Nacho & Carla

Esto te va a parecer medio cualquiera pero no sé por qué me siento en la necesidad de escribirte/explicarte. Yo estoy de novia, Nacho. Hay re buena onda entre nosotros y sé que probablemente -aunque lo tipeo con un poco de culpa- si no fuera así saldríamos. Me caés muy bien y no quiero ser tu amiga. Tampoco pretendo que me esperes indefinidamente a que yo decida qué mierda hacer con mi relación. Pero en la fiesta fue algo incómoda nuestra charla, por lo menos para mí. Estábamos muy cerca y coqueteamos (qué palabra cursi) por demás.

Cuando chateamos no me pasa, lo siento más inocente. Quizás eso me hace una pelotuda o una histérica. Seguramente ambas. Pero hay límites o como quieras llamarles que no quiero cruzar.

Te escribo esto un poco para definir lo que pasa *acá* y otro para que no pienses cualquier cosa de mí. No soy ese tipo de mina que va y calienta o le hace el jueguito a cualquier chabón estando de novia. Con vos me pasa algo distinto, es algo así como querer retenerte pero sin llegar a apostar del todo como para cortar. Estoy siendo todo lo honesta que puedo, para dejar las cosas claras.

La verdad es que me encanta hablarte y saber que te gusto, me encanta gustarte, pero hoy no estoy con vos. Hoy estoy de novia y, si bien no estamos diez puntos, no quiero apresurarme a cortar.

Capaz te parece una pelotudez esto, podés no responder. Pero quería aclararte que no te estaba boludeando ni haciéndome la canchera. Con vos me pasa algo distinto que no quiero terminar de explorar. No mientras siga con Facundo.

Bueno, eso. Espero que la hayas pasado bien el sábado. Perdón si me puse densa en algún momento. A veces medio borracha (me) pasa.

Besos,

Carla.


 

Carla,

Mirá, vos sos una piba divina, pero no sé muy bien a qué viene tu mail. Sentiste la necesidad de escribirme/explicarme una circunstancia que conozco de memoria, ya sé que tenés novio, ya sé que entre nosotros hay onda, ya sé que de no estar en un compromiso pasaríamos los domingos en el Jardín Japonés dándonos besos con ruido. Claro que en la fiesta coqueteábamos. Nos gustamos, eso se cae de maduro, es indudable. Pero siento que me estás usando de chivo expiatorio para enviarte un mail a vos misma.

No entiendo, ¿qué me querés aclarar? ¿Que no sos una histérica? ¿Que no sos una calienta pija? ¿A vos te parece que esas cosas se defienden con un mail?

Creo que estás intentando lavar tu conciencia y plantar una bandera de algo de lo que nunca te acusé. Con todo respeto, tu correo me resulta innecesario. A mí. No me involucres en tu catarsis emocional juvenil o en la pasada en limpio virtual de tus sentimientos.

Todo lo que pueda llegar a pensar de vos no se va a modificar porque te cargues de sinceridad y culpa en unos párrafos políticamente correctos.

No sé de dónde parte esa necesidad de aclarar lo que ya está claro. No quiero faltarles el respeto pero creo que es propio de las mujeres, eso de anotarse en la muñeca el machete con la cuenta que ya saben hacer de memoria. Eso de ordenar, pasar en limpio, ser concretas, sinceras. El amor y las relaciones son un bardo, Carla. Que te pongas en maestra Ciruela sobre tu postura te deja más ridícula cuando nos saludamos y nos quedamos 5 segundos más de lo necesario.

Atajaste un penal que nadie te pateó. El que te lee pensaría que te ando correteando por los rincones. Me encantás, sí, pero jamás moví una ficha ni lo voy a hacer porque respeto el vínculo que tenés con Facundo.

¿Era necesario escribir(me) esto? Fijate quién necesitaba más este discurso aclaratorio, si vos o yo.

El sábado la pasé muy bien. Mi momento favorito fue cuando te caíste, te levanté, me apoyaste la cabeza en el pecho al grito de “no puedo más” y te reíste.

Estabas hermosa, el pelo te queda mucho mejor suelto. Ya sé que te da calor, pero después terminaste teniendo frío y te pusiste mi saco. Lamento haber sido el único que se dio cuenta de que te lo cortaste un poco.

No sé qué hacer, ¿querés que no nos veamos más? No va a ser tan difícil, en el trabajo puedo pedir que me cambien de edificio así ya no nos cruzamos en el ascensor o en la recepción. Y podemos turnarnos para ir a las fiestas de la empresa.

