No me Olvidé de Vos

Cartas entre personas que todavía creen en las cartas.

Mes: agosto 2015

Lucila & la mamá

Hi, mom! ¿Cómo te trata Cancún? 🙂

Papá me dijo que te contó que estoy de novia “con ese” y me pidió que te escriba. También me pidió que te avise que llegó la cama de Pilates a la casa de Nordelta, estoy cumpliendo con todo.

Sí, estoy de novia. Hace nueve meses que estamos saliendo, formalizamos con un título algo que ya sucedía en los hechos hace tiempo para ambos. Pero antes de recibir tu opinión, me gustaría contarte la historia de mi vida sentimental, para que recién después de eso te atrevas a emitir un juicio:

– A los 15 me puse de novia con Juan Martín, compañero del Champagnat. 1 mes lleno de te amos y juras de amor eterno que se esfumaron en cuanto se fue de vacaciones de invierno a Las Leñas y conoció a una Pilar.

– A los 17 comenzó lo que considero mi primera relación amorosa, con Rodrigo, del club. 4 años juntos. Un día y de la nada me dejó porque: “verte una vez cada 15 días me quita demasiado tiempo que podría dedicarle a mi carrera profesional como rugbier”.

– Para mis 23 años apareció el señor casado con hijos, Fernando. 6 meses manejando durante una hora para llegar hasta su casa en el club de campo Abril, que usaba como albergue transitorio. A ese lo dejé yo porque, a pesar de que empecé a tomar pastillas anticonceptivas porque él no quería tener sexo con preservativo, ya no me gustó cuando comenzó a pegarme durante el acto.

– Por favor no nos olvidemos de Marcos, perdón, MI NOVIO MARCOS ANTONIO ACHAVAL BERRAIZABAL; un contador recién recibido de la UCA con el que tuve sexo 10 veces en un año y que ahora está en un safari por África con su caddie.

– Tampoco nos olvidemos que cuando cumplí 27 años se me declaró León, el “magnate millonario” instruido que me pasó a buscar en su Audi último modelo, me hizo pagar la mitad de la cena y se negó a dejar propina.

Hasta que un día apareció Carlos. Carlos González. Sin doble apellido, sin colegio bilingüe, sin dependencia de servicio, sin doble ciudadanía, sin Disney en su niñez ni Las Vegas a sus 21.

Carlos vivió toda su vida en Lomas del Mirador, terminó el colegio técnico y hasta ahí se extienden sus estudios académicos. Ahora comparte un departamento de 3 ambientes con 4 amigos que le queda cerca del taller mecánico en donde trabaja 10 horas por día. Toca la guitarra, tiene una banda.

Carlos me cuida, me contiene, me llena de amor. Ya me escribió tres canciones, se muere por presentarme a su familia, le preocupa si como o si duermo, le preocupa que no esté cómoda con quien soy.

Me enseñó a no depender de una empleada doméstica para limpiar un poco de Coca sobre la mesada y también me enseñó que tener Coca en la heladera en algunos casos puede ser un lujo.

Me explicó que mi pelo despeinado es hermoso a la mañana, que desde mi balcón a la noche se ve perfecta la Cruz del Sur y que mis pómulos rojos cada vez que me dice algo lindo me quedan mejor que el rubor importado.

Carlos jamás viajó en avión pero una madrugada de lluvia se tomó dos colectivos para venir a verme, porque yo tenía miedo.

Ahora sí, mamá. Te leo.

Luli.


 

Lucila, te leo y de repente odiás todo lo que sos. Todo por lo que pataleaste hasta conseguirlo. Te olvidás de tus maltratos a tu papá y a mí, a Aurelia que la volvías loca para que te hiciera el puré sin grumos. De repente estás enamorada y te olvidás de quién sos, veo.

No me gusta Carlos, eso es obvio, pero no porque no se haya subido jamás a un avión. Me tomás por estúpida y es lógico, yo hice lo mismo con mis padres cuando crecí medio metro simbólico, pero, te explico, Carlos no tiene los pies sobre la tierra, no le interesa hacer un peso ni ser nadie, no va a poder mantener a una familia y eso los va a frustrar a los dos. No quiero que resignes tu deseo de ser mamá sólo porque alguien te hace sentir distinta.

Te podés sentir así con una persona que comparta tus valores y tu proyecto de vida.

De todo lo anterior aprendiste mucho, aunque reniegues.

Yo no te crié para que te odies. Te crié para que tuvieras todo y, de ese todo, pudieras elegir. No hay nada más importante en la vida que, para decidir, tener parámetros. La vida está hecha de decisiones, Lucila. Y siempre avogué por enseñarte a tomar las que más feliz te hicieran. Y siempre hice de todo para hacerte feliz. Pero me tomás como estúpida, te creés que yo quiero que te cases con un multimillonario y repitas mi historia. No te tiene que gustar lo mismo que a mí, pero estás bastante grande para querer diferenciarte haciendo absolutamente todo lo contrario. Estás estando con Carlos primero porque a mí no me agrada, y después porque a vos sí.

No te voy a soltar la mano jamás, pero cuando vuelva lo vamos a hablar personalmente y después te voy a dejar hacer lo que quieras, sin entrometerme en absoluto. Estás grande ya. Podés elegir y veo que lo estás haciendo.

Sólo te pido que no me tomes por estúpida. Mantener una casa funcionando y criar 4 hijos es un trabajo muy difícil, aunque ustedes nunca lo hayan querido reconocer.

Te amo, baby.

Te veo a la vuelta. LLevo Haribo’s y las cremas de Victoria que te gustan. Besos a papá.


