No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Bryson & Amalia, la continuación.

(La primera parte.)

 

Te fui a buscar al aeropuerto, ¿sabías?

No, cómo vas a saber.

Miré los vuelos que salían de Ezeiza a Canadá ese sábado. Supuse que el viernes no te ibas a querer perder la cena en lo de tu abuela y el lunes ya debías estar en el trabajo. Quizás supuse mal y fui, muy arrepentida pero más confundida aún, a buscarte. Paré al costado de la ruta unos 100 metros antes del peaje, me pregunté qué mierda estaba haciendo, si ya era tarde. Una parte de mí deseaba no cruzarte para no tener que enfrentar la situación de estar parados frente a frente y yo no tenga nada que decirte. Igual seguí.

Cuando eso no se dio, cuando no nos encontramos y sentí que te había perdido para siempre o por dos años hasta que nos volviéramos a escribir -2 años y para siempre, en este caso, es lo mismo- me largué a llorar sin parar.

Nos amábamos tanto, Benicio. Tuve otras relaciones y que me dieron cosas hermosas, pero no volví a encontrar tu forma de quererme en nadie. Yo sé que hubo cosas malas y que hacia el final nos lastimábamos a consciencia, pero qué amor de no creer.

No tengo nada para decirte, como no habría tenido nada para decirte si por arte de magia hubiéramos congeniado en ese lugar tan propicio para un ataque de pánico que es el aeropuerto. Pero a mí me habría gustado saber que fuiste a buscarme, así que acá estoy, contándotelo.

¿Seguís con la alemana? ¿Cómo está el perrito? ¿Tu trabajo? ¿Sos feliz?

Te mando el beso más honesto que puedas imaginar. Hay momentos en los que te extraño más que en otros. Cuando hace mucho frío, cuando tengo miedo, cuando estoy recién depilada.

(Es francesa, lo sé. Lo mismo da.)


 

Escribí un mail en el que, con palabras elegantes y formas cuidadas, básicamente te trataba de pelotuda. Después lo borré. En definitiva, siempre me pediste que fuera más comprensivo y menos irritable. O sea que este es el segundo mail que te escribo, hubo un primero que nunca vas a ver, que fue más una descarga brutal que una idea plasmada en letras.

Necesito un mapa que me guíe por el sinsentido que son tus decisiones.

A ver, Amalia. Te propuse vernos, pretendía dedicarte una noche. Ok. Jamás me respondiste. Ok. Fui para Argentina, estuve 5 días. Ok. Nunca nos vimos. Ok. Volví. Ok.

Y ahora, después de un par de meses y como salida de adentro de la heladera, se te ocurre decirme que fuiste al aeropuerto. Te quiero matar, Amalia. ¡¿POR QUÉ NO ME ESCRIBISTE CUANDO ESTABA ALLÁ?! No me importa si las mayúsculas te parecen abusivas, estoy muy caliente. Dejaste nuestro encuentro librado al azar, no sos Meg Ryan, obvio que la jugada no te iba a salir como en las películas.

¿Sabés que pasa, Meg? Mis días en Argentina fueron 120 horas consecutivas de buscarte con la mirada para ver si aparecías de casualidad, de chequear el celular casi constantemente con la esperanza de recibir noticias tuyas, de que suene el timbre de la casa de mi vieja y se me pare el corazón. Escribí con detalle cada una de las actividades del día en Facebook y las hice públicas por si se te ocurría stalkearme, no dejé de esperar que cayeras de sorpresa ni cuando fui a la cancha. Te buscaba desesperado, quise respetar tu silencio a costa de padecer un infierno; llegué al punto de soñar con vos, despertarme y llorar de la frustración que me generaba no tenerte. Estuve a cinco cuadras de tu casa y me bajó la presión.

Y ahora, así, liviana, se te ocurre decirme que fuiste al aeropuerto. ¿Sabés lo que significó volverme a Canadá sin haberte visto? No tenés ni la menor idea de lo que lloré en esas putas horas de avión. No te lo podrías imaginar.

No tengo ganas de entenderte. Esperaste hasta último momento y dejaste nuestra suerte en manos de tus especulaciones. No querías verme, Amalia. Si no, no se explica.

No creo que merezcas mayores detalles sobre mi vida, pero tampoco me voy a hacer el misterioso. En Argentina me enteré que a mi vieja le diagnosticaron cáncer de mama así que cualquier tipo de duda se cerró, me estoy volviendo a vivir allá el miércoles. Tuve que renunciar al laburo pero eso es lo de menos, algo voy a conseguir, y con lo que estuve ahorrando me puedo bancar tranquilo unos meses. Los pibes ya me consiguieron un dos ambientes a estrenar para alquilar y por suerte el auto lo vendí rapidísimo. Tengo casi todo cerrado, estoy viendo el papelerío para mover a Tino que es medio un bardo, pero técnicamente ya está.

