Martín & Natalia

Madrid se está haciendo larguísimo. Todavía faltan dos semanas y ya no aguanto las ganas de ahogar la rutina en tu abrazo.
El congreso es perfecto, pero la noche me encuentra con una suerte de jet lag de tu piel, no puedo parar de pensar en nuestra despedida.

Llegué al departamento y, sin siquiera poder dejar la cartera, me pusiste contra la pared del comedor y me sacaste la ropa en un solo movimiento. Las manos te hervían y yo sentía como me iban quemando mientras me tocabas. Nunca me mojé tan rápido. Esos besos, Martín, esos besos. Esa lengua ancha y toda su superficie contra mí, tus dientes, que por momentos mordían mis labios y por momentos mordían los tuyos.
Te arranqué el short de fútbol con la mirada y después con la intención, te grité: “¡cogeme!” con tanta fuerza que te anestesié el tímpano, no me importó, no me importaba nada más que tenerte adentro.
Me agarraste del culo y me llevaste a upa hasta la cama mientras te besaba el cuello, los oídos, la cara; no podía contenerme. Me tiraste contra el colchón con ese dejo de desprecio que me vuelve loca, me chupaste la concha con desesperación, te acabé en la boca a los gritos y sin poder parar de temblar.
Sin darme tiempo a recuperarme me diste vuelta, tenías la pija dura y mojada, me la metiste tan adentro como nos permitían nuestros cuerpos. Hundí la cara contra la almohada y empezamos a gemir en sincronía, con una mano me tirabas del pelo y con la otra presionabas mi cadera contra la tuya. Me acabaste, mucho, sentí como acabaste.
No se te bajó, no se te iba a bajar en toda la noche, y haciendo de la cama un enchastre me diste vuelta de nuevo, te acostaste y me subiste encima tuyo. Creo que el sonido de nuestros líquidos era lo que más me calentaba. No duré un segundo, acabé de nuevo, pero esta vez me tapaste la boca con la mano para que no grite y me pediste de mala manera que me calle, y fue peor, porque me calentó más, y acabé más fuerte, y te mordí los dedos, y te encantó.
Ni siquiera me preocupé por recuperar el aliento que ya estaba chupándote la pija y las bolas con ganas, con ganas y cara de puta. Te volviste loco. Los ojos se fueron para atrás. No sabías si acabarme en la boca o en las tetas así que hiciste un poco de ambas, y estuvo muy bien, pero yo seguía caliente y vos también, así que nos dimos cinco minutos de tregua y volviste a metérmela con ganas. Y así, con cada centímetro de nuestros cuerpos en contacto, mirándonos a los ojos, acabamos al mismo tiempo.

Extraño que me cojas, mi amor.


Sos una hija de puta. ¿Sabés que acá son las 3 y media y tengo que salir a una reunión? ¿Qué hago ahora con cómo me la dejaste, eh?

No puedo creer lo dura que me ponés la pija, Natalia.

Yo también te extraño y después de esa forma de despedirnos, la soledad golpea el doble de fuerte. Porque ni te estoy cogiendo ni te estoy abrazando, ni estás a la mañana siguiente.

A veces me pregunto si nos durará este huracán que sentimos por el otro. Si no entraremos en ninguna meseta pegajosa que nos deje ahí estacados y nos toquemos 2 o 3 veces por mes con suerte. Después te miro pasear en culo y se me pasa.

Quiero que me cuentes de Madrid y también quiero que cuando vuelvas retomemos la discusión de la convivencia. No me seas esquiva con eso, si ya sabés que no querés decímelo y listo. Pero no me des vueltas.

Pensalo.

Y una última cosa, ¿ya te metiste los dedos en esa concha hermosa pensando en mí?

Te extraño, Nati. Qué culo perfecto que tenés, por favor. Necesito dejar de pensarlo, no me puedo parar del escritorio.


Tenés la pija más hermosa y los planteos más inoportunos. Es como si no te permitieras gozar sin condicionamientos, llevás una “alerta placer” colgada que suena cada vez que estás disfrutando y te obliga a preocuparte de inmediato por algo.

¿Era necesario mencionar la convivencia AHORA? Tenemos un océano de distancia y 5 horas de diferencia, si no podemos obviar los puntos conflictivos que no se resolverán en lo inmediato, ¿lo vamos a hacer viviendo bajo un mismo techo?
Si fuera hombre me la hubieras bajado. Decí que sos una máquina de pararme la pija, como me dijiste alguna vez y enloquecí.

El Madrid institucional te lo enterás por el grupo de WhatsApp de la familia o las redes sociales, vamos al Madrid que viene al caso: se me envejecen los dedos de tanto tocarme pensando en vos. El lunes estuve sentada al lado de un orador que tenía tu mismo perfume, cuando terminó la ponencia salí corriendo al baño y acabé como si me hubieras acariciado el clítoris con la lengua. Grité tanto para adentro que me quedó doliendo la mandíbula de tanto hacer fuerza.

Amo calentarte mientras trabajás.

Hacelo vos. Contame. ¿Te tocaste pensando en mí? ¿Cuándo? ¿Cómo? Hoy va a ser un día largo. Contame.


Es que obviar los puntos conflictivos para vos es un pasatiempo y para mí un calvario. 

