No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Mes: agosto 2016

Daniela & Las Pomelas

Dani! ¿Cómo va? Escribo yo (Emma) en representación de Las Pomelas, el mejor y más popular grupo que dio el Conurbano Bonaerense y alrededores (¿?) Como sabrás, las otras no pueden armar ni media oración coherente, así que la encargada de la redacción seré yo pero estoy escribiendo por todas.

Estamos teniendo, a ver, cómo decirlo, un problemita… no, no es un problema, es un… ¿tema? ¿Conflicto? Bueno, un inconveniente con tu novio. Bah, no con tu novio en sí, sino con tu relación. Adrián es divino peeero… … … digamos que no es el líder de la voluntad laboral. Cuando lo conociste estaba recién despedido y lo entendimos, pero no puede ser que hayan pasado nueve meses y todavía no encontró nada. Terminó el secundario y tiene algunos estudios terciarios, vamos, ¿no hay NADA que pueda hacer? ¿NADIE tiene un trabajo para ofrecerle? ¿Está buscando? ¿Le preocupa?

Nos da mucha lástima ver cómo hacés malabares para llegar a fin de mes cuando podrías vivir tranquila si no tuvieras que mantenerlo. No venís de una familia acomodada, la remaron desde siempre, ahora que tenés un buen laburo y podrías andar holgada te ponés a contar monedas porque el otro no tiene en dónde caerse muerto. Ya se instaló en tu departamento, te usa el auto, ¿cuándo va a quedar en una entrevista? ¿Está yendo?

Irina suele verlo a la tarde tomando sol en la plaza, María se lo cruza seguido en el kiosco de Pepe porque va a cebarle mate, Constanza lo encontró jugando a la pelota en el club un lunes a las doce del mediodía. ¿Por qué no aprovecha el tiempo para tirar CV? Cualquiera de nosotras hubiera movido cielo y tierra para agarrar cualquier cosa.

Somos tus mejores amigas, te amamos y te bancamos en todas. Pero ahora estamos organizando Punta Cana 2017 y que tengas que quedarte porque no podés pagar una super promoción en 18 cuotas sin interés nos agujerea el estómago. Nadie pretende meterse en tu economía, ya tenés casi treinta años, solo que no queremos que el oportunismo se disfrace de amor y termines manteniendo a un vago de por vida.

Es tu primer novio (te llegó a esta edad) es comprensible que no veas con claridad lo que sucede. Pero acá estamos para abrirte los ojos.

-Pomela`s power-


Hola reinas de la bailanta. Perdón que tardé en responder. A la del cuarto se le rompió no sé qué del termotanque, tuve quilombos de humedad y mi techo parece restaurado por la misma que el Ecce Homo (?). Homo o Hommo? Hommmmooooo jajaja parece como cuando Dory flashea cetáceo.

Entiendo lo que dicen. Suenan un poco a mi viejo, la verdad, muy preocupados todos primero por mi economía y después porque no me estén usando. Estoy más justa que antes, es cierto, pero qué sé yo, también estoy menos sola. Menos sola es mucho más concepto que acompañada. Por lo menos para mí.

Creo que es cuestión de acomodarse. No estoy atrasada ni con prepaga ni con servicios que es lo importante. Esta semana definimos que es al pedo tener cable, si todo lo podemos ver desde la compu.

Adri está medio estancado con el tema laboral, habrán visto. El otro día lo hablamos y se largó a llorar. Le pasa que se siente un fracasado. Que nadie de treintipico que conoce anda buscando trabajo y sin un peso. Sus amigos están todos bien ubicados. Es frustrante. Lo comprendo. No quiero presionarlo. Y tampoco estoy con los huevos en la garganta yo. Diría los ovarios pero esta puta sociedad patriarcal y masculinizada me convenció de que huevos tiene más significado impreso que ovarios.
También me jode que las minas no tengamos un ‘lo escribí con la punta de la chota’ apra cunaddo itpeamos así.

Buen, retomo. Yo estoy en un buen momento a nivel amor. Un momento que no se dan una idea cuánto necesitaba. Y en el amor hay que bancar, chicas.
En el amor hay que bancar.

Así que les pido que me banquen ustedes a mí.
Punta Cana no va a haber una sola. Ni se les ocurra formar una familia y toda esa pelotudez porque cagamos.
(Pau, Lolo no cuenta. Es una pomela más (?))

No seamos de esos que le dan más valor a la guita que a cualquier otra cosa. Se los pido por la cumbia.

Gracias, igual, por preocuparse.

Las amo. [inserte emoji de pomelo x4]


Emma, transmitiendo en vivo desde el Pomelo`s Bunker.

Todas leímos tu mail y descontextualizado (acabo de explicarle a Coty qué significa esa palabra) es de lo más genuino, cómo no darte la razón. La prioridad siempre se la queda el corazón: una vida sin dinero es una mierda, una vida sin amor no es vida. Pero en este caso particular, sentimos que estás maravillada contemplando la inmensidad de la punta del iceberg cuando hay mucho más por descubrir, incluso más sorprendente que lo poco que puede ofrecerte Adrián.

Nos consta que las escenas de llanto son recurrentes en él, que es una buena estrategia para zafar de ponerse un par de zapatos y salir a patear la calle. Se la pasa compartiendo boludeces en Facebook, que deje de mirar el perfil de sus amigos bien ubicados y se ponga leer las bolsas de trabajo.

(Se está generando un debate por la última oración pero la voy a dejar).

Te bancamos para siempre pero creemos que estás negando la realidad en virtud de sostener una pareja. Te merecés amor del más genuino, no tenés que pagar un precio para que te amen. Tampoco tenés que ser condescendiente, es un hombre grande, no debería depender del sueldo de su novia para poder comprarse cigarrillos.

El padre de Irina está haciendo una reestructuración en la fábrica y van a salir vacantes laborales, te va a pasar la información por mensaje. Ojalá pueda ir a alguna entrevista y no se quede dormido como le pasó el mes pasado con la de la inmobiliaria.
Contanos cómo fue eso.

Nuestra intención no es que te sientas intervenida, aunque todo complote para que sí. Tus papás están preocupados y nosotras también.

Te amamos.

-Pomela`s power-


A ver, sé que no es ni en pedo la intención, pero esto de ser todas contra una es un poco difícil, se siente como que me están acusando. Estoy enamorada, enceguecida, encandilada, idealizando, o como quieran llamarle. Pero estoy algo. Y es un esfuerzo a nivel guita que ya ven y ya saben, pero me siento bien. Por primera vez en mucho tiempo me siento querida como mina. No como amiga, no como hija, no como vecina buena onda. Como mujer. Parece que me pintó el gloriatrevismo extremo pero que tus amigas de toda la vida no te hagan el aguante entorpece todo. De alguna manera pareciera que me están haciendo elegir, y es una sensación tan horrible, chicas.

