Flor & Vero

Flor, tengo que contarte algo. Me da un poco de vergüenza, nunca lo hablé con nadie, ni siquiera sé cómo empezar a redactarlo. Estoy bastante triste y necesito compartirlo, y vos sos mi mejor amiga de toda la vida, no existe ser en el mundo al que valore más. Tu palabra me va a aliviar y me va a ayudar. Por favor no te enojes conmigo.

Todo empezó hace unos meses, poco después de conocer a Juanjo. Al principio la relación marchaba sobre ruedas, pero cuando nos pusimos de novios las cosas empezaron a cambiar.

No sé ni cómo escribirlo, cómo seguir.

Lo primero que me dijo (una tarde de domingo, no me la olvido más) fue que le parecía que estaba gordita y que tenía que bajar la panza. Fue un poco en chiste, un poco en serio. Yo me puse mal porque no creía tener el sobrepeso que él estaba viendo en mí, pero le di la razón y le prometí que me iba a cuidar en las comidas.
A medida que pasaba el tiempo todo se puso más intenso, empezó a referirse a mí como “gordita”, “panzona”, “chanchita”, “globito”; todo con un tono amoroso pero una cuota subliminal de desprecio. Por ahí me decía: “¿Cuándo va a bajar esa panzona mi bolita de fraile?”, y al mismo tiempo me agarraba el rollo fuerte con la mano. Yo le respondía que tenía razón, que la tenía que bajar, que la iba a bajar.
Llegó a mi casa varias veces con volantes de gimnasios, siempre se puso como ejemplo porque él es atlético y yo tengo una vida más sedentaria, pero mido 1.60 y peso 63 kilos, no estoy obesa. No soy piel y hueso, pero tampoco es para internarme en una máquina de abdominales de por vida, no estoy en un estado alarmante.

Ahora la situación ya se hizo medio insostenible para mí. Siempre termino destrozada, no sé por qué pero no puedo enfrentarlo, no lo quiero perder. Termino dándole la razón y llorando de angustia. No puedo decirle: si no te gusta lo que ves, andate. Es mi sueño, pero prefiero entenderlo y echarme la culpa. Él es hermoso y yo no soy una diosa, sé que estoy en inferioridad de condiciones, pero a veces siento que no merezco lo que me dice. Creo que no merezco ese maltrato.

Se excusa diciéndome que es por mi bien y que no me está haciendo nada malo, pero Flor, es el paso del tiempo. Esto es como hacer un agujero con una cucharita de café, a la larga terminás con un cráter en el pecho.

Me comparte los memes de Cuestión de Peso por WhatsApp y escribe: “ahí estás vos”; si subimos al colectivo me dice que la gente me va a dar el asiento porque parezco embarazada; si vemos a alguien obeso me pregunta si lo conozco porque es de mi especie. Todo “en chiste”, todo en “tono gracioso”, todo “no te podés enojar por esto”. Cuando nos cruzamos con una mina increible, SIEMPRE acota: “así serías vos si te pusieras las pilas.”

Anoche fuimos a una fiesta y me puse el vestido blanco que me compré para el cumple de Euge, ¿te acordás? Cuando me vio puso una cara rara y después me pidió que no me siente porque se me marcaban mucho los rollos y parecía un matambre. Estuve toda la noche parada para que no se molestara.

No sé qué hacer, tengo miedo de que esto me lastime a largo plazo. Perdoname por no blanquearlo antes, es muy doloroso para mí.

Te quiero, hermosa. Cuando puedas respondeme.

Vero.


 

Chiquita, cómo me dolió leer esta carta. Antes de empezar quiero decirte algo importante: sos una persona tan pero tan valiosa que me molesta que los mandatos sociales corran para vos también.

Lamentablemente y por más onda que le pongamos, cómo nos vemos a veces es para problema. Hace algunas semanas en el cumple de Fabi, Juanjo se me acercó y me preguntó si yo no te veía “descuidada”. Esa fue la palabra que usó. Le dije que sí, pero porque tomé ese descuido como si se tratara de tu estado de ánimo. Te venía viendo más apagada y ahora sé producto de qué era, es.

