Daniel & María Laura

María Laura, soy tu papá. Voy a tratar de ser todo lo claro que pueda. Me llamo Daniel, vivo en Bahía Blanca, tengo dos varones de 16 y 12 años con una mujer que se llama Carmela.

No te voy a decir que hace años vengo intentando ubicarte porque no es así. Sí traté de contactar a tu madre, pero ella no me atiende el teléfono ni responde mis mails. Quiere protegerte, creo. Y está bien porque yo fui una mierda. Un día le dije que no podía ser papá, que no sabía cómo, que vos no te merecías a alguien como yo de referente, que no iba a ser tu ídolo y eso me iba a partir el alma, que debía preservarme, que mis viejos me habían dicho que me estaba comprando un quilombo con esa panza y entonces me fui. Dije eso y me fui.

Te quiero pedir perdón sin, por supuesto, esperar que me perdones. Ya tenés 23 años y sos una mujer hermosa, tenés todos los gestos que me enamoraron de tu mamá y cuando miro fotos tuyas (que entro a buscar en facebook) lloro de las ganas de abrazarte y la impotencia de no poder.

Pienso en vos todos los días desde que me fui. Cuando naciste, pasé por el hospital. Había muchos bebés y no supe cuál eras y no me dejaron pasar a leer las pulseritas porque no era familiar directo. Salí rápido por miedo a cruzarme a tus abuelos. Esa fue la única vez que te vi aunque no supe quién eras.

Te amo, hija. Espero que consigas a un hombre que no sea lo poco hombre que fui yo con ustedes.

Espero que seas feliz. Sé que estás mejor sin mí, que no te merecés que venga a entorpecerte el paso, pero sí algún día querés, yo me muero de ganas de hablar con vos y conocerte.

Tengo un sobre con plata que vengo ahorrando para darte desde tus 15. Ese día separé 300 pesos y desde entonces voy llenándolo con lo que puedo. Es tuyo. Ya sé que no te interesa la plata y mucho menos yo, nada de mí. Ya sé todas estas cosas. Pero te amo y te pienso todos los días. Realmente deseo con cada nervio de mi cuerpo que seas inmensamente feliz, que algùn día arropes a tus hijos y a las dos horas se te metan en la cama porque tienen miedo. Que vivas con placer e intensidad todo eso de lo que yo te privé.

Podés no responder, claro. Igual, yo me castigo todos los días por haberme ido.

No hay castigo suficiente. Ya sé. Ya sé todas estas cosas y te pido perdón.


No, Daniel. No sabés nada. Y no sabés nada porque hace 23 años le dijiste a mi mamá que te estabas comprando un quilombo; y tampoco sabés nada porque, como dijiste, solo me viste una vez aunque no supiste quién era. Yo te vi cientos de miles de veces aunque no supiera quién eras. Cada segundo en cada actividad que hacía estabas presente, te imaginé, te inventé una silueta, un color de pelo, una voz, una forma de caminar, una forma de abrazar, una forma de llorar.

Le recé a todo lo que no existe para que vos algún día aparecieras de la nada a decirme que me amabas, que me querías conocer, que estabas arrepentido. Cada sueño entre mi nacimiento y mis 12 años se lo dediqué a una imagen: yo abría una puerta y estabas vos (en el sueño yo sabía que eras vos) y nos fundíamos en un abrazo. Cada noche, ¿podés entenderlo? Cada noche.

Mi mamá te odia. Y por eso me mandó a la psicóloga a los 12 años, para que te supere. Para que deje de preguntar por vos, para que deje de esperarte, para que deje de soñarte, para que acepte a su nueva pareja como si fuera tu reemplazo. Lo único que consiguió fue que yo entendiera que estaba mal hablar de vos, y entonces dejé de preguntar, dejé de soñar y dejé de mostrar que me importaba. Pero jamás dejé de esperarte. Te amo profundamente. Te estaba esperando, papá.

Un día yo nací para vos, y quizás fue el momento incorrecto. Ahora vos naciste para mí, pero yo sí te estaba buscando. Yo sí puedo ser tu hija, yo sí voy a saber cómo, yo no me estoy comprando un quilombo porque te estuve esperando cada día de mi vida, papá. Cualquier resentimiento que pueda existir en mí se muere ante la idea de que MI PAPÁ (sí, Malena de segundo grado que se cansó de hacerme burlas) ME AMA. MI PAPÁ ME AMA Y ME QUIERE VER. Lo escribo y no lo puedo creer.

Por favor papá, vení a buscarme, por favor. Quiero conocerte, quiero conocer a mis hermanos, quiero que me des un beso antes de irme a dormir por todas esas noches en las que hubiera dado todas mis muñecas porque me acaricies el pelo contra la almohada. Por favor papá. Haceme feliz. Por favor.

Con la plata que juntaste comprá un pasaje para mí o vení vos, hacé lo que quieras pero cumplime el sueño. Por favor papá, cumplime el sueño.

Las chicas siempre suben fotos a Facebook con la esperanza de gustarles a los chicos. Cada foto que subí fue pensada para gustarte a vos, sin siquiera saber que me veías o te interesaba. “Ojalá la vea mi papá y esté orgulloso de mí”, era mi deseo.

