Sebastián & Ámbar

“La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá” digo cuando te menciono. Un nombre re largo, re complicado, re original, como si fueras la cruza entre modelo y estrella de rock. Pero yo me lo acuerdo fácil, porque mucho más de vos no tengo para recordar, porque mucho más de vos no sé.

Y sin embargo te menciono seguido, prácticamente cada martes y jueves después de verte. Yo voy todos los días al mismo café pero tengo intermitentemente mejores días que otros. Como todos, supongo, pero yo encontré que vos sos la lucecita. La lucecita como la de la barrera, esa intermitencia, ese titilar.

No quiero que pienses que estoy loco, creo que esto es algo que hace un loco. Esto de escribir y esto de aclarar que no está loco. Y esto de reafirmar: no estoy loco.

Es sólo que me gustás y leí dos de los tres libros que te vi. Que no es indicador de nada, lo sé, pero a mí me gusta pensar que sí.

El caso es que te menciono seguido y ya todos en el trabajo saben me gusta La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá. Lo hacen en corito burlándome, de hecho.

Así que me pareció que, tratándose de vos, deberías saber.

Nota para la moza a la que le pedí que te alcanzara esto cuando yo me levantara: Si te pintó la curiosidad (a mí me habría pasado) y pensás que soy un goma, por favor entregásela igual. En el peor de los casos, seré El goma de al lado de la puerta que quiso encarar a La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá con una carta y no lo consiguió.

Gracias a la moza.

Besos a vos.


 

No me parece loco alguien que aclara que no lo está, pero sí alguien que escribe una carta de presentación y no detalla su nombre. Lo de la luz y la intermitencia te definen como “el goma de al lado de la puerta”, sí, pero te estoy respondiendo.

Tampoco me parece loco que hayas leído dos de los tres libros que me viste, pero que dejes tu maletín descuidado en una silla cada vez que vas al baño, eso sí me parece loco. Te pueden robar las pertenencias en tu ausencia, o peor, meterte respuestas a cartas que escribiste.

Mi nombre es Ámbar Celeste, y recién ahí empiezan mis contradicciones. Tengo 28 años, y por lo que (te) estuve observando, vos debés tener cuarenta y pico. ¿42, quizás?

Me da la sensación de que tenés una plantilla armada con este formato e hiciste lo mismo con “la que se sienta al lado de la estufa” o “la que hace barra y siempre pide coñac”. Me cuesta creer en tu intención de deslumbramiento, hay muchos señores que no saben cómo encarar y suelen exprimir la estrategia que alguna vez encontraron y les funcionó. Sí, descreída no termina de definirme. Sí, pero te estoy respondiendo.

Voy al bar los martes y jueves porque salgo de un taller literario que estoy tomando a la vuelta y me gusta hacer una parada pública previa a llegar a la soledad de mi hogar.

Antes de que vayas corriendo a contarle a tus compañeros de trabajo que “la chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá” te respondió y proyectes en seco, me gustaría que sepas algo. Haré un punto aparte por la coyuntura.

Estoy embarazada. 12 semanas y pico de embarazo, casi entrando en el tercer mes. Resulta que si te emborrachás en una fiesta en la que te reencontraste con tu ex novio y se van juntos a tu departamento a coger sin forro, quedás embarazada. Quién lo hubiera dicho.

Cuando se enteró se borró del mapa, desapareció, pero no sin antes pedirme que lo aborte. Deshacerme de un pelotudo tuvo más sentido que del bebé que estaba gestando, así que bueno, acá estamos. Voy a ser mamá. Mamá soltera, le dicen.

Ojalá esto te espante lo suficiente como para que no vuelvas a escribirme nunca más, porque ahora no tengo la cabeza ni el cuerpo para revocarle las paredes peladas a mis sentimientos, es un momento muy complicado. Sí, pero te estoy respondiendo.


 

Tengo una sola pregunta antes de seguir con lo que sea que sea: ¿lloraste al escribirme?

Besos,

Sebastián.


 

Sí, lloré.

“Sebastián Ariel” si es varón, “Ornella Sol” si es mujer; había pensado. Las cosas de la vida, ¿no?


 

Lo que voy a hacer es lo siguiente: voy a decirte lo que voy a hacer, voy a pretender que estoy te parezca ingenioso, voy a continuar, voy a preguntarte por qué dos nombres, voy a confesarte que me pareció muy fuerte tu carta, que no me esperaba nada de eso, que “las cosas de la vida” era algo que podría no sorprenderme de cualquier persona que no conozco, pero no vos, no vos persona que no conozco. Voy a seguir.
Vos, para mí, no hablás así. Voy a seguir.