Y además, si me enamoré de un pajero ¿cuál hay? No es importante si yo soy feliz. Eso es lo que les cuesta ver.
Por favor no caigan en ese repetir sin pensar que el trabajo dignifica. Mi viejo estuvo sin laburo como 8 meses, mi vieja tomó los dos turnos en la escuela, ¿y por eso es un tipo menos digno?
Dale, si no son esa gente ustedes. No caretiemos.

Chela, cuando te encontraron el cementerio de tucas en el cajón fui y dije que era mío. Iru, te comiste a mi hermano y me lo confesaste un año y medio después. Y ni siquiera, se te escapó un día del amigo en lo de Car. Está todo bien, no es pasar factura, pero véanlo. Emma, cuando te fuiste de lo de Javi y volviste y te fuiste y volviste y te fuiste y volviste y te fuiste definitivamente, ninguna te dijo que estabas dándote la cabeza contra la pared tanto que parecía que querías hacer un agujero y escapar de tu propia cárcel. No, estabas enamorada, apostando, y te bancamos, y rotaste por todos nuestros sillones. Porque los mambos de cada una son los mambos de cada una, y de acuerdo o no, hay que bancar. Vos podés mostrar mil puertas pero si el otro quiere saltar por la ventana, va a saltar. Y quizás vuela, quizás no. No hay forma de saberlo sin probar.

Yo estoy volando por más de que me vean estrolada contra el asfalto.

Vayan tranquis a punta cana, pasenla bomba.
La verdad que no pensé que si algo se iba a interponer entre nosotras (o entre ustedes y yo, evidentemente), iba a ser cuestión de plata.
Me llama mucho la atención, me decepciona un poco. Me entristece que no puedan ponerse contentas por mí y ya.

Voy a pasarle el dato de la obra. Si quiere va a ir, si no quiere no. Por favor no se metan, no es tema de ustedes.
Y si no están en las buenas, ni me quiero imaginar en el resto.

Beso chicas.


Danilinda, estamos FELICES por vos. Pero también (y entendenos en esta) es nuestra obligación advertirte de los potenciales peligros de la situación. No queremos que pase el tiempo y termines dándote cuenta de que estabas alquilando un novio. Vos ya sos grande y tenés el criterio suficiente como para discernir y tomar una decisión.

Te bancamos, no digas que no. Siempre lo invitamos cuando hacemos juntadas con parejas y lo tratamos con respeto, nunca hicimos ningún comentario malintencionado o que pudiera incomodarlo. Las amigas se manejan así, en público te aguantan los trapos aunque estés equivocada y en privado te cagan a pedos para que no cometas un error.

Dejemos esto acá, ya no nos metemos más. Todas deberíamos pensar un poco en lo que pasó.

Te amamos, nos vemos el viernes en lo de Pau. A Chela le regalaron un Absenta 😉 😉 😉

-Pomela`s power-


Chicas, buscando sus mails encontré este. Peeerdón colgué en contestar, ya sé que pasó tiempo pero buen cualquiera se me re pasó.
Les escribo porque necesito pedirles un favor. No quiero acudir a mis viejos porque no es que tienen para tirar al techo y además prefiero evitarme el sermón.
¿Me pueden prestar plata? Alguna, a la que menos inconvenientes le genere.

Vieron que al final nos mudamos a un mono y estamos medio hasta la nuca con los gastos y no llego a pagar abl, no quiero seguir acumulando deudas.

Ya sé que me re borré pero bueno tuve estos quilombos, si alguna me presta, no sé, dos tres lucas y en cuanto pueda obvio que se las devuelvo, voy a estar muy agradecida.

Gracias chicas!!

pd: vi las fotos de punta cana, se ve soñado. Espero que la hayan pasado divino.

Julián & Paloma

¿Por qué no somos novios?

Ya sé que no es algo que se pregunta y ya sé que nos vimos hace veinte minutos, pero yo no paro de pensarlo. Van a ser siete meses que estamos juntos, y a veces siento que evitás a propósito llevarme con tus amigos o presentarme a tu gente. Y cuando te digo yo de hacer algo con mi grupo siempre encontrás la forma de esquivarlo, pero creo que conmigo estás bien, creo que estamos bien.

Entonces te pregunto: ¿para vos ya somos novios? ¿O no querés ser mi novio? Porque yo nunca fui de necesitar la etiqueta, pero se está haciendo algo evidente que no estamos dando ese paso porque vos no estás queriendo.

No quiero presionarte, me da mucha vergüenza esto.

Decime lo que pensás de verdad, si querés en persona, yo porque me hago pis encima si te tengo que decir esto en la cara. Pero te juro que no aguanto. Estoy re contenta con vos, me encanta verte, hablar, pensarte, todo. Me pone insegura la traba, si es que existe.

Así que eso, no sé si tengo razones para esta incomodidad o estoy haciéndome una saga directamente.

Te quiero, no te lo digo tanto como lo que te quiero pero debería.

Paloma.


qué raro esto, palo. este mail con esta pregunta que no sé si es pregunta (es pregunta?) o más una afirmación o un sondeo

no sé.

escribo y borro, mil veces lo hice. ehm. a ver, voy a empezar por lo más obvio que son los si-no interrogantes. no somos novios. no quiero ser tu novio. tampoco es que me lo preguntaste, hiciste bocha de suposiciones y de ahí el bardo. eso es lo raro, es como que sacaste de la galera un conejo pero estábamos mirando un show de títeres.

se entiende?

en persona rellenaría los baches con silencios incómodos y palabras tartamudeadas. prefiero esto igual eh, un par de líneas, un par de horas. es trato, compro. me ayuda a pensar. igual estoy espiralando como loco.

vos me gustás un montón.
escribo, borro. a esta altura de la madrugada si eso fuera deporte olímpico, al podio con la de oro. es como que no te quiero lastimar porque vos sos muy sensible y yo nunca me destaqué por pensar antes de hablar. ya usé pensar hace un rato. es que me pusiste a pensar.

ehm.

lo que tenemos está muy bien. no quiero más porque me conforma lo que tenemos. estoy cómodo. que no se malentienda, estar cómodo es un gran punto a favor. porque a veces la gente confunde eso con estancarse y nada que ver. si un sillón es incómodo, te vas. y si es cómodo, te quedás. igual un sillón si te estanca pero no en este caso

no sé si soy un pensador contemporáneo o un pelotudo. ascienden a tres las horas de redacción. escribo, borro.

voy a tratar de expresarme de corrido, a ver si este café me ayuda:
no somos novios porque ninguno se lo preguntó al otro, eso en lo más formal. tampoco somos novios porque yo no quiero, eso en lo más personal. tampoco sabía que querías, eso en lo más adivinanza (?)

o sea, sabía que querías, pero no ASÍ. no como planteo. pero no planteo de todo mal, planteo de qué pasa acá, loco?

si vos supieras lo que me cuesta hilar dos palabras valorarías mucho más este mail de mierda. estoy asumiendo que no lo vas a valorar lo suficiente, yo no lo haría.

no entiendo si a partir de ahora no te voy a ver más o qué va a ser de nosotros.

mi gente tampoco es tan maravillosa como para presentarla, no te vayas a creer.

igual ya sé que no viene por ahí.

no es eso.

nunca es eso.

siempre es lo otro y uno tiene que ponerse a interpretar qué lo otro es lo otro.

cuatro horas.

voy a dejar esto acá y espero tu respuesta.

te mando un beso


Mi libro favorito empieza anticipando la última página. Dice ‘al final, ella se muere y Julio se queda solo’. Voy a hacer lo mismo y adelantarte la conclusión de este mail: vos no vas a querer verme más. Pero si no es ahora, sobre el desenlace precipitado, no te lo voy a decir nunca, ni a nadie, y justo se da que estoy conversando por mail con vos y vas a tener que atajar todo mi revuelo. También, con antelación, perdón. No de arrepentimiento, sino de probable inoportunismo o (des)cuelgue.