Mi mamá piensa que soy lesbiana porque tengo el pelo corto y uso ropa masculina. No me gustan las mujeres. Siempre tuve la esperanza de parecerme a vos y que algún día me vieras caminando por la calle, me reconocieras y me abrazaras. Cada vez que salí de mi casa, durante 23 años. Y cuando no, también.

Por favor papá, cumplime el sueño.


Mi chiquita, ya les hablé a los chicos de vos. Marcos, el menor, se enojó bastante. Creo que no por tu existencia si no por habérsela ocultado. Ignacio quiere que vengas “con amigas”. Está en esa edad. Me gustaría haber estado para vos en esa edad.

Carmela, por supuesto, sabe todo desde que nos conocemos. A tus hermanos no les había contado porque temía que pensaran lo peor de mí: la verdad. Que soy un abandonador. Ignacio me preguntó por qué me fui y por qué si no quería tener hijos los tuve a ellos. Me hizo varias preguntas más y después me dijo eso de que vengas y que traigas amigas. Creo que lo decepcioné un poco. Me lo tengo que bancar.

Tengo cierto regocijo al contarte esto, contarte de mis cosas, mis problemas, mi relación con los chicos, mi vida. De la que ahora sos parte y no me alcanza el pecho para todo el amor y orgullo que tengo por vos. Cada palabra de tu respuesta me llena de energía y ganas de vivir, de salir a tomar aire. Mi hija me ama y yo la amo a ella.

Tengo que sacar la cuenta de cuántos ‘te amo’ te debo, porque te los pienso dar todos cuando te vea. Y abrazos, una infinidad de abrazos. Necesito sentir lo que es tenerte cerca, desatar mi garganta y saberte mi hija.

Ya te compré un pasaje para que vengas, es por 20 días pero podés quedarte más tiempo o menos. No hay un cuarto de más, pero los chicos van a dormir juntos por ese tiempo.

¿Le contaste a tu mamá?

Carmela no va a estar. Me dijo que te inventara una excusa como que viajaba por trabajo, pero la verdad es que estoy cansado de no ser sincero con vos, no puede soportar la situación. No pensó que íbamos a dar este pasó jamás y estaba muy cómoda sabiendo que existías pero en otro lugar, a cientos de kilómetros. Así que se va dos semanas a la casa de su hermana.

Yo me muero de ganas de tomar unos mates juntos y saber qué hacés, qué te interesa. Vi que tocás el saxo y me emocioné. Mi hermano (murió de Cáncer en 2012) era un apasionado de ese instrumento.

Te amo, hija. Quiero decírtelo todo el tiempo.

Adjunto los pasajes y algo de plata para que tengas por si necesitás tomarte un remis o querés un sanguich en la parada.

Te amo, María Laura. Te amo. Quiero hacerte feliz.

Te amo. Gracias.


Pa, me fui con mis hermanos al locutorio del centro para llamar a mi mamá que es más barato, y ya que estamos vamos a comprar facturas. Si te llegás a despertar antes de que volvamos, andá haciendo el mate.

Te amamos.

Nos llevamos a Negrita que nos vio salir y se puso a llorar (tuve que volver a entrar solo para escribir esto).

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

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19 Comentarios

  1. Sergio R.

    Anoten un fan más de lo que están creando juntos. Particularmente éste último estuvo jodido, y estoy escribiendo este comentario como parte de una estrategia para aflojar el nudo de la garganta. Los quiero muchísimo.

  2. Sergio R.

    *juntAs y *lAs perdón…

  3. María

    Debo admitir que varias lágrimas cayeron de mis ojos. Cada nota es un placer de leer y me toca un poquito más el corazón.

    Las felicito, siempre.

  4. vieron las botellas de aceite que cuando se terminan siempre parecen vacías pero siempre tienen un poco? Bueno, así parece ser mi amor por lo que ustedes escriben, cada vez me gustan más sus intercambios, soy fan<3

    pd reinicie

  5. Ana

    Como te explico que estas escribiendo algo muy parecido a la historia de mi vida. Me hiciste emocionar.

  6. Estoy llorando en el trabajo, las odio y las quiero mucho. <3

  7. Mariana

    Me lloré la vida, ha de ser que extrañar mucho a mi viejo me pone así, y también la necesidad de saber la identidad de mi familia materna, esa que le negaron a mi vieja. Hermoso blog. Suman una adepta

  8. Vir

    Ah no, qué duro que me la hicieron!! Convidenme un vasito de agua para bajar el nudo en la garganta y las lágrimas en los ojos por favor. No puedo elegir un posteo favorito, y no puedo dejar de comentarles lo geniales que son y lo lindo que escriben. Gracias por dejarnos formar parte de su mundo de fantasías!!

  9. Hace unos días conocí este blog…elijo las noches para leerlos porque llorar de noche tiene ese otro sabor. Hoy leo esto de mañana, capaz porque se me ocurrió simplemente, o tal vez porque llueve. Leer cartas entre amantes me encanta, me identifico…todos somos un poco masoquistas, para qué negarlo! Pero leer esto entre un papá y una hija… Sólo puedo escribir la sensación esa de cuando el corazón parece que se escurre como una toalla, no me sale describirla…aunque de seguro la sintieron! Soy su fan chicas y amiga virtual ahora, ja. Hermoso.

  10. Marto

    Necesitaba llorar hace un tiempo, lo sentía, pero no me salía.
    Leí esto y no necesité más nada, ahora estoy en el trabajo y no puedo parar de llorar.

    Gracias.

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