Escuchame, vamos a hacer lo siguiente, a ver qué te parece. Encontrale algo a él que pueda llegar a, por lo menos, hacerlo pensar. Que se le está cayendo el pelo, que camina encorvado, sarro en los dientes, desorganizado, ratón, cualquier cosa. Y hacele chistes con eso y veamos cómo reacciona.

¿Qué decís?
Para que vea qué se siente caminar en los zapatos del que recibe los golpes gratis.

Te quiero, loca.
No te creas ni por un minuto que sos fea. Sólo cuidate, por dentro y por fuera. Sólo eso, sentite bien con vos.

Beso,
Flor.


 

Leí tu mail y asentí con la cabeza. Pensé una estrategia, la ensayé en el espejo. Al ratito llegó a mi casa. Lo primero que me dijo fue: “¿Cómo anda esa panzona, sigue creciendo?”, a lo que respondí: “¿Y cómo anda esa pelada, sigue creciendo?”

Se quedó callado, no se lo esperaba. Me miró y me dijo: “yo lo soluciono con un gorro, pero, ¿cómo tapamos esos rollos? ¿Con una túnica?” y se rio.
Me puse a llorar. Me abrazó y me dijo que era su chanchito preferido, que no llore.

No quiero entrar en una guerra de desprecio, no quiero atacarlo. Me sentí una persona de mierda diciéndole lo de la pelada, no quiero hacerle pagar con la misma moneda, ni siquiera me importa si tiene mil pelos menos o cuarenta kilos más. Ser violentos no nos va a llevar a ningún lado. Él no baja la guardia, se siente atacado, se llena de ira y me lastima. Yo me siento atacada, me angustio y lloro. Tengo las de perder porque no creo en la venganza, prefiero encerrar los insultos adentro de mi boca y no herir al que me hiere.

Después volví a decirle que me afectaba y me repite el mismo discurso, que no entiendo sus chistes porque soy una exagerada. No son chistes, es violencia. No la violencia literal de un golpe, violencia disfrazada de humor, desprecio con forma de caramelito. Además, si el otro te dice que le molesta, aunque sea un chiste, no lo hacés más. Por amor. No somos compañeros de colegio, es mi novio, no puede provocarme con maldad. Y aunque tenga el impulso, tiene que contenerlo, desde cuándo uno agrede gratuitamente al otro con la intención de hacerlo pasar un mal momento. Qué clase de amor es ese.

Toda esta catarsis la hago para afuera pero me la repito adentro de la cabeza una y otra vez. Me quiero escuchar, me quiero convencer, me quiero separar. El hilo de autoestima que me queda me obliga a ponerle un punto final a todo esto. Nunca voy a estar bien conmigo si tengo una persona al lado que me recuerda todo lo que no soy.
No sé de dónde voy a sacar la fuerza, pero tengo que convertir esta angustia en energía. No sé ni cómo se hace eso. Te voy a necesitar, las voy a necesitar. Quiero alejar de mi vida a Juanjo, quiero volver a ser feliz, quiero mirarme en un espejo y que aparezca mi sonrisa y no el reflejo de él desaprobando mi cuerpo.

¿Le cuento a mi mamá de todo esto? Creo que me va a hacer bien, pero no sé. Tengo miedo de que piense que soy una exagerada, como él.

¿Vas a estar para mí en todo esto?


 

Che, Vero, ¿y si probás adelgazando? Capaz es más fácil y menos doloroso que todo esto a lo que pretendés enfrentarte. Juanjo va a estar más contento, más entusiasmado, más querendón. Y a vos capaz te sirve para reconstruirte de adentro para afuera. Subir tu autoestima y desde ese lugar, con la balanza (literal y metafórica jajaja) a favor, ponderar qué te importa, qué querés para vos, qué de una relación y demás. Porque, digo, estando mal todos nos queremos separar.