No sé, no entiendo muy bien qué querés. O sea, sé lo que no querés.

Ahora, ¿qué querés?


 

Entiendo todo, todo lo que decís y comparto. Puede que haya querido sincerarme para conmigo en el intento de pedirte perdón o algo así a vos. Por mí. Perdón por mí. Igual, si las relaciones son un bardo como decís, no entiendo ni por qué precisaste ser tan expositivo y detallista sobre lo que me y nos pasa -que también es un bardo y no hace falta un validador sentimental como vos para eso-, ni por qué pensás que dejar de vernos u “organizarnos” distinto va a cambiar algo. No somos piezas de Lego, Nacho, no nos movemos de lugar y cambia la estructura.

De todas formas, veo que esto te tiene bastante hinchado las pelotas, esto de que yo, evidentemente, soy una mujer de manual. Estás en todo tu derecho. Sólo quise poner sobre la mesa cómo me siento, para verlo yo y para que vos no te sintieras basureado que, de verdad, es lo que menos quiero.

Se ve que te quiero cuidar de todo el mambo que tengo y que soy y me sale cualquiera.

No hablemos más. Pero no “hasta que” nada. Yo no soy quién para pedirte que me esperes como si vos no tuvieras una vida por fuera de mí y de esto que continuar. No hablemos más porque yo lamentablemente no puedo separar lo que me pasa con vos del contexto. Y cada vez que hablamos me quedo pensando en cuánto va a pasar hasta que volvamos a hablar. Eso también me hace mal. Probablemente esté volviendo a cometer la imprudencia de escribirte para mí, peor te pido que tratemos de evitar contacto porque a vos te está cayendo como el orto y a mí me hace sentir una mierda para con todo el mundo.

Sé que si mañana yo resuelvo todo mi quilombo de este lado y con vos ya es tarde me voy a querer matar por demorarnos y por haberme perdido de querernos tan, tan lindo. Pero ya estoy siendo injusta con vos y posta tengo que dejar de querer tenerte cuando no te puedo tener. Lo peor es que es todo lo contrario a un capricho.

Así que eso quiero, respondiendo a tu pregunta. Que no hablemos más así las ganas de volverte a hablar no me nublan la cabeza y puedo solucionar o darle cauce a lo que me está comiendo. Así vos podés hacer lo que quieras sin sentirte atado a nosotros, si es que así lo sentís. Tampoco quiero jactarme de ser una traba en tu vida. No quiero serlo ni quiero creer que lo soy.

Gracias por todo lo del sábado. Gracias por todo en general. Perdóname si volví a escribirte para canalizar. Sin ánimos de sonar telenovelística, es el último.

Carla.


 

Decir que sos y tenés “un mambo” no te exime de absolutamente nada. Justificarte, explicar, todo da lo mismo. Todo ME DA lo mismo.

Me quiero enojar. Quiero pensar que sos una pelotuda, una pendeja melodramática cagona que pretende ser prolija a costa de su propia felicidad. Te quiero recordar con odio, quiero hacerme esto más fácil. Quiero salir, quiero ponerme en pedo, quiero conocer a alguien. Quiero ser un pelotudo. Quiero llorar por el tiempo que perdí pensando en una histérica.

Te voy a eliminar de todos lados. Te voy a cruzar y te voy a esquivar. Vas a ser mi enemiga. Todo lo que me recuerde a vos se va a pudrir entre mis olvidos imposibles. Vas a pagar por esto, te voy a hacer pagar por esto. Voy a ser el inmaduro que nunca aprendió a lidiar con las rupturas.

No voy a hacer nada, Carla.

No va a ser ni la primera ni la última historia en la que no me eligen.

Que seas feliz sin mí.

Que otro te complete el para siempre.


 

Que seas feliz sin mí.

Que otra te complete para siempre.

Que puedas perdonarme y que pueda olvidarte.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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29 Comentarios

  1. Mariana

    Este intercambio me hizo ver a mí siendo un poco Nacho y a un hijo de puta siendo un poco Carla (aunque ahora yo esté haciendo de Carla mientras pongo algo acá que me digo a mi). Que grosas que son, como me gusta el formato. Saludos, sigan escribiendo. Y perdón por la (desastrosa) redacción.