La francesa está durmiendo en mi cama, hoy es nuestra última noche juntos. Un poco lloró, pero creo que va a terminar extrañando más al perro que a mí.

Quedate tranquila, no te voy a pedir una noche.

(Había cerrado esa oración con: “te voy a pedir todas.” pero lo borré porque todavía estoy muy, muy caliente).


 

Déjame acompañarte en esto. Quiero estar con vos, contenerte. Independientemente de lo que fuimos y las boludeces que hice (/hicimos), nos queremos mucho por fuera de ser ex novios. Dejame cuidarte y distraerte y estar para vos.

El miércoles mismo, si vas para lo de tu mamá, me gustaría encontrarte ahí. Sé que hay decenas de cosas que hablar sobre nosotros, pero ahora no me parecen para nada prioritarias. De todas formas, si preferís no tenerme cerca simplemente porque no querés, o porque te va a hacer mal, o a agregarte un problema, te voy a entender. Cómo no te voy a entender.

Perdón por no terminar de dar el salto hacia vos. Ahora el espacio en el medio parece tanto más grande, vos tanto más lejos.

Lamento en el alma lo que me contás. Supongo que todas estas preguntas de por qué el mundo es tan injusto y qué nos hace merecedores de tanta mierda ya te las hiciste.

Te quiero, Benicio. Tengo mucho amor acá que es tuyo y, por más intente, no se lo puedo dar a nadie más. Dejame llevártelo el miércoles, así sea solamente para acompañarte.

Dejame acompañarte, no voy a hacer el proceso menos doloroso ni los resultados más felices, pero nadie puede solo.

Avisame, por favor.

Te quiero, otra vez.

Y siempre.


 

Acabo de darme cuenta (sí, un año después) de que nunca te respondí el mail. Como cuando llegué te llamé por teléfono y después nos seguimos hablando por ahí, me quedó en la bandeja de entrada huérfano de contestación.

Voy a aprovechar para agradecerte, porque decirte: “sí, acompañame” queda obsoleto después de todo lo que hiciste y estás haciendo por mí.

No sé cómo podría haber encarado esta pesadilla sin tu ayuda. Sos incondicional, de fierro, la columna que me sostiene. Vivimos tantos momentos críticos y sin embargo tu entereza jamás dejó que la mía se diluyera. Sos la nafta que necesito cuando me despierto, mi motorcito.

A veces me siento mal porque pienso que te estoy consumiendo mucho tiempo y energía, pero no puedo hacer otra cosa. Me hiciste mucha falta. Soy como los soldados que en Malvinas se cagaron de hambre y cuando volvieron se dieron panzadas de comida. Me desespera pensarme sin vos, no quiero volver a pasar por el proceso horrible de extrañarte.

Nuestro tiempo lejos me hizo aprender a valorarte. “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde” se me podría haber ocurrido a mí después de lo que viví cuando no dormías conmigo. Me hace feliz que nos hayamos encontrado dos veces, primero gracias al destino, después gracias al amor.

Ningún trabajo me va a dar nunca lo que me das vos.

El futuro va a ser difícil y todavía queda mucho camino por delante en la enfermedad de mi vieja, pero saber que vas a estar dándome la mano durante todo el proceso es el mejor regalo que tuve y tengo.

Te amo, mi amor.

Gracias.

Benicio.

p.d. Sí, odio que Tino prefiera dormir de tu lado de la cama, pero no te lo voy a reconocer nunca. Igualmente, cómo no entenderlo, sos vos.


 

Qué suerte que nos tenemos.

Te amo, pelotudo.


 

Che, ¿te querés casar conmigo?

Ya sé que anoche me dijiste que sí pero, digo, ¿seguís queriendo? Ahora no tenés la presión de la cena y el anillo y yo llorando.

Te adjunto una foto de Brad Pitt para que lo pienses mejor. ¿Vos viste ese pelo rubio?

Confirmame a la brevedad que tendré un 2016 muy ocupado.

Saluda atentamente,

Benicio M.

p.d. sí, estoy aburriéndome en el trabajo.


 

SÍ, SÍ, UN MILLÓN DE VECES SÍ.

*se suena la nariz con el presupuesto 2016 de la empresa*

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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44 Comentarios

  1. Empecé llorando de tristeza porque pensé que no se iban a encontrar, después de angustia por la enfermedad, después sonreí leyendo a Amalia queriendo acompañarlo y volví a llorar, de emoción por el amor que se tienen.
    Son increíbles escribiendo, me encanta todo. Y esta historia es mi favorita.
    “Te quiero, otra vez. Y siempre.”

  2. Sergio R.

    Gracias por este regalito de fin de año. Son las superhéroes del amor, lo están salvando todos los martes por este canal. Yo que el amor, les daria las gracias.
    Aprovecho para saludarlas y desearles lo mejor, que aunque venga de este desconocido espero que valga.
    Gracias otra vez por escribir. Y otra por leer. Y otra por si acaso(no me voy a cansar de agradecerles).