 

Podría refutarte todas y cada una de tus palabras, pensar que estoy con él para contradecirte es lo más absurdo que escuché en mi vida, pero ya no tiene sentido. Papá fue al taller mecánico armado de toda la mierda prejuiciosa que lo rodea cada vez que respira para explicarle cómo me estaba arruinando la vida, y Carlos me dejó. Me dijo que nunca quiso hacerme un daño o generarme un problema familiar.

Hoy choqué con el auto, nada grave. Me hicieron las placas de rutina y estoy perfecta así que pasé poco tiempo en la clínica, ahora estoy en mi departamento. Papá me mandó a Aurelia y me está preparando un puré con huevo batido, como me lo hacía Carlos.

Ya pedí un turno con la psiquiatra pero por el momento estoy tomando los calmantes que tenía, no los necesitaba desde que lo conocí.

Te dejo que vos tenés que disfrutar de tus vacaciones y yo en algún momento tengo que dejar de llorar.

Daniel & María Laura

María Laura, soy tu papá. Voy a tratar de ser todo lo claro que pueda. Me llamo Daniel, vivo en Bahía Blanca, tengo dos varones de 16 y 12 años con una mujer que se llama Carmela.

No te voy a decir que hace años vengo intentando ubicarte porque no es así. Sí traté de contactar a tu madre, pero ella no me atiende el teléfono ni responde mis mails. Quiere protegerte, creo. Y está bien porque yo fui una mierda. Un día le dije que no podía ser papá, que no sabía cómo, que vos no te merecías a alguien como yo de referente, que no iba a ser tu ídolo y eso me iba a partir el alma, que debía preservarme, que mis viejos me habían dicho que me estaba comprando un quilombo con esa panza y entonces me fui. Dije eso y me fui.

Te quiero pedir perdón sin, por supuesto, esperar que me perdones. Ya tenés 23 años y sos una mujer hermosa, tenés todos los gestos que me enamoraron de tu mamá y cuando miro fotos tuyas (que entro a buscar en facebook) lloro de las ganas de abrazarte y la impotencia de no poder.

Pienso en vos todos los días desde que me fui. Cuando naciste, pasé por el hospital. Había muchos bebés y no supe cuál eras y no me dejaron pasar a leer las pulseritas porque no era familiar directo. Salí rápido por miedo a cruzarme a tus abuelos. Esa fue la única vez que te vi aunque no supe quién eras.

Te amo, hija. Espero que consigas a un hombre que no sea lo poco hombre que fui yo con ustedes.

Espero que seas feliz. Sé que estás mejor sin mí, que no te merecés que venga a entorpecerte el paso, pero sí algún día querés, yo me muero de ganas de hablar con vos y conocerte.

Tengo un sobre con plata que vengo ahorrando para darte desde tus 15. Ese día separé 300 pesos y desde entonces voy llenándolo con lo que puedo. Es tuyo. Ya sé que no te interesa la plata y mucho menos yo, nada de mí. Ya sé todas estas cosas. Pero te amo y te pienso todos los días. Realmente deseo con cada nervio de mi cuerpo que seas inmensamente feliz, que algùn día arropes a tus hijos y a las dos horas se te metan en la cama porque tienen miedo. Que vivas con placer e intensidad todo eso de lo que yo te privé.

Podés no responder, claro. Igual, yo me castigo todos los días por haberme ido.

No hay castigo suficiente. Ya sé. Ya sé todas estas cosas y te pido perdón.


No, Daniel. No sabés nada. Y no sabés nada porque hace 23 años le dijiste a mi mamá que te estabas comprando un quilombo; y tampoco sabés nada porque, como dijiste, solo me viste una vez aunque no supiste quién era. Yo te vi cientos de miles de veces aunque no supiera quién eras. Cada segundo en cada actividad que hacía estabas presente, te imaginé, te inventé una silueta, un color de pelo, una voz, una forma de caminar, una forma de abrazar, una forma de llorar.

Le recé a todo lo que no existe para que vos algún día aparecieras de la nada a decirme que me amabas, que me querías conocer, que estabas arrepentido. Cada sueño entre mi nacimiento y mis 12 años se lo dediqué a una imagen: yo abría una puerta y estabas vos (en el sueño yo sabía que eras vos) y nos fundíamos en un abrazo. Cada noche, ¿podés entenderlo? Cada noche.

Mi mamá te odia. Y por eso me mandó a la psicóloga a los 12 años, para que te supere. Para que deje de preguntar por vos, para que deje de esperarte, para que deje de soñarte, para que acepte a su nueva pareja como si fuera tu reemplazo. Lo único que consiguió fue que yo entendiera que estaba mal hablar de vos, y entonces dejé de preguntar, dejé de soñar y dejé de mostrar que me importaba. Pero jamás dejé de esperarte. Te amo profundamente. Te estaba esperando, papá.

Un día yo nací para vos, y quizás fue el momento incorrecto. Ahora vos naciste para mí, pero yo sí te estaba buscando. Yo sí puedo ser tu hija, yo sí voy a saber cómo, yo no me estoy comprando un quilombo porque te estuve esperando cada día de mi vida, papá. Cualquier resentimiento que pueda existir en mí se muere ante la idea de que MI PAPÁ (sí, Malena de segundo grado que se cansó de hacerme burlas) ME AMA. MI PAPÁ ME AMA Y ME QUIERE VER. Lo escribo y no lo puedo creer.

Por favor papá, vení a buscarme, por favor. Quiero conocerte, quiero conocer a mis hermanos, quiero que me des un beso antes de irme a dormir por todas esas noches en las que hubiera dado todas mis muñecas porque me acaricies el pelo contra la almohada. Por favor papá. Haceme feliz. Por favor.

