María & Emilce

Te escribo un mail porque sería imposible decirte todo esto en persona sin tener una crisis de llanto o el reflejo de cortarme las venas con lo primero que encuentre.

No puedo, la situación me supera, estoy desbordada de angustia. Me siento débil, no quiero comer, no concilio el sueño. Llegué a un límite preocupante y tengo que tomar una decisión antes de que la crisis se lleve mis últimos instintos de supervivencia.

Te amo. Te amo como nunca amé a nadie en mi vida. Cada vez que estamos juntas soy la mujer más feliz del planeta, me quedo dormida en tu abrazo y ya no necesito nada más, soy millonaria en todos los aspectos. Sos eso que ilumina lo bueno y despeja los fantasmas. Los lunares que tenés en el pecho son mi guía, mi refugio, mi amparo. Con vos sé lo que es el amor y la calma. Tenés la voz más dulce del planeta, escuchar tus audios es mi música, un regalo que llevo conmigo en el celular a donde quiera que vaya. Me potenciaste la vida, María. Sos el ancla que me trae a tierra en cuanto el viento empieza a perderme.

No quiero ni siquiera empezar a pensar en una vida sin tu carita dándome un beso, pero tengo que hacerlo, nos tenemos que separar. No puedo parar de llorar. Soy una hija de puta, me odio. Pero tenemos que hacerlo.
No aguanto más.

Convivo con un padre que me ignora y una madre que me recuerda a diario que me estoy cagando la vida y que me voy a quedar sola porque con una mujer no se puede formar una familia. Me pidió que por favor no le dijera a nadie que estoy de novia con vos, que me oculte y que no haga sufrir a mis parientes. Estoy harta de poner cara de pelotuda cada vez que alguien me pregunta: “Y, ¿algún novio?” Sí, ESTOY DE NOVIA CON LA MINA MÁS HERMOSA DEL MUNDO, ¡¡¡¿¿¿YYY???!!! A QUIÉN CARAJO LE IMPORTA. Pero no puedo, tengo ganas de gritar pero me reprimo.

Soy demasiado insegura y estoy muy condicionada por la opinión ajena, no me lo puedo tomar con calma, me afecta. Me destruye el corazón darte un beso en la calle y que cualquier pelotudo sienta que tiene el derecho a gritarnos cosas, como si nuestro vínculo fuera menos legítimo que entre un hombre y una mujer. Son misóginos y abusivos.

Me estoy ahogando en un vaso de agua, pero no tengo la entereza para llevarme el mundo por delante, no todos somos así. Hay gente que está peleando por nuestro derechos pero yo no me puedo poner la camiseta, ni siquiera me puedo asumir como lesbiana y hace muchísimo tiempo que un hombre no me genera ningún tipo de deseo. Le voy a estar fallando desde el cura que me bautizó en adelante.

Creo que lo mejor va a ser que intente buscar a un hombre, casarme, tener un hijo y distraerme con eso. Quiero sentirme normal. Estoy harta de vivir en las sombras de la sociedad.

No me hables nunca más, ni siquiera sé cómo empezar a hacer esto. La Emilce que conociste tiene que morirse. Son muy largas las horas en las que no estoy con vos como para bancarme la presión de ser quién soy.

Ojalá me odies tanto como lo hago yo.


 

Es injusto que me impidas cuidarte y quererte. Hacete cargo de lo que te pasa, Emilce. Frente a tu familia y para con vos misma. Ponele que nos separamos, que mañana lográs olvidarte de mí y yo de vos, ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a tener 3 hijos rubios con un contador y ser infeliz por el resto de tus días?

No a todo el mundo se le presenta la oportunidad de estar con quien ama y lo ama, de proyectar al lado de alguien que lo hace sonreír a diario. A nosotras nos pasó, nos pasa. No renuncies a hacerme sonreír, por favor.

Y qué si nos gritan por la calle. Cuando yo tenía 14 estaba con un pibe que se llamaba Mario, salíamos y nos besábamos y yo intentaba convencerme de que me gustaba su boca, su aliento, sus suspiros. No me pasaba nada. Yo me daba besos con él esperando que me pase todo lo que me pasa con vos. Y también nos gritaban cosas. Nadie te salva de nada, Emilce. Pelotudos hay en todas partes. Los que nos dicen esas cosas lo son. Mario era uno. Yo era otra.

Barrenemos esto juntas. Nos tenemos. Cuidémonos que nadie lo va a hacer por nosotras. Te propongo lo siguiente: tomate lo que queda de esta semana para tranquilizarte, no sirve de nada que tengas un llanto bajo la manga todo el tiempo, no te va a hacer ganar mucho más que un viaje gratis en taxi. El sábado hablá con tu mamá solas, ustedes dos en un lugar que le guste a ella. Contale que no es un acto de rebeldía, contale lo que te pasa cuando me mirás. Lo que efervesce adentro mío cuando te quedás dormida en mi falda. No seas explícita. No le hables de nada más que de amor, como si yo fuera un Mario. Buscá su comprensión, no su aprobación. Como si le contaras de tu primera vez. Con toda la timidez de estar hablando con tu mamá pero la avidez por escuchar qué tiene para aconsejar de ahí en adelante. Hacela sentir importante, lo es. Independientemente de lo que piense, es (sino la más) importante.