Quiero la chancha y los veinte. Quiero que me mires y me quieras, que me cuides, que seas lindo como sos, tan lindo sos, que tengas ganas de estar conmigo, que te lleves bien con mis amigos, que los tuyos me adoren y te digan que me prefieren, hacerte café a la mañana, irnos un fin de semana largo a algún lugar de micro de larga distancia. Todo. Lo quiero todo.

Exteriorizo algo que temo pensar, mucho más escuchar, y veremos leer: nunca tuve novio.
Nunca tuve novio. No sé por qué. Y me muero por. Es lo menos erotizante que se le puede decir a un chabón porque se asustan y se van corriendo pero no me importa, estoy cansada de que todos me aclaren lo buena que soy y ninguno quiera estar conmigo en ese nivel. Duele, boludo. Odio que hagan o dejen de hacer para no lastimarme. Quiero que hagan cosas porque les gusto, porque piensan que estar sin mí es mil veces peor que estar conmigo.

Y hoy sos vos el que rellena la silueta de todo eso, pero ni siquiera sé si sos vos en realidad. No sé cómo expresar esto. Tengo ganas de tener novio y de que estemos enamorados. Creo que sería muy buena novia.

Vivís leyéndome poemas que escribiste y yo pienso todo el tiempo en cuándo me tocará ser la protagonista de uno. Tuviste cuatro horas contestándome, escribiste algo hermoso, pero habla de vos. No te lo reprocho, solo es otra cosa que me entristece y me hace sentir poco importante.

No entiendo qué me falta para que quieras ser mi novio.
Yo te respondo esto en 15 minutos porque si me siento a pensar, escribir, y borrar te voy a decir que está todo bien, que sigamos así, que yo igual ando bárbaro.

Si me siento a pensar te voy a mentir para retenerte, y basta de eso.

Espero que a esta altura hayas aceptado mis disculpas del principio/fin.


hay un plano en el que escribo poemas y las palabras fluyen como si las hubiera ensayado en otra vida. después está la realidad, el aquí y ahora, en donde lo que pienso… no sé, se me viene la imagen de un laberinto, la rueda de un hámster, un giro en U.

te voy a enredar el pelo

anido, anido. es que te involucra. me involucra.

hay cosas que decís que no hago y sí, pero no en tu código “así”. ehm. se me viene el instinto de supervivencia como idea, quizás en unas líneas le encuentre el encastre.

no creo que el intercambio de disculpas sea otra cosa que homeopatía sentimental, pero parece importarte así que las acepto. no sé qué estoy aceptando. necesito una brújula. escribo, borro.

me encanta que hayas logrado verle el lado negativo a que no quieran lastimarte.
me inspira para escribir un poema, que no va a tener tu nombre, pero que sí va a hablar de vos. entendés? siempre que estás con alguien lo modificás. te bañás y en la luz violeta se divisan los restos de jabón en la piel, imperceptibles a simple vista. o las sábanas y el semen. o las alfombras y la sangre. todo es lo mismo.

creo que lo menos erotizante que se le puede decir a un hombre es: “te voy a coger como lo haría tu mamá” y no hay forma de que no sea un chiste chim pum mezcla de literalidad con una cabeza oportunista, pero para sacarle un poco el dramatismo a una situación que te leo triste. quedate con las tres últimas palabras.

pensarás que esto debió haber tenido un proceso de edición antes de ser enviado, pero si supieras cómo la cago al releer.

la contaduría no está en mis fuertes, debe y haber, lo que sí y lo que no, digo, ya sabés los límites y los alcances. vamos de nuevo, los míos.

dejame porque no quiero ser tu novio. vos dejame. sé clara, concreta. dejame.

ehm.

yo estoy bien así, ahora no, coyuntura mediante. pero yo no te voy a dejar de ver, sí si lo querés, pero a lo que voy es que no te protejas en falso. creo que lo de la supervivencia va por lo de que si no te doy lo que necesitás, salí del peligro. agrupate para cazar, no te quedes tibia esperando el milagro de Cupido.

de nuevo, el pensador contemporáneo, el pelotudo.

tomá las riendas de tu deseo. ya sabés cuáles son tus necesidades, cuánto más satisfecha al ejecutar la silla eléctrica de lo que te mantenía contenida.

doy superado pero no te vayas a creer, la tristeza te pone a escribir y yo te clavo original, precuela y secuela en dos meses con esto.

espero que hagas lo que tenés que hacer.

espero (ya no hacia vos sino hacia el tiempo) 


Me pedís que sea clara. Quiero que quieras ser mi novio. Vos o alguien en el mundo en realidad. Pero, coyuntura mediante, vos.

Quiero dejar de preguntarme por qué no das ese paso conmigo.

No quiero ya no estar con vos por más de que parezca que estoy haciendo todo para eso; y de haber sabido que todo esto no me iba a hacer sentir para nada mejor sino todo lo contrario, habría elegido la opción de siempre; la de llorar un poquito cuando te vas y después quedarme dormida; en vez de escribirte.

Te quiero mucho, Julián. Dejame quererte más. No como estamos, más.
¿Querés ser mi novio? Si preferís la pregunta en persona, me tapo los ojos, tomo aire y te lo pregunto.
¿Pero querés que seamos novios?

Lo que decidas, por favor que no sea para no lastimarme.