Con la plata que juntaste comprá un pasaje para mí o vení vos, hacé lo que quieras pero cumplime el sueño. Por favor papá, cumplime el sueño.

Las chicas siempre suben fotos a Facebook con la esperanza de gustarles a los chicos. Cada foto que subí fue pensada para gustarte a vos, sin siquiera saber que me veías o te interesaba. “Ojalá la vea mi papá y esté orgulloso de mí”, era mi deseo.

Mi mamá piensa que soy lesbiana porque tengo el pelo corto y uso ropa masculina. No me gustan las mujeres. Siempre tuve la esperanza de parecerme a vos y que algún día me vieras caminando por la calle, me reconocieras y me abrazaras. Cada vez que salí de mi casa, durante 23 años. Y cuando no, también.

Por favor papá, cumplime el sueño.


Mi chiquita, ya les hablé a los chicos de vos. Marcos, el menor, se enojó bastante. Creo que no por tu existencia si no por habérsela ocultado. Ignacio quiere que vengas “con amigas”. Está en esa edad. Me gustaría haber estado para vos en esa edad.

Carmela, por supuesto, sabe todo desde que nos conocemos. A tus hermanos no les había contado porque temía que pensaran lo peor de mí: la verdad. Que soy un abandonador. Ignacio me preguntó por qué me fui y por qué si no quería tener hijos los tuve a ellos. Me hizo varias preguntas más y después me dijo eso de que vengas y que traigas amigas. Creo que lo decepcioné un poco. Me lo tengo que bancar.

Tengo cierto regocijo al contarte esto, contarte de mis cosas, mis problemas, mi relación con los chicos, mi vida. De la que ahora sos parte y no me alcanza el pecho para todo el amor y orgullo que tengo por vos. Cada palabra de tu respuesta me llena de energía y ganas de vivir, de salir a tomar aire. Mi hija me ama y yo la amo a ella.

Tengo que sacar la cuenta de cuántos ‘te amo’ te debo, porque te los pienso dar todos cuando te vea. Y abrazos, una infinidad de abrazos. Necesito sentir lo que es tenerte cerca, desatar mi garganta y saberte mi hija.

Ya te compré un pasaje para que vengas, es por 20 días pero podés quedarte más tiempo o menos. No hay un cuarto de más, pero los chicos van a dormir juntos por ese tiempo.

¿Le contaste a tu mamá?

Carmela no va a estar. Me dijo que te inventara una excusa como que viajaba por trabajo, pero la verdad es que estoy cansado de no ser sincero con vos, no puede soportar la situación. No pensó que íbamos a dar este pasó jamás y estaba muy cómoda sabiendo que existías pero en otro lugar, a cientos de kilómetros. Así que se va dos semanas a la casa de su hermana.

Yo me muero de ganas de tomar unos mates juntos y saber qué hacés, qué te interesa. Vi que tocás el saxo y me emocioné. Mi hermano (murió de Cáncer en 2012) era un apasionado de ese instrumento.

Te amo, hija. Quiero decírtelo todo el tiempo.

Adjunto los pasajes y algo de plata para que tengas por si necesitás tomarte un remis o querés un sanguich en la parada.

Te amo, María Laura. Te amo. Quiero hacerte feliz.

Te amo. Gracias.


Pa, me fui con mis hermanos al locutorio del centro para llamar a mi mamá que es más barato, y ya que estamos vamos a comprar facturas. Si te llegás a despertar antes de que volvamos, andá haciendo el mate.

Te amamos.

Nos llevamos a Negrita que nos vio salir y se puso a llorar (tuve que volver a entrar solo para escribir esto).

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

Ezequiel & Joaquín

Ezequiel es una locura lo que está pasando. Duermo dos horas por noche desde hace quince días, no como, estoy llorando como un pelotudo en todos los putos colectivos. Ya no sé qué hacer para que me perdones, dejá de bloquearme de todos lados, chabón me estoy muriendo.

Tenés todo el derecho del mundo a enojarte pero por favor cagame a trompadas, te juro que no me defiendo, rompeme la boca de una piña pero por favor hablame, respondeme, sos mi mejor amigo, sos mi hermano.

Boludo te juro por mi vieja que es lo que más amo en el mundo que fue solo un beso, no me la cogí, no la toqué, tranzamos un toque y al rato me estaba vomitando las zapatillas casi inconsciente. Estábamos del orto, Eze te juro que no sabía lo que hacía, boludo mirá si te voy a querer cagar la novia? Ni me gusta Florencia, NUNCA me gustó, jamás en el mundo le tiraría onda ni aunque no fuera tuya.

Ella está hecha pija, me llama llorando y a las puteadas como si yo tuviera la culpa, dice que si te pierde definitivamente por esto se mata. Boludo son la pareja perfecta, se tienen que casar y tener pibes, no puedo creer que haberla encontrado esa noche en ese boliche de mega mil mierda haya causado todo esto.

Boludo yo me muero por Natalia, ya lo sabes, ya sabés todo lo que estoy haciendo para estar con ella. VOS le pusiste música a la canción que le escribí, no le escribo un tema a cualquier mina, Florencia es uno de los pibes para mí.

Por favor tiene que haber una manera de que me perdones, por favor, te juro que nunca quise hacerte esto.

Aparte Eze te lo conté al otro día apenas me desperté, no te lo oculté ni un segundo, di la cara al toque y estoy dispuesto a comerme la que venga. Pero vos te banco el tiempo que necesites, pero por favor perdoname.

Miro el tatuaje que nos hicimos juntos hace años y me pongo a llorar, así estoy, soy una puta quinceañera hormonal y pelotuda.