Estate bien con vos por vos. No porque otra persona te diga tal o cual cosa. Y, como amiga, te digo posta que por ahí tenés margen para bajar unos kilitos. Tampoco te vayas a la mierda, pero capaz con unos meses de dieta y algo de actividad le cerrás el orto a tu novio.

YA ESTÁ, BOLUDA, ESA ES LA POSTA. PONETE BUENAZA Y DEJALO. Lo digo en serio amiga. No le cuentes nada a tu mamá, me acabo de avivar. Es esto. Es lo que hay que hacer. Como cuando yo corté y me hice las tetas, te toca, es tu turno, metele pila y, cuando reconsidere todo lo que te dijo al mirarte, decile que no hay vuelta atrás, que se curta.

Escuchame, si querés a la noche llamame y lo planeamos bien. No te merece, no te sabe valorar. Y no hay peor forro que el que envuelve la mierda en humor y te la tira. HUELE A MIERDA IGUAL, IMBÉCIL.

Yo te ayudo, lo hacemos juntas.
No estés triste que me agarra cosita en el pecho.

Beso, te quiero.


 

Flor, ¿qué parte de que no creo en la venganza no entendés? Está tan mal todo lo que leo que no sé por dónde empezar.

No voy a adelgazar para que mi novio me quiera más, así no funciona el amor.

No voy a dejarle librada la estabilidad de mi autoestima al número de mi peso, el cambio tiene que ser interno. Mi felicidad no puede depender de una balanza de Coto.

Mido 1.60 y peso 63 kilos, ¿de qué estamos hablando?
Dejá, muchas gracias. Empiezo a abrir los ojos y me encuentro con mi alrededor, grato regalo.
Me voy a hablar con mi mamá.

Te mando un beso, nos vemos en el recital de Nuri.


 

No era para que te ofendieras tampoco. A veces creo que te victimizás de más con todo. Onda, el resto no puede pasarla mal porque vos siempre la estás pasando peor.

Buscate, seguro te vas a encontrar bastante sola. Los de afuera tratamos de ayudarte y a veces, seguro, pifiamos en la forma, pero no por eso merecemos el aislamiento.

Te mando otro, suerte con tu vieja. A lo de Nuri no voy, yo ando con un par de problemas también y no puedo.

No es que hayas preguntado, pero.

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6 Comentarios

  1. MartinS

    Ufffff cuanto! Cuando parecían que se estaban perdiendo un ángulo de valioso de la cuestión pum lo ponen. Claro que a veces queremos que los demás nos termienen de convencer de lo que tenemos ganas de hacer pero no nos animamos o sentimos que nos vamos a animar a hacer mejor acompañados. La pregunta po el afuera y el adentro. El alejarse de quien me propones algo que me hace mal y el cambiar o preguntarme porque eso me hace mal. Completito.
    Me dio pena que al final se carajearan entre ellas ojala despues se hayan entendido flor y vero. Una que la otra quería ser acompañada de una manera en particular y la otra que la una (como todos) solo puede acompañar de una manera. “La mas linda niña del mundo puede dar solo lo que tiene para dar” dice la canción. Cómo me hace eso porqué lo elijo o si quiero elegirlo es algo que es rollo mío para descular.
    Ultima se que el que tiene un martillo en todos lados ve clavos pero y daba para terapia no?

  2. No puedo analizar nada porque lo que sufrió la mina esta lo sufrí en más de una ocasión y el intercambio me tocó una fibra sensible. Sólo voy a decir que el que no te quiere como sos que se vaya a buscar alguien que le guste.

  3. dani

    Nomeolvidedevos lo hicieron una vez más. Nunca dejen de reflejar el mundo en sus historias tan (tristemente) hermosas. Ni hablar de esas en las que una se puede sentir identificada y te golpean un poquito el corazón. Gracias, sigan asi !

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