Escribo y borro y ya fue: dejame quererte, la concha de tu madre.


no, Paloma. no quiero ser tu novio. ya te lo había escrito. me hiciste releer, fui claro. quizás el contenido es fideos con manteca (maraña) pero en eso no dudé.

tengo un aluvión de pensamientos y otro de sensaciones. estoy entre

no tenés nada de instinto de supervivencia, nada. no me entendiste. no me entendiste? no, me entendiste. tuve que cortar lo que venía hilando porque lo grité adentro de mi cabeza. ahí viene otro: me estoy meando pero no me puedo ni parar, me siento interpelado. es importante que lo aclare porque hay una urgencia más urgente que mi fisiología.

cuántas veces voy a tener que negarme? hoy pensaba en Pedro que negó a Jesús tres veces, no sé por qué pensaba en eso (mi mente tiene lugares inhóspitos) pero después me llegó tu mail y le encontré un sentido. se lo forcé? qué tiene que ver la iglesia, digo, para qué te quedás reforzando un rechazo. enaltece a quién, a un personaje ficticio que murió a los 33.

voy a ir al baño

ya no vamos a volver a vernos. es horrible enterarme que te hice llorar solo por ser, ese llanto al despedirme, ojalá nunca lo hubiera leído. vaya uno a saber de qué otra forma podría lastimarte sin darme cuenta, no quiero, no quiero eso. a vos sí te quiero.

no me quieras más a mí que a vos.

estás buscando motivos? no te hagas mierda sola. qué importan. tampoco los tengo claros. hay algo que no me generás, a ver, voy a escribir la verdad porque igual vos después interpretás lo que querés: no estoy enamorado, no quiero tener sexo solo con vos, no quiero que tus amigos me asocien a tu imagen (ni ellos ni nadie), no quiero perder libertad, autonomía, poder absoluto sobre mis decisiones, control sobre mi vida.

sí, todo eso lo perdés en una relación. sí. necesariamente. el que diga que no también cree que Jesús existió.

ehm.

no quiero ser tu novio. tampoco te quiero volver a ver. antes sí, ya no. y basta de usarme como la tabla de lavar en donde fregás tu autoestima. ya te había rechazado dos mails anteriores.

no sé como no lastimarte así que recordame como el pelotudo que te lastimó. vas a tener novio en tres meses, vas a ver.

lo mejor para vos, de todo corazón.

es absurdo odiarte a vos mismo por no sentir lo mismo que la otra persona, y sin embargo acá estoy, cagándome a palos el alma.


Ya no vamos a volver a vernos.
Vos llevate lejos tu hermenéutica profunda y tus límites para querer, yo voy a revolear al otro lado mis miedos y mis presiones.

Ahora estoy pensando en que ojalá me ponga de novia en tres meses.
O en dos semanas o mañana.
También estoy pensando en que ojalá me ponga de novia antes que vos.
Ahora, en que es evidente que creo que el noviazgo es la cura de todos los males.
Ahora en que soy una pelotuda.

Escribí, borrá, andá al baño, pensá en lo que querés estar haciendo en vez de esto, de eso, volvé, andate, volvé a volver, extrañame, date cuenta de que ahora es mejor, que así es mejor, escribí, borrá, sé lindo como sos, con otra también.

Y yo voy a tomarme esta tristeza para intentar definir cómo o cuál es mi secuencia.

Creo que los dos creemos que vos sos más maduro o tenés las cosas más claras.
Y no.

Capaz que no.

Gracias por todo, Julián. Posta. Me encantaría que quisieras ser mi novio pero si no te pasa, no te pasa.
Te quiero, no estés así de mal.

Qué sé yo.
Esto es una re mierda.
Ya fue.

Haydée & Delfina

Haydée,
No me gusta la idea de escribirte un mail por este tema, pero te pedí una reunión a solas varias veces y siempre encontrás el modo de postergarla.

Mauro es tu hijo hace 27 años, yo soy su novia hace poco menos de uno. Esta disparidad no me coloca en inferioridad de condiciones porque no pretendo ocupar tu lugar, solo quiero hacer valer el que me corresponde. El nivel de destrato que recibo de tu parte es abusivo, y por sobre todo, injusto. Llegué a un límite peligroso, es una mezcla entre hastío y desesperanza la que me invade el pecho, ya no puedo seguir fingiendo una normalidad superflua.

Me llamo Delfina, no Carina. Esas “confusiones” que fueron corregidas en varias oportunidades, a esta altura ya no deberían seguir existiendo. Cada vez que voy a tu casa hablás como si no estuviera, todas las preguntas se las formulás a Mauro aún si me involucran y ni siquiera tenés la delicadeza de utilizar el plural. “Hijo: ¿Sacaste los pasajes para Tucumán?” Sí, SACAMOS los pasajes, Haydeé. De hecho lo hice YO desde MI computadora con MI tarjeta.

Comentarios del tipo: “antes vivía de joda, cambiaba de chica como de medias”, “nadie lo va a amar como su mamá”, “¡¿Qué clase de mujer no sabe usar la cocina?!” (Sabiendo perfectamente que odio cocinar); todo eso es basura que enunciás de forma malintencionada para que yo pase un mal rato. Podría mencionar al menos cincuenta frases que tengo atragantadas en la garganta, que toleré como una campeona por amor, pero que ya no voy a dejar pasar. Sin ir más lejos, te cansaste de escuchar que soy vegetariana y cada vez que ceno en tu casa termino comiendo pan porque A TODO le ponés jamón, hasta a la ensalada de lechuga y tomate. ¿Tan rico te resulta? Lo dudo.

Yo te entiendo, para vos debe ser difícil. Mi aparición en su vida generó un aluvión de cambios, lo ayudé a madurar y poco a poco se va convirtiendo en el hombre que nunca quisiste que fuera. Se compró un lavarropas y ya no te lleva más las montañas de medias mugrientas, te prohibió ir a su departamento sin previa autorización, ya no te responde los: “¿llegaste bien?” de las 6 de la mañana cuando sale conmigo y duerme en mi departamento.
También dejó de hacer todas esas que no le correspondían, como viajar hasta tu casa a la medianoche porque creíste ver una rata en la cocina o ir a buscar a sus hermanos a los boliches. Despertar a tu marido no es tan grave, Haydée.

Yo estuve atrás de todo eso y vos lo sabés. Por eso tu odio se va incrementando con el paso del tiempo, y lejos de mejorar, la situación empeora.
Quiero que hablemos de esto. ¿Me vas a seguir esquivando?

Besos,
DELFina.


No es con vos. Vengo porstergando estas charlas con las quichicientas salvadoras que lleva mi hijo en su prontuario. Pero está bien, tengámosla.

Delfina mía, te hago una pregunta sencilla: ¿no te molesta que Mauro no te defienda cuando recibís estas ‘agresiones’ que decís? A mí, te digo, me dolería muchísimo más eso que los comentarios puntiagudos de una mujer que te vio, ¿serán? ¿Diez veces?
Yo no impido de ninguna forma que Mauro crezca, es un pelotudo que no quiere crecer y yo -algún día que decidí reprimir- me amigué con esa idea; vos deberías hacer lo mismo. Que se lave sus propios calzoncillos no lo hace Josecito Independencia por más de que ambos quieran creer eso. Festejárselo me parece contraproducente incluso.

Yo lo adoro, no quiero a nadie como a él, ni siquiera a mí; y puedo reafirmarte una y mil veces que nadie lo va a amar como su mamá. Porque Mauro es una gran persona, es transparente y si está durmiendo la siesta y vos lo llamás diciendo que necesitás un riñón, se levanta y te lo lleva. El suyo. Es así él. Pero también es, digamos, quedado. Se fue a vivir solo porque el tío le dejó el departamento para que se lo cuidara. Vivía de joda bajo la premisa de que era lo único que podía y sabía hacer porque ‘los Belardez nacen sin vocación’. Viene a mi casa porque no le interesa concinarse y a mí me da gusto hacerlo. No veo nada de malo en agasajar a los que uno ama.