 

No te voy a pegar, Joaquín. No es bronca lo que tengo, por lo menos ya no. No me dan ganas de romper todo, al contrario, no quiero salir de mi cuarto nunca más. Estoy con la música al palo todo el día, como poco.

No te voy a pegar ni te voy a odiar toda la vida pero dame tiempo. Lo que me decís ya lo sé, siempre lo supe, pero fuiste e hiciste lo contrario. Y te juro que me lo podría haber esperado de cualquiera, pero de cualquiera eh, de mi hermano, pero no de vos. No me duele de ella, no me duele que haya algo entre ustedes que no como un forro nunca noté, no me duele nada de eso. Me duele que seas un borracho que se manda cagadas, esos pelotudos de los que siempre hablamos mal, siempre bardeamos, siempre sabiendo que no íbamos a caer en una gilada así.

Hacer cualquier cosa y excusarse con el alcohol me parece de pelotudo.

No te voy a odiar toda la vida, pero dame tiempo porque me dejaron hecho pija ustedes dos y para mí, hoy por lo menos, sos un pelotudo.

Con ella ya hablé. No sé qué voy a hacer, por ahora no quiero verla. Está demasiado agitada de emociones y yo no tengo la cabeza para aguantarlo.


 

Ya te escribí en el mail anterior que le dije que fue solo un beso, no te puedo repetir las cosas mil veces, entendelo de una vez. Si le decía que cogimos y toda la verdad no nos iba a perdonar nunca, ¿querés que le diga que te agarré contra el lavarropas en su cumpleaños también? Pensá antes de preguntarme boludeces.

Por como se lo escribí me va a perdonar y a vos también, no te pongas ansiosa y dale tiempo, no le rompas más las pelotas. Quedate en el molde.

Tenía que hacerlo Florencia, ya estábamos en cualquiera, así ganamos todos. De alguna manera tenía que terminarse lo nuestro y limpiarme un poco de culpa.

Si te calmás, para el verano vamos a estar todos en la costa cagándonos de risa de esto, bancatela unos días y no hagas nada para cagarla.

Te vuelvo a escribir cuando tenga novedades, yo creo que en unos días afloja, pero quedate en el molde vos y no digas nada más porque la vas a cagar.


 

Me acabo de dar cuenta de que me equivoqué de remitente y el mail te lo mandé a vos. Te mando tus cosas en la semana.

Sebastián & Ámbar

“La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá” digo cuando te menciono. Un nombre re largo, re complicado, re original, como si fueras la cruza entre modelo y estrella de rock. Pero yo me lo acuerdo fácil, porque mucho más de vos no tengo para recordar, porque mucho más de vos no sé.

Y sin embargo te menciono seguido, prácticamente cada martes y jueves después de verte. Yo voy todos los días al mismo café pero tengo intermitentemente mejores días que otros. Como todos, supongo, pero yo encontré que vos sos la lucecita. La lucecita como la de la barrera, esa intermitencia, ese titilar.

No quiero que pienses que estoy loco, creo que esto es algo que hace un loco. Esto de escribir y esto de aclarar que no está loco. Y esto de reafirmar: no estoy loco.

Es sólo que me gustás y leí dos de los tres libros que te vi. Que no es indicador de nada, lo sé, pero a mí me gusta pensar que sí.

El caso es que te menciono seguido y ya todos en el trabajo saben me gusta La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá. Lo hacen en corito burlándome, de hecho.

Así que me pareció que, tratándose de vos, deberías saber.

Nota para la moza a la que le pedí que te alcanzara esto cuando yo me levantara: Si te pintó la curiosidad (a mí me habría pasado) y pensás que soy un goma, por favor entregásela igual. En el peor de los casos, seré El goma de al lado de la puerta que quiso encarar a La chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá con una carta y no lo consiguió.

Gracias a la moza.

Besos a vos.


 

No me parece loco alguien que aclara que no lo está, pero sí alguien que escribe una carta de presentación y no detalla su nombre. Lo de la luz y la intermitencia te definen como “el goma de al lado de la puerta”, sí, pero te estoy respondiendo.

Tampoco me parece loco que hayas leído dos de los tres libros que me viste, pero que dejes tu maletín descuidado en una silla cada vez que vas al baño, eso sí me parece loco. Te pueden robar las pertenencias en tu ausencia, o peor, meterte respuestas a cartas que escribiste.

Mi nombre es Ámbar Celeste, y recién ahí empiezan mis contradicciones. Tengo 28 años, y por lo que (te) estuve observando, vos debés tener cuarenta y pico. ¿42, quizás?

Me da la sensación de que tenés una plantilla armada con este formato e hiciste lo mismo con “la que se sienta al lado de la estufa” o “la que hace barra y siempre pide coñac”. Me cuesta creer en tu intención de deslumbramiento, hay muchos señores que no saben cómo encarar y suelen exprimir la estrategia que alguna vez encontraron y les funcionó. Sí, descreída no termina de definirme. Sí, pero te estoy respondiendo.

Voy al bar los martes y jueves porque salgo de un taller literario que estoy tomando a la vuelta y me gusta hacer una parada pública previa a llegar a la soledad de mi hogar.

Antes de que vayas corriendo a contarle a tus compañeros de trabajo que “la chica que se sienta en la segunda mesa contra la pared contando desde el fondo para acá” te respondió y proyectes en seco, me gustaría que sepas algo. Haré un punto aparte por la coyuntura.

Estoy embarazada. 12 semanas y pico de embarazo, casi entrando en el tercer mes. Resulta que si te emborrachás en una fiesta en la que te reencontraste con tu ex novio y se van juntos a tu departamento a coger sin forro, quedás embarazada. Quién lo hubiera dicho.