Yo quiero charlar y que tomemos café en la misma mesa. No encaré a ninguna otra chica así, tampoco me parece la estrategia más fantástica del planeta. Voy a contestar todo en desorden. Tengo 38. Tampoco pensé que le dirías “hogar” a tu casa. Voy a decirte que reaccionaste demasiado para el apenas acercamiento que tuvimos. Voy a esperar que sea un mecanismo de defensa. Voy a creer que sí y voy a entenderlo, cómo no voy a entenderlo.

Creo que voy a querer cuidarte.

Voy a darle esta carta a la moza.

Voy a decirte que, aunque sí, me asusté un poco y no quiero ni complicarte la vida ni entorpecer la mía, mañana me gustaría sentarme al fondo. Ahí, en tu mesa.

Mañana me voy a sentar al fondo. Me encantaría que estuvieras. Si no, bueno, jugaré a ver cómo es que ves vos las cosas desde allá atrás.
Sebastián.


 

Estaba buscando unos papeles en el baúl y me topé con las cartas que nos hacíamos llegar cuando nos conocimos, ¿te acordás? Claro que te acordás. Y aprovechando la coyuntura (en la primera carta usé la palabra “coyuntura”, creo que no sabía ni lo que significaba) te escribo una hoy, a puño y letra, ahora.

En tu última carta describiste con exactitud todo lo que ibas a hacer. Ahora corresponde que yo detalle todo lo que hiciste:
No te acobardaste. Supiste romper todas las barreras (“mecanismos de defensa”) que te puse al principio con amor y paciencia, lograste que vuelva a creer, a confiar. No me soltaste incluso cuando te pedía a gritos que lo hicieras porque tenía miedo. Me ahuyentaste los fantasmas y materializaste mis deseos. Convertiste lo imposible en diario, lo fantástico en normalidad, lo hermosamente increíble y lleno de magia en mi vida cotidiana.

Me viste, a mí.

Gracias por verme a mí.

Gracias por apostar a mí.

No tengo mucho tiempo para seguir escribiendo porque ya te vas a trabajar y tengo que lograr ubicar esto en tu maletín; y todo se hace más difícil con Orne fascinada con la pandereta que le regalaste y nuestro bebé jugando con mi vejiga adentro de la panza. Pero me parecía oportuno recordarte que hoy, una vez más y como siempre, te amo.

(Por favor no te olvides de decile a tu jefe que en el video de nuestro casamiento pusieron la parte en la que se cae sobre la torta y es muy graciosa, que venga un día a cenar con la esposa y se la mostramos).

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24 Comentarios

  1. Carla

    A punto de morir de amor! Que lindoooo!

  2. sol

    Impresionante ! Gracias! !

  3. Hernan

    El Mejor hasta ahora. Hermoso.

  4. Ana

    Cada entrada, un mundo.
    Me encantaron todas.
    Gracias.

  5. Juan

    No entiendo por que, pero los finales felices me humedecen los ojos mas que los tristes. Gracias por escribir tan lindo.

  6. elgaby82

    Me muerooo me imagine a los personajes que viaje…. el algo maravilloso lo que escriben chicas no puedo dejar de leerlas las felicito.

  7. Joni

    Estaba en otra web en donde pusieron el link hacia esta publicacion. Desde que comence a leer hasta que termine pense que era real la historia, pero al leer los comentarios supe que no. Que genialidad, muy bueno! felicito a quien lo haya escrito

  8. Hace horas que estoy leyendo desde el ultimo intercambio (me gusta llamarlo asi, porque no es mas ni menos que eso) hasta este, y cuando termine leeré los que me faltan. Que felicidad encontrar gente que relate tan bien, y que despierte emociones tan lindas y verdaderas, como ustedes. Me llenaron el alma de cosas lindas, me parece un buen cumplido y hasta un lindo piropo. Las adoro, genias Sigan con todo, leeria hasta sus listas del supermercado.

  9. Ana Gutierrez

    Este creo que lo leí en estoesunapipa!!! No se cual lo publicaron primero pero tengo la sensación que ya lo lei y como me leí todos los post de ese blog donde escribe Juli me parece que ahí lo lei. GRACIAS porque con cada palabra que escriben me llenan más y más el alma. De verdad, muchas gracias! Ojalá siempre me encontrará a gente con tanto talento

  10. cande

    Sin dudas la mejor! Me morí de amor💗

  11. Andre

    Hermoso, descubrí que yo también puedo sentir ese “ayyyy no se qué ” en el pecho al leer una historia tan linda.
    Felicitaciones

  12. Ali mauas

    Bello muy bello este cuento

  13. Gonzalo

    Estoy sentado en el fondo del bar, en la esquina del lado izquierdo. Quiero decirles que esta historia fue verdadera!! Excelente.

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