No te odio, nada está empeorando como decís. He visto decenas de chicas venir a almorzar a mi casa y creerse mejores que yo porque logran que Mauro haga la cama o al menos la estire. Pretenden que las aplauda de pie o no sé qué se piensan. Te felicito. Te felicito, Delfina, por cerrar los ojos y creerte que estás con un hombre de casi treinta años que se comporta como tal. Algún día vas a reprimir ese ejercicio consciente y vas a poder quererlo como lo quiero yo.

Pero así como me reprochás a mí todo este maltrato que sentís, ¿por qué no le pedís a tu novio que te explique qué pasa que ve que te basurean y se queda callado como si solo se escuchara el viento esquiando entre las hojas?

No voy a cocinar más con jamón cuando vengas. Se lo tendré que explicar a mi marido pero no va a haber problema.
En fin, mientras vea a mi hijo feliz, no me molesta que lo trates como tu obra de caridad.

Éxitos con tal proyecto.

Haydeé.


 

Haydée,
No quiero doblar la apuesta pero no puedo sino mostrar mi lado menos amigable porque ya no voy a seguir tolerando este resto defectuoso de tu buena voluntad.

¿Tanto hincapié en TODAS las que conoció? ¿Todas las que fueron a almorzar a tu casa? ¿TANTO? ¡En persona hacés lo mismo! ¿Cómo creés que me hace sentir, más allá de un cero a la izquierda en una lista interminable? Lo hacés a propósito para rebajarme, para minimizar mi vínculo con él, para desprestigiar cada uno de MIS logros en su actitud. No soy una más, mal que te pese. Soy su presente. Respetame como tal y dejá de revolver el pasado con el mismo cucharón con el que cocinás tu síndrome del nido vacío. Ninguna va a lograr que Mauro se empodere de su vida, pero tengo peores noticias para “mami”: vos, con tu resignación, tampoco.

Por supuesto que me molesta la actitud de él, pasivo, mirando con cara de boludo como nadie se preocupó porque yo tuviera algo para comer sobre la mesa, pensando que tus comentarios son “graciosos” o pretendiendo la paz mundial con un: “es así, no le des bola”. Tuvimos decenas de discusiones en las que lo único que hace es desvalorizar la situación y tratarme de fabulera, por lo que decidí atacar todos los frentes posibles antes de dar un paso al costado y alejarme de la versión costumbrista de Edipo Rey en Morón.

Estás ciega. Tu discurso y tu accionar son el agua y el aceite, tu palabra jamás se condice con tu desempeño. Vos no querés que madure, nunca lo quisiste, por eso lo llenaste de facilidades hasta asquearle la voluntad, todo en virtud de retenerlo bajo tu ala. Vaya uno a saber qué clase de matrimonio infeliz vivís que necesitás apoyarte tanto en tu hijo para procurarte un poco de felicidad. Es una víctima y por eso lo entiendo y le tengo paciencia.

Lo estás abrazando desde atrás solo para retenerlo y encima creés que es amor, que nadie lo va a amar como vos. Solo “mi caridad” podría salvarle la dignidad en este contexto y es lo que estoy intentando.

Y hablando de caridad, te hice un regalo de cumpleaños carísimo y para el mío ni me saludaste.

Saludos,

Delfina.


“…para desprestigiar cada uno de MIS logros en su actitud”. Se nota que lo amás profundamente en esas palabras de aliento.

Tranquila, Delfina, no te voy a maltratar más, ni voy a nombrar a anteriores, ni voy a cocinar comidas con carne cuando vengas. Pero me parece al menos apresurado de tu parte juzgar mis aptitudes como madre ya que te enamoraste del chico que yo crié. Tu palabra, entonces, no se condice con tu desempeño.

Le doy todo, estoy para él, siempre trabajé, trabajamos los dos para que no le faltara nada. Y vos cuestionás mi forma de criarlo. No tenés idea de lo que es ser madre, es evidente. Mucho menos de lo que es ser una buena o mala madre.
Es amor el que siento por mi hijo y no me interesa que lo entiendas o no. De hecho no me interesa nada de vos, pero voy a tener un trato cordial de ahora en más por Mauro, a quien sí quiero en mi casa. Si él quiere traerte, entonces serás bienvenida.

Te diría que me escribas cuando tengas un hijo pero vaya uno a saber dónde voy a estar yo.
Supongo que te vas a acordar de mí, de una u otra forma.

Los espero el domingo, voy a hacer canelones de espinaca y ricota.
Si quiere que me traiga la bolsa de sábanas y toallas. Si no, da igual. Honestamente, todo esto me parece bajísimo. Una guerra fría sin sentido, mucho más a mi edad.

Decile, si podés, que me llame. Que hace tres días no hablamos y extraño escuchar su voz.

Haydeé.


La guerra fría la iniciaste vos aunque te cueste creerlo. Yo atajé los pelotazos con altura hasta que no pude más y te escribí. Nunca vamos a llegar a un acuerdo pero nuestro vínculo tampoco requiere que seamos mejores amigas, con que no encendamos la mecha de la otra basta y sobra.

Nos vemos el domingo. Por favor no aclares que estoy más gordita, ya lo sé. Acabo de avisarle que te llame.

Yo no quiero molestarte, Haydée. Te estoy pidiendo a gritos un poco de entidad. Soy una más, pero quizás sea la definitiva.

Cuidate.

Delfina.

Manuel & Celina

Señor Manuel,
le escribo esta carta porque no sé cómo decirle esto de frente. Tengo algunos problemas con su señora. Yo estoy realmente feliz trabajando para su casa y su familia, y Matías y Julianita son muy tiernos y buenos conmigo, de hecho los fines de semana los extraño.
Pero la señora Andrea me pone realmente incómoda. Todas las noches de viernes, semana tras semana religiosamente me revisa el bolso a ver si me estoy llevando algo que no me pertenece.
Señor, yo jamás he robado en mi vida, soy una persona honesta, soy grande también, por lo menos para andarme con pavadas que pongan en riesgo mis ingresos fijos. No quiero ni necesito sus maquillajes, sus tapados, sus bufandas. Tampoco entiendo cómo es que me confía ciegamente a sus hijos pero cree que me puedo hacer de lo material que no es mío.
Es humillante, señor. No sé qué experiencias desafortunadas han tenido antes, pero no quiero someterme más a esa revisión como si los fines de semana fueran para mí libertad condicional y su esposa fuera el guardia de mi celda.
Perdoneme si lo hago, con esto, cómplice de mi incomodidad. Pero se me ha vuelto insostenible.
De todas formas, el domingo a la noche me tendrá en su puerta para lavar los platos y acostar a los nenes.

Nos vemos entonces.
Celina.


Celina,
Comprendo que le moleste la actitud de mi mujer, pero si usted es una persona honesta… ¿Cuál sería entonces el problema? No tiene nada que esconder. Podríamos revisarle hasta los bolsillos del saco de lana que usa de enero a enero sin encontrar ningún objeto para incriminarla.