Cuando se enteró se borró del mapa, desapareció, pero no sin antes pedirme que lo aborte. Deshacerme de un pelotudo tuvo más sentido que del bebé que estaba gestando, así que bueno, acá estamos. Voy a ser mamá. Mamá soltera, le dicen.

Ojalá esto te espante lo suficiente como para que no vuelvas a escribirme nunca más, porque ahora no tengo la cabeza ni el cuerpo para revocarle las paredes peladas a mis sentimientos, es un momento muy complicado. Sí, pero te estoy respondiendo.


 

Tengo una sola pregunta antes de seguir con lo que sea que sea: ¿lloraste al escribirme?

Besos,

Sebastián.


 

Sí, lloré.

“Sebastián Ariel” si es varón, “Ornella Sol” si es mujer; había pensado. Las cosas de la vida, ¿no?


 

Lo que voy a hacer es lo siguiente: voy a decirte lo que voy a hacer, voy a pretender que estoy te parezca ingenioso, voy a continuar, voy a preguntarte por qué dos nombres, voy a confesarte que me pareció muy fuerte tu carta, que no me esperaba nada de eso, que “las cosas de la vida” era algo que podría no sorprenderme de cualquier persona que no conozco, pero no vos, no vos persona que no conozco. Voy a seguir.
Vos, para mí, no hablás así. Voy a seguir.

Yo quiero charlar y que tomemos café en la misma mesa. No encaré a ninguna otra chica así, tampoco me parece la estrategia más fantástica del planeta. Voy a contestar todo en desorden. Tengo 38. Tampoco pensé que le dirías “hogar” a tu casa. Voy a decirte que reaccionaste demasiado para el apenas acercamiento que tuvimos. Voy a esperar que sea un mecanismo de defensa. Voy a creer que sí y voy a entenderlo, cómo no voy a entenderlo.

Creo que voy a querer cuidarte.

Voy a darle esta carta a la moza.

Voy a decirte que, aunque sí, me asusté un poco y no quiero ni complicarte la vida ni entorpecer la mía, mañana me gustaría sentarme al fondo. Ahí, en tu mesa.

Mañana me voy a sentar al fondo. Me encantaría que estuvieras. Si no, bueno, jugaré a ver cómo es que ves vos las cosas desde allá atrás.
Sebastián.


 

Estaba buscando unos papeles en el baúl y me topé con las cartas que nos hacíamos llegar cuando nos conocimos, ¿te acordás? Claro que te acordás. Y aprovechando la coyuntura (en la primera carta usé la palabra “coyuntura”, creo que no sabía ni lo que significaba) te escribo una hoy, a puño y letra, ahora.

En tu última carta describiste con exactitud todo lo que ibas a hacer. Ahora corresponde que yo detalle todo lo que hiciste:
No te acobardaste. Supiste romper todas las barreras (“mecanismos de defensa”) que te puse al principio con amor y paciencia, lograste que vuelva a creer, a confiar. No me soltaste incluso cuando te pedía a gritos que lo hicieras porque tenía miedo. Me ahuyentaste los fantasmas y materializaste mis deseos. Convertiste lo imposible en diario, lo fantástico en normalidad, lo hermosamente increíble y lleno de magia en mi vida cotidiana.

Me viste, a mí.

Gracias por verme a mí.

Gracias por apostar a mí.

No tengo mucho tiempo para seguir escribiendo porque ya te vas a trabajar y tengo que lograr ubicar esto en tu maletín; y todo se hace más difícil con Orne fascinada con la pandereta que le regalaste y nuestro bebé jugando con mi vejiga adentro de la panza. Pero me parecía oportuno recordarte que hoy, una vez más y como siempre, te amo.

(Por favor no te olvides de decile a tu jefe que en el video de nuestro casamiento pusieron la parte en la que se cae sobre la torta y es muy graciosa, que venga un día a cenar con la esposa y se la mostramos).

Cari & Mica

Che Cari te escribo porque a veces es más fácil escribir que hablar y capaz que esto me cuesta un poco en persona. No sé por dónde empezar, estoy un poco asustada la verdad. Vos sos mi mejor amiga desde que tengo 3 años, no puedo creer que vivimos tantas cosas juntas y que en dos meses nos vamos a Bariloche!!! (haceme acordar que te diga lo que me dijo el coordinador sobre la ida a los boliches). Sos todo para mí. Lo que pasó esta tarde en casa fue raro. O sea, nosotras nos dimos picos miles de veces y hasta tenemos fotos en el Face así. Pero no sé, como que esta vez fue un beso, un beso posta. Yo no sé si fue la peli que estábamos mirando o qué nos paso pero nos empezamos a chapar de la nada, jajajaja! Por suerte no entró mi vieja a mi habitación porque me moría de la vergüenza, te imaginás si nos encontraba? Jajajaja!

No sé, como que el beso me gustó, no se sintió raro ni nada. Estoy un poco cagada, no sé. En realidad no sé qué más decirte, jajajaja! Te amo amiga, lo sabés.


 

Hola!!! Te juro que me vine a la computadora a escribirte casi lo mismo. Para mí sí fue un poco raro pero bueno vos tenés más experiencia jaja

Estuvo bueno, yo por lo menos lo sentí como que sabíamos lo que hacíamos y eso con los chicos (buen, con Juampi, Marcos y Tucho jajaja tampoco wooow) no me pasó. Mi problema es que no quiero que sea incómodo entre nosotras a partir de esto, somos amigas desde los pañales masomenos y si te pierdo me muero! Por eso lo estuve pensando y capaz es mejor que no lo hagamos más. Sí jueguitos boludos como los de las fotos en el cumple de Pao pero no tan posta como el de tu casa.

No sé, qué opinás vos?? Me lo estoy tomando muy en serio? jajaja

Te amo!