Después vení a mi casa, estés como estés. Y si te separás de mí, si me decís que no nos vamos a ver más, yo te voy a preguntar si es por que querés o porque sentís que tenés que. Si querés, no te voy a molestar y te voy a desear toda la felicidad del mundo, con un Mario o un Luis o una Vanina. Si es porque no podés, no te voy a dejar ir hasta que eso tenga sentido.

De todas formas, para el sábado falta mucho y vos estás muy nerviosa y no poder amarte en vivo me está re costando. Te lo respeto, claro, pero me está matando. No sé despertarme sin vos.

Por favor, querete lo suficiente como para hacerte feliz. Y, si no, quereme a mí, dejame hacerte yo feliz. Si no lo hacés por vos, que sea por mí. Por favor.


 

Jurame que si el sábado hablo con mi mamá vos vas a estar ahí para contenerme. Jurámelo.

Jurame que me vas a bancar y que me vas a apoyar incondicionalmente. Jurame que vas a estar conmigo para siempre.

Jurame que si me quedo sin familia vos vas a ser mi familia. Jurame que si me quedo sin amigas vos vas a ser mi amiga. Jurame que nunca me voy a quedar sola.

Jurame que vamos a ser una, que nuestras manos nunca se van a separar, que vas a ser mi sostén, que vas a ser mi refugio cuando más lo necesite.

Me conmueve que seas tan comprensiva y solo puedo amarte más.

Jurame que somos vos y yo contra todo para siempre.


 

Emilce, yo te quiero y te voy a querer con todo mi ser, con todo estoy que soy, para siempre. Pero no soy ni tu mamá ni tu mejor amiga. Soy tu novia, vos y yo somos una pareja. Aunque quisiera no podría hacerme cargo de todos los otros roles. Y nos frustraría. A mí sentir que no te basto y a vos sentir la ausencia de todas formas, haga lo que haga. Nos terminaría separando el hecho de intentar ser algo que no somos: (repito) una pareja.

Yo no puedo ponerme al hombro los conflictos de tus relaciones con otros. Tampoco quiero, para serte sincera, no quiero. Estuve pensando en estos días y el sábado me gustaría que hablemos de qué pretende cada una del vínculo. Yo me muero porque estés acá conmigo y nos hagamos todo el bien, nos traigamos paz, pero a veces siento que tenés que resolver muchas cosas antes de sumergirte de lleno en nosotras. No te estoy dejando, no hagas esa lectura, te estoy pidiendo que te detengas un minuto en ese torbellino de emociones que es tu cabeza de veinteañera y realmente figures qué querés conmigo, qué soy para vos.

Tengo miedo, te digo la verdad, tengo miedo de estar siendo sólo la que desancla tu homosexualidad. Ya sé que estás con mil mambos pero tampoco es justo que yo no pueda plantear ninguna sensación, nada que me haga ruido, porque ya me asumí.

Yo te amo y quiero ser tu novia. Quiero que seas la mía. Me veo al lado tuyo para siempre. Te imagino alzando a nuestro hijo. Ahora te toca hacerte las preguntas de todas estas afirmaciones.


 

“Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta.”

Qué fácil sería todo si no estuviera tan enamorada de vos.

Encontrás la manera exacta de decirme lo que necesito y tengo que escuchar. Adentro de mi cabeza todo es muy difícil y vos tenés una forma tan hermosa de desandar mis miedos que se me hace imposible pensarme sin vos.

Si me hago todas las preguntas de tus afirmaciones, la respuesta es una y tan simple con esencial: quiero ser tu mujer para siempre. Pero después me hace todas esas preguntas mi mamá y se me desestabiliza el sistema.

Cómo vas a pensar que sos solo la que desancla mi homosexualidad. ¿No me mirás cuando te miro?

Ya sé que mi cabeza de veinteañera es un arma cargada y la víctima siempre sos vos, me odio por eso. Lastimo a lo que más amo porque el amor me excede, es una excusa barata pero por ahora no puedo más que eso. Pero tengo que poder. Por vos voy a poder.

El sábado voy a hablar con mi mamá como me aconsejaste, voy a poner en claro las cosas. Y después voy a ir corriendo hacia vos.

Por favor, teneme paciencia. Te juro que nunca más voy a querer alejarte por esto. Te lo juro.

Acabo de subir de nuevo a Instagram la foto de nuestras manos, que mi mamá me pidió que borre. Nunca más voy a querer borrar la foto, ni a vos de mi vida. Lo juro porque lo sé.

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8 Comentarios

  1. MartinS

    Quiero trasplantarme gonodas femeninas para que Maria me ame (si es que es necesario) cuando tuve 20 y tenia mis bardos en la cabeza. Un hallazgo como arrancan en general despacito contando porque se escribe ese primer mailcarta, eso humaniza hace verosímil el relato pero tambien hace a un ritmo es el 1,2,3 de Los Ramones pero de ustedes. Entonces esta claro que ustedes siguen escribiendo y yo leyendo y comentando eh?

  2. Florencia

    Muchas gracias, necesitaba esto hoy.

  3. Sergio R

    “Si me perdiste en un lugar, búscame en otro. En algún lugar estoy esperándote”
    Me acordé de este pedacito de Whitman, cuando me angustié ante la chance de que todo ese amor que se tienen María y Emilce se fuera a los caños; igual según me decían lo traduzco demasiado literal.
    Era eso nomás.
    Y que menos mal que las encontré.
    Gracias!

  4. Camila

    Muy buena historia. Increible lo que pueden transmitir a traves de la pantalla. Sigan asi

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