No todo el que roba lo hace por necesidad, de hecho esos casos son los menos frecuentes. El poder, la envidia, la gula, la codicia, una adicción; podría pasarme la tarde enumerando razones por las que alguien se vería tentado a hacerse dueño de lo ajeno.

Dado el aprecio que le tenemos y los años que hace que trabaja en nuestra vivienda, vamos a cesar la revisión semanal de su bolso. Entienda que esto representa para nosotros un riesgo, en la casa tenemos objetos de valor que superan de forma holgada su sueldo, pero no queremos que continúe viviendo con esta incomodidad en el pecho.

Entienda también que cualquier beneficio conlleva una responsabilidad y que, a partir de ahora, cuando algo falte, los ojos se posarán sobre la persona que no permite que se revisen sus pertenencias. Digo, es una generalidad que la excede, cualquiera en sus circunstancias correría con la misma suerte.

Cuidar de nuestros hijos y realizar alguna tarea doméstica menor cuando la servidumbre tiene franco es su trabajo, confiar no es el nuestro. Todos tenemos dignidad, pero usted además tiene cinco hijos y tres nietos por los que se desvive. No sería incoherente pensar que ese soldadito importado que Mati tanto lloró, hoy en día habita en la casa incorrecta. No es una acusación, es una hipótesis para ejemplificar mi discurso.

Cuando en el verano organizamos el Día Feliz del Tío Manu y permitimos que los niños de nuestros empleados disfruten de nuestra pileta, siempre termina faltando algo. Lo tenemos contemplado en el presupuesto. Su nieta Noelí casi se lleva “por error” la campera Safari de Julianita. Bueno, cosas que pasan.

Le pido que deje de ver al amor de mi vida como la ejecutora de la silla eléctrica, cuando lo que nos mueve no es el descaro sino el sentido común. De todos modos, dejaremos de hacerlo.

Cualquier otra inquietud no dude en hacérmela llegar por carta o me llama a cualquiera de mis celulares.

Saludos cordiales,

Manuel.


Su mujer es mala conmigo, señor. Es sencilla y genuinamente mala. Es mala a conciencia. Y, ¿sabe qué es lo peor? A nadie le importa. No, ¿sabe qué es lo peor? No tengo otra opción más que soportarlo. Anteayer llegué y no me saludó, ni dio cuenta de mi presencia hasta que me gritó para preguntarme por qué le había puesto las sábanas de no sé qué superhéroe a Juli si son de Matías. No lo sabía, son de las nuevas que trajeron del último viaje. Me hizo cambiarlas en ese instante. Es parte de mi trabajo, lo comprendo, y no me molesta, pero hay formas y formas.

Sé que las empleadas domésticas se han ganado la fama de ladronas. No acuso de descabellada la sospecha. Y sé que mi familia no se ha comportado de la mejor manera en las pocas oportunidades de momentánea convivencia. Pero yo siempre brindé lo mejor de mí, y con todo el gusto. Su mujer me hace avergonzarme de mi condición, de mi situación. No sé si alguna vez lo ha notado. No me pasa con usted, mucho menos con las dos dulzuras que tiene por hijos. Pareciera que siente regocijo en dejar expuesto que hay cosas que yo jamás voy a poder vivir, placeres que me serán para siempre desconocidos, porque vivo en permanente lucha.

No renunciaré y le imploro que no reconsideré mi lugar en su casa. Pero la estoy pasando cada día peor. ¿Podría usted hablar con ella? Su maltrato trasciende la humillación que siento al ser revisada, es mucho más cotidiano, mucho más punzante a la vez.
Por favor, no se tome esto a mal. Puedo ver que es una gran madre y muy buena esposa, pero conmigo se comporta distinto.
Soy su tiro al blanco y los dardos nunca se acaban.
Quizás, si lo escucha de su boca, reconsidere cómo se me dirige.

Si quiere puede hablarme o responderme el viernes cuando esté retirándome, no quiero incomodarlo aún más.

Cariños,
Celina.


Mire, Celina, toda esta situación me resulta infantil. Digo, las cartas, las acusaciones, el adjetivo calificativo: “mala” y demás. Andrea no debería humillarla pero usted no debería tomarse tan a pecho los destratos de mi mujer. Al fin y al cabo, ninguna relación que dependa de un sueldo debería quitarle el sueño a nadie.
Cuando termine de escribir hablaré con ella, pero la colaboración debe ser bilateral.

Me gustaría compartirle un fragmento de la vida de mi mujer, para que lejos de angustiarse comience a entender. Demás está decir que cada palabra a continuación es absolutamente confidencial:

Andrea nació en una villa de emergencia rodeada de pobreza. Su padre la abandonó a ella, a su madre y a sus seis hermanos apenas nació. Su infancia fue un calvario, tuvo que salir a trabajar de empleada doméstica a los catorce. Recibió todo tipo de maltratos y abusos. En su adolescencia, cansada de ser el blanco de tanta hostilidad, empezó a colarse en la noche de los ambientes de poder para “enganchar” a un perejil que la salvara. Y ahí aparece en la ecuación el perejil que suscribe, es decir, el gordito pelado con problemas de estrabismo que se enamoró de una belleza morena de ojos grises. Ese soy yo.

No digo que sea una interesada, pero el motor no fue otro que el ascenso social. Hoy en día me ama con devoción y no tengo ninguna duda. No digo que sea un oportunista, pero jamás hubiera podido conquistar a semejante mujer con la cara poco agraciada que porto. Hoy en día la amo con devoción y no tengo ninguna duda.

Digamos que el resabio de su pasado infeliz todavía le genera puntadas en el humor, hay mucho resentimiento acumulado que va destilando en cada palabra dirigida a un empleado. ¿Es justo? Por supuesto que no. ¿Sucede? Sí, y va a ser muy difícil que cambie, mucho menos de la noche a la mañana.

No le pido que genere empatía, solo digo que lo tome como de quien viene. Y le doy otro consejo: hágale frente. Ella respeta a los que se manejan como pares. Celina, tu naturaleza sumisa tiene que empoderarse cada vez que te traten de forma injusta o abusiva. (El tutearla es un permiso que me doy por primera y última vez en esa oración.)

Escríbame en diez días y cuénteme si algo cambió.

La saludo,

Manuel.

Destruya esta carta después de leerla.


Señor, millón de gracias por su sinceridad y su tiempo. Debo decir que todos los que tenemos la certeza de que somos buenas personas vivimos esperando que nos llegue algo mejor. A veces no llega y a veces no tiene la forma que pensábamos. Otras veces sí. Y me alegro de que su mujer encontrara la salida de ese agujero infernal que es la miseria física y emocional. Nadie merece encarar hora tras hora, día tras día la supervivencia (no me atrevo a llamarlo ‘vida’) a esa condición.
No creo que eso le dé derecho a tratarme como lo más bajo de la raza humana. Pero quizás la búsqueda permanente de una mayor satisfacción con todo lo que la rodea es algo que ya forma parte de ella, de su personalidad.
Trataré de hacerme respetar un poco más. No, la palabra es valer. De hacerme valer.

