio. Ahí te escribí el WhatsApp para avisarte que Bonzo estaba sano y salvo.

En fin.

Tengo una Caniche Toy dorada que se llama Jacarandá. Igualmente le cambio el nombre a diario, hago variaciones sobre la misma base. Hoy se llama Jacalindura. Por más que le diga Salamina viene igual, es súper mimosa.

Te mando un beso y ya no te escribo, era para avisarte esto.

Karen.


Gracias!!!!!
Vi tus whatsapps tarde porque estaba colgando copias con su foto y mi celular, y sólo prestando atención a las llamadas.

Se les escapó a los pintores, hice una ventana de la cocina al living y estaban obreros y pintores en casa, dejaron la puerta abierta y se fue nomás. Y se dieron cuenta como a la hora. La pasé muy pero muy mal. Aparte a los perros de raza a veces no los devuelven porque los venden por mucha plata. Yo ofrecía recompensa, sabés que si era por mí dejaba el depto con tal de que me lo devolvieran, pero nadie llamaba. Volví a mi casa derrotado a la 1 y lo vi sentadito al lado del escritorio de Rogelio. Me largué a llorar. Nunca nadie me vio tan conmovido en la vida. Como dos horas tirado en el piso abrazado al perro y pidiéndole perdón. No me podían mover de ahí. Destapé quién sabe cuánta negación. Rogelio presenció mi aleph emocional.

Me alegra mucho saber de vos y más enterarme de que tenés un(a) jacarandá. Para mí es un árbol que inventó María Elena Walsh. Para mí María Elena Walsh es la autora de todo lo bueno que me pasó de chico. Tiene una canción que se llama Canción para bañar la luna que le canto a mi primita para que se quede dormida cuando la tengo que cuidar.

Ya sé que me desvié de tema pero es para decirte que sos una genia, sos la mejor mina del mundo y espero que estés bien, feliz, todo.

Beso y muchas, todas las gracias.
Herno.

Gerónimo & Octavio

Muchachos, les mando un mail porque por el grupo de whatsapp las cosas siempre encuentran la forma de desvirtuarse y además uno tiene que quedar afuera de esta conversación. Necesito convocarlos a una reunión extraordinaria. No de póker, no de whisky, no de fútbol ni de boxeo. El problema es el siguiente: la vi a Flor llevándose algo de mi casa. Una estupidez, un cuadrito que era de mi vieja, que conservaba más por el supuesto valor sentimental de tener algo suyo en mi casa que por lo que realmente significaba para mí.

No sé si ni cómo decírselo a Nico. Ella no me vio. Lo hablé con Lau y me dijo que ella una vez la había visto meterse un cenicero en la cartera, pero pensó que era para alguna joda posterior o algo así y no le dio bola. No sé.

A ver, yo creo que estamos frente a un tipo de adicción o enfermedad. Creo que la piba debe ser cleptómana. Todos sabemos que no tiene necesidades ni está pasando por un momento puntual de mierda a nivel económico.
Me quedé helado, les juro. Estoy maquinando desde el sábado porque no sabía cómo decirles esto.

¿Para ustedes hay que contarle? Están hace bocha. No tiene planes de proponer pero no es que falta mucho para eso tampoco.
No sé qué hacer. Él está más enamorado que nunca.

Espero sus respuestas, avisen si nos podemos juntar esta semana. Si lo hablamos personalmente va a ser mejor. Esto lo supongo pero no sé si me lo creo del todo.

Abrazo,
Gero.


Gero amigo, tengo un problema mundial. Dame una mano.

Sí, Flor es cleptómana. Nico me lo confesó hace unos meses, no dije nada porque me pidió que no lo comente, la situación lo avergüenza bocha. Ella está en tratamiento y qué sé yo, se maneja como puede. Me da lástima por él, pedile el cuadrito que suele devolver todo lo que la flaca afana. Además va a estar bueno que sepa que sabés, le aliviana la carga.

Pasó algo y estoy medio en otra. Resulta que Flor además de cleptómana es infiel y lo sé porque yo también. En estos últimos meses nos estuvimos viendo, qué sé yo, habrán sido cinco o seis veces y la cortamos porque no daba. Cagar a tu esposa es una cosa, cagar a tu esposa y a un amigo es demasiado peso para mis hombros. Fue un error y ya pasó, forma parte del pasado, se terminó. Espero que no me juzgues por esto.

La última vez que vino a casa se afanó una mamushka que trajo Sara de Rusia. Cuando mi mujer se dio cuenta de que no estaba en la repisa enloqueció, me preguntó si sabía qué había pasado y como en ese momento yo no tenía idea, despidió a la piba que limpiaba. Era la única explicación posible.

El otro día voy al departamento de Nico y Flor y veo que tienen la mamushka arriba del hogar a leña. Me quise morir. Y ahora se viene el cumple de él, Sara la llega a ver y se pudre todo.

Lo que yo te pido es lo siguiente: el sábado nos organizamos y llegás antes, te afanás la mamushka y la metés en la mochila del baño. Cuando yo llego, la saco y la destruyo, la tiro por el balcón, no sé. Pero la desaparezco.

Haceme la pata. El que le roba a un ladrón tiene cien años de perdón, no lo olvides.
Te quiero, amigazo.

Octavio.


Escuchame Octavio, ¿vos sos pelotudo? Me contás que te cagaste en un amigo tuyo, que encima es amigo mío, cambiás de tema y ¿¡me pedís ayuda!? A mí que basurees a tu mujer me importa poco. Nada te diría, me importa nada. Pero los amigos son intocables, Octavio. Con el primer cordón de confianza de uno no se jode. Se lo cuida, se lo trata bien, se lo ayuda. Vos pisaste todo eso como si Nico fuera una colilla de esos cigarrillos asquerosos que fumás.