  2. MartinS

    Ahora esta de moda eso de si vas a hacerlo, hacelo bien. Bueno a nuestros amigos de hoy les vendría bien escucharlo. Como confiar en un cocinero que no sabe si va a querer comer lo que cocina. El que avisa no traiciona pero tampoco salva. Que bueno re encontramos. Mira si pasaba una semana si esto?

  3. No me cierra! Para mi ella es una histérica. Si no quiere que pase nada, no da pie a las risas, al tiroteo, etc.. Y si quiere que pase algo aprovecha que está borracha. Pero le manda ese mail para ver si él “pica” y se la sigue.

    • Es muy difícil pornerle el pecho a lo que nos pasa, che. Un poco de comprensión. De todas formas, muchas gracias por leer y comentar 🙂

      • Modo 14 años ON
        Dijeron pechos jejeje
        Modo 14 años OFF
        No digo que sea fácil ponerle el pecho a lo que nos pasa. No siempre sabemos cómo hacerlo. Pero sospecho del enfoque adoptado por la señorita. ¿Por qué? Porque es más costoso todo esto de los mails que despegarse, y si algo nos enseña la neurociencia es que el cerebro es muy hábil para ahorrar energías.
        Bajo ese supuesto, la alternativa elegida es la menos costosa si el objetivo es que pase algo pero no inmolarse. Le deja la carga a el para que accione.

        P.D.: puede haber algo autobiográfico en este comentario

        P.D. 2: gracias por escribir

    • Jc

      La vida jamás cierra.

  4. Sofia

    Puede ser que Carla es Juli?

  5. Ve

    La lei mas de 5 veces.. Carla dijo las cosas que su (mi) momento no las pude decir “tengo que dejar querer tenerte cuando no te puedo tener. Lo peor es que es todo lo contrario a un capricho.”
    Ame esta frase “atajaste un penal que nadie te pateo”
    Gracias para siempre.

  6. MarianaS

    Blogs como estos tienen el poder de moverme un poquito la estanteria, volviendo a cosas que pasaron y a las cuales no siempre se sabe enfrentar. Cuantas Carlas y Nachos habran por el mundo con el miedo a soltar ciertas cosas, jugarsela por el otro y quererse aun habiendo motivos para no hacerlo.
    ¡Sigan escribiendo!

  7. Sergio R

    TE BANCO A MUERTE NACHO.

  8. Guadalupe

    Necesito un Nacho en mi vida. Posta lo banco mucho. ¿Cómo hacen para encontrar los tuits viejos? https://twitter.com/Belefante/status/674587061068910596

  9. Jc

    Yo sí quiero amarlas para siempre.
    Amo que siempre esté ese detalle que hace a la historia general, particular, y que, a la vez, nos teletransporta a nuestra experiencia personal.

    Hace tiempo que vengo pensando en que estaría bueno que armen algo así como un buzón para que les dejemos historias a las que puedan escribirle un hermoso intercambio de palabras.
    Puede que se me esté patinando, eh.

  10. Julieta

    Son grosas. Gracias eternas por las miles de sensaciones (increíbles) que me generan con sus palabras.

  11. Pau

    Puede ser que en pedo les haya mandado la historia de mi vida y no me acuerde? Juro que estaba esperando que alguna vez escriban algo parecido a lo que me pasó y me pasa (porque no terminó) y lo plasmaron explícito, hasta hay frases similiares..

    Pd: Sigan escribiendo así de “cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia”.
    Pd2: Aguantemos los Nachos del mundo

    • No recibimos la historia de tu vida, pero te aconsejamos que en pedo trates de no hacer nada que involucre mensajes y envíos 😉 Muchas gracias por estar ahí leyendo, aguanten! (los Nachos y vos).

  12. Cande

    Nooo! Cómo terminó así, tan frío? Triste, pero real. Me sentí identificada con Carla, pero le dio una oportunidad a ese “Nacho”, y eso me ayudó a terminar con una relación que ya había terminado hace mucho (y que recuerdo como muy linda, que no se mal entienda).
    Son muy grosas, chicas. Me hicieron sentir todo eso en la piel

  13. Mariana

    Ufff! Recién ahora veo esto y me movilizó bastante, salvo que en mi caso yo sería Nacho.
    Espero que sea feliz sin mí, yo lo perdoné, ahora con lo del olvido estamos un poco más complicados.
    Extraño mucho sus mails con sus hermosas historias.

  14. Matias

    Yo fui el nacho de esta historia. Todavía sigo sanando y recordando. Pero más que nada sanando.

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