Gracias, de vuelta, por la molestia. Y por sus dos hijos, tan querendones que sacan una sonrisa de un bloque de cemento.

Por último: usted no es feo, señor. No se coma ese personaje que su señora lo va a retar porque no es de origen orgánico.

Cariños,
Celina.


Me hizo reír, Celina. Gracias por considerar que mi fealdad, obvia y evidente, no es tal. Andrea come panchos a escondidas, yo me regodeo de mi genética poco suertuda, usted detiene la bala con una flor; cada uno se protege como puede.

Mis hijos la adoran y yo la respeto y creo que realiza un trabajo increíble. La vida de cada uno cuesta cada gramo de lo que pesa, que el valor nunca lo pongan los otros.

Y como dice Mati: “te ejo un bedsos poque me voyd”.

Cariños,
Manuel.

Alejandro & Sofía, la continuación.

(Primera parte.)

Hola, Ale. ¿Cómo estás?

Espero que esta reaparición no entre en la carpeta de spam porque me va a resultar complejo encontrar una paloma mensajera y tampoco soy muy fanática de redactar a mano. Siempre tuve la sensación de que las cartas en tinta, a diferencia de lo que se lee desde una pantalla, delatan las pausas para pensar. Quizás por el color de la tinta o la forma del trazo… no sé, cosas.

Un amigo compartió un estado público de Facebook y Alí Babá, los cuarenta ladrones, los seis grados de separación y la mar en coche me encontraron leyendo que te habían robado la mochila en tu trabajo. ¿Cómo estás? ¿Recuperaste los documentos? No sé si llamarlo destino o país de mierda, pero dejame contarte que más o menos el mismo viernes a la misma hora me robaron el celular. Así es como, entre otras cosas, perdí tu número de teléfono. Por eso la importancia de hacer copias de seguridad de la agenda y tener palomas mensajeras a mano para cuando el medio atenta contra el mensaje.

Acá escribí un: “te extraño” que borré, pero ahora estoy escribiendo esto que es lo mismo con una impronta menos invasiva. Te pensé cada día de estos ocho meses que pasaron. Quise creer en el robo dual como una señal, igualmente hubiera interpretado cualquier evento como una señal, ya no podía controlar las ganas de saber de vos.

Te cuento un poco de mí, si ya no te importa podés dar la lectura por terminada. Por las dudas:

Te mando un beso enorme,
-.So.-

 

Facultad, trabajo, familia, proyectos; todo perfecto.

Me separé.

Hace tres meses.

Digamos que la realidad me hizo tomar de mi propia medicina, todas las ideas revolucionarias sobre libertades individuales te golpean en la nuca cuando tu novio te deja porque su compañera de trabajo está embarazada de él. Se le rompió el telón al teatro y por los agujeros se vio el artilugio.

No te escribí antes porque no quería que te pienses como un consuelo. Ahora tampoco lo quiero. Para serte sincera, no sé qué quiero, pero ojalá hayas recuperado tu identidad. Y tu documento también.

Mi amiga Lupe piensa que tener una amistad con un ex es imposible, ella lo intentó con Santi (el que era su pareja) y la pasó feo. Ahora está re de novia con Andrés y no quiere saber nada sobre iluminar el presente con el pasado, dice que es empañar el día a día, obstaculizar la felicidad. ¿Vos pensás así también? Porque me gustaría tenerte en mi vida de algún modo.

Te mando un beso enorme,
-.So.-


Sof, hola! Qué lindo saber de vos.
Sí, me afanaron, una cagada. Aparte tenía 90 mangos en la mochila. Me jodieron la existencia por esa miseria.
Lo peor de todo, peor que tramitar el DNI, el registro, dar de baja las tarjetas, haber perdido la foto carnet de mi sobrina, peor que todo eso es que no veo una mierda porque ahí también tenía los anteojos.

Me entristece pensar que tu novio te tuvo todas las noches que yo no, sin merecerte. Me molesta por los dos, incluso hasta por los tres. Yo siempre que te ibas pensaba “soy buen pibe, tengo dos o tres dedos de frente, no soy vomitivo, ¿qué mierda pasa?”, me acuerdo de no sentirme suficiente, era horrible. Después pensaba en vos. En todo lo que sos, lo hermosa que te debías ver a la mañana, lo bien que te quedarían mis buzos, en comprarte pantuflas pensé, porque siempre tenés (o tenías) los pies helados. Pensaba en toda tu maravilla y me respondía solo. Sos de otro mundo vos, yo de éste.

El domingo pasado fui a un ciclo de poesía en un centro cultural más inhabilitado que el vendedor de “ray bing” del subte. El pibe que leía se hacía llamar jimeno o gimeno o ximeno, no sé cómo carajo se escribirá, y le dedicaba todos los caracteres, todos los espacios, las pausas, las inhalaciones, todo, a su ex. La destrozaba, era parte de su personaje, pero en el fondo se lo sentía desgarrado, te juro que cuando se bajó casi voy a darle un abrazo.

Me dejó el cuervo en casa y el insomnio me hizo pelota. Yo no te pude sacar de mi cabeza tampoco. Salí con una chica hasta hace tres semanas, ahora está de viaje, se fue un mes, vuelve el miércoles. No sé qué pasará. Estaba todo bien y me gustaba; pero yo tengo una especie de termómetro para saber si me gusta-gusta una piba: si me entero de que la pisó un tren, ¿me pongo muy triste? Si sí, estoy hasta las manos. Es raro, ya sé. Pero volví del ciclo este de poesía y pensé en que no sé cuánto me pegaría que esta chica se muriera (posta que si se muere mañana me voy a sentir el más yeta del planeta); y volví a vos y pedí que te mueras, como mínimo, un segundo después que yo.

Pero también definí que no quiero ser como este chabón Jimeno. No quiero que pasen los años y como no puedo dejar de pensarte, la única que me quede es autoconvencerme de que sos la peor mierda del mundo y me sea cómodo odiarte.

Pero bueno. La vida sigue, lamentablemente.
Te paso mi celular, mandame lo quieras, cuando quieras.
115 322 9850

Ale.


La mierda que pasaba era que, al igual que vos ahora y por culpa del robo, no veía.

Hola, una línea más tarde, un futuro a tiempo.

Noventa pesos no pagan todo lo que perdiste ni un: “perdoname” hace lo mismo por tus expectativas. De nuevo, no veía. Estaba tan ensimismada en mi individualidad que solo me servía lo que se adecuara a mi planificación familiar, a mi idea de cómo se debía desarrollar mi futuro. Todo lo “por fuera” no tenía que existir, era la única forma de llevar a cabo una vida sentimental tan floja de papeles con la frente en alto. No era libre, era una hipócrita. Estaba falseando una autonomía sostenida por mentiras y, oh casualidad, del otro lado estaban haciendo lo mismo. Sucede que solo hiere cuando el blanco sos vos.