Beso.


 

Tranqui amiga no va a ser incomodo y NUNCA me vas a perder me escuchaste? Va leíste, jajajaja! Nah no te lo estás tomando muy en serio, pero es un tema porque si vos me decís que estuvo bueno y yo te dije que me gustó, no sé. Como que si querés no lo hacemos más pero no sé. Como que yo quedé en cualquiera, cuando te fuiste mi mamá me preguntó mica qué te pasa? y yo me hice la re mil boluda.

Tengo bocha de miedo Cari. Bocha. O sea, no sé si debería hablarlo con vos pero vos sos mi mejor amiga, con quién lo voy a hablar? Jajaja! Ya ni ganas de cogerme a Franco, no sé, prefiero estar con vos, la paso mejor.

Tengo miedo de estar enganchada o algo, capaz que la estoy re flasheando, viste que soy re exagerada y me engancho adentro de la cabeza. Tengo que ir a la iglesia a que me curen, jajajajaja!

Nunca me vas a perder, escuchate tarada? NUNCA.

Te amoooooooooooooooooo migaaaaaaaaaaaaaaaaaa


 

Mica, yo tengo miedo en serio. Pero no de volverlo a hacer, de que nos descubra alguien. Sé que la podemos caretear en grupo y nadie va a sospechar, pero si por alguna boludez nuestra alguien se llega a enterar posta me mato. Mi vieja se muere, se le va a parar el corazón entendés? Mi papá no me hablaría nunca más tampoco!

No me da miedo que me haya gustado, me da miedo que me guste. Prefiero dejarlo acá, ya sé que es el último año de colegio y todo el mundo dice que tenemos que disfrutar al máximo y bla bla bla, pero a mí se me arma tremendo quilombo en casa si llegan a saber.

No sé, no quiero manejarme mal, tampoco quiero que esto sea una separación entre nosotras o una barrera en nuestra amistad, pero de verdad que siento que me puede ir muy mal si seguimos.

Como que me agarraron un montón de inseguridades pero a la vez me sentí muy a gusto. Es terrible, te juro. Tengo que elegir entre lo que tengo muchas ganas de hacer y lo que menos puede lastimar a mis papás.

Vas a pensar que estoy re exagerando, pero la conocés a mi mamá, para mí que se clava un cuchillo jajaja

Nada, no quiero distanciarme, pero tengo estos sentimientos mezclados y creo que seguir puede ser lo peor.

Te amo! No puedo creer que me soportes hace tanto tiempo con los problemitas que tengo jajaa

(Igual, sigue en pie lo de compartir habitación en Bariloche no??)


 

Ai ami tenés razón, yo posta que también. Me lo imaginé a tu viejo corriéndome con la escopeta que usa para cazar, jajajajaja!

Yo ya te dije que nada nunca nos va a separar, que te amo y que vamos a vivir una al lado de la otra y cuando seamos viejitas en el mismo geriátrico! Jajajaja! Listo dejemoslo acá, no existe existe barrera, acá no pasó naaaaadaaaaa. Todo olvidado. ¿Quién sos? Jajajaja!

No tenés ningún problemita, sos hermosa. Lo de los sentimientos mezclados es natural, -sHOmOs iNtEnShAssss-

OBVIO que sigue en pie lo de compartir habitación, pero por favor tratemos de estar las dos juntas pero solas porque Vicky me usa la ropa sin pedirme permiso y la muy sucia no la lava y después me fumo su olor a chivo, y Sofi ronca como camionero.

A la previa de hoy tenemos que llevar algo para tomar (“jugo” jajaja!), nos pasa a buscar Franco, después te digo la hora.

Ámote miga de mi HHHalma ♥


 

No te siento muy convencida, yo tampoco lo estoy pero igual ya está, ya decidimos. Querés que nos juntemos antes, arrancamos a tomar y charlamos?

Yo pensaba llevar un vodka que tengo abierto y dos jugos. Si querés llevamos eso juntas.

Avisame por mensajito si querés que me voy de la compu y el mail en el celu me anda ree mal.

<3

Mariana & el cagón

Es verdad. Soy un cagón, Mariana.

Te pedí que me dejaras organizarme. Te dije que por nosotros me desataba de todo y empezaríamos de cero. Te dije un montón de cosas. Muchas verdades. Y no las puedo sostener. Necesito el refugio y la estabilidad que me da una casa de familia.

Soy un infeliz, escribo y con cada letra que aparece siento que te voy soltando, que se me va el amor de mi vida, que no me la juego por lo que quiero. Y es verdad, todo lo que te dije y te digo es verdad.

Sos el amor de mi vida. La mujer que, de poder elegir, elegiría siempre. Pero ese es el problema. No puedo elegir.

Con Cecilia tengo dos hijos, me miran y me dicen “papá” y se nos meten en la cama y a mí se me retuerce el pecho. Hay algo adentro mío que siente que, si dejo esta casa, dejo de ser “papá”.

A veces sueño que son tuyos. Que sos la madre de mis hijos.

Ojalá tires esto a la basura y te vayas a correr pensando en que mejor, que no te convengo. Que muchos problemas ya arrastramos. Y es verdad.

Yo no puedo. Simplemente no puedo.

Todo lo que digo podría refugiarse en que antepongo la felicidad de mis hijos por sobre la mía, que es verdad.
Pero también es verdad que soy un cagón, Mariana.

Perdoname.


 

Sí sos un cagón y aparte un forro y un pelotudo. ¿Refugio y estabilidad? ¿De qué carajo me estás hablando sorete? Sos más que un infeliz, sos bosta de caballo. Llamarme el amor de tu vida, se te debería caer la cara de vergüenza hijo de un tren de putas, forro.