Yo quiero vivir con vos, y me pone triste no saber si querés vivir conmigo.

No puedo seguirte el juego ahora, Nati, perdoname. Extraño más tenerte cerca que cogerte.

Igual no tiene sentido discutir esto ahora/por acá, en eso tenés razón. Pero no quiero que sigamos de largo como si no existiera un problema.

Me siento un pelotudo, cualquier hombre en el mundo habría respondido a tu mail con la pija en la mano; pero estoy medio en cualquiera en estos días. Será la falta de hundir mi nariz en tu cuello que me tiene así.

Leí que te ofrecieron ser oradora en la próxima convención y me reí como idiota, casi te mando un chiste con ‘oradora’; pero recordé los reiterados “Treintipico, Martín. No da”.
De cualquier forma, te felicito. No existe que algo sea ‘lo más perfecto’, porque perfecto no tiene grados, es o no es. Pero vos sos la mujer más perfecta que conozco.

¿Volvés? Volvé. Todo es más difícil sabiéndote lejos.


Sos LA ternura. Toda, entera.

No es que no quiero vivir con vos, puesto en esos términos suena terrible. Tengo miedo de que la convivencia nos convierta en una pareja aburrida e insípida. No me quiero acostumbrar a tenerte. Ya lo hablamos, Martín.

Yo también te extraño, mucho y en plural. Te extraño a vos y a cada partecita de lo que sos o hacés.

No vamos a seguir de largo pero por favor, por favor, tregua. Estoy a una semana de volver y no quiero que nada empañe mis últimos días españoles. Cuando el avión aterrice en Buenos Aires voy a ser toda tuya. Toda tuya y para siempre. Tomalo como una expresión de deseo y como una amenaza. Ahora la vida me encuentra acá y tengo que ser ORADORA en la convención de mañana, sí, ¿cómo la ves? Que te rías de giladas es mi pequeño paraíso.

Para este momento del viaje te había preparado una sorpresa, pero bueno, no me podés seguir el juego. En el bolsillo de la valija verde que está debajo de tu cama guardé unas fotitos que me saqué con mucho amor antes de irme. Movelas de ahí, no vaya a ser cosa de que prestes la valija y el primer plano de mis tetas termine de vacaciones en las termas con tu vieja. Lamento que no las vayas a usar porque estás medio en cualquiera.

También lamento estar comiendo como una bestia porque me está engordando el culo y sé que eso te pone loco. Perdoname.

Te amo con todo mi ser, cosita preciosa.


JAJAJAJAJA

ME VAS A MATAR. LA VALIJA SE LA LLEVÓ GASTÓN A LA QUINTA.

No, mentira. Miro tus fotos y me doy cuenta de que sos más perfecta que hace unos días cuando te dije que eras la mujer más perfecta del mundo.

Volvé que te amo.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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14 Comentarios

  1. MartinS

    Un texto lacaniano. No existe el encuentro sexual dice el francés ya que siempre hay desencuentro y justamente uno el que permite el otro. Ella se excita cuando siente algo de desprecio de él. Él se enamora cuando ella quiere que sea solo una piba (invitaron a hablar explicito). Espero no haber aburrido con tanta teoria. Pido un capitulo en el que después de una charla explícita uno se arrepiente.
    Explícitamente les pido que sigan

  2. MartinC

    Se sintió como leer una realidad alterna de lo que habría pasado si las cosas hubiesen sido un toque diferentes con mi ex. La primera parte de Natalia describe a la perfección lo que pasó cuando volvió de vacaciones aquella vez, hasta el detalle de acabar al mismo tiempo y eso. Encima tiene mi nombre el tipo. Miedito (en el buen sentido) y un poquito de nostalgia ¡Voy a leer el blog más seguido! :^)

  3. Julieta

    “Que te rías de giladas es mi pequeño paraíso”

    Ustedes son LA ternura. Toda, entera.

    Genias.

    esperando el proximo <3

  4. Buenísimo que hayan puesto un template responsive, bien ahí

  5. Agustina

    Me encanta como escriben y son (ambas) con la gente. Cálidas en sus respuestas y genuinas para escribir. Les deseo lo mejor.
    No dejen de escribir nunca ♡

  6. Pregunta para MartinS:

    Ese comportamiento de no poder obviar los puntos conflictivos que no se resolverán en lo inmediato, ¿qué es? ¿qué se hace con eso?

    Me interesa saber porque muchas veces me encuentro en la situación de chocarme con gente que adopta esas actitudes. No parejas sino gente en general.

    • MartinS

      Que bueno el foro! 🙂 Cuando las cosas que no se pueden resolver aparecen una y otra vez en un discurso esta bueno repreguntarse uno que hace con ellas porque lo que estaba haciendo no estarían dando los mismos resultados o porque para hacerlo estoy necesitando nombrarloquejarme para sostener eso que hacia.
      Puede ser entonces germen y síntoma de un deseo de cambio o pura queja neurótica.
      Asi me parece a mi.
      Sirvió?

  7. Marto

    Me pasó como al tocayo del relato.
    Las leí en la oficina.
    Y ahora? Qué hago con esto, como voy a la reunión de dentro de diez minutos???

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