¿Se nota que empecé terapia? Esta traición implicó un nacimiento para mí. Me fue inevitable pensar en nosotros, en qué hubiera pasado si el embarazo lo portaba yo.

En fin.

Tu termómetro del tren me parece sublime. Prometo morirme después que vos, yerba mala nunca muere (no me creo mala, estoy colaborando con tu voluntad de odiarme).

Te agendaría pero por el momento no tengo celular, o sea, sí, tengo, uno viejo con la pantalla completamente estallada que uso “provisoriamente”. Sucede que no me quiero comprar uno nuevo porque tengo miedo de que me lo roben, entonces el provisorio sigue en funciones, pero como es provisorio, no agendo a nadie. Todo esto tiene sentido, lo juro.

Es una lástima este vacío legal de teléfono porque un gordito de rulos me vio llorando en un colectivo, me preguntó qué me pasaba, le conté mi situación sentimental actual y me dijo (textual): “bajate Tinder, mamita. Es un cogedero hermoso.” Así descubrí que hacía meses que no me reía.

La vida sigue, lamentablemente.
Te mando un beso enorme,
-.So.-

NO.
Quiero verte.
Quiero tocar tu piel.
Quiero acabarte a los gritos en el oído, sentir tu perfume, que me hundas los dedos en la espalda.
Quiero tenerte adentro y temblar, revivir cada instante de lo que fuimos.
Quiero que tu mundo y el mío sean el mismo.
Te extraño y si cogíamos tan bien debe haber tantas otras cosas que haríamos bien, en su momento no podía verlo pero ahora quiero darnos una oportunidad.
Las pantuflas son anecdóticas, nosotros no.


Siempre encontrás la forma de mambearme como si hubiese abrochado mi cerebro a un asiento del samba. A mí me encantás, Sofía, yo estoy muerto con vos. Hace más de ocho meses, hace más de la unidad “meses” incluso. No pasa un puto día sin que quiera que te despiertes de la siesta en mi cuarto.

Pero de repente me encuentro saliendo con una buena chica, linda, simpática, que me manda fotos de los regalitos pedorros que me compro, que me dice que a la vuelta esto, que el finde lo otro; y me tengo que dar la oportunidad de estar con alguien que no me sea dañino. Aclaro: no te llamo dañina a vos, si no a la idea de tenerte que siempre es utópica. Y ahora te me plantás y me decís que dale, que pongamos primera; y yo tengo un miedo que no sé cómo explicarte.

No me animo a que no seamos lo que siempre quise.

Mi abuela me decía que ella sólo podía recordar, retener el recuerdo, hacerlo propio, si lo pintaba. Su casa estaba llena de lugares del mundo a los que yo todavía no fui pero siento que sí, que me los sé como un local. Tengo 31 dibujos de vos desnuda, vestida, mojada, durmiendo. 31 que no me parecieron una poronga y conservé para tenerte de la única forma en que podía tenerte.

Y no sé (lo que es) tenerte.

Necesito, además, darme la posibilidad de estar con alguien de cero, sin rollo, ver qué nos pasa, ver cómo hacemos para hacer crecer algo desde la nada misma. Un vínculo que se haya parido sano. Eso necesito. Por lo menos hoy, ahora, para calmar la murga que tengo en el pecho al saber de vos.

Y vos también te merecés algo fresco, lindo, ligero. Y no sé si te lo puedo dar. Yo por mí te llevo a una capilla y nos casamos anteayer. Con vos estoy entre enamorado y obsesionado, y es horrible leerlo, también decirlo; pero es algo que necesito “curar” para encarar lo que sea con quien sea.

No puedo creer que estoy escribiendo esto, pero prefiero no intentarlo. Ya me puse la pera contra el piso una vez, cuando te leí enamorada de otro. Prefiero evitar la posibilidad de abrirme de vuelta.

Ale.


Ale,
Nunca vamos a ser lo que vos siempre quisiste porque las relaciones se amalgaman conjugando deseos bilaterales. Eso no quiere decir que no podamos ser otra cosa mejor.

Pero está bien, no voy a insistir, nunca podría darte todo eso que (creés que) querés.

Solo te voy a pedir un favor, un regalo. Quiero uno de esos dibujos. Con que tengas 30 es suficiente, 30 es un número redondo, concreto, cerrado. Ese uno impar es para mí. Por favor.

En Avenida Corrientes al 1700 hay una librería que abrió hace poco y se llama Librotad, el dueño es Patricio, mi primo. Dejale el sobre a él. Lo vas a reconocer porque siempre tiene a su nene encima. Él te va a dar algo, un regalo para vos. Ahora le explico todo.

Cuando ese algo ya sea tuyo, avisame.

-.So.- 


No entiendo bien cómo carajo hiciste para conseguir la misma mochila que tenía si yo la compré hace como 7 años, pero muchas, muchas gracias.

Igual, ya te llevaba a todos lados, solo que sin una historia concreta detrás que pudiera explicarlo. La mochila, como cualquier otra cosa, como a vos el estado de facebook, me da la excusa.

Te dejé mi dibujo favorito. Ya me estoy arrepintiendo pero ojalá te guste(s).

Te quiero mucho. Me anuda todos los órganos esto. Pero necesito liberar ese ancho de banda mental que ocupa tu olor para poder probar cosas nuevas, para afirmarme que puedo enloquecer con otra piba. Vos ves todo esto lindo, sofi, pero te juro que tengo la cabeza dependiendo de tu existencia. Y me tara. Y si me estoy mintiendo, bueno, no será la primera vez que fui tremendo boludo.

El jefe de mi jefe es un genio, se toma todo muy liviano, y siempre dice que hay que ser un pelotudo hasta que salga bien. Pero él tiene una historia concreta detrás para explicarlo. Se llama Araceli.

Yo no quiero pero sólo puedo ser un pelotudo, evidentemente. Necesito casilleros libres de vos en la cabeza porque si no te me vas a encarnar.

Y si no pasa, estaré meta f5 en tu perfil en busca de una excusa.

Te quiero.
Besos, todos.


F5
F5
F5
F5
F5
F5
F5

Veámonos.


Ale,
Entre el primer y segundo mail pasaron veinte minutos pero los viví como si fueran tres vidas. La angustia que me generó tu despedida fue directamente proporcional al salto de alegría que pegué cuando tus F5.

Gracias a Ardonai Nieves y una tarjeta de crédito con el cargo de dos celulares por los próximos nueve meses, estoy por recibir el nuevo aparato, es inminente. Ya tengo tu número y tu voluntad, qué más quiero. Te escribo desde (el más) allá.

Ahora salgo corriendo que una compañera del club va a preguntarle a su novia si quiere vivir con ella y nos pidió ayuda para grabarle un video divertido. En otra época hubiera pensado que es la idea más patética del mundo. Hoy también, pero llevo las pelucas.

Me alegraste los próximos veinte minutos, es decir, ésta y tres vidas más.

Veámonos.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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