Estoy enfermo de bronca.

No sólo no te voy a ayudar a ponerle un brochecito de oro simpático a este sorete oloroso que tenés en frente, sino que te doy hasta el sábado a la mañana para contarle a Nico todo esto. Si no, se lo cuento yo. Jamás permitiría que viva en la humillación de que en el mismo ambiente que él estén su amigo y su novia mintiéndole en la cara. Me parece tóxico. Yo sé que lo va a partir en dos, pero peor le va a hacer tenerte cerca a vos, hijo de mil putas. Cómo te podés fijar en la mina de un amigo, por dios, qué tenés en la cabeza.

A mí no me vas a hacer cómplice de esto con la excusa barata estandarizada de que mejor una mentira que lo deje tranquilo a esa verdad que lo vaya a destrozar. ¿O qué te pensás?, ¿que nos podés ir tomando de boludos uno por uno?

La cantidad de veces que nos vimos después de eso, que fuimos a su casa, que les dijiste que hacían la pareja perfecta. Me revuelve el estómago pensar en que quiero, quise como amigo a un forro como vos.

Para mí se terminó acá.
Pero o le contás a Nico todo lo que pasó antes el sábado, o le cuento yo.

Lo de Flor, yo me arreglo. Hoy a la tarde lo llamo. Pero, al final, que alguien choree es lo de menos.

Qué bárbaro, qué pedazo de mierda.
Los dos.


Era un chiste! Jajajajajajajajajajajajajajaja! Cómo caíste, perejil!

Lo de Flor es cierto, lo otro no. Mirá si voy a cagar a mi mujer y a un amigo, me extraña eh. Era todo una joda. Hace un rato pasé por el departamento y me aseguré de que no tuvieran ninguna mamushka arriba del hogar a leña, jajajajaja! Porque pensé, ¿mirá si justo hay una y la joda me sale mal? Alto quilombo!

Lo de la flaca es jodido porque le pasó en un par de locales de ropa y tiene denuncias. En el Alto Palermo le prohibieron la entrada. También se afanó cosas de la casa de la madre de Nico, en supermercados, todo. El boludo está enamorado y la banca, para mí la mina se abusa. Si querés tener una vida en paz, no podés seguir todos los impulsos, por más tentación que sea.

Como caíste, eh! Jajajajajajajajajajajaja! Por las dudas no le preguntes a Sara por la muñequita porque te va a mirar sin entender nada. Me estoy riendo mucho.

No seas tan calentón, puto.


La concha de tu madre, forro. Estoy hace 2 días sin dormir, no sabés las ganas que tenía de cagarte a trompadas. No se me fueron todavía. Te cagaría a trompadas, ahora porque te quiero. Hijo de puta. No sabés cómo estuve. De verdad. No como nada hace días. Tengo ojeras como si hubiese vuelto de tres meses en Ibiza. Te odio, qué sorete. Pero menos mal que no es verdad, igual.

Escuchame, ¿vamos a tomar una birra hoy con Nico y lo charlamos? Como yo lo veo hay dos caminos: o ideamos un plan para ayudar a la piba a salir de esta, o lo persuadimos al pibe para que salga de esa. Mucho más no podemos hacer. Mi voto es que la largue. Es alquilarse un problema por años, sin garante en capital, todo flojo de papeles. Es un problema en edad de crecimiento. ¿Qué opinás vos?

Boludo te escribo todo esto y como que todavía te odio, no sé. Ya está todo bien pero igual te quiero matar. Se ve que vengo alimentando muy mal mi cuerpo pero muy bien mi violencia porque la siento bien tonificada.

Buen, nada, yo creo que haciéndolo sufrir la separación a la larga le estamos haciendo también un favor. Separarse es doloroso. Pero las relaciones tienen que disfrutarse, no que tolerarse. Divina ella pero que le afane a la vieja me parece mucho ya. Que nadie se atreva a afanarle a mi vieja, porque mi viBUEN HABLANDO DE CHOREAR.

Avisame.
Te odio.
Forro.


Lo hiciste a propósito porque sos un forro. Tenías que ir a contarle a Nico y a Sara con lujo de detalles sobre “la joda” que te hice, obvio, porque los garcas se manejan así. No me creíste e hiciste bien porque te estaba mintiendo sobre la mentira, no me arrepiento ni por un segundo de haber chupado esas tetas, pero no quería que un pelotudo que se cree moralmente superior metiera la nariz en un asunto que no le correspondía.

¿Estás contento ahora que arruinaste dos relaciones y una fiesta de cumpleaños? Ah, y dejaste en evidencia el problemita de Flor, detalle no menor.

Qué imbécil que sos, me das mucha lástima, de verdad, me llenás de pena. Sos un pobre tipo que no puede cerrar el orto, nada más. Ni sincero ni leal, pobre tipo. No tenías nada que ver y sin embargo explotaste la piñata, confié en vos porque pensé que eras mi amigo pero ahora sos tan traidor como yo.

Era MI problema, no el tuyo, ni siquiera tenías nada que ver. ¿Para qué te metiste? Esperá, yo te respondo: porque sos una mierda. Porque querías dormir con la conciencia tranquila y te importó un choto cagarles la vida a dos familias. Decir la verdad no te hace mejor persona, eh. Solo estás diciendo la verdad. Fijate en donde cae y el daño que causa antes de creer que estás haciendo un bien.

Siempre me tuviste envidia, siempre quisiste ser como yo. Viste la oportunidad y la aprovechaste, como el forro resentido que sos.

Este mensaje se extendió pero lo importante es mandarte a la puta madre que te parió. Hubieras cerrado el culo, bocón. Te juro que esta me las vas a pagar.

Ya vas a aprender a cerrar la boca. Yo te voy a ayudar.

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