Fernando & Brenda

Hola Brenda.

Estoy enojado. Y aunque debería tratarte por lo que sos voy a cuidar el vocabulario, cosa que no hiciste y dudo que puedas o sepas hacer.

El problema que tienen con Laura lo desconozco y tampoco me interesa, pero bien sabés que salió a ventilar todas sus intimidades cuando dejaron de hablarle. En todo el bardo que se cocinó entre ustedes, ella me mandó unas capturas de pantalla del grupo de WhatsApp que tenían. Con todo el dolor del mundo, no lo puedo creer.

Utilizaste términos para referirte a mí como: “el gordo nerd”, “la bola de grasa solidaria” y “el mulo Cuasimodo”. Te preguntaron si te gustaba y escribiste frases como: “el engendro me persigue pero no lo toco ni con un palo”, “prefiero arrancarme la boca antes de darle un beso”, “no me dan los brazos para abrazar tanto colgajo” y “¿mirá si le doy un beso y me contagia el acné?”

Y la peor, la que más me dolió, la que se me tatuó con tinta en la piel: “al gordo lo tengo de mucama para los trabajos de la facultad”.

A ver, Brenda. Me gustás, sos la mujer más hermosa que conocí, pero quedate tranquila de que entiendo mis limitaciones. Se me nota que estoy loco por vos, ya lo sabés, lo sabe hasta mi abuela (le hablo de vos, literalmente), pero nunca te dije nada porque jamás me darías bola a mí.
Si te ayudaba, no lo hacía para conquistarte (sé de memoria que esa opción está fuera de mi alcance), solo quería hacerte feliz. ¿Sabés por qué? Porque pensé que éramos amigos. No recuerdo haber firmado un contrato para ser tu servidumbre.
También pensé que me valorabas como persona y por todo lo que sé, nunca me imaginé que me estabas usando para tu vida universitaria. Y menos, mucho menos, que vos creías todo eso de mí. Ahora me siento el boludo que creés que soy.

Entiendo que esa conversación no debería haberla visto, pero existe. Y muestra a la perfección tu contra máscara.
No me importa si querías hacerte la canchera, yo solo quiero que me devuelvas todo lo que te presté. Libros, revistas, películas, etc. Lo que te regalé es tuyo, por supuesto.
Avisame cuando vas a estar en tu casa que paso.

Fernando.


Fernando, en primer y básico lugar: lo siento mucho. Perdón.

No deberíamos haberte expuesto a eso. No lo pienso, sólo lo digo. Decir es tanto más ligero que pensar. De todas formas, sé que no te interesa nada de esto, como dice la canción: “la espina ya está clavada”.

No me gustás. Me encantaría que me pasara, pero no me pasa. Y no creo que me vaya a pasar. Eso no quiere decir que no te aprecie.
Tampoco entiendo mucho cómo es que te gusto yo si soy bastante forra.

No quiero explicar más nada. Vos estás lastimado y yo muero de la vergüenza. Te dejo todo en una caja abajo de casa. La cosa cotidiana más demoledora por la que cualquiera puede pasar. Te voy a dejar una notita vieja también. Sólo te pido que cuando la leas, por lo menos me avises que la leíste. Es de octubre 2014.

A Laura le voy a hacer la vida imposible por esto.

Lo siento. Podés no dirigirme la palabra nunca más.
Brenda.


¿Te jactás de ser una forra? No sos una forra, Brenda. Sos patética. Y escribir este insulto me duele más que a vos recibirlo. La maldad no te enaltece como persona, no sos más interesante o audaz por vivir alejada de la sensibilidad. Te regalo estas frases para que te chupen un huevo.

Después de mandarte el mail recordé que cuando estabas conmigo solías decir que Sol es una puta mal teñida y que Luciano es un maricón reprimido. Ahora me doy cuenta de que criticar forma parte de tu comportamiento y que tu diálogo está compuesto por burlas constantes, que nacen de tu enorme inseguridad. Sin eso, no tenés tema de conversación.

Sueno a despechado, pero cómo no voy a estarlo. Cómo me vas a dejar esa notita en la caja. Eso sí que es de forra. Para que sepas, me quedé toda la noche porque a la mañana me pediste que volviera para mi casa, yo te hubiera abrazado toda la semana. Todo el mes. Toda la vida. No tenías nada que agradecerme, cada lágrima que te sequé con el puño de mi buzo la guardo en el corazón. Tu abuela era la más linda del mundo.

Qué suerte que no me diste el papel en su momento porque hubiera roto cualquier umbral de enamoramiento. Yo también te quiero como si no me alcanzara el cuerpo. Esto es retroactivo a octubre 2014. Hoy, hoy me rompiste.

Para tu tranquilidad, ya sé que nunca te voy a gustar. Y para tu mayor tranquilidad, estoy saliendo con alguien. Es muy reciente, pero no por eso menos real. Finalmente Guada (la de la tienda de comics de la 5ta Avenida) aceptó ir a tomar un café conmigo y la pasamos re bien. Ya la vi dos veces después de eso. Se la nota entusiasmada y yo estoy muy contento. El sábado a la noche vamos a ir a jugar al rol a la casa de su hermana.

Espero que tengas una buena vida. Suerte con todo.

Fernando.


Pero andá a cagar, infeliz.
Me hablás desde el lugar de víctima como si vos fueras la reencarnación de la mismísima Madre Teresa de Calcuta. Como si no te hubieras muerto de risa escuchándome hacer chistes sobre todos los demás. Como si no hubieras comentado sobre esos comentarios. ¿O te olvidás de cuando imitabas a Luciano?