¿Sabés qué podes elegir? No ser tan pelotudo, eso podés elegir, imbécil.

Quedate con Cecilia, dale, prentendé tener una vida feliz con una mina que no te para la pija y dos pendejos que no te bancás. Seguí construyéndole ese castillo de arena que no resiste ningún tipo de archivo. ¿Anteponer la felicidad? ¿De quién? ¿De una boluda que vive en una mentira y dos infelices que se van a criar en un hogar de mierda?

Proclamarte un cagón no te hace menos cagón, no te resta culpa, asumir errores es una forrada noventosa que me la paso por el orto.

Cuatro años cogiendo, pelotudo. Cuatro. Por toda la ciudad, por otros países, ni siquiera usábamos forro. Y lo que me tranquiliza es que vos NUNCA te vas a olvidar de cómo me abrazabas, ojalá te persiga mi recuerdo para siempre.

No vuelvas a acercarte a mí por ningún medio porque te juro que le escribo a la cornuda y le cuento todo, yo no tengo nada que perder. A partir de este momento estás muerto.

Te perdono, ahora perdonate vos por las veces que le acabes pensando en mí, cagón.

 

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

Bryson & Amalia

Hola, ¿cómo estás? Mil años que no hablamos, como dos, enteros. Me acuerdo del día que nos vimos por última vez como si fuera un penal bien pateado (que no alcanzó para clasificar). El aeropuerto era un caos, como yo y como tu pelo, te habías puesto el vestido negro que me hacía todo más difícil y llorabas como si yo me estuviera yendo a vivir a Canadá. Siempre lloraste lo correcto, supongo que la procesión y el desconsuelo te iban por dentro.

Canadá es un gran lugar para vivir, los 24 meses (sí, ahora cuento en meses, entendí que lo que hace la diferencia vale la pena calcularlo así. Y ahora también entiendo por qué te gustaba tanto contar nuestros meses de novios) estuvieron bien, qué se yo, tengo momentos. Vivo en una casa enorme que da al río, hay días que me quiero ahogar y hay días que juego al jockey, en invierno se congela y es como una gran pista de patinaje, increíble.

El laburo cumplió con todo lo prometido y más, ya me ascendieron y con lo que gano puedo ahorrar bocha, hasta me di el lujo de regalarme un auto para mi último cumpleaños. Es blanco, “el color que no es color que elijen los que no saben lo que quieren”, solías decirle… ¿te acordás? Y que tu vestido de novia iba a ser borgoña.

Ahora estoy supervisando la programación de unas páginas de cosméticos, a las modelos nórdicas les falta tanta cumbia y bondiolitas en la Costanera que te asusta. Mi jefe me prometió que quizás en un año me de una semana libre y pueda viajar para allá.

Me da mucha bronca admitir que nunca hubiera funcionado lo nuestro a distancia, tenías razón. Trabajo casi todos los días y los horarios fijos no existen. Eso está bueno porque me mantiene entretenido, pero veo una tira de asado o un partido de fútbol y me pongo loco. Mi atención me reclama que me ocupe hasta de mí mismo, no hubiera habido lugar para toda una vos. Aprendí que llorar es reiniciar.

No te mando una solicitud de amistad por Facebook porque estoy cumpliendo con esto de “no jugar arquería con nuestros sentimientos”, sé que verte y leerte en lo cotidiano sería peor, por eso tampoco te escribí en todo este tiempo. Pero, no sé, quiero saber cómo estás. ¿Seguís cocinando tan rico? ¿Hiciste el curso de tarot? ¿Seguís tan fanática de todo, como siempre? ¿Estás saliendo con alguien?

Tengo un perro también, se llama Don Argentino, pero le digo Tino. Ahora que es otoño me viene bien para los pies cuando duermo.

Ojalá puedas responderme pronto, besos.

Bryson (ahora me llamo así porque “Benicio” les era difícil de pronunciar y odiaba que dijeran cualquier cosa).


 

Tu carta llegó un 3 de julio en horario de oficina y yo necesité dejar pasar dos semanas, que fuera domingo y que bajara el sol para responderte. Me tomé los tiempos que se tomaban las cartas por correo postal en algún momento, harán 10 o 15 años. Leo y releo lo que escribiste y me sorprende con qué redondez supiste pintarte de cuerpo entero. Se te ven todos los orgullos, la soledad, las inseguridades. No sé qué me habilita a mí a tildarte de solo e inseguro cuando, con tu partida, les conocí a esas dos cada rinconcito. Pero te siento así. Te leo y releo y te siento así.

Me alegra saber que en el trabajo te va tan bien que hasta pudiste comprarte un auto color quinceañera un poco excedida de peso que vive en Florida. Ahora blanco es ese color. Pequeño, casi ínfimo indicio de que las cosas cambiaron. Ya casi no cocino, por ejemplo. Pelar y rallar y hervir para uno es aburridísimo. Sigo siendo una entusiasta de cosas, pero lamentablemente la mayoría no combinan con mi sueldo, cosa que según leo allá en el norte no -te- pasa. Pero, no voy a mentir, me compro más de lo que mi superyo y la tarjeta de crédito quisieran admitir.

No puedo creer que tenés un perro. ¡Con lo que te insistí! Siento que debería, no sé, hacerme las tetas o empezar a correr como tanto me rompiste las bolas para que hiciera. Igual, me pone contenta. Me siento parte de esa decisión, un poco porque me lo estás contando sabiendo que, y un poco porque te quemé el bocho con que.

Estoy saliendo con alguien, sí. Creo que estoy bien y me gusta, pero necesité dejar pasar dos semanas, que fuera domingo y que bajara el sol para responderte. Quizá a estos dos términos les falte un conector, pero me siento rara y no lo encuentro ahora.

