Maxi & Romi

Finalmente tengo un minuto de paz y me siento a escribirte. Estuve tratando de hacer que el mundo entendiera cuando, iluso yo, en realidad en este primer episodio sólo preciso que me escuchen. Que me entiendan (o no) viene después.

Decirte ‘Gracias’ sabe a poco y queda chico. Como un gajo de mandarina que quedó relegado y después de un tiempo alguien decide comerlo o un jean dos talles menor. Eso, un ‘gracias’ solo incomoda. Tiro esos ejemplos y me dan ganas de decir “qué de puto, ¿no?” y reírme. Y ahora puedo.

A mi familia no le cayó del todo bien. Mi mamá me preguntó “si es definitivo”, como si hubiera planteado que me quiero cambiar de laburo o ir a vivir al exterior. Mi papá me dijo que se lo veía venir, pero para mí es mentira. Realmente me cuidé mucho de que nunca se notara en casa. Mis hermanas, la mejor. Cata ya sabía igual.

Por un lado me saqué un re peso de encima y por el otro estoy muy cansado, me molesta tener que dar explicaciones cuando en realidad es algo que me pasa y ya, que no tiene un por qué concreto. Yo no le ando preguntando a la gente por qué le gusta el sexo opuesto, pero no porque lo tome como normal, porque realmente no me importa. Como no me importa cuando a una mina le gusta otra. No me importa de verdad que se gusten dos minas, entiendo que hay algo que trasciende.

Tampoco quiero pecar de progre y masallaísta, me costó un huevo saberme y sentirme gay. Y Lucas tampoco ayudó mucho. Me hizo conocerme, pero me soltó la mano muy rápido. Yo seguía verde.

En fin, toda esa historia la escuchaste varias veces, no te escribo para repetirla. Te escribo para agradecerte por molestarme tanto. Por empujarme para sentirme a gusto conmigo y esperar lo mismo o más del resto, porque convencerme de que menos no merezco.

Hoy me imaginé muriendo sin haberle contado a nadie que soy gay y fue horrible. Horrible.

Así que, con todas las potencias y formas de exponenciarlo que un humano pueda proponer: gracias.

Maxi.


 

Maxi, sos el hermano menor que la vida no me dio pero que adopté una mañana fría en un aula de la Facultad de Filosofía y Letras. Te siento así, te veo así, te quiero cuidar así, te voy a empujar así. Conozco de memoria este proceso porque yo también lo viví, solo que usando un vestido y con padres menos comprensivos.

Decirte ‘ESTOY ORGULLOSA DE VOS’ sabe a poco y queda chico, parafraseando tu discurso. Pero es tan profundo el sentimiento de felicidad que me genera que hayas asumido (por fin) tu homosexualidad, que incluso las lágrimas no alcanzan para ejemplificar cómo late mi corazón de alegría por vos. Vanina está igual que yo, te quiere conocer, queremos que vengas a casa, queremos que sientas que acá hay un lugar en el mundo para que seas plenamente vos. Te queremos, mucho.

Me gustaría decirte algunas cosas ahora que diste tu primer gran paso. La hermana no sanguínea que soy quiere verte pleno y la experiencia (nobleza obliga) hay que transmitirla.

Va a ser realmente difícil que te entiendan. Solo vos sabés cómo lo que sentís y lo que pensás se conjuga adentro de tu cabeza para darle forma a tus intenciones, solo vos sos espectador de cómo se ilumina cada célula de tu cuerpo cuando un hombre te da un beso. El resto puede a lo sumo sentir empatía, en los mejores casos, y (formalidades aparte) no romperte las pelotas.

No pretendas que te entiendan, no lo van a poder hacer, no viven siendo vos en tu vida. Pretendé que te respeten. Eso. Pretendé que te respeten. Y que “entienda” el que pueda.

No tenés que dar ninguna explicación. Grabalo en tu mente, Maxi. No tenés nada que explicar, no le debés nada a nadie. Vos viví, con libertad, con orgullo. Abrazá a tu chico por la calle, dale besos, viví tus relaciones con la misma plenitud como si lo hicieras con una mujer. Y si te preguntan, a lo sumo dirás: “estoy saliendo con Mauricio” o “estoy de novio con Fernando”. Nada más. No te sientas en la obligación de tener que explicar el por qué de la dirección masculina de tu orientación sexual, que no te tiente hacer chistes sobre eso o justificar lo que sucede. Después del silencio incómodo que tu respuesta va a generar, vuelve todo a la normalidad rápidamente. O no, pero eso no es tu problema, es el del otro.