    P.S.: dale señor amor, no seas careta. Sé agradecido con los amigos que te quedan.

  3. Mariana

    Son grosas. El mejor final, tan predecible como impredecible, que lindo giro.
    Felicidades en este nuevo comienzo de año para ambas. Les deseo mucho éxito. Porfis sigan deleitándonos con estas historias!

  4. Nachi

    Me llegó mucho, me iluminan la esperanza. Gracias por esto y por todo lo que escriben!!!

  5. Sofi

    Esperé mas esta continuación que alguna llamada de mi ex (a lo mejor exagero un poquito) . Me.encantó *emoji de aplausos*

  6. Mel

    Llore tanto o más que con el primero. Increíble. Las admiro

  7. Quería hacer un comentario más profundo o romántico pero creo que solo voy a optar por escribirles: Me morí de amor. Son geniales.

  8. María

    Estoy con los ojos llorosos en la computadora de la oficina un 29 de diciembre replanteandome toda mi relación con un (ex) novio.
    No se qué más decirles que gracias por ayudarme a aclarar un poquito mi cabeza, y que por más que algunas cosas solo le pasen a Meg Ryan, si le pasaron a Amalia y Benicio, a mi también podrían.
    Feliz año capas!

  9. Como juegan con mi corazón muchachas!
    Gracias por este regalito!
    Y que viva siempre, siempre, el amor.

  10. MartinS

    El final feliz o la reafirmacion de la confianza en el caminar y en que las cosas encuentren su lugar. Gracias por tan lindo año. Ojala tengamos mas. Caminadas, encuentros, perdidas, declaraciones de amor a lo Meg Ryan, puteadas a lo Luppi, olvidos, recuerdos, hermanos, parejas, padres e hijos hermanastros alumnos maestros. Todo lo que se quiera decir y todos los que quieran decir via epistolar.
    Gracias
    Sigan

  11. Marianela

    Lo único que tengo para decir es muchísimas gracias. Me acordé exactamente lo que viví hace un año, cuando terminé mi relación con mi novio por unos meses, cuando Benicio dice “‘nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde’ se me podría haber ocurrido a mí después de lo que viví cuando no dormías conmigo”.
    No dejen nunca de escribir chicas. Que tengas un buen año

  12. sol

    Gracias,es increíble,gracias.una caricia para un corazón lastimado. Gracias.
    …Gracias!!!! Mis favoritos y coincido con llorar desde el principio, y no sé si tanto o más que la primera vez. Gracias!
    Sean felices en el 2016

  13. China

    👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 maravilloso.

  14. Jc

    PERO QUE COSA HERMOSA QUE ES ESTO POR FAVOR LES PIDO QUE SEA ETERNO Y QUE NUNCA JAMÁS DEJEN DE CREAR DIVINURAS COMO ESTA.

    Bueno, me calmo.

  15. Victoria

    Hay tanto amor en estas cartas que hasta un poco de envidia me da. La sensibilidad que manejan es admirable pero mas aún la menera en que la trasmiten. Gracias por compartilo!!

  16. Florencia

    me hicieron leerlas es hermoso!

  17. Jorge Bechara

    Recién los descubro y me pase todo el feriado del 25 de mayo leyendo sus cuentos, me fascinan, soy de Río Gallegos sta cruz Argentina

  18. Increíble todo lo que transmiten, la sensibilidad y el amor (sobretodo). Llore desde el principio. Son unas genias, las felicito!

  19. Maia Jaime

    Lo que contuve mis lágrimas. Lo tensa que me quedó la mandíbula. Decir que es perfecto es poco. Te hace -o por lo menos a mi- sentir cada coma, cada punto, cada espacio, cada emoción, cada sentimiento. Lo amé. Felicitaciones.

  20. Hace meses las leo pero recién hoy me adentre en sus comienzos. Soy un mar de lagrimas, pero me encanta. Logran transmitir tantas cosas en estos intercambios que es increíble. Feliz de leer gente que se apasiona por lo que hace. Lo mejor para ustedes, siempre.

  21. Cami

    Estoy llorando mucho! Son grosaas♡♥

  22. Roxana

    Descubrí este tipo de hitorias, por medio de Twitter hace tres días, y me he vuelto adictiva … felizmente adictiva, lloro, pienso, me pongo en el lugar de quien la escribe, una y mil veces, en cada historia… Pensamos que en momentos tristes, lo que no se debe hacer es leer cosas que te sensibilicen tanto, pero, cuando aparece una historia feliz, cuando el final es el dolor pero a la vez la superación del mismo, me llenan el alma las historias… Muchas Gracias a quien las escribe!!!
    Feliz de que una red “como twitter” me haya llevado a tan grato encuentro! Saludos!

  23. maría

    Recién leo esto y pase por un sube y baja de emociones.
    Estoy pasando por algo parecido y es un plomo, espero tener un poco el final de ellos dos.
    Son unas genias.

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