Yo también recibí mierda, eh. Todos somos el blanco de mucha, mucha mierda en algún momento. Es cuestión de respirar y seguir. No pretendas irte de todos los días indemne, no esquives lo inevitable de ser humano.
O renunciá y abrite un bar en alguna isla bien, bien alejado de todo lo que te conforma, te hace ser.
No somos tan distintos como pensás, Fernando. Yo por lo menos no careteo lo que pienso, lo que temo, lo que me avergüenza. No es inseguridad, al contrario. Yo le pongo mi cara y todo lo defectuosa que soy a esto. A todo. Bien sabés que puedo reírme de mí misma también.

Vos en cambio siempre lográs acomodarte en el lugar de gordito con baja autoestima que baila al compás de otro. Yo soy, fui circunstancia. Pero siempre va a haber alguien a quien sigas a la espera de igualar su ritmo.

“Para tu tranquilidad, estoy saliendo con alguien”. No me quita el sueño tu soledad, campeón. Hacé lo que quieras. Estate con quien quieras. Ojalá que Guada llene el precipicio que tenés en el pecho.

Mi abuela era la más linda del mundo y además, ella sí se merecía mis lágrimas.
Ojo con ser buena persona sólo en un contexto determinado y con fines particulares. No soy quién, pero entiendo que no funciona así. 


¡¡¡¿NO CARETEÁS LO QUE PENSÁS?!!!
Además de defectuosa (TUS palabras) sos hipócrita. Me repetías que era tu mejor amigo y que me amabas, pero me tratabas de “gordo mucama” por la espalda.

Cómo no vi todo esto. ¿En qué estaba pensando cuando dejé que tu felicidad sea locomotora y la mía vagón?

Está todo tan mal que ni me voy a preocupar por explicarte, pensá lo que quieras. No valés la pena. Podría discutir cada frase de tu respuesta pero me está esperando mi novia.

Que una amistad de tantos años termine así me parece de lo más ridículo. Otro de tus logros, felicidades.

Ah, y a Bruno no le gustás. Me lo dijo pero me lo callé para no hacerte sentir mal.

Besitos, querida. Vas a tener que ser feliz portando esta personalidad, suerte con eso.

 

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12 Comentarios

  1. Sergio R

    Sospecho que si le siguen encontrando más aristas al amor, vamos a tener que admitir que no entra en nuestras cuatro dimensiones. Finalmente.
    Abrazo para las dos, gracias de nuevo!

  2. MartinS

    Veloz, potente, al pecho. violento sin concepciones, cargado de sentimientos, desilusionado y un toque adolescente. No, no es un una descripción de alguno de mis discos de Hard Core favoritos (Anesthesia de Fun People ponele) es el texto de ustedes. Yo a diferencia de ustedes me repito: Me encanto, en parte porque es diferente a lo producido.
    Difícil querer a alguno de los dos personajes con todo lo fea que es Brenda es genial que le diga a Fernando que parte de la joda es de él y que se haga cargo.
    Ay que animarse a dejar de ser el gordito inhibido. Ay que animarse como ufff es difícil y como uff animate o se te pasa la vida y no hay reclamos despues. Pregunta final Fernando estaba mas enamorado o mas fascinado?
    Abrazo que esta joda siga

  3. Picante eh.

    Como decía Bonavena “la experiencia es un peine que te dan cuando te quedás pelado” y parte de esa experiencia es entender que el que te habla mal de todos, seguramente le hable mal de vos al resto. O sea que aunque esa persona te guste, hay que aprender a correr el velo de la idealización, que siempre existe, para ver con claridad estos rasgos, que son los que luego anticipan otras cosas peores. Pero creo que todos vamos a aprender eso cuando seamos viejos y estemos en la vereda con un tetrabrick a la derecha y un perro pulgoso a la izquierda y no nos dé bola nadie.

    Lamentablemente la gente que es así existe y es inexplicable, porque si no te bancás a alguien no le des cabida y listo. Y si en el fondo o no tan al fondo lo querés, entonces ¿por qué vas a hablar mal de esa persona y en esos términos tan duros?

    Qué bicho raro el ser humano.

  4. Quiero decir que lo primero que pensé fue “este no me gustó” porque me hizo sentir rarito acá *se señala el pecho*

    Lo cual en realidad quiere decir que ustedes siguen haciendo todo bien, porque lograron que lo sienta re real y me duele que exista gente así. Sobre todo me duele que una vez yo también fui ese “gordito nerd” (aunque no soy ni nene ni gordito). Y esa bronca que al final te hace resbalar y caer en el juego pelotudo del otre de decir medio cualquiera.. “a Bruno no le gustás”. So sadly true.

    A veces pienso que es imposible que ustedes dos se pongan en la piel de tanta gente tan distinta, imposible que hayan pasado por todas esas cosas, pero aún así las representan. No se como hacen, pero sigan haciendolo.
    Gracias

  5. Bombín

    Me retrotrae a cosas que sucedieron, claro. No se si tan así, pero bastante. Y es increíble como ciertas cosas golpean.

    Cada vez mejor lo que hacen!

  6. Noto una temática que se repite, lo que me parece bien. Hay quienes se destacan en algunas temáticas. En el caso de ustedes, parecen ser los personajes que no dudan en insultar, rebajar a otros, atacar su autoestima,
    En este caso, es Brenda, sin duda. Quien dice disculparse, pero una disculpa evidentemente falsa, que ahuyenta a un admirador, que se conformaba con su amistad, sabiendo que no iba a ser correspondido.
    Brenda en cierta forma, se ha buscado su propio castigo. Sigue en esa actitud despectiva, mientras que Fernando podrá ser feliz con su novia, a quien conoció en un lugar que frecuentaba.
    Decididamente, este relato tiene un final feliz.

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