No nos busquemos por Facebook. Es una pavada que puede disparar para cualquier lado.

Ojalá puedas tener más de una semana de vacaciones, como el humano con tiempos y cansancios que sos. Como todos, bah.

Besos,

Amalia (sencillo, por suerte, permanece).

PS: Tu carta me hizo reiniciar.


 

“Estoy saliendo con alguien, sí. Creo que estoy bien y me gusta.”

¿Por qué escribiste esa oración en negrita y usando mayúsculas? O capaz que yo la leí así, no sé. Igualmente yo también estoy saliendo con alguien, una francesa de nombre difícil que vivió en Alemania y ahora labura en la misma planta que yo. No sé, estamos hace algunos meses pero, qué se yo, no sé.

Es fría, es distante, la corro en calzones y no se engancha. Nunca se ríe, es como si durmiera sola conmigo en mi cama. Es tan distinta a vos que me hizo entender mucho sobre vos. Y descubrí cosas que nunca me explicaste o hiciste ver, te responsabilizo. Yo no sabía que las minas se depilaban (sí que lo sabía, pero supongo que naturalicé tu piel lampiña como normalidad). Tampoco sabía que las uñas no les crecen prolijas y de colores, que no huelen tan rico si no se lo proponen y que el pelo no se les acomoda solo en la cabeza. No sabía que elegir ropa que les quedara bien podía no ser una opción, que los detalles podían no importarles, que generar interés sobre mi bienestar pudiera no ser prioritario. No sabía que se me podía no parar, no sabía que podía no tener ganas de decir te quiero.

No sé, ella no toma mate, no se pone mis remeras, no se ríe con mis imitaciones de Al Pacino, no me hace dibujos en la panza con fibrones, no canta, no se pone en pedo con vino de damajuana, no tiene frío todo el tiempo. Ella es correcta, es rígida, camina derecha, tiene principios sólidos. Jamás se le quebró la voz hablando de un libro. Ella no se te parece en nada. Te extraño siempre y a veces más que cuando la abrazo pensando en vos.

El resto lo leí: lamento que ya no cocines, que te hayas sentido sola e insegura es un tiro en la cien, tus tetas son perfectas, sos la decisión del perro, si en algún momento tenés un mambo económico me avisas y te mando lo que necesites.

La corto porque ya es tarde. Voy a almorzar algo que recién es el mediodía. Igual ya es tarde.

Lo tuve en un borrador por días y estaba desesperado, perdón, tenía que.


 

Yo ya sé que en nuestra relación me la pasé diciendo que qué puta esa y qué buscona la otra, pero estoy probando esto nuevo de no tirarles mierda a otras minas. Me encanta que te hayas dado cuenta de todo lo que hacía para cuidar cómo me mirabas, porque adoraba cómo me mirabas, pero no puedo evitar la molestia de que la dejes a la alemana así de mal parada. Nadie te obliga a estar con nadie, lamentablemente. Todo sería más fácil, habría un culpable. O no un culpable, un responsable. Otro, no vos. Otro.

Decile que te gusta abrazar y bañarte de a dos. Pedile perdón por tus ronquidos. Hacele chistes sobre tu desastre y su impecabilidad. Querela. Querela mucho. La alemana va a flojar. El amor es ese tipo de tobogán, el de muchos bucles.

No me mandes plata, sería raro. Tampoco estoy viviendo debajo de un puente, igual.

Besos. Varios.

(Es francesa, lo sé. Lo mismo da.)


 

Lo de que “nadie te obliga a estar con nadie” es discutible, el contexto me llevó a. Amo leerte redactar inconcluso. Lo del cuidar la forma en la que te miraba fue un dardo que dio en el blanco y en mis grises.

Lo de la plata te lo dije porque soy un copado, NADA tuvo que ver con que empiezo a querer que me necesites. Empiezo a querer que me necesites. Me falta tu necesitarme. Me falta todo, va.

Mirá, voy a viajar para allá. Quizás debería haber iniciado estas líneas con esa frase. Logré que me liberaran un par de días de vacaciones de las que me deben (logré: mentí, manipulé y un familiar grave de salud. Lágrimas siempre ayudan. Igual esas eran ciertas). En 10 días me tomo un vuelo con escalas, voy a estar 5 allá.

Quiero verte.

No sé cuánto tiempo libre tenga porque mi mamá pretende organizar un City Tour por las casas de todos mis familiares, quiero ver a mis amigos, comer asado, jugar un fútbol. Pero una noche es tuya. Si querés, una noche es tuya. Vamos a cenar, no tiene que ser toda la noche, tengo algunas fotos que les saqué a cosas que pensé que podrían gustarte (254). Nunca tuve la intención de que las vieras, las inspiraste, digamos, son mías. Pero te las puedo compartir.
Si querés, apenas llego me pongo en contacto con vos y arrreglamos.

Si no querés, cómo no te voy a entender.

Cuando vuelva voy a lamentar no haberte visto, si es que vuelvo.

A ver, volver voy a volver porque Tino, pero todo acá está cada vez más difícil y temo que el argentinazo termine de liquidar mis días nórdicos.

Lamento irrumpir en tu vida sin previo aviso después de dos años, pero te recuerdo que lo mismo hiciste conmigo hace varios un 7 de diciembre, cuando con un vestidito de flores y oliendo riquísimo le preguntaste a este extraño para dónde quedaba el Café Tortoni, mientras espera el colectivo.

 

(La continuación.)

Este intercambio se imprimió y se cosió a varios otros que podés encontrar en nuestro primer libro.  Conseguilo hasta el 6 de junio acá.

 

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