Considerá a Lucas como un facilitador de situaciones y no mucho más que eso. Gracias a él pudiste reconocer que había mucho más detrás de algunos besos con pibes estando borracho en un boliche, había sentimientos reales. En tu vida vas a tener muchos Lucas, y en algunas historias te vas a encontrar a vos mismo siendo un Lucas.

Mi querido, no va a ser un camino fácil. Te van a mirar mal, van a hacer comentarios homofóbicos, van a hablar de vos a tus espaldas, algunos no lo van a respetar y van a abrirse de tu vida, vas a escuchar todo tipo de argumentos irrisorios. NUNCA dejes de ser quien sos.

Y ahora te voy a pedir algo. Algo que me propuse a mí misma alguna vez y que espero que cumplas a rajatabla, para siempre: nunca trates públicamente a una pareja como tu amigo. Nunca. Así sea un garche pasajero, presentalo por su nombre, nunca digas “mi amigo”.

Nunca vendas barato lo que sos, Maxi. Prometémelo.

Te amo todo lo que te amo,

Romi.


 

Sí, ya sé, prometo, igual son todas cosas que supongo iré aprendiendo con el tiempo. En principio tengo que acostumbrarme a que la gente ya lo sabe, y cambiar mi actitud y todo eso. Es doble laburo ocultar y desocultar, es deshacerse, desarmarse de alguna forma. Pero bueno, a largo plazo es quererse y además para algo blanquié. Para ser todo lo yo que cualquier ‘yo’ puede tolerar.

Se lo conté a los pibes también, y la verdad que casi todos se lo tomaron bien. Alan (el que volvió de afuera hace poco que tuvo el problema de la visa) se quedó bastante helado. Si te tengo que decir la verdad, yo creo que él también es gay y ahora siente, contrario a la satisfacción del camino allanado que uno de primera podría suponer, una doble presión. Yo voy a ver, según cómo se dé todo en los próximos días o semanas, si hablo con él. Su familia es un bardo en este momento, tienen quilombos de deudas y los viejos se están peleando bastante. Quiero ayudar pero él no cuenta mucho, lo sabemos por los viejos de Charly todo.

Siento el pecho descomprimido, te juro.

Duermo mejor, me despierto mejor.

Miro varones por la calle sin vergüenza de que me devuelvan la mirada.

Hay algo que estaba atado con alambre y ahora se articula perfecto adentro mío.

Bah, no “algo”, todo prácticamente.

También unas ganas de coger en mi casa, en mi cama que no te puedo explicar.

Mandale un beso enorme a Vanina y la semana que viene me doy una vuelta por ahí. Decile que si se copa cocinando, genial. Vos vendiste mucho sus pastas y yo soy un comensal de primera.

Nada, Romi, creo que te lo dije ya pero cruzarme con vos me cambió la vida varias veces y todas para bien, todos volantazos en el sentido correcto.

Gracias por quererme bien y hacer de más, siempre.

Nos vemos la que viene. Ahora sigo con los libros que la semana que viene rindo Trinchero.

Por cierto, ¿pensás retomar algún día o la plenitud y Puan son incompatibles?


 

Cada palabra tuya es un golpe de ánimo que impacta directamente en mi alegría. Soy tan feliz por vos como vos lo sos por vos, así, todo tan trabalenguas como nosotros.

Mi consejo respecto de Alan es que no interfieras. Nadie está obligado a dar testimonio sobre su sexualidad, cada uno tiene sus tiempos y respetarlos es el primer escalón de la compresión. A veces uno “presiona” al otro creyendo que hace un bien y sin embargo genera el efecto contrario, logrando que su ser querido se encierre más en lo que le pasa. No es fácil para nadie pero algunos realmente lo viven como un calvario interno en el que se acomodan por el pánico que les genera la idea de ser sinceros, y no pueden ver que están postergando lo que son para mantener un concepto vacío de lo que deberían. Que vos hayas roto el closet a palazos es el mejor ejemplo/ayuda que podrías darle.

Vanina me conquistó por el estómago, por las mariposas, y encima cocina riquísimo, sí. Te esperamos, por favor vení, te esperamos.

Lo de la facu te lo respondo en persona así te quedás con la intriga y tengo una excusa más para tenerte en mi casa, más allá de nuestras ganas y las pastas.

Espero tu visita tanto como lo mucho que me hiciste feliz. Ahora, mi corazón, andá a vivir.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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4 Comentarios

  1. MartinS

    Bien. Vale la pena leerlo. Lindo viaje epistolar. Puede ser casi cualquier persona alrededor no?
    Abrazo sigan que quiero mas.

  2. LucianaG

    Chicas, es una caricia al alma la forma en la que escriben. Sigan así

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